Capítulo 2: Gala benéfica.

Le estaban hablando, pero por algún motivo, él no conseguía centrarse en las palabras que llenaban la estancia. Sus ojos observaban los cuadros de las paredes, con algunos de los modelos más cotizados que habían pasado por la compañía, con Sasuke como uno de ellos y entonces… la voz se elevó ligeramente sacándole de aquel ensimismamiento.

- Entonces… ¿Va a firmar? – preguntó el presidente de la compañía.

Era la primera vez que le ofrecían un trabajo a tiempo completo. Hasta el momento había sido fotógrafo para las ocasiones. Le llamaban para algún trabajo en concreto pero hoy… hoy era un día importante. A la compañía Akatsuki les había gustado tanto su trabajo que querían contratarle a tiempo completo para hacer las fotografías de todos sus modelos. La revista sería un éxito con sus fotografías, o eso pensaban los gerentes.

- Es una gran oportunidad – le comentó el director al ver la incertidumbre de Naruto.

- Lo sé y estoy enormemente agradecido – comentó Naruto cogiendo el bolígrafo para firmar su contrato indefinido, aunque dudó un segundo - ¿Estará todo bien con Sasuke?

- Sí, él sólo es un modelo más, no toma decisiones aquí. Eres un buen fotógrafo, ya se acostumbrará.

- De acuerdo.

¡Firmado! Ya no podía echarse atrás, tenía su primer y más importante contrato con una gran compañía. Puede que a Sasuke aquello no fuera a gustarle, pero a él sí le emocionaba. Estaría cerca de él y estaba dispuesto a descubrir a qué se había debido ese cambio del que le habían hablado. ¿Cómo un chico reservado y que se negaba a salir con chicas acababa teniendo esos rollos de una noche?

Al salir de la oficina, quiso ir hacia su nuevo estudio. Allí es donde trabajaría a partir de aquel instante, es donde revelaría las fotografías que saldrían cada día en esa revista tan prestigiosa. Iba de camino, cuando escuchó a uno de los gerentes que detenía a Sasuke. Seguramente iría hacia el estudio para las nuevas fotografías de la campaña de otoño.

- Sasuke… ¿Dónde narices estabas? Te hemos estado esperando más de una hora en el restaurante.

- ¿En el restaurante? – preguntó algo confuso.

- ¿No me digas que lo olvidaste? Vamos, Sasuke, era importante. Llevo toda la semana recordándotelo, hasta anoche te lo recordé, te mandé un menaje.

- Oh, eso… lo siento… lo olvidé – comentó Sasuke – no volverá a pasar.

- Más vale que no. Esta noche tienes que asistir a la gala benéfica, no faltes o tendremos un problema.

- Lo apuntaré – comentó Sasuke mientras sacaba una agenda y apuntaba lo de la gala.

¡Olvidado! Ésa era su excusa. No conocía mucho a ese modelo engreído, pero no creía en absoluto que simplemente… se le hubiera olvidado algo como eso. Era posible que quizá no quisiera ir a esa comida con peces gordos, pero lo atribuía a que Sasuke era simplemente así… nada parecía importarle.

- ¿En serio se te olvidó? – preguntó Naruto cuando todos se marcharon.

- ¿Qué más te da?

Su tono siempre era serio y antipático, no era un chico nada fácil de tratar, pero aun así… seguía habiendo un aura misteriosa envolviéndole, un secreto que quería averiguar pese a no saber cómo llegar hasta él.

- Lo tienes apuntado en la agenda, no se te podía olvidar.

- Quizá olvidé mirar la agenda – sonrió Sasuke casi sin creerse la manía persecutoria que Naruto estaba haciendo sobre él.

- Vamos, Sasuke…

- Déjame en paz, nos acostamos una vez, no volverá a ocurrir, yo no me acuesto dos veces con la misma persona, supéralo – le agregó Sasuke de forma cortante y arisca.

¡No volverá a ocurrir! Aquello fue lo que se le quedó grabado a fuego. Él no se acostaba dos veces con la misma persona, una norma que ni siquiera podía entender el motivo por el que se había auto-impuesto esa estúpida norma. No quería nada serio, de eso estaba claro, pero… algo como aquello…

- Naruto, menos mal que te encuentro – escuchó la voz de uno de los gerentes – queríamos pedirte un pequeño favor, puedes tomarlo como parte de trabajo.

- ¿De qué se trata?

- Queremos que vayas a la gala benéfica de esta noche y saques algunas fotografías para ponerlas en portada en la próxima revista.

- De acuerdo – respondió todavía con los ojos fijos en un Sasuke que se alejaba cada vez más por el pasillo.

Un pitido y otro pitido, era el único ruido que se escuchaba en aquella blanca, vacía y aburrida sala. El monitor seguía indicando las constantes, permanecían igual desde hacía meses. Todos los días, a la misma hora, Sasuke acudía al hospital y se quedaba durante casi una hora allí sentado a su lado, cogiendo la mano de su hermano como si así pudiera despertar de ese profundo coma en el que se encontraba.

- Y no me apetece nada tener que ir a esa gala – comentaba Sasuke como si su hermano pudiera escucharle – es un rollo tener que ir pero… supongo que es trabajo. ¿Tú que crees? – preguntó hacia él, observando la mascarilla de su boca, sus ojos cerrados y sus constantes monitorizadas – ya… eso mismo pensaba yo – sonrió dándose él mismo la contestación.

Los médicos paseaban por el pasillo, Sasuke podía oír sus voces a través de la puerta. El sol aún brillaba a través de la ventana y en la cornisa… un jarrón con unas preciosas orquídeas blancas eran la única decoración. Sabía que sus padres habían estado allí, su madre cultivaba esas orquídeas.

- Mamá ha venido a verte, ¿eh? Hace tanto que no les visito – sonrió Sasuke con cierta nostalgia – Están bien, ¿verdad? Ellos siempre se han preocupado mucho por ti, así que… si me oyes, por favor… despierta. – dijo la misma palabra que siempre decía en sus visitas, pero él nunca escuchaba, él nunca se despertaba – lo siento tanto, Itachi… fue mi culpa – susurró finalmente, agarrándose con más fuerza a la mano de su hermano, agachándose hasta que su frente tocó el dorso y derramando las primeras lágrimas – lo siento mucho, no deberías estar ahí, yo tendría que estar en tu lugar. Por favor… perdóname.

Los gritos llenaron la calle. Las adolescentes esperaban allí, con sus cámaras de fotos a que Sasuke saliera del vehículo. Tan sólo saludó, levantando la mano al aire y caminó con rapidez hacia el interior del edificio, acompañado por los hombres de seguridad que intentaban alejar a las adolescentes del muchacho, abriéndole camino.

- Si el gran Uchiha se ha dignado a aparecer – dijo con cierta ironía su representante, llamando la atención inmediata de Naruto que ya se encontraba en la sala.

- Dijiste que viniera.

- Creí que se te olvidaría, últimamente se te olvidan muchas cosas – comentó con una sonrisa.

- Quizá es que no me apetece ir a todos los eventos sociales. Con tu permiso, voy a perderme un poco por ahí – dijo cogiendo una copa de champán de la bandeja que llevaba el camarero que pasaba por su lado.

Tragaba, ni siquiera tenía sed pero se bebió la copa de una sentada, apartándose de su jefe y perdiéndose entre la multitud, dejando la copa en otra de las bandejas. No pensaba disfrutar de la fiesta, tan sólo haría acto de presencia un rato y luego se marcharía a su apartamento de nuevo.

Cogió otra copa y trató de beberla igual que la anterior, era mejor emborracharse a ver si pasaba antes la maldita fiesta, pero lo único que consiguió fue recibir un golpe en su espalda que le hizo verter el contenido de su copa sobre su ropa.

- ¡Mierda! – se quejó antes de girarse a enfrentar a la persona que le había golpeado - ¿Qué narices estás haciendo aquí? – preguntó Sasuke al ver a Naruto con una cámara de fotos.

- Trabajar. Oye, lo siento, estaba haciendo una fotografía y te he dado sin querer.

- Ya, claro… ¿Por qué últimamente sólo hago que cruzarme contigo?

- Cálmate. ¿Vale? Ya me voy a otro lado. No tendrás que verme el resto de la noche, me mantendré alejado de ti.

- Genial, eso espero.

¡Niño! Eso es lo que pensaba Naruto, porque ahora que tenía acceso a su historial, se daba cuenta de que ese chico sólo tenía dieciocho años. Tampoco es que él fuera muy maduro a sus veintidós años pero… al menos… intentaba ser cordial. Sasuke era simplemente… insufrible.

Un instante es lo que se le cruzó por la mente decirle algo, dejarle las cosas claras pero al final pensó… que no merecía la pena hacerlo. ¿Por qué tenía que abrirle los ojos a un chiquillo que no quería abrirlos? Decidió pasar y centrarse en su trabajo, en sacar las fotografías de los presentes para el siguiente tomo de la revista.

Sasuke se mantuvo distante con los presentes. Nunca había sido especialmente sociable, menos aún cuando no le apetecía absolutamente nada estar allí. Casi todos podían haberse bañado en dinero, estarían allí movidos por el nombre de "benéfica" como si así dijeran al mundo lo buenas personas que eran, sin percatarse de que iban a pagar una cena de cinco tenedores en vez de haber dado ese dinero a alguna otra causa. Quizá él no era mejor que ellos, estaba allí, aparentando pese a tener un sueldo más o menos mediocre en comparación al resto de presentes.

Caminaba hacia la mesa de los canapés cuando distinguió entre los presentes a un elegante hombre con traje. Su cabello oscuro como el suyo le hizo detenerse. Le acompañaba una elegante mujer de vestido de noche azul, ambos con un par de copas de champán en sus manos y hablando con algún otro adinerado.

- ¿Papá? – preguntó para sí mismo casi en un susurro.

Meses hacía que no visitaba a sus padres, los mismos meses desde que su hermano se había quedado en coma, pero… no soportaba la idea de que ya no le mirasen, de que sólo tuvieran ojos para su hermano. Era cierto, también él sufría el coma de su hermano pero… ellos no se daban cuenta de que tenían otro hijo. Estaban demasiado centrados en su hermano mayor, tanto… como para no percatarse de él y eso, le dolía demasiado.

Ni siquiera sabía qué hacían allí, tampoco se inmutaron cuando pasaron por su lado, como si no le hubieran visto… ¡Quizá no lo habían hecho! Sus ojos estaban tan centrados en Itachi que ya no podían verle a él. Hablaban sobre el coma de su hermano, pudo escuchar la conversación con el que parecía un prestigioso cirujano. Intentarían convencerle para que revisase el estado de salud de su hijo primogénito. ¿Cuántos médicos habían visitado ya? ¿Cuántos les habían dicho que no podían hacer nada? Pero ellos continuaban en su empeño.

Tristeza e impotencia, eso fue lo que sintió al verles pasar, al no recibir ni un saludo, al sentirse completamente solo. No podía percibir ningún aprecio hacia él, nada de cariño y eso le frustraba. ¡Necesitaba exactamente eso! Necesitaba sentirse valorado y amado, necesitaba que alguien le viera y se interesase en él.

Caminó con rapidez empujando a algunos presentes hasta que llegó a Naruto. No le habló, ni esperó a que terminase de sacar aquella última fotografía. Tomó su muñeca con cierta agresividad y le arrastró tras de sí, pese a las quejas de ese rubio que no entendía qué le ocurría ahora mismo a Sasuke.

- Ey… déjame ya, te he dicho que no me meteré en tu camino. ¿Vale? – le recordó Naruto al ver que entraban hacia el aseo.

- Cállate – le cortó Sasuke empotrándole contra la pared, desanudando su corbata y besando con pasión a Naruto antes de volver a encerrarle en uno de los cubículos del aseo, cerrando tras él con pestillo.

- Ey, ey… ¿Qué narices te pasa?

- Quiero sexo… ¿No lo ves? Vamos… bájate los pantalones y quítate esa ridícula camisa – le agregó.

- Dijiste que no repetías sexo con la misma persona.

- He cambiado de opinión – le agregó tirando su corbata al suelo con prisa y desabrochando su camisa para quitársela - ¿O es que no quieres? – sonrió.

- No me trates como un trozo de carne, Sasuke – le espetó Naruto deteniendo esas manos que ya desabrochaban los botones de la camisa del rubio.

- Quiero follarte – le susurró Sasuke de forma sugerente en su oído – y por cómo se te está levantando… yo diría que tú también quieres esto.

- ¡Joder! – susurró Naruto perdiendo el poco autocontrol que le quedaba para besar los labios de ese moreno y soltar sus manos, dejando que siguiera desabrochando los botones hasta quitarle la camiseta.