Los personajes no me pertenecen.
Medidas desesperadas.
2. El día Cero.
Le encantaban los sábados, sin duda, por que podía dormir hasta tarde, desayunar fuera, caminar en el parque disfrutando un delicioso helado de chocolate y lo que sin duda era mejor: la oficina en la que trabaja no abría los fines de semana. Y pese a todas las maravillas que se podían encontrar fuera de la cama, ella no pensaba salir. Claro que no, es más, de ser posible comenzaría una vida desde ahí, mandaría su trabajo por lechuza, la comida y ropa las movería a través de la varita, cambiara la televisión al cuarto, ¿Accedería Luna a realizar la ceremonia desde ahí?, bueno ya tendría tiempo de ingeniarse algo. Lo que era seguro es que no se movería de ahí, nada interrumpiría ese preciado momento y sobre todo…
Mira Granger, me da lo mismo si en estos momentos tienes una migraña extrema, si te estás duchando o si simplemente no me quieres abrir, como no te pares en esta puerta en 5 minutos la tirare a patadas, tú decides – La voz del rubio le llego de la lejanía, inundado la habitación y le recordó el porque quería comenzar una vida como ermitaña dentro de su propia cama. Draco Malfoy.
No entendía porque Luna había hecho eso. Estaba necesitada sí, pero al grado de compartir espacio con su némesis, ni hablarlo. Mientras se recogía el cabello en una cola alta y dejaba unos cuantos mechones caer, pensó en la plática que tuvieron durante la cena.
- Vaya Hermione, esto esta delicioso, tienes mi bendición para casarte – Theodore siempre conseguía sacarle una sonrisa, aunque en estos momentos lo que más necesitaba era un trago para asimilar la idea.
- Gracias – mientras se servía una copa, pensó en lo que debía hacer ahora – Están seguros de esto, quiero decir, ¿Malfoy?, mira quiero llegar hasta el día de la boda completa –
- Mione, no te alteres, el se comportara como el caballero que es, si no, tenemos a su madre de nuestro lado – Si. Pero su madre no estaría en su casa también, ¿O sí?. La mera idea le hizo beber más rápido de su copa.
- Solo serán 3 meses, Hermione. Necesito que Draco esté aquí para los preparativos y no puedo estar viajando porque las empresas me piden tiempo completo, además los dos son padrinos y de honor, deberían conocerse mejor –
- Nunca te he pedido nada Hermione, pero puedes ayudarnos en esto, lo necesitamos aquí y tú necesitas el dinero, solo será poco tiempo – Luna le miro con esos enormes ojos azules suplicándole ayuda, era tan tramposa, sabía que jamás le negaría algo.
Estúpidas bodas que arruinan sus sábados benditos. Nunca supo a ciencia cierta cómo es que ellos habían iniciado su relación, pero podría poner las manos al fuego por ellos, se amaban sin medidas y se apoyaban más allá de los límites. Cuando llegaron anunciando su compromiso no pudo más que llorar de alegría, igual que Theodore pero esa es otra historia. Luna se merecía lo mejor y Theodore era lo mejor para ella, se complementaban de tantos modos que le era imposible imaginarlos separados. Cuando llego a la puerta, no pudo más que reprimir un grito. Tenía un agujero, un enorme agujero.
- ¡DRACO MALFOY! –
- Si , buenos días a ti también Granger –
- ¿Buenos? Acaso has visto lo que le has hecho a mi puerta, que no podías esperar a que te abriera, son – miro con disimulo el reloj detrás de él – las 9 de la mañana y es sábado. SA-BA-DO –
- Si qué bonito, sabes lo que son las silabas, ahora, apártate tengo que poner mis cosas en orden y salir de inmediato – la hizo a un lado sin el menor cuidado, mientras que con su varita comenzaba a movilizar sus maletas - ¿Dónde está mi habitación? -
- Al final del pasillo, del lado izquierdo, necesitas un recorrido o te vendría mejor mas tarde, digamos ¡Cuando arregles mi puerta! –
- En la noche sin duda, tengo prisa y de no ser por ti ya estaría en la junta que tenía programada a las 8:45 –
- ¿Junta? – Pero era sábado, nadie tendría que trabajar los sábados.
- Si Granger, las personas con trabajos reales, tienen juntas, hablamos sobre planes, tomamos café y trabajamos los fines de semana, algún día te llevare – Coloco sus cosas dentro del cuarto sin reparar en el aspecto de este, en realidad, era muy tarde y no podía permitirse perder ese contrato.
- Muy gracioso – le miro con el ceño fruncido y las manos alrededor de la cadera, estúpido presumido, pensó.
- Al igual que tu ropa, ya decía yo que detrás de los kilos de ropa tenias trasero Granger, nos vemos en la noche – y salió sin más, claro dejando el agujero en la puerta.
Fue entonces que reparo en algo. Estaba en pijama. Había estado en pijama frente a Draco Malfoy. Y su pijama consistía en una blusa de tirantes que le llegaba a los muslos, ni más ni menos, pero deberían entenderla, era demasiado calurosa por las noches y los pijamas largos solo le creaban problemas. ¡Además era su departamento!
Quien la viera de lejos la podría distinguir con facilidad, roja cual luz navideña. El idiota de Malfoy ya se había burlado de ella y solo eran las 9:05. Esto no iba funcionar, ella lo presentía. Solo quería dormir un poco más, disfrutar de su día y justo cuando estaba por volver a la cama.
- Por cierto, como buena anfitriona deberías hacerme favores ¿No?, porque te he dejado una lista en la puerta del cuarto y dinero – la cabeza del rubio se había asomado por el agujero y le sonría de lado, marca Malfoy sin duda – Y cierran a las 12 hoy, así que date prisa -
- Eres un… - tuvo que contenerse las ganas de sacar las manos por el agujero y golpearlo.
- Amor, lo sé, hasta luego – y con un pof, desapareció, impidiendo a tiempo que un objeto le diera de lleno en el rostro.
¡Y todavía creía ese imbécil que podía mandarla a ella!, claro que no señores. Pero el te ayudara a pagar la renta. Nadie le pidió su ayuda. Luna se pondrá triste y te reclamara que su boda soñada se arruino por tu culpa. Podrá vivir con eso. Theodore lo necesita también. Pues que se quede en su casa. El PAGA la otra parte de la RENTA. Mierda.
Ahí estaba ella, frente a una tienda de mascotas exóticas, la más cara del Londres Mágico, claro debía ser Malfoy. Solo había escrito en el papel el nombre y un número, tal vez un código, pensó y sin más entro ahí, no es que la fueran a matar con algún animal venenoso…
Al entrar comprobó que enserio era exótica en todos los sentidos, joyería exclusiva para animales, spa, vitrinas de cristal y un sinfín de excentricidades, animales de todos tamaños y colores, pudo reconocer pocos, pero estaba segura que muchos de ellos eran ilegales por su toxicidad y agresividad, al acercarse a ver una vitrina pudo comprobar su idea, pequeños dragones saltaron y empezaron a moverse de un lado a otro para romper la vitrina. A caso Malfoy pensaba matarla por la noche con uno de esos mientras dormía. La simple idea le aterro y decidió alejarla y dirigirse a la vitrina para terminar con eso de una vez por todas.
- ¿Necesita ayuda, señorita? – podría jurar que no estaba ahí cuando entro, ni siquiera le escucho moverse y su pánico solo se elevo al verlo finalmente, era una serpiente… un hombre serpiente.
- ¿Cómo ha dicho? – apenas y podía respirar, aquello era impactante – Yo, si, lo siento – las mejillas se le tiñeron de rojo – Vengo por un encargo – y le extendió el papel que Malfoy le había dejado antes.
Tenía la piel escamosa, pero parecía delicada al tacto, tanto así que si no estuviera el mostrador de por medio se atrevería a tocarlo. Sin cabello y con unas pequeñas arracadas en las orejas. Aunque traía un traje podía ver que era fuerte y grande. Pero sus ojos eran atrayentes, de un intenso dorado con destellos, que por un momento olvido lo que tenía que hacer.
- Oh, lo siento señorita, pero el pedido ya ha sido enviado a su departamento, llegara en la noche – mientras le extendía el papel de vuelta.
- ¿Cómo?, pero si el mismo Draco Malfoy me ha pedido que viniera ha…
- Recoger el encargo, si, pero ha mandado una lechuza hace menos de una hora, donde daba los datos para hacer el envió – Malfoy, maldito hurón.
Sonrió con malicia ella también podía jugar sucio.
- ¿Podría mostrarme la tienda, por favor? –
- Claro, ¿Por dónde desea comenzar? –
Mientras caminaba por la acera, rumbo al supermercado para comprar lo necesario para la cena, apenas pudo contener la emoción, cuando viera aquello Malfoy seguro saldría de su casa sin mirar atrás. La caja que sostenía en sus manos se movió un poco. Que divertido sería aquello.
Hola! De vuelta por aca, me ha dado mucho ilusion que les haya gustado este pequeño proyecto y entre la emoción me he terminado el capitulo antes de lo previsto y decidi subirlo cuanto antes, fresquesito para ustedes.
Un especial agradecimientos ha:
Mama Shmi, Rowina Ravenclaw, NaSaNo, ani walls, HermioneMalfoy713, anakaulitz, Maki-Chan x3, alastor82
Gracias por sus comentarios me han animado a trabajar mas rapido :D
Y también a todos los que se han pasado por aquí que se tomaron el tiempo de leerlo, gracias!
Cualquier duda, comentario, notas y demás, aquí abajito
Nos leemos! Suerte a todos!
