Muchas gracias por leer el primer capítulo ^^me emociona mucho recibir sus comentarios. Espero disfruten de esta segunda parte del capítulo 1!


Capítulo 1: Un hombre del pasado regresa (parte 2)

De golpe se abrieron las puertas del Dojo Tendo. Se escuchaban a lo lejos unos pesados pasos acompañados por la voz del maestro Happosai caminando por los pasillos. En eso sale Kasumi a saludar.

-¡Oh! Parece que tenemos visitas! – Tan amable como de costumbre, la muchacha se acercó a saludar a los invitados. Ante ella se encontraba un hombre-bestia gigante, junto a un delgado muchacho más joven que ella y el maestro.

-Hola querida Kasumi, se encontrará Soun? – Preguntó el maestro a la muchacha.

El hombre de gigante estatura observaba con detenimiento a la muchacha, acercándose a ella lentamente tomo su mano y le dio un beso -Es un gusto conocerte. Mi nombre es Karasu Tengu y soy un viejo amigo de tu padre – Kasumi quedó sorprendida ante la actitud del hombre.

-Amigo de mi …¿padre? …Bienvenido a nuestro hogar, lo llamaré enseguida – La jovencita dio una pequeña sonrisa y se retiró del lugar.

El maestro Happosai aún no sabía quién era el misterioso hombre que lo acompañaba, temía que lo que estaba haciendo fuera un error. Al ser abrazado cuando se conocieron, logró percibir una extraña energía que desprendía su cuerpo. Era realmente fuerte, tal vez mucho más que él.

Los 2 invitados se sentaron en el salón mientras esperaban a que el dueño de casa apareciera. En ello se siente la voz de Kasumi conversando con su padre. Soun hizo ingreso a la sala, sorprendido ante la imagen del imponente hombre, tras él venía Genma.

-Hola, mucho gusto, soy Soun Tendo dueño del dojo Tendo – Hizo una leve reverencia que fue interrumpida por la risa de Karasu.

-Hahahaha, pero Soun ¿No me recuerdas? – Karasu se puso de pie para saludar como correspondía a su antiguo amigo. Por otra parte, Tendo quedó perplejo aún no entendía quién era aquel poderoso hombre que estaba frente a él. Genma se le acercó al oído.

-Señor Tendo… ¿usted conoce a este hombre? – El señor panda sintió como el pecho se le apretó al ver al corpulento y alto cuerpo de Karasu.

-No tengo ni la más mínima idea señor Saotome – Contestó Soun. En ello Karasu se acerca aún más con pasos firmes para dar un fuerte abrazo al dueño del dojo.

-No es tu culpa que no me reconozcas! Soy Tengu! – El abrazo casi quiebra sus huesos pero logró despejar su mente para que los recuerdos comenzaran a llegar.

Karasu dejo a Soun en el piso, sorprendido comenzó a tartamudear – Soy Karasu Tengu y te presento a mi hijo Henji, futuro heredero de mi escuela – el joven de pelo castaño hizo una pequeña reverencia sin decir ninguna palabra.

-Ten...Tengu senpai!? Pe…pero cómo? Te creímos muerto hace años! – Soun estaba realmente sorprendido de saber quién era ese extraño sujeto.

La campanilla de viento sonó levemente, Kasumi repartió té a los invitados y todos se quedaron mirando entre sí.

-No puedo creer que hayas sobrevivido. Te creímos muerto, tras tu desaparición en China, nunca más supimos de ti…- En la mirada de Soun se notaba culpa y preocupación – Es que acaso usted no se acuerda de él maestro?

En ello el señor Tendo saca un antiguo álbum de fotos y tomó una de ellas donde aparecían dos hombres, uno era Soun, el otro un joven muy delgado rapado con algunos parches en el rostro, junto a la madre de las niñas Tendo, una bella joven muy parecida a Akane, con largo pelo y un vestido color verde agua.

-¡Aha! ¡Ese era yo! – Karasu señaló la fotografía con el dedo, la tomó y se la mostró al maestro muy animado – Realmente no se acuerda de mí? Happosai se detuvo en la fotografía hasta que reaccionó.

-¡¿Tú eras aquel joven debilucho sin futuro?! Tengu no puedo creer lo cambiado que estás – Dijo el maestro dejando algunas lágrimas en el piso. En eso Genma y Kasumi interrumpen la conversación. "Esto es sobrehumano…hasta el más duro de los entrenamiento no puede hacer cambiar tanto a alguien…" Happosai estaba intranquilo.

-Disculpa padre…pero puedes explicarte mejor? – La joven dio una pequeña sonrisa a su progenitor.

-No tengo idea de qué están hablando – Mencionó Genma quedando totalmente fuera de la conversación, conocí a Soun hace muchos años pero nunca escuché hablar de este sujeto.

-Bueno, verán. Junto a Tengu Senpai éramos compañeros en la secundaria y a ambos nos apasionaban las artes marciales. Conocimos al maestro Happosai un día en la escuela cuando espiaba el baño de muchachas – todos observaron al maestro quien escuchaba con orgullo asintiendo a la palabras de Soun. – Al ayudarlo a escapar, nos contó sobre su experiencia en artes marciales de combate libre e hicimos la promesa que al terminar la secundaria iríamos a entrenar. Fue una promesa – Soun se sentía avergonzado de recordar sus tiempos de juventud.

En ello Karasu tomó nuevamente la fotografía que había dejado encima de la mesa y la observó con detenimiento, pero su mirada cambió radicalmente de aspecto reflejando algo de rabia en su interior.

-Fue así como nos embarcamos a China y tras 1 mes de entrenamiento en las montañas Zhense, perdimos a Karasu de vista y nunca más supimos de él hasta ahora – El maestro golpeaba su pipa en la mesa terminando la historia.

-Así es maestro, pero el pasado es pasado y no podemos recuperar lo perdido…- Karasu cerró los ojos fuertemente mientras Henji apretaba sus manos en su falda observando a su padre – Ese joven debilucho ya no existe…ahora soy mucho más fuerte y poderoso- sonrió el hombre orgulloso de lo que se había convertido.

En eso se sienten voces de dos mujeres discutiendo mientras se acercaban a la sala, eran Akane y Ranma. La más joven de las Tendo fue la primera en abrir las puertas, Karasu al verla quedó impactado, sin habla. Como si el tiempo quedara detenido.

-Bueno amigo mío, te presento a mi hija menor Akane– Soun con orgullo tomaba del hombro a su pequeña. Akane le preguntó a su padre quién era aquel sujeto y Soun solo logró sonreir.

Karasu aún no asimilaba lo que estaba observando ¿Era una aparición? Con movimientos torpes se levantó tímidamente para saludar a la muchacha tomando de sus manos y haciendo una reverencia. Ranma, que estaba detrás de su prometida, no le pareció para nada esa actitud, mirando a un costado enfadado.

-Realmente te pareces mucho, mucho a tu madre – dijo el hombre. Akane quedó sorprendida.

-¿Usted conoció a mamá? – le preguntó emocionada. Sólo había escuchado de ella de la boca de su padre y de lo poco que vivió al lado de Kasumi y Nabiki.

-Por…por supuesto! Te puedo contar muchas historias de ella –Sonrió el hombre. A pesar de su agresivo cuerpo, Karasu realmente se sintió afectado al ver a la jovencita que estaba frente a sus ojos. El momento fue interrumpido por Ranma.

-Ejem…Tío Soun, ¿Puede explicarnos quiénes son? – Karasu dio una mirada despectiva a Ranma quien aún estaba con su forma femenina.

-Tú no eres hija de Soun, ¿verdad? – Preguntó Karasu erguido frente a la muchacha de pelos de fuego. Ranma lo miró desafiante, algo había en él que no le gustaba.

-Soy Ranma Saotome y soy experto en combate libre – Dijo orgulloso mientras apuntaba su pecho con su mano. Antes que pudiera reaccionar, Genma estaba a su lado tapando la boca del muchacho. Karasu no entendía por qué se refería a él mismo como hombre a pesar de su figura femenina. Genma tomó a Ranma del lugar para llevárselo, haciendo reverencias se retiró del lugar llevándose a su testarudo hijo.

Pasaron horas y la reunión no acababa. Akane emocionada le preguntaba a Karasu y a su padre sobre su madre y sus recuerdos de juventud. Henji, el hijo de Karasu, aún no decía palabra. Para él no estaba permitido hablar si su padre no lo señalaba o le daba permiso para intervenir. Henji observaba con detenimiento como la joven Tendo conversaba tan alegremente con su padre, sintiendo tal vez un poco de celos de la conexión que ambos tenían. Él conocía muy bien la razón de su encuentro.

-Bueno, amigo Soun, hoy he venido con una sola misión –Akane y Kasumi ya no estaban en la habitación ya que se habían ido a la cocina a preparar la cena.

-Dígame mi buen amigo, en qué lo podemos ayudar? – Preguntaba el dueño del dojo confiado y feliz de que Karasu haya vuelto a su vida.

- He venido a proponer una alianza entre el dojo Tendo y el dojo Karasu, uniendo ambas familias – Soun lo miraba sorprendido sin entender bien a qué se refería el sujeto –Pido que unamos en matrimonio a mi hijo Henji con una de sus hijas. Soun no podía creer lo que estaba escuchando, la historia parecía repetirse.

-Mmm…bueno, tengo a Kasumi y a Nabiki, ya que mi hija Akane está comprometida – Soun dio un pequeño sorbo a su té, mientras que Karasu no podía creer lo que escuchaba, sin duda su proposición apuntaba directamente a la joven peliazul.

-Pe…pero puedo saber con quién? – Preguntó el hombre. En eso se abren las puertas corredizas de la sala y aparece el joven de trenza, ya en su forma masculina. Al mismo tiempo hacen ingreso Akane y Kasumi de la cocina con las preparaciones de la cena.

-Con él – Señala Soun a Ranma, mientras da otro sorbo de té – Él es el futuro heredero del dojo Tendo y esposo de Akane.

-Soy Ranma Saotome y soy experto en combate libre – Una vez más el joven se presentaba de la misma forma que lo había hecho anteriormente. Karasu no entendía lo que estaba ocurriendo, sorprendido y golpeando la mesa se levantó de su asiento. No podía creer que ese mocoso se casaría con Akane, quien era la imagen viva de su antiguo amor, Satori, madre y esposa de Soun Tendo. De repente un odio comenzó a recorrer su cuerpo y apretó su puño lleno de ira.

-¿Ocurre algo? – preguntó Akane inocentemente mientras se dirigía a Ranma y miraba a Karasu a los ojos. La joven llevaba un platillo de katsu de pollo en sus manos.

-No ocurre nada – Ranma desvió la mirada y tomó asiento junto a su padre. En seguida todos comenzaron a comer, el joven de trenza lo hacía rápidamente como de costumbre y sentía como la mirada filosa del hombre lo atravesaba. No entendía la verdadera razón de su actitud, pero no le dio importancia. Henji por otro lado comía tímidamente al lado de su padre, que observaba de reojo cada una de sus acciones, cuidando que no sucediera nada inesperado que pudiera desatar su furia.

-Henji, quieres comer más? – preguntó Kasumi al joven, quien respondió con un amable no, agradeciendo instantáneamente por la comida.

-Waa…Henji es un joven muy bien educado señor Karasu, sin duda ha hecho un buen trabajo con él – digo Genma mientras le daba codazos a su orgulloso hijo y sonreía.

-Por supuesto, los jóvenes deben ser respetuosos con sus mayores. Si bien Henji ha sufrido a causa de los largos entrenamientos, también ha logrado mantener su mente en paz – Comentaba Karasu.

-Pues deberías aprender algo de él Ranma, nunca has respetado a tu viejo padre – Genma comenzó a llorar en la mesa.

-Viejo no te quejes, tú eres quién siempre me ha metido en problemas! – Gritó Ranma mientras golpeaba a su padre en frente de todos. Pero de un momento a otro, su mano se quedó inmóvil al ser detenido por Henji, quien rápidamente detuvo el ataque del joven Saotome.

-Por favor, no es correcto lo que estás haciendo, detente – Henji estaba acostumbrado a obedecer toda orden que proviniera de un mayor, por lo que instintivamente reaccionó. El silencio se apoderó de la habitación.

Ranma quedó sorprendido por la habilidad del muchacho, no se dio cuenta cuándo logró sujetar de su brazo e interceptar el golpe.

-Hey…tú…quién te crees que eres? – masculló el joven de trenza frente a Henji. En eso la discusión fue detenida por Soun.

-Jovencitos, valoro su energía, pero en esta mesa no se discute – Tendo sabía que las discusiones eran de todos los días, pero quería mostrar una buena imagen ante su desaparecido amigo.

-Bueno, de todas maneras ya terminé, gracias por la comida – Ranma se levantó de la mesa parándose del lugar. Se sentía más que incómodo en el lugar. Como si dos invasores hubieran llegado arrebatarle todo.

-Ranma…- Murmuro Akane mientras observaba al joven partir. Antes que el joven atravesará las puertas, Karasu bajó la mirada y una vez más volvió a insistir.

-Soun, te pido la mano de tu hija Akane en matrimonio para que se case con mi futuro heredero Henji – Todos quedaron perplejos, aún más Akane quién abrió sus ojos de par en par sin poder creer lo que escuchaba.

Ranma se detuvo en la puerta al escuchar las palabras el hombre. "Ca…casarse con Akane?" repitió en su mente, dando un giro rápido en sí mismo para fruncir el ceño y mirar fijamente a Henji, quien al observarlo, esquivo su mirada.

-Pe…pero Karasu, Akane está comprometida con Ranma, no podemos romper el compromiso – Soun estaba avergonzado, observaba a Genma de reojo para que él también interfiriera, pero no hizo caso alguno a sus señas.

-Lo siento señor Karasu, pero no puedo aceptarlo – dijo Akane tranquila, observando un punto invisible en la mesa del comedor "Quién creen que soy…no pueden decidir por mí" pensaba la joven mientras apretaba sus labios.

-Oh…ya veo, están enamorados…-Concluyó Karasu, observando a ambos muchachos quienes al escucharlo se inquietaron. Tan tercos e inmaduros, nunca creyeron que su reacción sería la causa de su separación.

-Qué…qué!?- sus gritos se sintieron por cada rincón del dojo y al unísono se observaron sonrojados, giraron el rostro esquivándose.

-¡Por supuesto que no! – Exclamó Ranma instantáneamente, estaba sonrojado y totalmente avergonzado. Aún no entendía aquel sentimiento inexplicable que le recorría pero ser expuesto de esa manera frente a desconocidos lo irritaba.

-Digo lo mismo, este compromiso fue planeado por nuestro padres y no existe nada que nos una ¡Hmm! –Akane se encontraba molesta y a la vez herida, no podía creer que su prometido siguiera negando con tanto odio que no la quería, incluso hasta después de escuchar claramente que la amaba. Ranma la observaba con detenimiento, como si quisiera que la muchacha se retractara de sus palabras.

-Ah…entonces no hay impedimento alguno, amigo Soun… -Karasu logró lo que quería, sabía que exponer de esa forma a los muchachos, no podrían dar vuelta atrás a sus palabras – Ranma puede comprometerse con otra de tus hijas…y quedarse con el dojo Tendo –sonrío malignamente el hombre mientras tomaba a su hijo de un hombro sonriendo satisfactoriamente.

-¡Totalmente Karasu! Tras el matrimonio fallido de ambos, al parecer realmente no sienten nada el uno por el otro. De verdad Ranma puede ser el heredero del dojo? Es que a ti no te interesa? –Pregunto Genma, en sus palabras había codicia, en realidad nunca le habían importado los verdaderos sentimientos de su hijo respecto al compromiso, solo le interesaba su bienestar personal y quedarse viviendo hasta la eternidad bajo el cuidado de los Tendo.

-Por supuesto, mi mayor interés es que Akane tenga un futuro lleno de comodidas, podemos unir ambos dojos para potenciar las ganancias…¿Qué crees Soun? –Preguntó Karasu tratando de guiar la respuesta de su amigo, quien se mantenía en silencio pensando en todo lo que estaba escuchando. Él sabía bien los sentimientos de Akane hacia Ranma, no quería que sufriera por sus malas decisiones.

En ello sienten que el joven de trenza comienza a seguir su camino dejando la escena atrás, molesto por las palabras de su padre y la discusión sin sentido.

-…Hagan lo que quieran… – Ranma cerró las puertas del lugar, con el corazón apretado y el orgullo herido "No puedo creer que hagan y deshagan lo que quieran con mi vida…" pensando se dirigió a su habitación. Akane estaba en silencio, no sabía cómo reaccionar.

-Padre…creo que todo esto es muy repentino…-Dijo Kasumi tratando de dar apoyo en silencio a su joven hermana. Soun observó a su hija mayor con seguridad.

-Tienes razón Kasumi, lo mejor es que veamos qué ocurre, si Ranma y Akane no quieren continuar con el compromiso, creo que Henji sería una buena opción…pero – Soun observó extrañado que su hija no diera palabra alguna ante la situación. Generalmente se levantaría y se iría enojada, tal vez todo esto la estaba superando.

-Entiendo que es muy acelerado. Los muchachos primero deben conocerse, para ello quiero invitar a que su hija Akane a que se quede unos días en nuestra casa– Sonrío Karasu dirigiendo una amable mirada a Akane.

La más joven de las Tendo quedó perpleja, no sabía que responder. Estaba dolida por cómo reaccionó Ranma ante el compromiso y si podía hacer cualquier cosa molestarlo sin duda ayudaría a su orgullo. Realmente Akane estaba actuando más terca que nunca.

-Bueno…no creo que haya nada malo en ir a su casa. Quiero seguir escuchando historias de mamá de todas maneras – Akane fingía, lo único que esperaba era que su prometido abriera ambas puertas enfadado, pero nunca ocurrió.

-Akane...¿de verdad estás bien? Preguntó Kasumi, observándola preocupada.

-No ocurre nada hermana, estoy perfectamente – Respondió su hermana menor decidida.

Tras las puertas de la sala se encontraba Ranma escuchando la conversación, finalmente no podía negar que todo lo que estaba ocurriendo le preocupaba, no sabía quiénes eran, no entendía como Soun podía confiar tanto en un desconocido y Akane…no podía creer lo que estaba escuchando "Esa tonta…cree que puede irse sin más, ir a la casa de ese sujeto… aún no conoces quién es Ranma Saotome…" El muchacho apretó su mano con furia y al escuchar que se comenzaban a despedir salió corriendo del lugar "Akaneeee eres una tonta!" gritaba en su interior.

-¡Pues estupendo! Lo mejor sería que te fueras inmediatamente con nosotros, sin duda lo pasarás increíble hija – dijo Karasu levantándose de la mesa –Henji vuelve junto a Akane a la casa, pediré a las señoritas que acomoden todo por mientras.

Henji asintió a las órdenes de su padre acompañándolo a la salida junto a Soun Tendo y al señor Saotome. Tras verlos salir Akane dio un gran suspiro y se dirigió a su habitación. Subió las escaleras encontrándose de frente con su prometido.

-Ohh…así que accediste a lo te ofreció ese feo señor no? Eres muy débil Akane …- Ranma estaba de brazos cruzados en la puerta de la pieza de la joven y dio una pequeña sonrisa irónica.

-Débil!? ¡Tú eres un cobarde! – Akane lo golpeo expulsando al joven por el techo de la casa. Con el corazón acongojado la muchacha ingresó a la habitación. No le preocupaba ir a la casa de un completo desconocido, era fuerte y sabía defenderse, pero sí le dolía el comportamiento de Ranma "Al parecer…a ese tonto nunca le importé…"

Tras el golpe Ranma quedó en la tejado observando el cielo, su corazón se sentía agitado y confundido…no sabía qué debía hacer ni cómo transformar su terquedad en sinceridad. Bajó por la ventana para ver como la joven peliazul comenzaba a preparar su bolso, decidida que lo único que quería era salir de allí, donde sea. En ello ingresó a la habitación Nabiki.

-Hermanita…así que tienes nuevo prometido?- Nabiki se sentó en la cama de la joven y vio como una trenza azabache se asomaba por un costado de la ventana, sin duda era Ranma y la joven obviamente aprovecharía la oportunidad para sacar de quicios al prometido de su hermana -Y al parecer es mucho mejor partido que Ranma? ¿No es así? –Nabiki sabía que el joven la estaba escuchado.

"Nabiki…que se cree al meterle ideas vagas a Akane en la cabeza…." El joven estaba furioso.

-No me hables de ese traicionero – Dijo Akane mientras colocaba en su bolso sus utensilios con odio.

-Bueno, ese tal Henji al parecer es mucho más guapo, educado, tiene dinero, un gran dojo y al parecer más fuerte que Ranma – por cada palabra que mencionaba Nabiki el orgullo del joven Saotome sentía una punzada que lo estaba aniquilando.

-Ranma es un idiota, y no me interesa saber más de él – Akane recogió sus cosas y salió de la habitación. Nabiki al notar que su hermana ya no estaba, abrió la ventana de par en par y vió a Ranma pálido, sin vida.

-Oh! Ranma me escuchaste! Lo siento, al parecer ahora tendrás que escoger casarte entre yo o Kasumi…lástima, yo esperaba un hombre con mucho dinero y no un tonto artista marcial – Nabiki aprovechaba cada momento para hacer sentir mal al prometido de su hermana.

-Nabiki! Qué pretendes haciéndome enfadar! Akane no irá a ninguna parte sin que yo lo diga... – Dijo con seguridad el muchacho azabache mientras saltaba al tejado con la clara intención de detener a su prometida.

-Esta vez creo que te equivocas Ranma Saotome…- La joven de pelo corto y mirada intensa se quedó observando por la ventana como Henji y Soun esperaban que llegara Akane para llevarla a lo que sería su nuevo hogar durante estos días.


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