Cap 2.
- Mañana- sonrió y salió de la pequeña casa, solo él era capaz de lograr eso.
INICIO DEL CAPÍTULO.
Pasé parte de la noche organizando los papeles en los que Potter me ayudaría al día siguiente, tomé mi cena desconfiadamente esperando a que Albus se atreviera a interrumpirla pero estuvo calmada, salí a hacer las rondas y me encontré a Potter con la señorita Chang en el pabellón del séptimo piso, ese muchacho estaba loco al hacer las rondas sin ningún adulto.
- Potter- lo llamé- debería ir a su Sala Común hoy, sus rondas las cubriré yo pero lo necesito a salvo hoy.
- Sí señora- respondió con una sonrisa, estaba cansado por haber estado varios días al cuidado de Hermione Granger.
- Nos vemos Harry- dijo Cho Chang y se acercó peligrosamente a sus labios, lo besó suavemente y aparté mi mirada.
- Cho- dijo él suavemente- tenemos que hablar.
- Hasta luego Harry- lo ignoró y caminó hasta el otro extremo del lugar.
- Profesora yo…- trató de justificarse pero no lo dejé, le hice señas con las manos de que parara.
- No es de mi incumbencia Potter, vaya a su Sala Común y no salga de ahí, no suelte su varita por ningún motivo.
- Mi estudiante corrió hacia donde le había indicado, terminé de hacer sus rondas y empecé a hacer las mías, bajé hasta el Gran Comedor donde vi como Severus trataba de terminar de comer algo completamente solo.
- Minerva- me llamó- ¿podrías venir?- desde que había sido director en Hogwarts había cambiado su comportamiento con todos los profesores; caminé hacia él- La señorita Granger está castigada conmigo.
- ¿Por qué Severus?- él rara vez castigaba a Hermione, ni cuando se había enterado que ella había entrado en su laboratorio privado a robarle ingredientes lo había hecho.
- Necesitaba una excusa para tenerla en mi oficina la mayor parte del tiempo para protegerla.
- Severus, ¿qué te pasa con ella?- se estaba esforzando por cuidarla y yo sabía que ella al ser Gryffindor él no movería un dedo.
- Minerva- agachó la cabeza en un gesto que indicaba cansancio- en la guerra ella mencionó que Nagini trataría de matar a quien se le acercara por órdenes explícitas de Voldemort, mencionó también que el único antídoto capaz de matar el veneno era el bezoar, Minerva, ¿entiendes qué significa eso?- preguntó y se veía torturado por los recuerdos, negué con la cabeza- ella salvó mi vida con eso, yo no recordé a Nagini y sin eso estaría muerto.
Reflexioné lo que me acababa de decir, Hermione Granger de manera inconsciente había salvado la vida de su profesor de pociones, pero él no le diría nada nunca porque no se permitiría tener esa clase de "debilidad" ante su alumna, me marché a descansar para prepararme para el día siguiente, Severus necesitaba tranquilidad para poder pensar claramente, saber como la iba a proteger y lidiar con su papel de profesor amargado.
Llegué a mi habitación, era espaciosa y pintada de azul profundo, tenía una enorme cama con sábanas blancas rodeada de dos mesitas de noche, en el extremo contrario de la cama había un baúl con bellos acabados que usaba para colocar las túnicas más delicadas, había un gran armario para toda la otra ropa, caminé hacia ella para tomar algo para dormir, salí de la habitación y busqué el baño, este era espacioso con una tina donde cabían perfectamente dos personas, tomé un pequeño baño y me fui a dormir.
A la mañana siguiente desperté con la luz de una ventana, rayos de Sol atravesaban e iluminaban mi habitación obligándome de levantarme, observé el reloj, faltaba más de una hora para la primera lección, me bañé y vestí para bajar al Gran Comedor y al llegar abajo me entré al lado de Albus y de Severus, el director nos recordó lo importante que era nuestra misión con ambos jóvenes y nos deseó suerte.
Empezaron las lecciones ese día, esa era una de las veces en las que maldecía el día donde había decidido irme por el Magisterio Mágico, alumnos completamente distraídos por todas las celebraciones y dispersos, después de la guerra la mayoría de estudiantes empezó a sentir que sus estudios eran muy poco importantes ya que al Voldemort morir sentían que todos los habían dejado de amenazar y habían empezado a disfrutar más de lo debido la libertad.
Al pasar todas las lecciones llegó a mi despacho tímidamente Harry Potter, pasó y preguntó en qué me podía ayudar, le señalé unos pequeños papeles que había que presentarle y pedí tranquilamente que me ayudara a llenarlos, trabajamos tranquilos por más de dos horas, él tenía una capacidad de concentración increíble, servía mucho para trámites burocráticos pero sabía que su sueño era ser auror, sonreí al ver a ese muchacho con el futuro más prometedor que había visto en mi casa.
- Harry- entró el director entrando en la habitación rápidamente- ten, lee.
Le entregó una carta que al ver lo tosco de los rasgos de escritura supe que era de Ron Weasley, vi a mi estudiante sorprenderse bastante y mostrar un rostro de completa desilusión, me entregó la carta y me sorprendí, era una amenaza de muerte de parte del antiguo integrante del famoso "trío dorado" Potter me pidió la carta de vuelta y se la di.
- Albus, no puedo tener en peligro a dos de mis alumnos de casa y sé que Severus pondrá el grito al cielo cuando amenacen a Draco, sabes que también Malfoy es su ahijado, no dejará que nada le pase.
- Lo sé Minerva- me dijo comprensivamente- necesito pensar en qué puedo hacer para protegerlos a los tres al mismo tiempo- quedó pensativo por unos minutos, Potter estaba bastante preocupado, sus emociones eran muy fáciles de leer, él era un libro abierto- Harry, ¿estuviste seguro las dos horas que has estado con Minerva aquí?- preguntó suavemente él.
- Sí señor, no me ha pasado nada- dijo Potter tranquilamente, miré a Albus extrañada.
- Albus- dije- ¿qué se te ha ocurrido?
- Minerva, esto no te va a gustar- sabía que lo iba a odiar- necesito que Potter permanezca completamente a tu cuidado todo el día.
- ¿Cómo?- dijimos Potter y yo al unísono.
- Sí- nos miró a ambos- Minerva te pagaré yo mismo esas vacaciones que tanto deseas pero tienes que cuidar de Potter lo mejor posible, necesito que se mude contigo y permanezca con algún profesor todo el tiempo que estás dando lecciones, es la única manera que puedo pensar, tú tienes la experiencia de las dos guerras para poderle ayudar, además es tu alumno.
- Lo haré- respondí al pensarlo un par de minutos- pero qué pasará con Granger y Malfoy.
- A la señorita Granger la dejaré con Severus, ella es la que más peligro corre y él puede defenderla mejor que ningún profesor y a Malfoy con Pomona.
- Profesor Dumbledore- preguntó Potter tranquilamente- ¿por qué Draco con la profesora Sprout?
- Ella es bastante buena en batalla Harry, no lo dudes pero lo principal es que alguien necesita aprender un poco de humildad y ¿quién mejor que la profesora Sprout?- Potter lo analizó por varios segundos hasta que comprendió todo, sonrió.
Ambos se fueron a avisarles a los otros dos profesores y a hacer las maletas de mi estudiante, tendría que estar con él en mi casa por no sé cuánto tiempo, la oferta de las vacaciones era tentadora, sonreí, a Severus tendría que ofrecerle el puesto de profesor de DCAO para poder hacerlo aceptar, Pomona necesitaba financiamiento para comprar las nuevas plantas para el invernadero 11, Albus se las vería complicada para poder pagarnos a final de clases.
Media hora después estaba Harry Potter en mi puerta del despacho con Albus, ambos sonrieron a pesar de toda la situación, le hice señas para que se acercara y saqué una pequeña aguja de mi bolsillo, pinché su dedo índice y lo puse en una pared al lado de una gárgola, puse mi mano sobre él y la gárgola se transformó para dar paso a una gran puerta.
- Sé que te hace falta una cama para él pero la traeré a más tardar un par de días- dijo Albus y se fue.
Entramos y le enseñé a Potter todo el lugar, hice espacio en mi armario para que él pudiera poner sus pertenencias.
- Profesora, ¿por qué usó mi sangre para entrar?- preguntó curioso.
- Todas las habitaciones de los profesores fueron hechas por Salazar Slytherin, como usted puede comprender la sangre es un elemento vital para ellos, de ahora en adelante tendrá que poner su dedo en esa misma piedra y se abrirá para usted la habitación.
- Sí señora- respondió respetuosamente- entonces dormiré en el sillón- dijo y sonreí.
- Señor Potter por si no lo nota mi cama es lo suficientemente grande para tener en ella a una familia, usted y yo no estaremos incómodos durmiendo en el mismo lugar, no se preocupe que dormirá acá- me miró extrañado- además que Dumbledore había pedido que yo lo cuidara todo el día.
- Está bien señora- terminó de contestar y arregló sus cosas para el colegio.
- ¿Sabe cocinar Potter?- pregunté curiosamente, no me gustaba bajar a comer con todos los demás pero trataría de hacerlo más a menudo para que él pudiera hablar con sus amigos y seguir con su novia.
- Sí señora, los Dursley me obligaban a hacerlo todos los días, puedo hacerlo.
- Tranquilo- dije al ver que odiaba recordar eso- bajaremos seguido al comedor pero habrá veces donde no podamos hacerlo pero prefiero cocinar yo.
- Entonces lavaré las cosas yo profesora- lo miré extrañado, nadie se había ofrecido nunca a ayudarme- usted cocina entonces lo justo es que yo lave lo que se usa.
- Está bien- sonreí, el muchacho era servicial.
Cociné mientras él terminaba de arreglar todo para vivir en este lugar, cenamos juntos tranquilamente, lo miré, tenía los ojos de su madre, yo había conocido a Lily cuando entró a Hogwarts, ella era tres años menor que yo, el cuerpo era exactamente igual al de James pero tenía una valentía que era la mezcla entre sus padres, sonreí, el muchacho comía con tranquilidad y con decoro.
Empecé a llenar los últimos papeles mientras el muchacho terminaba de hacer sus deberes de Astronomía, tenía un pequeño telescopio desplegable que le presté para hacerlo, reí al notar que aunque tenía una concentración increíble también era muy despistado, perdió más de tres veces la ubicación de la constelación Orión antes de poderse concentrar en ella, fuimos a dormir temprano para poder descansar algo en ese día, me vestí en el baño y al llegar a mi habitación lo miré acostado en el lado contrario al que yo dormía, me acosté y puse una cobija sobre mí, le ofrecí una pero la rechazó, estaba acostumbrado al frío, puse mi cabeza en la almohada y sentí un aroma que nunca había sentido en mi habitación, era una mezcla entre hierba buena y menta, sonreí, era el olor de Harry Potter.
FIN DEL CAPÍTULO.
Hey, ¿qué tal? Ya empiezan a vivir juntos ahora sí, qué puede pasar?
Besos, espero reviews.
Mnica Snape.
