DISCLAIMER: Twilight no me pertence, es totalmente exclusivo de Stephanie Meyer, ella es la que disfruta del dinero, lamentablemente para nosotros los que escribimos aquí... xD
Bien, aquí les dejo el primer capítulo, espero que les guste.
Nos leemos abajo.
Capítulo 1
"Funeral"
Secó las lágrimas que salían involuntariamente de sus ojos con el antebrazo. Sorbió la nariz y pestañeó rápidamente para espantar las lágrimas. Después de eso siguió con la odiosa tarea de picar cebollas.
A veces odiaba ser la cocinera de todos los haraganes de la compañía. Ella no era una simple cocinera. No estaba ahí para acallar los estómagos hambrientos de nadie. Pero a veces tenía que hacerlo, porque las cocineras no estaban despiertas a las tres de la mañana después de una misión y mucho menos alguien podría pensar en llenar estómagos en una situación tan particular como esa, sólo a ella se le pudo haber ocurrido cocinar en circunstancias así.
Bostezó involuntariamente, mientras echaba las cebollas y todos los demás ingredientes a la olla. Una cazuela les vendría bien a todos.
Miró por la ventana como la nieve se arremolinaba peligrosamente. Con esa tormenta sería imposible salir al día siguiente. Y nadie podría cubrir nada del trabajo.
Salió de la cocina para dirigirse a la espaciosa y lujosa sala, que estaba tenuemente alumbrada por la chimenea, donde estaban acurrucados los demás. Se acercó a un sillón donde habían tres personas y se sentó entre medio de dos hombres, un de ellos pasó un brazo libre sobre ella, el otro rodeaba a la mujer que estaba en la esquina, y la estrechó contra su cuerpo, en busca de confort.
Recorrió los rostros desconsolados de sus compañeros. La muchacha morena que estaba recargada sobre el hombro del muchacho que la rodeaba, el chico a su lado, la rubia despampanante que estaba sentada sobre otro chico corpulento de cabellos rubios y otro chico rubio de semblante aparentemente sereno.
Ella sabía que bajo sus facetas, todos sentían la misma tristeza que la embargaba a ella.
Apretó sus puños sobre su regazo, si tan sólo hubieran previsto ese movimiento antes…
—Ya he avisado a Aro sobre todo —rompió el silencio una voz ronca, desde la entrada principal. Otro hombre corpulento y moreno que tenía el rostro desencajado por la tristeza.
—Gracias, Embry —habló la mujer que había ingresado recientemente a la sala y se paró. Era de larga cabellera color chocolate y ondulada, alta y delgada— Chicos, ya debe estar lista la comida, ¿por qué no vamos a la cocina un momento?.
—Bella tiene razón —se paró el chico de mirada imperturbable— Todos debemos comer algo e ir a descansar, es lo más sensato, ya mañana podemos…
—Jasper —la que respondía al nombre de Bella negó levemente con la cabeza, indicando que lo mejor era guardar silencio. Él asintió, serio.
Todos se pararon lentamente y caminaron hacia la cocina. Bella se adelantó, removió con una cuchara el contenido de la olla y probó delicadamente su creación. Todos se sentaron alrededor de la mesa y ella comenzó a servir con la ayuda de Jasper.
—Ah, Bella, esto es una delicia —rugió el rubio mastodonte.
La aludida negó con la cabeza y rodó los ojos.
—Gracias, Emmett —respondió secamente. La verdad es que no estaba de humor— Yo me retiro, chicos. Buenas noches.
Todos la siguieron con la mirada hasta que desapareció por la puerta de la cocina.
—¿Crees que se sienta culpable? —preguntó al aire uno de los morenos.
—Embry —soltó Emmett con tono casi burlesco— Bella es una mártir.
—Lo más probable es que sí se sienta culpable —aseguró Jasper— Además, Seth era solo un niño.
—No hablen así de mi hermano, por favor —habló la chica morena, parándose de pronto. El chico a su lado tomó su mano y la apretó— Ya es bastante duro sin sus comentarios estúpidos. Buenas noches —y salió de la cocina a zancadas.
—Vamos, por favor —se quejó molesto Emmett— Todos sabíamos en lo que nos estábamos metiendo cuando empezamos a trabajar con los Vulturi, no pueden ponerse así ahora…
—Cállate —advirtió Jasper y puso una expresión conciliadora ante la notoria tensión que se había producido desde que Bella se había marchado de la cocina— No sigamos con esto, por la salud mental de todos. Mañana tendremos que informar de todo detalladamente a Aro y será bastante difícil, así que lo mejor es que todos nos retiremos a descansar. Jacob —se dirigió al chico que había intentado detener a la morena— Ve con Leah, por favor, y que no cometa ninguna locura.
El aludido asintió y salió rápidamente de la cocina.
—Buenas noches a todos —se despidió finalmente él. Y salió de la cocina.
Los demás se inclinaron sobre sus platos e intentaron probar más bocados, pero era imposible.
Jasper caminó tranquilamente por el pasillo y subió por unas amplias escaleras de mármol hasta el tercer piso de la mansión y entró a la última habitación del pasillo. Era infantil. Tenía repisas repletas de peluches y otras estanterías donde se exhibían preciosas y delicadas muñecas de porcelana y varias muñecas Barbie. Sí, era infantil y absolutamente femenina. En el centro de la habitación había una cama con doseles donde estaba inclinada Bella, tomando una pequeña mano y sollozando en silencio.
Se sobresaltó cuando alguien tocó su hombro y volteó a ver sorprendida a Jasper. Él se acuclilló a su lado y susurró:
—Me imaginé que estarías aquí.
Bella no respondió, pero se dedicó a mirarlo con los ojos enrojecidos y brillantes.
—¿Quieres hablar de esto? —preguntó suavemente. Bella negó— Sabes que no puedes guardarlo todo… tienes guardadas muchas cosas…
Mucha verdad tenían sus palabras. Pero ella no iba a admitirlo frente a nadie, porque la hacía más vulnerable y en un trabajo como el suyo la vulnerabilidad era igual a debilidad, y la debilidad destruía a quienes trabajaban para Aro Vulturi.
Se levantó y Jasper la siguió fuera de la pieza. Ella le indicó con la cabeza otra habitación y él entendió el gesto.
Entraron a una cómoda biblioteca. Era pequeña y tenía una puerta al lado. Era la biblioteca privada Swan, porque todos sabían lo fanática de la lectura que eran Bella y su hija, desde que ésta había aprendido a leer, claro.
El apellido Swan envolvía muchos misterios. Jasper lo sabía. Lo sabía desde que había ingresado a trabajar con los Vulturi y se había reencontrado con la desaparecida Bella. Sí, porque Bella tenía un antes, previo a los Vulturi. O tal vez una vida paralela a los Vulturi que había dejado para ser parte solo de ellos, quién sabe. Él jamás lo comprendería, pero lo que sí sabía es que tenía que contarle algo muy importante.
—Le propuse matrimonio a Alice —soltó cuando estuvieron solos.
—Te vas a casar —analizó Bella, sentada en el sillón. Se quedó pensativa. Ya lo veía venir. Alice y Jasper. Eran sus mejores amigos, ambos sabían de su historia mejor que nadie, porque sabían quién era ella antes de convertirse oficialmente en Ice Vulturi, su seudónimo, su otra identidad— ¿Sabes en lo que te estás metiendo, cierto? ¿Aro lo sabe?.
—Sí. Y Alice también —contó y en sus ojos se logró ver la preocupación por un instante, pero fue reemplazada rápidamente por una capa de serenidad. Jasper era experto controlando sus emociones y las de los demás.
—Yo tampoco permitiré que ella se meta más en esto, Jasper —dijo suavemente.
—Si se casa conmigo lo estará, de una forma u otra —replicó. Bella asintió, sabiendo que eso era cierto. Lo mismo pasaba con Renesmee— De todas formas, supongo que sabes que estás invitada, ¿no?.
Bella frunció los labios.
—Alice te quiere demasiado, Bella, siempre ha estado al tanto de todo esto. —siguió Jasper— Y tú eres su mejor amiga.
Sintió nuevamente las lágrimas asomar por sus ojos. Miró hacia otro lado.
—Es peligroso —murmuró.
—Aro nos enviará protección.
—Aún queda el funeral de Seth —dijo Bella, con los labios temblando. No quería hablar de ninguna de las dos cosas, pero volver a verlo a él, era más de lo que podría soportar.
—Bella, no eres culpable de…
—¡Era solo un niño! —se levantó exaltada— ¡Y murió por protegerme! ¿Cómo pude ser tan descuidada? —sollozó, se llevó las manos a la cara, totalmente acongojada.
Su amigo la rodeó con sus brazos y la estrechó contra su pecho.
—Seth murió orgulloso de poder proteger a Ice Vulturi, eras su ídolo.
—Eso es mucho peor, mucho peor… lo he decepcionado.
—Bella, no puedes mantener a todos vivos, porque no eres capaz de salvarnos a todos —siguió hablando Jasper contra el cabello de su amiga— Tus habilidades son maravillosas, más espectaculares que las de ninguno de nosotros… pero no puedes abarcarlo todo. No puedes cuidar de ti, de nosotros y de Nessie. Tampoco puedes apartar a tus seres queridos por protegerlos. Tu corazón está demasiado frío… y terminarás por congelarlo. No hay corazón que sobreviva congelado.
—Por algo me llaman Ice, Jasper —afirmó Bella, alejándose de él y abriendo la puerta que dirigía directamente a su cuarto— Hay más pasado del que te imaginas.
—Lo sé, Ice —dijo Jasper seriamente, sabiendo que Bella había puesto nuevamente su muro de hielo alrededor de ella, para protegerse del mundo— Lo sé.
—Buenas noches, querido Wrestler —hizo un mohín de disgusto ante su seudónimo— Y mi corazón ya está congelado.
Cerró la puerta dejando un sorprendido Jasper. ¿Su corazón ya estaba congelado?. ¿Qué quería decir con eso?
…
—¿Has tomado una decisión?
—Sí —dijo una joven Bella.
—¿Y cuál es?
—Me iré contigo a Italia.
—Bella, sabes que estás sacrificando todo en esto —inquirió preocupado— Incluso tu corazón.
—Debo hacerlo, Aro —insistió Bella, sin embargo, bajó la mirada— Por la razón de existir de mi corazón…
…
Un rayo de luz se coló despiadadamente por un espacio que dejaba la cortina y le alumbró directamente la cara. Frunció el ceño. No había dormido para nada bien y además se tenía que despertar de forma desagradable.
Oh, pero el rayo de luz no era nada con los temblores de su cama.
Un momento. ¿Temblores? Las camas no temblaban.
Abrió los ojos.
—¡Mami, mami! ¡Despierta! —una linda niña de rizos cobrizos saltaba de un lado a otro en la cama matrimonial que tenía. Con otro salto quedó frente a ella, mirándola atentamente con sus ojos cafés y su reluciente sonrisa —Buenos días, mami.
—Buenos días, cielo —murmuró Bella con una suave sonrisa y se incorporó más lúcida— ¿Tienes hambre?.
—Sí, mucha —dijo, frunciendo el ceño.
—Bien, levantémonos y te haré unos panqueques, ¿o prefieres leche con cereal?
—¡Panqueques, panqueques!
Se paró. Su pijama consistía en un pantalón y una camiseta, así que no le preocupaba en lo más mínimo que alguien la viera en pijama. Estaban en total confianza. Se puso unas pantuflas y una bata. Se aseguró que la niña también estuviese calzada y abrigada. Tomó su mano y ambas caminaron hasta la cocina.
Amaba a esa niña, porque era realmente un encanto y era su hija. Siempre estaba sonriente y era su único remedio para cualquier malhumor o dolor de cabeza, que conviviendo con quienes convivía era bastante seguido.
Sacó los huevos y la harina para hacer los panqueques a su hija. Observó disimuladamente por la ventana, al parecer, la tormenta había parado la noche anterior y ahora todo estaba absolutamente blanco. Se giró hacia la mesa y vio que Nessie la miraba fijamente, tomó los materiales y volvió a lo suyo rápidamente.
—Saca la salsa del refrigerador, Nessie —pidió, mientras hacía la mezcla. Sacó la sartén y comenzó a cocinarlo.
—Huele a panqueques de Bella —dijo Emmett entrando a la cocina y se sentó entusiasmado, como un niño— ¡Yo también me apunto!.
—Eres un niño, Emmett —replicó Bella— Bien, uno más para Emmett —susurró. Emmett sonrió a su vez.
—¡Tío oso! —chilló Renesmee lanzándose sobre el corpulento cuerpo de Emmett. Él se rió y le revolvió el cabello.
Bella tenía una mueca divertida en el rostro. Les sirvió a ambos y ella misma y se sentó frente a ellos. Calentó dos tazones de leche y le pasó uno a su hija. Ella lo tomó sin rechistar.
Emmett tragaba rápido y Nessie le hacía la competencia. Ella, por su lado, no comía mucho, por lo que masticaba lentamente. Estaba a medio camino en su desayuno cuando Leah entró a la cocina, escrutándola con la mirada. Tanto ella como Emmett se pararon de un salto.
—Leah —saludó Emmett.
—Sam y Emily lo han traído. Prepárense porque el funeral es al mediodía. Aro pidió expresamente que después debíamos reunirnos en la Casa Central —anunció seriamente.
—Está bien, Leah —dijo suavemente Bella— Renesmee, vamos a vestirnos.
Sacó rápidamente a su hija de ahí y la llevó a su habitación. Nessie se sentó en la cama, mientras observaba a su madre revolver en su armario en busca de un vestido.
No le gustaba que su hija tuviese cosas deprimentes en su armario, pero era necesario. Aunque no se atrevía a dejarla sola en la mansión por mucho tiempo, a menos que estuviera en una importante misión, cuando tenían que cumplir con la asistencia al cementerio la llevaba por una cuestión de pantalla y seguridad para ella misma, en su identidad como Bella Swan, todos sabían que tenía una hija y que ésta no tenía padre. Si por alguna razón Nessie no estaba con ella, sería el foco de las incertidumbres. El enemigo tenía espías por todos lados. Al igual que ellos.
Todos tenían una vida que ocultaba su verdadero trabajo. Aunque nadie sabía que ellos residían la mayor parte del tiempo en el Palacio Vulturi a las afueras de Chicago, juntos.
Por pantalla, todos tenían sus propias residencias dispuestas en todo Chicago y públicamente no necesariamente todos eran amigos entre sí. Jasper era abogado de un importante buffet y su profesión era de gran ayuda, en todo momento. Emmett era un reconocido arquitecto. Rosalie era modelo profesional, esposa de Emmett y hermana de Jasper. Y Bella era dueña de la organizadora de eventos más espectaculares de Chicago, ella había organizado de cerca la boda de Emmett y Rose, por supuesto que sí, porque Emmett era su hermano mayor. Todos frecuentaban los mismos lugares, por lo tanto, no era de extrañarse que también se juntasen bastante y que estuvieran invitados a los mismos eventos o... funerales.
Leah y su ahora difunto hermano, Seth, eran poseedores de un apellido de alto poder. Los Clearwater. Quienes también estaban ligados a los Vulturi. Jacob tenía una empresa de automóviles y su apellido también era demandante. Además, estaba comprometido con Leah y eso hacía una mezcla espeluznante de poder. Embry Call y Quil Ateara eran dos ricos empresarios que tenían los mismos negocios.
Todos frecuentaban los eventos de Bella, pero no se relacionaban demasiado públicamente. Era una coartada demasiado bien ensayada como para que alguien pudiese sospechar nada.
Ya vestidas, bajaron al encuentro con el resto. Impecablemente vestidos de negro estaban Emmett y Rosalie tomados de la mano. Jasper estaba enfundado en un largo abrigo y con paraguas en mano, listo para salir. Leah ya debía de estar en el cementerio, porque era la hermana del difunto y Jacob, como buen prometido, estaba a su lado. Embry y Quil también estaban listos para salir.
Jasper organizó la salida del lugar.
—Yo saldré ahora, porque tengo que ir al centro de Chicago a buscar a Alice, la gente sabe que es mi novia y sería extraño que estuviese sin mi prometida en algo así, mucho más si ella es tan reconocida por sus diseños —todos asintieron— Embry y Quil saldrán justo detrás de mí, porque son los mejores amigos de Leah y Jacob, y deben de ser unos de los primeros en llegar. Cuando yo esté de camino con Alice hacia el cementerio los llamaré para que salgan ustedes. Bueno, ustedes son familia así que no habrá nada que sospechar sobre ustedes. Nos vemos en el cementerio.
Diez minutos después de que Jasper saliera, se fueron Quil y Embry. Entonces Emmett, Rosalie, Bella y Renesmee se fueron a sentar a la sala a la espera de la señal de Jasper. Él era el estratega de todas las misiones. Era un perfeccionista con los detalles para poder encajar todo con la vida real. Siempre después de una misión se reunían en la Casa Central, que era el mismo Palacio Vulturi.
Una chica del servicio les llevó té, mientras esperaban.
Bella suspiró. Nessie tenía la cara llena de curiosidad, porque aún no entendía bien quién era el muerto esta vez. Por lo general, ella se comportaba como toda una damita, porque no conocía a todos los agentes. Pero Seth,… Nessie había crecido con Seth a su lado y lo adoraba. Era como su hermano mayor.
—¿Mamá? ¿Por qué Seth no está aquí? ¿Quién…
Rosalie la miró preocupada. Ella también sabía del cariño que tenía Nessie por Seth, y le inquietaba de igual manera su reacción, porque fue Rose quien había cuidado de Bella durante su embarazo y también adoraba a su sobrina.
—Renesmee —pronunció lentamente Bella—, esto es muy difícil para todos, porque…
—¿Mami? —inquirió mucho más preocupada Nessie.
—Seth no estaba aquí hoy, porque… —la angustia se apoderó de ella. ¿Cómo podía hacerle eso a su hija?. Le había arrebatado a su mejor amigo, a su hermano. Y ahora tenía que decírselo, tenía que romper su corazón…
—Nessie, cariño, Seth te está cuidando desde el cielo ahora —dijo suavemente Rose, apretando cariñosamente la mano de ambas. Madre e hija. En algún momento se había parado y se había acuclillado frente a su cuñada y su sobrina.
Era inevitable que Nessie se pusiera a llorar escandalosamente. Bella ocultó su rostro en sus rizos y lloró con ella. Rose las abrazó y Emmett también se unió al abrazo grupal.
Debían sufrir en silencio y como la pequeña familia que eran, porque en el funeral no podían sufrir tanto como Leah, porque en apariencias no eran nada más que conocidos.
Finalmente, Jasper llamó a Emmett y salieron. En el camino, Renesmee se quedó dormida por el cansancio que le produjo llorar. Bella miró el deprimente paisaje en todo momento, mientras que Emmett y Rose iban silenciosamente adelante, tomados de las manos.
En el lugar donde enterrarían a Seth había un montón de gente importante esperando para darle el pésame a Leah y su madre, Sue, quien lloraba desconsoladamente. A Bella se le encogió el corazón. No solo por su culpabilidad por la muerte de Seth, sino por lo que había detrás de todo eso. Pero lo ocultó muy bien. Se le daba excelentemente ocultar sus verdaderos sentimientos y emociones.
Jasper había llegado un par de minutos antes que ellos. Se saludaron educadamente y Alice, una pequeña mujer de cabellos despuntados en varias dirección de color negro, que hace mucho tiempo que no veía a Bella por sus constantes misiones, estuvo a punto de tirarse sobre ella. Pero el dolor por Seth pudo más que todas las demás emociones.
Bella se acercó a las mujeres Clearwater y tuvo una extraña sensación deja vú.
—Lo siento mucho, Sue —le tomó la mano a la muje, que estaba acongojada. Leah le envió una mirada asesina a una Bella adolescente— Harry era el mejor amigo de mi padre.
—Yo también siento lo de Charlie, Bella —ella negó con la cabeza. Lo de Charlie había pasado hace demasiado tiempo como para apenarse ahora.
—Mi padre falleció hace años, no te preocupes… —una mano se posó en su hombro y la estrechó, ella volteó a mirar los preciosos ojos verdes de…
Sacudió su cabeza aturdida. Estiró su mano hacia Leah.
—Lo siento mucho, Leah —se enfrentó a la desafiante mirada de la morena, esa mirada que la declaraba culpable, pudo haber evitado ese encuentro, pero no podía hacerlo con Sue, porque ésta estaba echa un mar de lágrimas y era imposible que ella pudiese recibir un pésame. Se decía que el dolor de la pérdida de un hijo era lo peor que se podía experimentar. Y ya lo creía. Si ella por alguna razón perdiera a su hija, no tendría motivos para vivir. Ella mantenía su corazón congelado latiendo de alguna forma.
También abrazó a Jacob, él era su mejor amigo y la principal razón de discordia entre ella y Leah, pero en ese momento no importaba. Nada importaba más.
El entierro fue desolador. Incluso aquellos famosos que estaban ahí solamente por hacerse presentes antes las Clearwater se sintieron sobrellevados por la dolorosa ida de Seth.
Seth era joven. Tenía diecinueve años. Estaba en la plenitud de su vida. Y recién había entrado a la agencia de los Vulturi. Leah no quería permitirlo, pero él de todas formas entró. Había sido la vitalidad y alegría de los que luchaban por un mundo mejor. Su jovialidad era contagiosa y después de una densa misión era capaz de traerlos a todos de vuelta a la realidad con solo una sonrisa. Así como Nessie.
Pero si él ahora no estaba, todo sería mucho más difícil.
En un sendero tan oscuro se había apagado una luz y ahora la iluminación era tenue. Por mucho que brillara Renesmee, para ellos no volvería a haber tanta luz, porque hasta a Nessie se le había apagado su propia luz.
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Notas de la Autora:
¡Pero bueno! ¿Qué tal? Ya lo sé, es un capítulo algo deprimente, pero es que acá no se las van a ver muy lindas, creo que soy un poco sádica. Me gusta hacerlos sufrir. De todas formas, después no todo es tan trágico, creo. Ya llevo muchos capítulos escritos, y puedo calcular que la historia va a tener como mínimo veinte capítulos, pero no lo sé, aún estoy escribiendo, juju. Me imagino que quieren ver en escena a más Cullen, más específico a Edward, pero ya lo verán, ya lo verán... Yo gozo con la macabra sensación de saber todo lo que pasará después xD.
Dudas, tomatazos, felicitaciones, sugerencias, críticas, blabla, y otros etcéteras, sólo apreten el sagrado botoncito verte ;).
Cariños, Diana.
