Capítulo I - |En lo más profundo de nosotros|

Atsuko no se dio cuenta que sus mejillas tenían un hermoso color carmesí y que sus ojos glorificaban un brillo único. Estaba paralizada ante él, o más bien por la manera en que le pidió ir con ella. Pero también se había percatado de que Andrew la miraba de forma extraña, inspeccionándola.

Esa manera de mirarla sin duda que la puso un tanto nerviosa, por lo que ella intentó mantener su cuerpo firme, apoyada a su escoba.

Al parecer los planes se habían arruinado ese día. La chica frunció el ceño nuevamente, fingiendo estar molesta cuando en realidad, no le molestaba la presencia de él en lo absoluto. Así que ella expresó lo primero que se le vino a la mente sin pensarlo mucho. — Definitivamente hasta actuando como caballero, eres un idiota.

Frank, Lotte y Sucy, incluida Amanda… quienes estaban escondidos por su puesto, observando todo. Se llevaron la palma de la mano derecha al rostro, ¿es que será idiota esta niña?

Lotte le había hecho el favor de traerlo hasta la academia con ayuda de Frank para sorprenderla. Un leve empujón no estaba del todo mal. — Pero qué diablos te sucede a Akko— Murmuró Lotte como alma en pena.

— Tú amiga es un poco despistada, ¿no?, cuando medirá sus palabras ante Andrew, al menos un poquito— Dijo Frank con cara de enervado.

— Cierra la boca Frank, no tiene por qué subordinarse ante Andrew, él también tiene que dejar de ser un imbécil— Añadió Amanda con mala cara.

En cambio, Sucy miraba con los ojos achinados a todos, sí, con esa cara de mierda expresando resignación ante los comentarios. — Mejor cierren la boca todos ustedes o nos descubrirán, tengan un poco de fe en esa tonta.

Y continuando con la escena de Akko y Andrew, hubo un silencio incómodo entre ambos. Ella por su parte, cambio la mirada a otra parte y volvió a ese estado de letargo, pensativa, ¿pero diablos estaba haciendo?, debía aprovechar ese momento y no arruinarlo todo…

Andrew se sorprendió al oír eso, pero más al ver el repentino cambio de actitud de ella hacia él. La chica tenía una voz en ese momento, por así decirlo, irritada… y gritando era peor, pero tenía que haber algo más. Andrew sacó ambas manos de los bolsillos mientras se mantenía frente a ella. — ¿Esto es todo lo que tienes que decirme?...

Fue entonces cuando se sintió presionada, aparte de ver un enorme arbusto moverse de forma sospechosa. Se dio cuenta que sus amigas podrían estar orquestando otra de sus conspiraciones, ella suspiró y enfrentó la mirada de Andrew finalmente. — No iré hoy a ninguna parte, pero si tanto interés tienes… si quieres puedes acompañarme a otro lado y ver algo que te voy a mostrar.

¡Eso! Allí estaba la chica retomando el valor y la fuerza que la caracterizaba, confiando un poco más en él o intentándolo. Lo que por unos segundos sorprendió más a Andrew, quién parecía estar todavía más interesado en el tema que se traía Akko.

Andrew sonrió tranquilo y se fue a pasear con ella a su lado. — De acuerdo, por esta vez te acompañaré, sólo porque siento curiosidad eh…

Los cómplices que estaban escondidos en el enorme matojo, salieron luego de un rato que los dos partieron a otro lugar, todos empezaron a titubear cosas entre ellos.

— ¡Ne Lotte! ¿Crees que fue buena idea esto? — Preguntó Amanda mirando a la chica con lentes.

Lotte miró a Amanda con determinación ante su pregunta, 'casi' segura— ¡Por supuesto que sí! Si Akko no se enfrenta a Andrew ahora, no lo hará después, fue mejor ahora créeme.

— Pues pienso igual que Lotte, pero… conociendo a Andrew siempre habrá algo de por medio— Añadió Frank con cierta duda.

—Vaya par de perras chismosas, me gustaría verlos apareándose a los dos en un experimento de esos míos— Dijo Sucy divertida señalando a Lotte y a Frank.

Ambos se miraron y se pusieron nerviosos, — ¡Para Sucy Frank y yo no!... — En eso Frank le tapó la boca a su amada.

Sucy desvió exitosamente el tema de Akko y Andrew hacia sus dos nuevas víctimas. Pero todo acabó cuando su novia Amanda O'Neill abrió la boca una vez más.

— ¡Eh! Pero que ternura, ¿todavía sois vírgenes?... carajo eso si no me lo esperaba… pensé que eras más suelta Lotte— Les guiñó un ojo a ellos, terminando la frase con un gesto grosero hacia ambos. — ¿Así se disfruta más no? ¡Ja!

Sucy observó con sorna lo que hizo Amanda, la manera en que abrió los dedos de su mano izquierda, metiendo su lengua entre el medio y el índice, haciendo movimientos circulares y rápidos, simulando una maldita vagina.

Sacándole una sonrisa diabólica y silenciosa a Sucy, ella respondió ante eso. — Oye Amanda no le cuentes a ellos nuestros secretos— dicho esto le metió una bastonazo en la cabeza. — Idiota.

Amanda se llevó la mano a la cabeza sobándose. — ¡Ahh! Sucy eso dolió, sólo estaba bromeando— Añadió con unos lagrimones enormes.

A Lotte se le erizó la piel de pies a cabeza, no dejaba de estar nerviosa, a lo que Frank se mantuvo tranquilo y la abrazó por encima de los hombros. — Vaya manera de desviar el tema principal eh… dejadnos, ya os contaremos como va ese tema algún día.

Hecho eso Lotte se calmó y sonrió, Amanda la asustaba junto con Sucy. ¡Qué sucias son!

Amanda y Sucy se miraron, a lo que Sucy añadió mirando a todos lados, — Creo que los perdimos… pero es mejor que estén solo un rato, ya veremos el desenlace de todo esto.

En un lago cerca del bosque de la academia| Diez de la mañana todavía.

Una vez en ese lugar. Akko utilizó la magia de los cinco elementos para hacer un tipo de silla, a base de tierra seca y hojas. Había quedado perfecta, luego miró al tonto de Andrew, quien observaba detenidamente las aves que volaban a su entorno, — ¿Qué?... acaso te vas a quedar mirando como bobo todo…

La chica se sentó, el agotamiento mental era parte de los resultados obtenido todos esos años. También el pensar demasiado, a veces sentía que todo se desmoronaba por unos instantes.

Andrew dejo de estar tenso y se sentó al lado de ella. — ¿Era esto lo que deseabas que viera? — añadió mirando a Kagari, quien estaba inmersa en la belleza del lago.

En eso la chica no se aguantó más, abrió los ojos y miró con furia a Andrew, en ese momento empezó a descargar todo hacia él. — ¡Idiota! ¡Eres un maldito Idiota! ¿A dónde te fuiste todo este tiempo? ¡Acaso todavía no persigues tus propios ideales! ¡Tal vez sigues empeñado con el sueño de tu padre!

Andrew se sobresaltó por los reclamos de la chica, a lo que también le respondió algo irritado por esa actitud. — ¡Serás tonta! ¡Y lo de mi padre no te incumbe! — el chico también se mostró muy decidido, ¿esa era la manera en que lo recibía?, ¿qué acaso jamás podían hablar normal?, — Sabes Kagari… No te metas en mis asuntos, arreglaré lo que tenga que arreglar en su momento, ¿Acaso tú ya cumpliste tus sueños! No lo creo.

Akko con más rabia se levantó y se posicionó frente a él. — ¡Idiota estoy a punto de cumplir mi promesa! Pero veo que sigues siendo un idiota, te fuiste esa vez y no supe nada más— porqué, porqué razón le estaba reclamando, ¿Tan afligida se sentía por dentro?, — ¡Te recuerdo que hicimos una promesa! Y cada uno iba seguir sus sueños, primero con tú con esos maldito pensamientos de la magia anticuada y luego poco interés en el tema, ¡Hasta cuando Andrew!

El chico se levantó molesto y enfrentó cara a cara a Akko, — ¡Basta! ¡Deja de llamarme idiota! Tanto tú como yo somos adultos y sabemos que las promesas pueden ¡romperse! Pero no me he olvidado, ¡Deja de actuar como una cría! Y de intentar arreglar a las personas y al mundo.

El chico cuando menos lo espero, recibió una bofetada auspiciada por la mano de Akko, claro le había molestado todo. — ¡No intento arreglar el mundo! Ni a ti menos... no rompas tu promesa — la chica echó a llorar cayendo al piso arrodillada como niña—. Yo pensé que eras feliz y ya estabas cumpliendo tus sueños, los tuyos… no los de tu padre.

Andrew se llevó una mano a la mejilla estupefacto por la acción de Akko, fue tanta su impresión que apenas escuchó lo que dijo Akko, ¿era necesario armar tanto jaleo por esto?, — Mejor me voy... te conviene que cuando te sientas mejor aclares tus ideas, no puedo más con esto, madura un poco.

Pero ella no podía estar así, golpeo el piso con fuerza. '¡Porqué siempre lo arruino todo!', se dijo a sí misma, intentando convencerse de muchas cosas. Ella sólo quería que sus amigos fuesen felices, pero… y ¿ella?, se secó las lágrimas, para luego alzar la mirada, al hacerlo Andrew se había dado media vuelta, yéndose.

Al ver aquello, el corazón de Akko se hizo añicos, quiso llorar en silencio de nuevo, pero se contuvo.

Andrew a varios pasos se detuvo, '¿Qué estás haciendo? ¡Vuelve y ayúdala! Tal vez le pase algo' esa voz en su cabeza era la de él sin duda, su ego maldito, empezó a recordar todas las aventuras que pasaron juntos, cuando ella estaba más loca que ahora. El joven intentó mantener la cordura, pero le era imposible dejarla así, ¿Qué pensaría el resto de él?, se dio media vuelta para volver por la chica.

Akko se levantó y se volvió a sentar donde estaba hace un momento, en silencio con las manos en el rostro. Ni siquiera de había dado cuenta que Andrew estaba volviendo, sólo que ya se había 'ido'.

Andrew se puso frente a ella, en eso estira su mano derecha y la agarra del brazo levantándola con fuerza. — No, no estoy muy feliz del todo siendo vizconde, tampoco he dicho que romperé nuestra promesa, pero eso no quiere decir que llegue un punto en que ya no lo soporte más…

Ella no lo miró a los ojos, a pesar de sentir su mano en su brazo, simplemente no sentía fuerzas en ese momento para seguir peleando con el chico. Así que siguió en silencio. Es como si hubiese gastado todas esas energías con él, en tan sólo un instante.

Andrew notó aquello y la soltó del brazo. Con una de sus manos tomó de la barbilla la chica para que lo mirase. — ¿La verdad? — Él miró por un momento sus labios, — Es que me cuesta admitir muchas cosas, pero este tiempo me hecho falta algo— quitó su mano de la barbilla. — Es difícil ser Vizconde, asumir un rol y seguir tocando el piano como si nada, haciendo lo que me gusta… por eso, tengo que encontrar una manera de hacer todo a la vez sin que afecte mi vida, eso o renunciar a mis obligaciones.

Akko apenas empezaba a comprender casi todo, lo primero es que un chico como él no era para ella. Segundo, el mundo de las brujas seguía en secreto y era algo que debía mantenerse así, pensar en aquello y en lo otro sin que afecte es demasiado para ella. — Tienes razón…

Andrew se sorprendió de su respuesta tan vacía, tanto que no pudo evitar tomar a la chica y abrazarla. Sí, la agarró de la cintura y la ciñó a su pecho. Poco a poco ella le había hecho comprender los compromisos de la magia con el mundo y también los suyos propios. Pero él, no estaba seguro de si mismo. — No, sabes que no la tengo, más bien creo que estás agotada hoy y es un tema que… debemos hablar algún día que no sea hoy.

Ella no lo pudo evitar... apegarse a él, a sus ropas tan suaves, a su olor embriagante, a su cuerpo. No importa lo que le estaba pasando ahora, lo cierto es que lo había extrañado mucho, así que se quedó así buen rato con él de ese modo. — Sí, hoy no es un buen día, mi instinto de bruja me lo dice y siento que estoy cambiando... eso me da miedo.

Andrew sonrió, comprendía ese sentimiento, — No te preocupes, en un momento tenemos que adaptar ciertas cosas de nuestras vidas — añadió tranquilo, — Cierto, ahora que lo recuerdo, Frank y tus amigas nos invitaron a salir después del mediodía.

Claro, con todo lo sucedido había pensado en no ir, pero no era sólo culpa de Akko, más bien fue culpa de él por haber estado ausente y aunque ella no lo admitiera, él se había dado cuenta que le hizo falta. — No te lo repetiré de nuevo, pero me gusta estar contigo Atsuko, de verdad.

La chica reaccionó y se despegó inmediatamente de él, recobrando su postura; como si le hubiesen dado un electrochoque de tan sólo segundos. — ¡Lo siento! —dijo con sorpresa — hoy es un día de esos raros para mí, — luego lo miró con esos dulces ojos rebosantes de alegría, — Gracias, también me gusta estar contigo, ¡Pero no te acostumbres tampoco a que te lo diga todo el tiempo!

La chica recobró su postura y caminó asu lado, ambos mirando en la misma dirección. — Ah y sobre lo que quería mostrarte, mejor será cuando haya terminado el día... o mejor ahora... ¡Es muy emocionante! Se trata de una aventura, la misma que tú interrumpiste.

Andrew la miró, parecía que le había dado justo donde quería, pero le gustaba verla rabiosa, brava y loca como siempre, y no en el estado de hace unos minutos. — ¿A sí?, pues me gustaría saber de que se trata... es que tanto misterio.

Akko asintió y le dio la nota que le entregó Chariot, e hizo silencio viendo cualquier expresión en la cara del chico, mientras sus ojos brillaban intensamente, como esperando algo por su parte, una reacción.

El guapo galán comenzó a leer la misma, pero se detuvo en el camino durante un momento. Luego miró a Akko seriamente, —Esto parece peligroso, ¿Y pensabas ir sola?, vaya egoísta que eres... o quizá una tonta sin remedio.

La chica se esperó ese comentario de él, pensó que reaccionaría de forma diferente pero ni siquiera se inmuto a decir absolutamente nada interesante. — ¡Eh! ¡Por supuesto que no! La verdad es que pensé en ir con alguien, pero no sé si sea adecuado ir con mis amigas, de hecho sólo quería ir a inspeccionar antes de dar un veredicto sobre qué hacer...

Andrew frunció el ceño extrañado por lo que dijo ella, — Pues está claro que una aventura alberga cosas peligrosas y de paso te inmiscuyes en caminos desconocidos, no sabes lo que va pasar allí, digamos que no eres muy inteligente del todo— Allí estaba él sofocándola de nuevo.

— ¡Tsk! ¡No me provoques Andrew! Veo que fue mala idea cóntartelo — chasqueó sus dientes molesta sin mirarlo.

— Yo te acompañaré entonces, ¿eso quieres? — Preguntó el chico con media sonrisa.

Akko se sobresaltó provocando que los vellos de su cuerpo se echinaran al verlo tan insistente, — ¡Pero es peligroso no crees! No deberiamos ir solos...pero si insistes — Intentando el chico que se retractara.

Pero nada estaba fuera del alcance de Andrew. No por ahora, — No subestimes mi fuerza y destreza señorita — Le guiñó un ojo a la chica.

Continuará...