Disclaimer: Twilight y sus personajes pertenecen Stephenie Meyer y su Editorial. La historia que leerán a continuación me pertenece a mí.


Capítulo Beteado por: Shades


Capítulo 2:

Intentando cosas nuevas

Dame amor…

Dame amor como nunca antes

Porque últimamente lo he estado

Anhelando más.

Y ha pasado un tiempo

Pero todavía siento lo mismo.

Tal vez debería dejarte marchar

Porque sabes que peleare mí esquina

Y que esta noche te llamare,

Después que mi sangre…

Se ahogue en alcohol.

No, yo solo quiero tenerte

Dame un poco de amor.

Ed Sheeran / Give Me Love

Canción del baile de Bella: Heart Attack de Trey Songz

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Edward POV.

Bella y yo, habíamos pasado parte de la tarde encerrados en su casa. Ella me había contado toda su vida, sus cosas. Como seguía su relación con su familia, sus pocos y verdaderos amigos, su trabajo. Su pasión por el baile, sus otros proyectos y otras cosas que entraban más en conversaciones vánales que otra cosa.

Yo por mi parte le conté mi gran amor por la escuela y los niños. Como mi vocación por enseñar, me hacia mejor persona, algo de lo que yo me enorgullecía porque todo había sido por mi gran esfuerzo y trabajo. Ella me miraba con cierta calidez en sus ojos, cuando le comentaba las travesuras que mis niños me hacían en la escuela, ella reía de cada una de las anécdotas que contaba.

No me había dado cuenta del tiempo que había trascurrido, solo me asombre cuando me fije la hora, y esta me mostraba que se había hecho demasiado tarde.

Cuando ya estuvimos los dos vestidos y presentables, ya que entre conversación y conversación el sexo estaba presente, ella me acompañó hasta la puerta de su casa.

Al salir pude ver en la acera, frente a nosotros, mi Volvo. La mire a ella y me sonrió.

—Hoy cuando estábamos comiendo mande un mensaje para que alguien del club me lo trajera… te dije que nada le pasaría. —Le sonreí mire y suspire mientras acunaba su rostro entre mis manos.

—Recuerda, mañana a las siete paso por ti. —Ella asintió enérgica y beso mis labios muy tiernamente, al igual que yo. No quería soltarla, por lo que apreté sus caderas y al fin termine por alejarme de ella.

Caminé hasta mi auto y me monte en el, volví a saludar a Bella con mi mano y arranque para poder irme.

Había olvidado por completo, que estaba en un día de entre semana y que yo tenía prioridades. Hoy era jueves y había olvidado completamente que tenia escuela. De seguro mis niños tuvieron que quedarse con otra maestra y dado que algunos son medio vaguitos, se habrán ido devuelta a sus casas.

Tomé mi celular que sin darme cuenta lo había dejado en la guantera del auto, y casi caigo de culo si no hubiese estado sentado por la gran cantidad de llamadas y mensajes de texto que la pantalla mostraba. Casi todos eran de mi hermano Emmett, y los demás eran de mi mejor amigo Jasper; él era el profesor de gimnasia de los niños de la escuela. Al parecer no habían pasado desapercibida mi asistencia hoy en la escuela, ya que yo era muy responsable con ellos y casi nunca faltaba a no ser por una enfermedad o por algo que realmente fuera importante.

Llame a Jasper y este me atendió al segundo timbrado…

— ¡Edward, ¿dónde mierda te has metido?! —no hubo saludos ni nada, solo atacó como él sabía hacerlo— llevamos toda la puta tarde, tratando de ubicarte con tu hermano, él… él realmente está preocupado Edward, yo me di cuenta de eso —dijo un poco más calmado y hablando con voz seria.

Emmett.

Mi hermano se había comportado como un verdadero hijo de perra conmigo, y ahora se venia a preocupar por como estaba, si claro. Podía irse a la mierda y a mi eso no me iba a afectar en nada ¡Jodido cabrón!,qué se cree con el derecho de reírse a mis espalda con Rosalie, mi novia. ¡Ex novia Edward! Aun así, ella era mi novia mientras se revolcaba con mi hermano y eso a él no le importo, no tenia porque haber puesto los ojos en ella, para él, ella tenia que haber estado prohibida, pero no lo vio así, no. Sin importarle, la quiso para él.

Pero después de todo, no me puedo quejar, porque gracias a eso tuve ese arranque de furia que poseí cuando Rosalie me confeso que tenia una relación paralela con mi hermano. Gracias a eso, nunca hubiese dado con aquel club, gracias a eso nunca hubiese conocido a Isabella. Así que tampoco podía decir nada. Pero eso no quitaba que estaba enojado con él.

—Lo siento Jasper, pero… necesito contarte algo que me paso, es… no se puede describir con palabras, no. No le iba a contar todo con lujos y detalles, pero las cosas que me pasaron, las que sí se podían contar, se las contaría sin dudarlo.

— ¿No me lo puedes decir por celular? —definitivamente no. Esto era algo que debía contárselo cara a cara, quería ver su reacción sabiendo lo exagerado que era mi amigo.

—No, esto amerita encontrarnos en el lugar de siempre, necesito hablarlo con alguien o no me dejara vivir —rió un poco al igual que yo y finalmente suspiro tan teatralmente como siempre hacia.

— ¿Tan así Edward? ¿Dónde estás ahora?

—En mi auto, estoy yendo a mi dep… al departamento de Rosalie a buscar mis cosas, necesito buscar donde dormir esta noche —ese era un detalle del que me había olvidado, y dadas las circunstancias, no pensaba dormir en ese lugar.

— ¿Qué paso Edward? Me estas asustando —Claro, mi hermano no le había dicho nada cuando lo llamó, para saber de mi.

—Eso es algo que también tengo que contarte y que involucra al malnacido de Emmett, pero esperemos a juntarnos para contarte todo desde el principio ¿puedes o no? —pregunté medio impaciente.

—Por supuesto, y mientras buscas algo para quedarte, puedes dormir en mi casa, ya sabes, el tiempo que necesites por mí no hay problema —dijo como si no fuera nada.

—Gracias Jasper, eres un gran amigo y te debo una, solo déjame buscar mis cosas y voy a tu departamento —avisé.

—De acuerdo, te voy a estar esperando… Adiós.

—Adiós.

Cuando termine de hablar con mi amigo, ya casi estaba llegando al departamento de Rosalie —Suspiré frustrado por la situación, realmente no quería encontrármela y volver a discutir como ayer. Había tenido una muy buena noche y no quería arruinarla.

La sola mención de lo que había pasado la noche anterior, a mi mente vino la viva imagen de Bella recostada sobre su alfombra, con sus piernas abiertas y con su…

¡Mierda, Edward, concéntrate que vas manejando!

Logré divisar el edificio donde está el departamento de Rosalie e inhalando todo el aire que mis pulmones daban, estacione frente a la puerta. Bajé y aseguré la puerta del auto. Caminé hasta toparme con el portero quien me abrió con una sonrisa genuina y medio compasiva. A lo mejor él sabia de los tremendos cuernos que Rosalie me ponía con mi hermano.

Al subir por el ascensor, un pánico aterrador me inundo el cuerpo, de saber que a lo mejor podía encontrarme con algo no muy agradable. No es que fuera un mantequita, pero vamos, ella era mi ex novia y él mi hermano.

Cuando llegue al piso salí, del estrecho espacio del ascensor y caminé por ese pasillo tan conocido por mí y a lo mejor tan conocido también por mi hermano. Saqué las llaves de mi pantalón y abrí. La sala estaba vacía, pero se podía escuchar que alguien estaba en la cocina.

¡Ja! ¿Y quien era ese alguien? Nada más ni nada menos que mi querido hermano.

Al parecer tanto Rosalie como él escucharon el ruido de las llaves en la puerta y salieron para ver quien era. Un enojo irracional me inundo mi cuerpo, al ver a los dos parados frente a mí. Ella con una extraña mueca de dolor y vergüenza. Él definitivamente, con la vergüenza pintada en el rostro. Pero nada de arrepentimiento.

Pasé de largo hacia la habitación y escuche como Rosalie intento llamarme, pero fue detenida por Emmett.

Entre en la habitación, donde hasta ayer la compartía con Rosalie, juro por Dios que me daba asco pensar si quiera que ella pudo haber estado con mi hermano en la misma cama.

Me dirigí hacía el guardarropas y saqué mi maleta y un bolso de mano, llené la maleta con todas mis prendas, playeras, pantalones, ropa interior, camisas, trajes, medias y zapatos… todo, no dejaría nada para no volver otra vez, como me sobraba un poco de espacio guarde algunos libros. En el bolso de mano guardé todas mis carpetas y apuntes hasta los libros que no me entraron en la maleta. Quité los dibujos que tenia sobre mi escritorio, dibujos que las niñas de la escuela me habían obsequiado y los guarde dentro de un folder para luego ponerlo dentro del bolso. Guarde todo mis productos de aseo y de higiene personal. Por ultimo fui hasta el pequeño aparador donde estaba la caja donde guardaba el dinero que estaba ahorrando, lo tomé y lo guardé dentro del bolso. Tomé la maleta, el bolso y salí. Realmente no quería saber nada de estar un minuto más allí.

Al llegar a la sala tanto Emmett como Rosalie me esperaban sentados en uno de los sofás, al verme se pararon y fueron a mi encuentro. Levanté una mano para que no siguieran avanzando.

Tomémi llavero y quite la llave del departamento, Rosalie comenzó a negar con su cabeza. ¡Estaba loca si pensaba que me quedaría después de lo que hizo! Deje la llave en la mesita que estaba a un lado de la puerta de entrada y suspiré.

—Edward… no —bufe y miré mal a mi hermano, que me miraba con cara de cordero degollado.

— No pensaras pedirme que me quede, después de saber que mientras estabas conmigo te revolcabas con mi hermano ¿verdad? —Emmett se adelantó un paso, con una actitud de protección hacia Rosalie.

— ¡Edward! —dijo con la voz cambiada.

—Tú te callas, tu eres el menos indicado para opinar, sabes… podía desconfiar hasta de mi propia sombra, pero jamás de ti, de ti que eres mi hermano, pero así están las cosas —Emmett cerró los ojos y tragó un nudo de su garganta, pero no me iba a callar, ellos dos iban a escuchar lo que tenia para decirles—. Los dos se merecen, son tal para cual, dos sin vergüenzas, traicioneros que al menor descuido te clavan un puñal por la espalda… eso nunca me lo espere de ti Emmett, pensé que nuestros padres nos criaron para ser mejor persona de lo que ahora eres —hasta este punto, los ojos de Emmett desbordaban en ríos de lágrimas cuando mencioné a mis padres, al igual que los de Rosalie quien se tapaba la cara con sus dos manos.

—Nosotros no elegimos esto, simplemente paso —dijo él en defensa de los dos.

—Esa escusa se la dices a otro estúpido Emmett ¡Ella era mi maldita novia! en eso debías reparar cuando la mirabas, jamás debiste de hacerme esto, a ella no puedo decirle nada porque para mi paso a ser una desconocida, pero tu… tu eras mi hermano, ¿Qué clase de hombre eres, que le bajas la novia a tu propio hermano? —le pregunté mirándolo a los ojos. Podía ver su pena, pero nada de arrepentimiento, eso solo me decía y mostraba como realmente eran.

—Lo sentimos Edward, lo sentimos… luchamos para que no… no pasará nada, pero… —esta vez fue Rosalie la que salió en defensa de los dos. Supongo que a ella le afectaba por nuestra amistad.

Yo había sido la única persona que había estado con ella, sin ninguna otra intención cuando sus padres habían muerto, nuestra amistad había sido la mejor, siempre estuvimos el uno para el otro. A lo mejor ese había sido nuestro error, el de confundir la amistad con el amor.

—Por favor… ya no más, ustedes eligieron esto ahora se atan a las consecuencias… ahí te dejo la llave de tu departamento Rosalie, solo te avisó que me llevó mi dinero, eso es todo —ella muy a su pesar y sollozando asintió.

—Edward por favor… —habló mi hermano, su voz estaba cargada con dolor.

—Vivan sus vidas como a ustedes dos les plazca, en lo que a mi respecta, quiero que me dejen en paz —tras decirles eso, salí por la puerta dejando esa parte de mi vida atrás, estaba seguro que algo mejor me esperaba.

Salí de ese lugar sin mirar atrás y con las ganas latente de que sea mañana, para volver a ver a mi bailarina. Necesitaba contárselo a alguien o de seguro que esto que estaba sintiendo dentro de mi pecho me haría cometer una locura de salir corriendo a buscarla, y no quería eso, no. Debía tomarme todo más tranquilo y no tirarme a la pileta sin antes saber si tiene agua o no.

El viaje hasta la casa de Jasper se me hizo más largo que de costumbre, nunca tardaba más de quince minutos y ahora el trayecto se me estaba haciendo eterno. Cuando llegué a la puerta de su casa, me estacioné y bajé solo con el celular en mano, por sí Bella me mandaba un mensaje de texto, ya que había prometido mandare uno antes de la noche.

Apenas toqué la puerta, Jasper me abrió y se tiro a mis brazos ¡Que efusivo!

— ¡Jasper quítate, que nos pueden ver! Que van a pensar tus vecinos —él se separó inmediatamente y se hizo a un lado para dejarme pasar.

— Edward déjame que busque mi chaqueta y nos vamos a tomar algo, quiero que me cuentes que mierda es eso que te paso… déjame decirte que mañana las niñas te darán el sermón del año por haber faltado, en especial una —me reí por las ocurrencias de mis niñas. Así llamaba a las nenas que yo enseñaba, ellas eran muy celosas de mi, en especial no dejaba que ninguna otra niña se me acercara más de lo necesario, no le gustaba nada cuando yo tenía que faltar, supongo que tenían esos típicos enamoramientos hacia su maestro.

—No me quiero imaginar lo que habrá dicho Aleja, esa niña es el terremoto de las niñas, es la que dirige a todas las demás.

—Su amor por ti Edward casi raya la obsesión, solo me tranquiliza que ella es una niña de siete años y no una loca desquiciada de veintitrés años ahí si me preocuparía un poco —ambos reímos y asentí muy a mi pesar. Mi más sentido pésame, al que en un futuro fuera su novio.

Decidimos ir en su auto al pub que siempre íbamos luego de las jornadas laborales cuando ambos terminábamos exhaustos. Cuando entramos en el lugar, y nos sentamos en la barra, pedimos dos cervezas.

—Me vas a contar que paso… ¿o voy a tener que sacártelo con un tirabuzón? —suspiré y lo miré, con algo de vergüenza, por lo que le estaba por contar, pero supongo que para que entendiera todo, debía de contarle desde un principio.

—Ayer cuando llegue al departamento que compartía con Rosalie, ella me estaba esperando en la sala y me confesó que estaba teniendo una aventura con mi hermano, que en realidad es mucho más que una aventura, dicen que se enamoraron, pero lo que más me molesta es que mientras estaba conmigo ella estaba también con él, y a él eso no le importo, le valió una mierda que ella sea mi novia —el enojo que estaba sintiendo se estaba acrecentando a medidas que me acordaba de las cosas que me dijo ella.

—Edward eso yo no lo sabía. Cuando tu hermano me llamó desesperado, solo me dijo que se habían peleando con Rosalie y que vos te habías ido pero no me dijo más nada… no puedo creer que Emmett haya hecho eso.

—A mí también me impresiono cuando Rosalie me lo dijo, te juro que nunca me lo espere de mi hermano, de cualquier persona pero menos de él. La cosa es que cuando salí del departamento luego de discutir con Rosalie, manejé sin rumbo por lo que fui a para a un club bastante exclusivo, se llama Utopía. Allí… conocí a alguien, a una bailarina erótica de pole dance, ella es preciosa, simplemente perfecta. Y cuando pensé que jamás me daría ni cinco de pelota, ella me sorprende queriendo tener algo conmigo y…

— ¿No me digas que pasaste la noche con una bailarina?

—Y mucho más que eso, fuimos a su casa y me quede a dormir allí, todo fue tan perfecto, tan irreal… te puedo jurar que quede fascinado con ella. Pasamos casi toda la tarde juntos en su departamento y hasta bailo para mí, me hizo un baile privado y… ¡Mierda estoy jodido!

— ¿Y ella que te dijo? ¿Cómo se llama? ¿Cuántos años tiene? ¡Habla!

—Se llama Bella, y tiene mi misma edad, ella es de un pueblo en Washington, pero en este momento esta viviendo aquí y… —justo es ese momento me llego un mensaje de texto. Casi salto del taburete al ver quien era. Le hice señas a Jasper de quien era y este me animo a que viera que decía el mensaje.

Hola Edward ¿Cómo estas? —Bella

Inmediatamente le respondí.

Bien mi bella bailarina. Tomando unas copas con un amigo y ¿tú? —Edward

Aburrida :( pero con ganas de verte —Bella

Yo también quiero verte, ya quiero que sea mañana, no te das idea las ganas de besarte que tengo —Edward

No me tientes Edward, no sabes de lo que soy capaz cuando quiero algo —Bella

Tienes razón, mejor esperemos a que sea mañana y podrás desquitarte todo lo que quieras —Edward

Y quiero que sea mañana, pagaras por tentarme de esa forma. Adiós —Bella

Lo que tu digas así lo hare. Adiós —Edward

Miré a Jasper, quien me miraba con sus grandes ojos y con una estúpida sonrisa en su rostro.

— ¿Era ella verdad? —pregunta mientras le da un sorbo a su cerveza.

— Sí, era ella… Jasper amigo… no se que me pasa con Bella. No me puedo resistir a nada de lo que ella me ofrece, ayer… ayer fue la mejor noche de mi vida, aun no caigo —Jasper asistió con una sonrisa, pero sabia que algo me iba a decir.

—Amigo, me parece muy bien que después de lo que me contaste de Rosalie y tu hermano, encontraras a alguien que de verdad te agrade, pero… — ¡Ahí vienen Jasper y sus peros!

— ¿Pero?

—Pero deberías tener un poco de cuidado, se como eres con la personas de cual te enamoras… — ¿Qué? Yo no estaba enamorado. Ósea cualquier persona se puede enamorar de Bella ella es una hermosa mujer.

— ¡Jasper yo no estoy enamorado! Solo nos estamos conociendo —hice una pausa e inhale un poco de aire—. No te voy a negar que siento una gran atracción física hacia ella, pero de ahí a enamorarme falta demasiado ¡O eso es lo que pienso! —sí, sabía muy bien que no se me iba a hacer difícil enamorarme de ella, pero aun faltaba ¿verdad?

—De acuerdo, no te diré nada más que eso… cuídate —hizo una pausa para tomar un poco de su cerveza—. Oye se protegieron ¿verdad? — ¡Oh Mierda!

—¡Pero ¿qué demonios estas preguntando Jasper?! Esas son cosas que no te competen…—me quedo mirando con cara de estoy-hablando-enserio. Yo rodé los ojos— ¡Sí! Y no te diré nada más —él asintió como lo haría un padre que esta hablando con su hijo adolescente sobre su primera relación sexual.

—Ok… no queremos ninguna sorpresa luego — ¡Joder! Ya soy grande como para que me este diciendo estas cosas. — Y bien, cuando se piensan volver a ver ¿Por qué se van a volver a ver, verdad? —negué con la cabeza. Quien coño lo entendía.

Le estuve contando las cosas que habíamos hablado con Bella, supasión por el baile y sus gustos por las pinturas de acuarelas. Eran muy hermosas. Todas y cada una de las acuarelas que colgaban de las paredes eran de una chica acuarelista llamada Agnes Cecile, al parecer Bella era fanática suya.

Omití la parte de quien era hija. No me sentía todavía capaz para contarle eso de la vida de Bella, cosa que a él no le importaba de donde venia. Eso era un tema que ella me había confiado a mí y yo no tenia porque andar divulgando algo tan privado.

Jasper comento que la quería conocer, y que la próxima vez que vaya a Utopía le avisará para que acompañarme. Eso me inquieto un poco. Ósea era mi amigo y no desconfiaría de él nunca. Jasper no era como Emmett, él jamás se fijaría en una mujer que me pertenece ¿dije pertenece? Oh, ya la cerveza me estaba pegando mal.

Él me conto que las cosas en la escuelas habían ido bien y que solo les había parecido raro que yo hubiera faltado sin avisar.

Luego de unas tres cervezas más, habíamos decidió irnos ya que mañana era el ultimo día de la semana y los dos teníamos que ir a trabajar. Pagamos todo lo que habíamos tomado y salimos del pub. Él aire de la noche nos habíamos quitado esa típica pesadez que uno tiene cuando sale de algún bar. La noche era cálida y corría una brisa primaveral. Pronto se acercaba el verano y con eso las vacaciones. Las estaba esperando muy ansioso, las tenias muy merecidas por todo el trabajo del año. Hubo veces que hasta enfermo había asistido a la escuela y todo porque a mis niños no les faltara su día de estudio. Pero todo eso cambio ayer cuando me sentí sobrepasado por la situación que me había tocado vivir. Me había olvidado completamente de cuales eran mis prioridades; y todo gracias a mi querido hermano y a mi ex novia.

—Joder, mañana otra vez a lo mismo ¿Edward tu no te cansas de enseñar siempre las mismas cosas? —preguntó Jasper mientras caminábamos hasta el auto. Él idiota de mi amigo lo había estacionado en la esquina del bar, por lo tanto teníamos que caminar casi una cuadra. No aprendía nunca.

—Sabes que no, los niños no siempre son los mismos y mis programas varían según las circunstancias. Aparte cada pequeño tiene su particularidad lo que los hace únicos… y por algo fue que elegí ser maestro, es mi profesión y nunca me arrepentiría de haberla elegido —llegamos hasta el auto y entramos en el. Nos pusimos en marcha y nos dirigimos de regreso a la casa de mi amigo—. ¿Cómo van tus cosas Jasper? —él me miro y suspiro.

—Todo igual… ya sabes como soy, a mi no me van las ataduras —dijo mirándome con una sonrisa y cruzándose de brazos.

— ¿Qué paso con María? Así se llamaba ¿verdad?

—Sí,así se llamaba, ya sabes, ella quería más y pues yo no. Lo mío no es estar con una sola persona mucho tiempo, no me puedo ver de esa forma en el fututo —dijo horrorizado por pensarse de esa forma.

— ¿Jasper con cuentas mujeres has estado, desde que terminaste con María?

—No lo sé… tres o cuatro, no las cuento —ahora se quería hacer el caballero, diciendo que no sabia con cuantas había estado. Él solo podía decir esas cosas.

— ¿Tres o cuatro desde que terminaste con María? ¡Y eso hace ya dos semanas Jasper, joder! —mi ceño se frunció, mirándolo e interrogándolo. Era un irresponsable.

—Bueno no puedo estar solo ¿Qué quieres que haga? —me decía queriendo parecer indignado.

—No lo sé, a mí no me importa con quien te metes, solo espero que te protejas cada ves que estas con una mujer diferente —me quedó mirando y frunció su ceño— sabes a lo que me refiero —dije serio, para que se diera cuenta por donde iban mis tiros.

—Edward, me hago análisis cada seis meses — ¡Oh ahora se volvía serio!

—No es solo por eso, Jasper, quien dice que en un descuido tuyo una de esas tantas mujeres a las que tu frecuentas sale embarazada… protegerte no es solo por si contraes alguna ETS*, si no también por algún embarazo no deseado, por eso es mejor prevenir que lamentar y no lo digo por un bebe, sí no porque sé que ese bebe llegaría con padres que no se aman y que mucho menos viven juntos —Jasper se me quedó mirando por un largo tiempo, para luego voltear y mirar por la ventana del auto. Sabía que estaba reflexionando sobre lo que le había dicho, solo por eso no le dije más nada.

Estacioné en el garaje de su casa y nos bajamos en un silencio sepulcral. Cuando entramos dentro de la casa, Jasper se quedó parado en medio de la sala, sin expresión alguna. Me acerque hasta donde estaba y le toque el hombro.

— ¿Jasper te molestó lo que te dije? —preguntéindeciso. Él se volteó y me miró con lo que parecía vergüenza.

—No, solo me golpeo la verdad… es que nunca me había detenido a pensar detenidamente sobre eso… Gracias —dijo encogiéndose de hombro apenado y mirando hacia el suelo.

—De nada, ya sabes que puedes confiar en mí para cualquier cosa —pasé una mano por sus hombros y lo zarandee empujándolo.

— Lo sé… mejor me voy a dar un baño y a dormir que mañana otra vez a lo mismo —Jasper era muy vago a veces.

—Deja de quejarte y dime donde voy a dormir.

—En la habitación de invitados… a menos que quieras dormir conmigo —dijo con una sonrisa en su rostro y moviendo sus cejas sugestivamente.

— ¡No gracias, tu sueles tener malas mañas viejo! —me burlé de él.

—Lo que tú digas — ¡enzima se hacia el ofendido, el muy sin vergüenza!

Tomé mi maleta y bolso de mano que había traído conmigo y me dirigí a la habitación de invitado. Cuando entre me asombré por como encontré la habitación. Solo una ves entre en esta habitación y no fue justamente para dormir, sino que fue para traer a Jasper a dormir a esta habitación porque según él en su estado de ebriedad no quería manchar su alfombra blanca si llegaba a vomitar en su propia habitación, por lo tanto prefería hacerlo en esta que era de un color gris plomo. Esa vez encontré la habitación tan desordenada y patas para arriba que me preguntaba como podía dormir de esa forma. Pero ahora me había llevado la sorpresa de encontrarme la habitación muy ordenada, nada fuera de su lugar, limpia y con buen aroma.

Conclusión: Jasper no había hecho ese trabajo.

Deje la maleta y el bolso de mano a los pies de la cama y tomé un pijama para ponerme. Me cambié de ropa y tomé mi cepillo de dientes. Por suerte en la habitación había un pequeño baño, por lo que termine dándome un baño rápido antes de irme a dormir.

Estaba secando mi cabello cuando mi celular sonó. Era la alarma que había llegado un mensaje. De un salto salté de la cama y tomé el celular que estaba sobre una pequeña cómoda.

Era Bella.

¡Cambios de planes! Mañana te voy a estar esperando en Utopía a la misma hora que acordamos. Recordé que tenía una clase que dar. ¡TU ME HACES OLVIDARME DE TODO! —Bella

Inmediatamente le conteste…

No hay problema. Me encantaría verte mientras enseñas… ¡Y TU ME VUELVES LOCO! —Edward

No hubo más mensajes. Pero uno solo fue mejor que muchos, ese solo mensaje calo hondo. Mañana la vería moverse en su terreno, la vería hacer lo que la apasionaba. Y eso me calentaba ¡Mierda! Parecía un pendejo puberto. Pero Bella era tan caliente que cualquier hombre se calentaría con solo verle un dedo de su pie. Yo no era la excepción.

Me dormí pensando en lo que sería mañana. La sonrisa en mi rostro no desaparecía y sabía que mañana tampoco se iría.

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Estaba escribiendo en el pizarrón una lección de matemática. Estaba haciéndome el enojado o estos niños no harían lo que les pedí. En cambio las niñas no habían dicho palabra alguna desde que había entrado en el aula. Cuando llegue ellas ya estaban acomodadas y no habían dicho nada por lo que había faltado el día de ayer, pero algo me decía que estaban tramando algo, sus caritas las delataban en especial Aleja, que me miraba de vez en cuando con carita de angelito, pero esa carita de angelito era la peor.

Me di la vuelta para amonestar a un niño y lo reñí, por levantar la voz a una de mis niñas.

— ¿Félix que te he dicho de hablarle de esa forma a tu compañera? Esa no son formas de hablarle a un compañero y mucho menos sí es una niña—el niño agachó la cabeza y se sonrojo, pero esta vez no podía pasárselo por alto, esta era la tercera vez que lo hacia— Antes de salir a tu recreo, deja tu cuaderno de amonestaciones sobre mi escritorio —dije un poco frio, solo un poco para que entendiera que estaba hablando enserio. Félix se puso blanco y sus ojitos se agrandaron como plato, pero asintió a lo que dije. Sabía lo que le esperaba, mañana debía venir su mamá a hablar conmigo.

Los minutos pasaron y el recreo llegó. Felix dejo su cuaderno rojo sobre mi escritorio y traté de no mirarlo o mi corazón se ablandaría.

Cuando me disponía a salir para supervisar a los niños en el patio, me di cuenta que ninguna de las niñas había salido y que todas me miraban con su ceño fruncido y cruzadas de brazos. Quise reírme por la forma en las que todas se colocaban en complot cuando de regañarme se trataba.

La cabecilla de todas mis niñas se levantó de su banco y caminaron hasta pararse delante de mí, aun con sus brazos cruzados.

— ¿Y bien, no piensan salir a su recreo? —dije con una sonrisa bailando en mis labios.

— ¿Por qué no vino ayer? ¿Qué le paso? ¿Estuvo enfermo? ¡Usted nunca falta! — ¡Joder! Que niña más mandona. Las demás se pusieron detrás de ella apoyando el cuestionario de preguntas que me tenia preparado esta niña.

—Bueno, primero y principal una pregunta a la vez porque luego ustedes dicen que no entienden cuando yo comienzo a hablar rápido. Segundo, ayer no vine porque tuve un problema… personal. Tercero, no me paso nada malo. Y cuarto no, no estuve enfermo.

—¿Por qué no aviso nada? Nosotras le pedimos al maestro Jasper que lo llamará y él lo hizo delante de nosotras —cuando termino de decir eso, pareció darse cuenta de algo, porque enseguida sus ojitos se aguaron y aflojo sus brazos cruzados, comenzando a hacer pucheros con su boca— ¿No nos quería atender? ¿Ya no nos quiere más? ¿Nos quiere cambiar por otras niñas? — ¿Qué? Un jadeo por parte de las niñas se pudo escuchar ¡Oh no, mis niñas!

—Aleja, cariño, claro que no, ¿cómo piensas eso?… como les dije, solo tuve un problema personal que me impidió venir, pero hoy ya estoy con ustedes ¡Vamos, no lloren! Ustedes saben que yo jamás las cambiaria por nada en el mundo, no quiero que piensen eso… ahora las quiero sonriendo, las princesas no lloran… —deje la frase inconclusa para que ellas la completaran

— ¡Sonríen! —dijeron todas al unisonó.

—Bien, ahora salgan al recreo que ya tienen diez minutos menos —todas salieron dejándome un sonoro beso en mi mejilla. Aleja fue la ultima en salir.

— ¿Me promete que no va a volver a faltar más? Es que cuando usted no viene mis mariposas se ponen tristes y ya no me hacen cosquillas.

— ¿Qué mariposas?

—Las que tengo en mi pancita —dijo posando su manito sobre su estomago. Un nudo se formó en mi garganta. Me agaché hasta su altura y le deje un beso en su cabello.

—Lo prometo, prometo no volver a falta… y discúlpame con tus mariposas —ella se frotó la pansa y asintió saliendo por la puerta. Suspiré y me enderecé, caminé hasta mi escritorio y saqué mi celular de bolsillo trasero. Tenía un mensaje con una imagen adjunta. Me senté y abrí el archivo.

Preparándome para esta noche y… ¿tu? —Bella

La foto que venia adjunta con el mensaje era de Bella, en su sala con un conjunto deportivo, unas bragas pequeñitas en color negro y un brasier violeta con un estampado en blanco. Ella misma se sacaba la foto a su cuerpo reflejado en un espejo.

¿Por qué me hacía esto? Porque me mandaba esto a estas horas ¡Joder! Ya me tenía duro de solo pensar lo que le quería hacer.

Le mande un mensaje…

¡Ten piedad de mí! Estoy en la escuela y hay niños, no puedo estar todo agarrotado mientras enseñó —Edward

Su respuesta llego al instante…

Lo siento, esta noche te compensare —Bella

Eso esperó —Edward

No hubo más mensajes.

Toda la maldita tarde me encontré agarrotado. Los niños de vez en cuando me preguntaban que me pasaba, a lo que, yo tragando forzosamente, les decía que nada, que solo estaba un poquito cansado.

Cuando terminaron las clases suspiré fuertemente, necesitaba un buen baño y descansar un poco antes de verme con Bella. Cuando me dispuse a esperar a los niños en la puerta de la salida para asegurarme que sus padres los estaban esperando, el desfile de niñas sonrojadas y con sonrisitas en sus rostros comenzó.

Todas y cada una de las niñas me saludaron con un beso en la mejilla. Bueno todas, menos Aleja quien agrego un abrazo. Los niños que venia detrás de ella bufaron y rodaban los ojos. Saludé a los niños con la mano y haciéndoles prometer que harían la tarea.

Espere a Jasper en mi auto y cuando este se subió me miró con una estúpida sonrisa en su rostro. Conocía muy bien esa sonrisa ¡Maldito irresponsable!

— ¿Qué? —dijo el muy sin vergüenza.

—No lo sé, dime tú… ¿porque sonríes? —se frotó las manos, como sabiéndose ganador de algo o alguna mierda por el estilo y se carcajeó.

—De acuerdo, pero prométeme que no te vas a enojar… —asentí— ¡No, promételo! —dijo riendo.

— ¡Lo prometo Jasper!

—Bien yo… bueno hoy entre en google y averigüe donde queda Utopía —detuve mi auto de una brusca frenada y lo miré.

— ¿Qué hiciste, qué? —casi le grité.

—Es que quiero conocer a tu chica y se que tu no me la vas a presentar y… —se quedó callado abruptamente y me miró con algo de desilusión en su rostro ¡Mierda, yo estaba enojado!—. ¿Acaso piensas que yo soy como Emmett? —dijo indignado y hasta ofendido.

—No, claro que no. Pero, porque no me preguntaste antes de hacer eso. Te pensaba llevar hoy y dejarte allí cuando Bella y yo nos fuéramos a otro lugar —él se relajo completamente y hasta sonrió el muy pendejo.

— ¡Oh eres el mejor amigo que tengo! Mierda, voy a ir a un club nudista ¿sabes hace cuanto que no voy a uno? Creo que desde que era un pendejo —decía mientras se removía en su asiento.

—Sigues siendo un pendejo Jasper, eso no ha cambiado quédate tranquilo —él me miró con cara de pocos amigos y yo le sonreí empujándolo.

Llegamos a la casa de Jasper y este se bajo enseguida y corrió dentro de la casa.

Cuando entre dentro este, estaba de acá para allá buscando cosas.

— ¿Jasper que haces?—se detuvo antes de entrar al baño.

—Estoy por entrar a darme un largo baño, hoy necesito estar bien guapo, ese lugar de debe estar atestado de hermosas mujeres, no pienso perder mi oportunidad —dijo entrando en el baño y cerrándome la puerta en la cara.

En fin. Por un lado tenía razón, eran las cinco de la tarde y le había prometido a Bella que la pasaría a buscar a las siete; tenia menos de dos horas para darme un baño y salir para encontrarnos en Utopía.

Rebusqué en mi maleta la ropa que me pondría y me decidí por unos pantalones de jeans negros, una camisa a cuadros en negro y rojo, junto a unas Converse. Nada fuera de lo común.

Me di el baño y cuando estaba terminando de vestirme Jasper golpeaba la puerta mientras asomaba su cabeza.

Iba vestido con un pantalón de jeans también negro, una camisa en color claro con un suéter en tonos marrones claros y por supuesto sus tejanas.

Estaba intentando arreglar el desastre de cabello que tenia, pero no habia forma de dejarlo en su lugar, simplemente parecía tener coloque unas gotas de mi perfume sobre mi cuello. Tomé mi billetera y las llaves de mi auto.

— ¿Estas listo? —dijo Jasper frotándose las manos.

— Sí, Jasper y vamos de una maldita vez o no me dejaras en paz ¡Joder! Quien no te conoce diría que eres un púberto que nunca tuvo sexo —este se carcajeo y rodó los ojos.

—Pregúntale a cualquier chica con la que estuve y ellas te dirán sí soy, o no un puberto —dijo mientras salíamos de su casa y nos encaminábamos hacia los autos. Habíamos dicho que cada uno llevaría el suyo por mejor comodidad.

— ¡Eres un charlatán! anda súbete de una vez a tu auto y sígueme —dije mientras me subía a mi auto.

.

.

.

Le había mandado un mensaje a Bella diciendo que había llegado a la puerta de Utopía y que estaba con un amigo que quería conocer el lugar. Jasper estaba junto a mí y miraba la fachada del lugar con sus ojos bien abiertos.

De unas de las puertas principales salé un chico. Era el mismo nativo americano al cual le había entregado las llaves de mi auto aquella vez. Se acercó hasta donde estábamos y nos miro antes de hablar.

—Hola, soy Jacob. Bella me pido que los acompañara hasta las salas de ensayos que quedan detrás.

—Soy Edward y el es Jasper…adelante nosotros te seguimos —asintió y se dio la vuelta para que lo siguiéramos.

Entramos por la entrada principal y dimos de lleno con el escenario central donde había visto bailar a Bella por primera vez. Caminamos hasta la puerta que estaba a un lado de una de las barras y esta daba a un pasillo no muy largo. Las paredes estaba pintadas en un azul petróleo con diseños en arabescos dorados, a lo largo del pasillo habían puertas con carteles donde figuraban nombres de los puestos de las personas, estaba Personal de Barra, Bailarinas y la ultima puerta decía Personal de Seguridad. Al final del pasillo había un escalera caracol que daba a una puerta que decía Gerencia. A un costado de la escalera había una puerta de madera pintada de blanco.

Cuando llegamos hasta allí se podía escuchar aplausos y silbidos, tanto de mujeres como de varones.

Jacob abrió la puerta y nos hizo entrar. El lugar estaba atestado de chicas en culotes y tops deportivos. A Jasper se le abrieron los ojos y la mandíbula se le desencajo. Lo miré y rodé los ojos él pobre no podía hablar.

Escaneé el lugar con la mirada. Era un lugar muy amplio con paredes espejadas y un techo en color rojo sangre. En el centro del lugar había dos caños de pole dance plateados. Un par de chicas los frotaban efusivamente con un paño. A un costado había una especie de barra donde había un dispensor de agua mineral, a un costado había una puerta donde decía Vestuarios. Mire a otra esquina y en esta había un equipo de sonido donde allí estaba Bella hablando con una chica menudita de cabellos cortos color azabache, su rostro era la femineidad personificada, de rasgos definidos.

La chica estaba vestida con una pollera de cuello alto y unos jeans un poco grandes en color azul oscuro.

En ese momento la chica miró en nuestra dirección y su sonrisa era radiante, nos miró y frunció su ceño. Le habló a Bella al oído y esta se giró hacia nosotros. Una hermosa sonrisa se dibujo en su rostro sonrojado. Estaba hermosa. Llevaba un culote de algodón color fucsia y un brasier top en color blanco. Como siempre estaba descalza con su cabello suelto. Se acerco hasta donde nosotros estábamos y su sonrisa no desaparecía de su rostro.

Llegó y sentí el infernal deseo de besarla hasta quitarle el aliento. Solo me contuve porque habíademasiada gente.

— ¡Hola Edward! —me saludó pasando sus brazos por mi cuello y con un beso muy cerca de mis labios. Jasper se carcajeó y Bella se separó de mi avergonzada por no prestarle atención.

—Bella, él es mi mejor amigo Jasper —Jasper se acercó a ella y la saludó muy educado. A veces sabía como ubicarse.

— Encantada Jasper.

—El encantado soy yo, mira estoy rodeado de hermosas mujeres… esto es el paraíso —dijo y lo ultimo susurrando, Bella y yo sonreímos. Nuestra mirada quedo prendida una de la otra y muy lentamente me acerqué a ella. Estaba a un centímetro de besarla, podía sentir su respiración acariciar mis labios entre abiertos.

— ¡Bella! —Ella se separó de mí apretando sus ojos y mirando hacia atrás donde venia caminando la menudita chica de cabellos azabaches. — Te toca a ti, eres la última —dijo y miró hacia donde estábamos nosotros.

—Si ahora voy… Alice, ellos son Edward y su amigo Jasper —ella nos sonrió pero sus ojos no se despegaban de Jasper, quien miraba hacia todos lados menos a ella. Golpeé su brazo y este nos miró. Reparó en Alice y le mostró una de esas sonrisas que él denominaba "matadoras" y sí no lo conociera diría que con Alice surgió efecto. Ella se sonrojo y le tendió la mano. Jasper la tomó y beso el dorso de esta. Un pequeño jadeó soltó Alice y como yo era quien estaba a su lado, solo yo pude escucharlo. Eso me preocupó.

—Alice te dejo con ellos mientras yo hago mi baile, solo será un momento, no te vayas de aquí—Alice asintió y se situó a mi lado—. Ahora regresó Edward —dijo Bella sonriéndome con la lujuria brillando en sus ojos.

La música comenzó a sonar y en esta ocasión era muy movida pero sensual.

Bella camino hacia el caño e hizo unas figuras de pie. Ella era jodidamente buena haciendo lo que hacia. Sus figuras y poses eran sensuales, solo ella sabia como moverse y ponerme a mil en un segundo. Era tan natural en cada pequeña cosa que hacia, su cabello caía libre por su espalda y lo hacia girar cuando era necesario.

En un momento quedo suspendida del caño con su cabeza hacia abajo y solo sujeta de sus piernas, haciendo poses. Ella era tan ágil.

"En lo más hondo no puedo pensar, en darme por vencido. Pero nunca pensé que el amor, pudiera ser un ataque al corazón"

Eso decía la canción que ella había decidido bailar. El tema se trataba, de que a pesar de que la persona hubo sufrido y caído por amor, aun seguía de pie. Aunque eso hiciera que le doliera el corazón.

Bella bailaba con sus ojos cerrados, como sabiéndose de memoria cada movimiento que hacia, a ella no le era para nada difícil.

La performance* siguió avanzando y todas y cada una de las chicas del lugar gritaban de emoción cuando Bella hacia algún giro dificultoso para ellas pero muy fácil al parecer para Bella. Casi finalizando la canción, hizo un giro tomada de una sola mano al caño que termino en una famosa "Bandera". Ver a Bella tomada del caño con ambas manos y con su cuerpo extendido hacia un costado con las piernas en el aire, me dejaba ver la fuerza que debía tener en sus brazos para hacer esa figura. Eso enloqueció al género femenino que la victorio a gritos, silbidos, aplausos y hasta piropos por parte de las mismas chicas, cuando hubo finalizado la canción y su baile.

Aplaudí cono un idiota, jamás había despegado la vista de ella, de sus piernas, de vientre plano… de su rostro. Ella me atraía toda, su baile me atraía como el canto de las sirenas. Ella era mi hermosa sirena.

La voz de un hombre habló por unos altos parlantes diciendo que la clase había finalizado y que lesagradecían que hubieran asistido a las clases gratuitas. Eso me dejo sorprendido, pensaba que eran clases pagas.

Bella fijo sus ojos en mí e hizo señas para que me acercará hasta donde ella estaba. Golpeé a Jasper que estaba embobado mirando a cada chica que pasaba junto a nosotros, él me siguió y cuando llegamos junto a Bella, su amiga Alice estaba hablando con ella, su seño estaba levemente fruncido y parecía un poco afligida. Bella le acariciaba el brazo y esta la hizo sonreír.

— ¡Bella estuviste genial! ¡Edward a ti no se te dice tonto, verdad, mira que elegirte a una bailarina de pole dance! —dijo Jasper mientras golpeaba mi hombro, haciendo que rodara los ojos.

—Bella estuviste estupendo, como siempre —le dije y ella se atraganto un poco con su saliva. Carraspeó y miró a su amiga que miraba a Jasper como si fuera un dios griego o algo así.

—Edward veras… Alice vino de visitas a mi casa, ella es de Forks y no me gustaría dejarla sola, no te molesta si viene con nosotros ¿verdad?

—Por supuesto que no, por mi no hay problema —y era verdad, solo quería pasar tiempo con Bella. Quería conocerla tanto a ella, como también a sus amigos. Sus verdaderos amigos. Le sonreí a su amiga cálidamente y ella pareció relajarse.

— ¿Puedo ir con ustedes, si quieren? —Alice literalmente palideció, yo miré a Jasper con mi ceño fruncido y Bella levantó sus cejas con algo de asombro.

—Creí que te gustaría quedarte en el club, pensé que habías venido para conocerlo —Jasper se encogió de hombro y metió sus manos en los bolsillos de su pantalón.

—Bueno, ya habrá otra oportunidad.

—Bueno entonces… si tu quieres, por mi esta bien ¿Alice tu estas de acuerdo? —Alice vaciló, pero asintió con su cabeza.

—Bueno entonces que les parece si ustedes me esperan en mi oficina mientras yo me doy un baño —asentimos y salimos hacia su oficina, que justamente quedaba sobre nosotros.

La oficina estaba pintada en un pulcro color crema, sus muebles eran todos de madera pulida, sillones en color blanco y lámparas de pie en colores bronce y ocre.

Una digna oficina de Charlie Swan, ya que anteriormente era suya.

Alice no decía nada, solo salió a buscar sus pertenencias cuando Bella entro por la puerta lista para salir.

Venia vestida con unos jeans azul claro tirando a blanco y un pollerón de una sola manga en color negro con la estampa de Ramones en el centro de este.

Tomo su bolso y unas cosas de unos de los cajones de su escritorio y salimos hacia los autos. Por el camino ella hablaba con cada persona que le preguntaba algo con referencia al club, ya que ella no iba a bailar esa noche. Luego le diría para que finalicemos nuestra salida en el club sí ella necesitaba estar presente aquí.

Cuando salimos fuera, ella me quedo mirando y una sonrisa se instaló en su rostro.

—No traje mi auto, pensé que seria mejor que fuéramos en tu auto —asentí efusivamente. Me era mejor, me sentía mas seguro… me era más normal y no atraíamos tanto la vista de las personas.

— ¿Alice quieres venir en mi auto? Mira que yo no muerdo ¡eh! —y eso desencadeno todo.

Alice palideció y comenzó a agitarse. Su frente se perlo en sudor y sus manos temblaban.

— ¡Alice, nena! ¡No, lo siento me olvide! Respira, respira… Alice me asustas, respira —decía Bella, quien estaba tan pálida como su amiga.

—Alice… —dijo Jasper ¿asustado? acercándose a ella e inmediatamente Alice retrocedió y se desplomo.

Jasper como era el que estaba más cerca de ella la tomó en brazos sin dejar que se golpeará. La entramos al club y Bella hizo que la pusiéramos en una silla, gritó que le trajeran alcohol e inmediatamente una persona de su personal venia corriendo con una pequeña botella de alcohol en su mano y un paño en la otra. Bella embebió el paño con el alcohol y se lo acercó cuidadosamente a la nariz. Jasper estaba a mi lado algo inquieto, sin quitar sus ojos azules de los de Alice.

Alice se removió y muy lentamente abrió sus ojos. Bella pareció volver en sí, y la abrazó pidiéndole perdón. Me preguntó que le habría ocurrido para tener semejante ataque de pánico, porque eso era lo que había tenido, un ataque de pánico.

Bueno, supongo que la cita quedaba cancelada. Dejaría a ellas solas para que Alice se pudiera reponer. Me acerque a Bella y le toqué su brazo.

—Bella, si prefieres podemos dejar la salida para otra ocasión —ella me miró y me tomó del brazo llevándonos unos metros lejos de donde estaban todos.

—Quédate por favor, hoy te necesito conmigo… —dijo acercando sus labios a los míos.

Eso fue todo. Había derretido y fusionado mi roto corazón, uniendo las partes, formando uno nuevo.

Solo par ella.


La performance: Se refiera a la canción y al baile.


Bueno... se que a muchas les gusto Báilame, y pensaban que solo era un OS, pero no, es un LongFic por lo tanto hay Báilame para rato... les recuerdo que el primer capitulo esta participando en un Concurso... así que las que me quieren ayudar me dice por mensaje y yo les digo de que forma me estarían ayudando...

Muchas gracias por la espera, y espero no tardarme tanto para el próximo capitulo...

Las quiere

***Gis Cullen***