COUNTING STARS

Disclaimer: Hetalia y HP no me pertenecen, o sería inmensamente rica y ahora mismo estaría de turista en el espacio.

Advertencias: OOC, porque se encuentran en un mundo alterno; lento avance de la historia y escenas sin aparente sentido.

Aclaraciones necesarias:

—Este fic es un conjunto de viñetas (500-800 palabras), no esperen largos capítulos a menos que me súper inspire.

—Yep, esto es RusAme, pero como la mayoría no reconoce al amor de su vida (?) a la primera, pues tocará que estos dos experimenten un poco antes de percatarse de su química (y física).

—Los hipocorísticos (diminutivos cariñosos) son bastante comunes en naciones de origen soviético, así que utilizaré algunos que seguramente reconocerán si han sido fanáticos de APH por algún tiempo.

Agradezco las lecturas ninja fantasmas (¡22!, ¡yey!), a Akrakya y a Mitsukuri Ryoko por los follows y ¡woah!, de nuevo a Akrakya por el fav.
So, ¡muchas, muchas gracias!

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5 de mayo de 1998

Galway, Irlanda

"Natasha, por favor deja de morder a nuestro invitado".

Alcanza a escuchar el bielorruso antes de colocar la llave de su hogar en su correspondiente sitio, y quiere atribuir aquél extraño diálogo (y los inusuales gruñidos) al calor, porque éste suele agotar física y mentalmente al varón acostumbrado a temperaturas cotidianas bajo cero.

Cierto es que él habría preferido quedarse en su tierra natal, pero, dado que su hermano mayor finalmente enloqueció y su amada hermana se abandonó al vicio junto al desgraciado que escogió como marido, Aleksey Brangisky tuvo que amparar a tres mocosos.

Y no, no tiene demasiadas quejas al respecto, Yakaterina es una puberta tranquila y dedicada, una perfecta ama de casa en miniatura que no teme procurar a la rebelde Natalya y al callado Iván, quién tanto le rememora a su apreciada y funesta Anya.

De hecho, ninguno de los tres niñatos es en realidad una carga, porque el Estado le brinda pensión por ellos; sin embargo, contemplarlos suele ser doloroso porque ve en ellos la familia que perdió, a sus hermanos que la vida destruyó.

Lyosha, como le decía su madre, también carga su propio sino que nada tiene que ver con la esquizofrenia o el alcohol. Tampoco con el hecho de ser un joyero cuyo arte se ve opacado por la absurda masificación del obsceno capitalismo, endemoniada alienación que siquiera le da para alimentar y adquirir alguna tontería para esos críos que ya han tenido bastante.

Retorna del mundo de los pensamientos al escuchar otra voz junto a sus sobrinos, una voz que aunque infantil no reconoce y le genera malestar. Sus largos y estilizados dedos se manejan con presteza para permitirle ingresar a su hogar, en donde no tarda en localizar al emisor de ese desagradable tono que le eriza la piel.

Oтец! —le brinda la bienvenida una espigada rubia cuya figura está dejando atrás la redondez propia de la infancia. —¿Cómo se encuentra?— instiga la pre-adolescente al tiempo que alza los brazos para recibir el abrigo del recién llegado.

El adusto varón se retira la prenda para entregarla sin apartar la mirada del desaliñado crío junto a "su hijo", el cual se estremece al ser el blanco de tan fría mirada.

—¿Está bien?— Katya sigue el rumbo de las gélidas orbes y no halla nada fuera de lugar, tan sólo al pequeño Vanya traduciendo algunos pasajes de libros de Kolobok a la dulce Natalya y a su curioso amiguito.

En cambio, Brangisky encuentra más detalles que acrecientan el repiqueteo de una campana de alarma en su interior. No se trata de los rumores alrededor de la loca madre del escandaloso chiquillo, ni de la manera en la que el mozalbete irrumpe el espacio personal de Iván.

Si no de…

—Aleksey está en su mundo, ¿no es así? — menciona con cierta algarabía el que brinda unión a esa particular morada, Johannes Lienhart, quien sale de la diminuta cocina portando una gran bandeja con pan, queso y leche.

—Eso parece—Yakaterina ríe un poquito antes de auxiliar al hombre al cual Alek no tarda en prestar atención.

—Ni siquiera te has puesto los tápochki— señala el oriundo de Liechtenstein con suspicacia, —así que, supondré que nuestro invitado te desconcentra, pero ya lo conocerás mejor porque se quedará a cenar— afirma suavemente sin dar oportunidad al otro de una refutación, pues es consciente de lo mucho que ese infante auxilia a que Ivo pronuncie más de tres palabras a la vez.

—No…—principia a negarse el soviético, mas, las manos de su pareja se colocan en su pecho en muda petición.

—Vanya no debe estar aislado— impreca el rubio con sus claros ojos cargados de afecto hacia el hombre frente a él y la familia que han construido, y el bielorruso no puede más que ceder.

Lo hace porque desconoce cómo explicar el mal presentimiento que despierta en él la presencia del blondo crío, rodeado de ese repugnante magnetismo que ninguno de los otros chiquillos posee. Como si Alfred no tuviese que estar ahí, como si fuese una anormalidad pese a su estúpido rostro sonriente tan propio de un mocoso.

A razón de lo anterior, el instinto que ha hecho sobrevivir al hombre exclama furibundo que arroje al rubiete por una ventana, que lo aleje de sus hijos, pero, no lo hace.

No, no lo hace.

Y jamás se perdonará al respecto.

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PERSONAJES & DIMINUTIVOS

(07) Iván Brangisky = Vanya Ivo

(03) Natalya Brangiskaya* = Natasha

(11) Yakaterina Brangiskaya* = Katya = Katerina

(31) Aleksey Brangisky = Lyosha

(28) Johannes Lienhart = Hans

*sunflowersmay me hizo el favor de puntualizar que los apellidos para féminas son diferentes en Rusia... pequeño GRAN detalle que se me fue :,D.

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GLOSARIO

Oтец = padre, Yakaterina llama así a su tío para que los pequeños de la casa se sientan en un hogar.

Kolobok = es el protagonistas de diversos cuentos de hadas rusos; es pequeño, esférico y amarillo, como "un sol" en búsqueda de diversión. Tiene un símil en la literatura infantil inglesa.

Tápochki = zapatillas de descanso. Al igual que en la cultura nipona, los rusos suelen despojarse del calzado al ingresar a un hogar y se colocan zapatillas más cómodas.

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SIGEL AL HABLA

¡Oh! ¡Cómo adoro los capítulos de "relleno" en donde se revela todo! En este caso, incluso el final del fic está expuesto en líneas anteriores y eh, soy feliz al respecto x3.

Por cierto, sé que es un mito que los rusos/bielorrusos/etc. mueran de calor a los 15 C° o que soporten muy bajas temperaturas, pero… voy a tomarme algunas licencias al respecto.

De igual manera, dado que se encuentran a finales de los noventa, época en la cual la homosexualidad era penada en gran parte de Europa, he colocado a una pareja gay cerca de Iván para que éste sea más permisivo al respecto.

En fin, eso sería todo por hoy, ¡nos leemos pronto!