¡Buenas gentes! Aquí vengo con el segundo 'Comienzo' en este caso vamos con el Ichiruki a pedidos de ustedes mismos ;)

Comienzos.

ComienzoIchigoyRukia: Inevitable.

¿Cuántas veces lo había hecho? ¿Dos o tres? ¡¿Tan pocas? Bien, entonces la pregunta era otra ¿Cuántas peleas tuvo que dar para poder salvar a la endemoniada enana golpeadora? Ni todos los dedos de las manos y los pies alcanzaban para contar aquellas. Por que bien, salvar, la había salvado pocas veces, pero pelear por ella ¡Muchas y muchas! Era la palabra descriptora y que necesitaba para corroborar su punto.

La misma, primera, pregunta se hacía ella, dando vueltas en la cama sin saber el por que aquellos recuerdos se le aparecían de la mismísima nada. Se acomodo boca arriba y saco sus manos de las sábanas, elevándolas para poder verlas.

- Nii-sama, Renji, el capitán Zaraki, Madarame, Ayasegawa… - y hasta ahí llego, por que supuso (y estaba en lo cierto) que eran muchos más.

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Si era por confesar. La pequeña shinigami pelinegra que vivía en su armario podría haber pasado por una loca que no sabía hacer nada y todo le parecía extraño. Por que todos recordaban cuando no supo ni como abrir una caja de jugo de fruta en la escuela o como se sintió de orgullosa al decirle a Renji que podía 'Dominar' muy bien al café.

Y también, si era cuestión de confesar. El muchacho dueño de aquel armario podría o también hoy mismo en día puede pasar por un rebelde sin causa adicto a su buena reputación. Y claramente es bien notado debido a su extravagante cabello naranja o al hecho de que constantemente habla solo o golpea a cualquiera que llegue a molestar a algún 'fantasma'.

Pero, si es cuestión de confesar, ambos se atraían como si estuviesen hechos el uno para el otro y como si de cosa del destino se tratase: Así era.

- Oye… ¡Oye! ¡Ichigo! – y un golpe en la cabeza logro hacerlo saltar de la cama y sentarse en la misma, para mirar de forma somnolienta a la pelinegra que acababa de despertarlo con el ceño fruncido y vestida con el uniforme de la escuela puesto… Momento ¿Uniforme?

- Rukia… ¿Por qué traes la ropa del instituto? – inquirió señalándola.

- Por que ya es hora de ir ¡Se hace tarde imbécil! – y otro golpe hizo que callera de la cama.

- ¡Baka! ¡Es sábado! ¡No hay clases hoy! ¡¿Por qué piensas que no desperté? – reprocho sosteniendo su, golpeada, cabeza.

La pelinegra cruzó sus brazos de forma disgustada, y frunció el entrecejo aun más - ¡Le prometimos a Inoue ir y ayudar con la remodelación de fin de curso! Recuerda que el director nos dijo teníamos que llevar el uniforme…

Y ahora el se trago sus palabras.

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- ¡Kuchiki-san, Kurosaki-kun! – saludó enérgicamente con el brazo Inoue al verlos llegar. Chad y Uryu solo elevaron sus manos por unos segundos en misma señal.

- ¡Inoue! – le respondió el saludo Rukia, apresurándose por llegar a ella. Ichigo suspiro hondo ¿De donde esa maldita sensación de que algo saldría bastante mal?

Momentos después, los cinco se encontraban con trajes completamente blancos, con brochas de pintura en manos, pintando las paredes. El aula de clases se notaba desocupada, con diarios en los pisos y tarros de pintura blanca por donde se mirara.

En un claro intento por llegar más arriba, Rukia se encontraba sentada en uno de los hombros de Sado, estirando los brazos hacía arriba con intensiones de llegar cerca del techo.

A Orihime se le notaban manchas en su rostro, estirándose hacía arriba con el mismo objetivo de Rukia. Uryu parecía concentrare en el mismo lado siempre, puesto que solo pasaba la brocha en el mismo lugar continuamente con la mirada perdida en la nada. Y Ichigo… Ichigo se encontraba sentado en un escalón de la escalera de dos aguas. Suspirando pesadamente con aburrimiento.

- ¡Ey! No seas un vago y ayuda fresita – le replico la Kuchiki todavía en los hombros del mexicano - ¿Por qué viniste entonces? ¡Ishida parece que está atontado pero al menos ya lleva ayudando algo! – Indicó, señalando al muchacho de lentes que seguía con la mirada perdida en la pared, deslizando el objeto de sus manos por la misma.

- No tenía ni la intención de venir… - bufó, recargando su cabeza en su mano.

Pronto a eso sintió como algo rodó desde la mitad de su espalda, pasando por su cuello y nuca, acabando en su frente. Una pequeña gota blanca goteó de su frente. Al voltear la cabeza se encontró, a lo lejos, con las miradas de Ishida y Chad (el primero por fin había despertado), ambos con una gota de sudor en su frente y a Orihime con sus ojos desorbitados y cubriendo su boca con ambas manos. Más cercano a él Rukia sostenía la brocha en su mano derecha, con el ceño fruncido.

- ¡Maldita enana! ¡¿Qué pensabas? – Le grito, parándose y poniéndose a la defensiva.

- ¡No haces nada! ¡¿Para que crees que vinimos? ¡Idiota! – respondió, en la misma posición que el muchacho, señalándolo con el objeto en sus manos, logrando que más pintura saltara a la cara del pelinaranja.

- ¡Ya para! – recriminó, tomando ahora unos de los baldes con agua que tenía cerca, y arrojándoselo a la Kuchiki, dispuesto a comenzar la peor de las guerras si fuese necesario.

- Kurosaki-kun, Kuchiki-san, paren por favor, desperdician el material – hacía señas para calmarlos Orihime, en un vano intento.

Uryu suspiro – Debimos de advertir que esto pasaría…

Sado asintió, a la vez que la broca, ahora más cargada de pintura, se dirigía directo a él, estampándose en su frente y salpicando a Inoue e Ishida que estaban junto a él. Pero estos últimos dando mínima importancia a sus problemas, miraron con cierta advertencia de temor a la reacción del muchacho de gran tamaño.

Ichigo y Rukia, ella completamente mojada y el con el cabello blanco, solo observaron como Chad se les acercaba y los levantaba, a uno con cada brazo, y hacía que sus cabezas se golpearan entre si, antes de volver a dejarlos en el suelo.

La pelirroja y el peli-azul solo observaron sorprendidos ¿Cuándo habían visto a Sado en alguna faceta de 'enojo'? Pues, por lo visto, esperaban que fuera la primera y última vez.

- Parecen un par de niños – fue lo único dicho por el grandulón. Y ambos peleadores se alejaron con mirada temerosa y una mancha roja en la frente.

..

Ser regañados por el Yasutora fue lo que menos se esperaban, y por el pedido amable de Inoue, quien dijo que llamaría mejor a Keigo y Mizuiro, se retiraron a su hogar para poder limpiarse el desastre que eran.

- Maldita enana – murmuro el de color de cabello dudoso.

- ¡El maldito eres tú, idiota! No regrese aquí hace dos meses solo para verte así de distraído y holgazán – regañó la Kuchiki.

Y si, el 'fresita' estaba distraído, muy distraído para gusto de la pequeña shinigami que su poca paciencia se gastaba con facilidad ante las acciones de su compañero de vivienda ¡Si desde que ella regreso el no bajaba e las nubes! ¿Qué demonios tenía el maldito idiota?

Y Ichigo no hacía más que perderse en su mundo cada vez más seguido, no entendía como, pero cuando recordaba en donde estaba, era por que: u Orihime le llamaba para preguntar alguna tontería o, recientemente, la enana le golpeaba y traía de vuelta. Y n pensaba en nadie más que en ella, por que si bien los pensamientos del Kurosaki podían ser ocupados por cualquier cosa, siempre era ella quien aparecía en primera plana.

Lo aceptaba, no podía negarlo ni un poco. Ella era bonita, muy bonita ¡Para poder negarlo! Le gustaba, hasta le quería bastante. Y a esto, inconscientemente, lo había supuesto desde que su preocupación por ella, cuando partió a la Sociedad de Almas, se acrecentó de tal manera que hasta corrió tras ella como si de un niño pequeño tras su tesoro se tratase. No tenía ni dudas de lo que sentía, lamentablemente se enteró apenas ahora, luego de tanto tiempo que estuvieron juntos.

¿Pero ella? ¿Qué sentía Rukia Kuchiki? Ella ya lo sabía. Amaba al idiota descerebrado por el que se había metido en los peores líos de su vida, por el que desobedeció y enfrentó sin resentimiento. Y por quien, en estos años, volvía a Karakura. Solo para estar con él, para discutir y pelear como tanto le gustaba a ambos.

- Y luego yo me quedo pensando… - ironizo el pelinaranja notando lo callada y perdida que estaba la enana.

- ¡Calla! Al menos en mi caso es la primera vez que ocurre ¡Tú estas así todo el maldito día! – Giró su vista a un lado, notando que no estaban ni cerca de la casa Kurosaki. Estaban por el camino junto al río, y estaba segura que no tenían por que haber tomado el camino más largo hacía la casa ¡Estaban completamente cubiertos de pintura y agua! – Ichigo…

- Quise pasar por aquí… - confesó, sin dar mucha importancia a sus palabras. Contemplando el reflejo del sol sobre las aguas.

- Hace mucho no venías ¿Verdad?

Él asintió, siguiendo luego su camino, dejando a la Kuchiki perdida en la vista que antes el contempló.

- ¡Oye, baka! ¡Espérame! – Se alarmó la pelinegra, corriendo tras el muchacho que ya le había robado varios pasos - ¿Qué te ocurre? – inquirió deteniéndole la caminata.

- Nada – seca respuesta, mirándola a los ojos por al menos un momento, haciendo que ella desviara su vista hacía abajo con cierta vergüenza – No te preocupes – le dijo casi en susurrando y volviendo a la caminata.

Nuevamente estuvo al tanto, de que no pasaría mucho antes de decirle lo que sentía por ella. Y al parecer con la mirada se lo había dicho todo, por que Rukia a la mirada no la desviaba por nada.

..

La casa, milagrosamente, estaba sola. Y él encerrado en su habitación convenciéndose de hablar con la shinigami que ahora estaba bañándose, o, según el ruido de la ducha, ya había acabado con esa tarea.

Al haber ganado el baño el ya estaba cambiado y sentado en posición de indio sobre la cama. La puerta se abrió, y Rukia, con un cepillo de Yuzu en una de sus manos, entró sin cuidado. Su pelo estaba despeinado y mojado, llevando una remera blanca con un Chappy rojo en medio y una pollera corta de jeans negra.

La imaginación de ambos voló, en especial la llena de hormonas del Ichigo, que grande era la atracción que sentía por ella.

El se paro, y entre ambos se observaron por al menos un momento, antes de pasos rápidos fueran dados y el cepillo callera al suelo por la impresión que la pelinegra se llevó, al sentir los labios del pelinaranja sobre los suyos y los brazos del mismo rodeando su cintura, apegándola a su cuerpo ¿Y por que no responder? Era inevitable. Y su mano izquierda quedaba sobre el hombro del muchacho y el brazo derecho le rodeo el cuello, semi-colgándose de él.

Quien sabe, lo suyo comenzó ese día. Pero, inevitablemente, había comenzado en el preciso momento en que se encontraron aquella noche que la shinigami se presentó y entregó su espada al desconocido humano, que solo quería salvar a su familia, y acabó, después de un corto tiempo, salvándola a ella más de una vez, para ser precisa.

¡Buenas, buenas! Mil perdones la tardanza, pero aprovecho ahora, mientras miro mi novela xD (por más tarde que sea) Para terminar de escribir este capitulo ^^

¡Espero reviews! Dejen dicho que pareja prefieren luego ;)

Urahara y Yoruichi. - Hisagi y Soi Fong. - Uryu y Orihime. - Chad y Karin. - Keigo y Michiru. – Sentaro y Kiyone. - Jinta y Yuzu. - Gin y Rangiku. - Ikkaku y Nemu. - Kira e Isane. - Shunsui y Nanao. - Shinji y Hiyori. Renji y Tatsuki. – Hanatarou y Yachiru.

¡Cuídense mucho! Y mil gracias por leer ^^