Disclaimer: Avatar: The last airbender y todos sus personajes no me pertenecen, yo sólo me divierto inventado formas de matarlos.

2º Relato: Visita II

Era una torre alta y blanca, el sol la iluminaba, un solo puente conducía hacia la prisión más importante de toda la nación del fuego.

El señor del fuego frecuentaba ese lugar, era extraño, pero ya casi se le había hecho una costumbre. Un día se descubrió desesperanzado, sintió que hacía las mismas preguntas sin esperar una respuesta diferente y fue entonces cuando se desespero. Las interrogaciones se volvieron mas cortas y mas agresivas, ya no temía gritarle a su padre o reclamarle los rencores pasados, ya lo trataba como a cualquier preso; pero Ozai aun no caía, aun se rehusaba a darle la información que atormentaba a su hijo, los días se volvían largos, el trabajo se volvía cansado, la espera se volvía absurda, al igual que las respuesta del prisionero.

- Por qué no dejas de hacernos perder el tiempo a ambos y me respondes de una vez – gritaba Zuko desde detrás de los barrotes- todo esto es absurdo, tu y yo sabemos que la única forma en que esto termine es si cooperas.

- Ja, ¿Perder el tiempo? – respondió Ozai con una sonrisa burlona - por si no te das cuenta yo ya no tengo tiempo que perder y no entiendo que es lo que terminara si te respondo, ¿o crees que tu estado de animo realmente me importa?

Ozai se mantenía tumbado en lo mas profundo de su celda, mas bien desalineado, aunque mantenía la coherencia en sus palabras la maldad era notoria. Aun se divertía haciendo sufrir a su hijo. Por su parte Zuko se desesperaba cada vez más, realmente quería recobrar las esperanzas de ver a su madre y todo un año reinando sobre la nación del fuego le habían enseñado que era posible cumplir sus sueños.

La charla se prolongaba más y más.

Yo no obtendré nada si hablo, nada va a cambiar conmigo de aquí en adelante, aun así no han querido matarme – prosiguió Ozai mientras perdía su mirada deprimente en el techo; de repente, su semblante cambio, su sonrisa maquiavélica apareció y con un movimiento rápido volteo a ver a su hijo- aunque eso solo refleja debilidad, su ridícula moral no les permite mancharse las manos con sangre, aun tu…ni siquiera te has atrevido a torturarme, como lo pensé, son débiles y por esa debilidad caerán, tal vez no por mi mano, pero si por la de alguien más.

- Tu ya caíste – reclamo Zuko- y fue por que te lo merecías, nosotros somos buenos y justos, por eso no nos merecemos mancharnos con la sangre de alguien como tu. Pero un día –su tono se volvió mas tranquilo- tú fuiste como nosotros

El rostro de Ozai se mostró extrañado ante la nueva respuesta de Zuko.

- Un día fuiste bueno, incluso conmigo, con mi madre, después de todo ella debió amarte un día, al menos un día debió hacerlo – su voz se volvía mas y mas melancólica- ¿Qué fue lo que te convirtió en este ridículo mounstro? ¿ Que los orillo a destruir esta familia? Mi madre me amaba! Pero tu y Azula, eran diferentes – sus palabras se entre cortaban mientras proseguía - ¿Por qué?

Un extraño silencio. Las miradas se cruzaron entre la penumbra.

La respuesta vino acompañada de una risa macabra.

- JAJAJAJA – Ozai respondió con orgullo – ambos sabíamos que podíamos obtener el poder, ese buen paso le sienta bien a cualquiera, reconocimos su importancia; pero no te preocupes, tu pronto lo entenderás, ¿llevas que… un año siendo señor del fuego? Tu sangre te marcara Zuko, eres mi hijo y el rey al fin y al cabo, dentro de poco tiempo te sorprenderás arriesgando a tus amigos, mintiéndole a tu familia y disponiendo de ella como la ridícula e insignificante alimaña que es en tu vida, conservar el poder, es todo lo que importa una vez que lo obtienes.

- No, no me pasara a mi, todo lo que tengo es por y para mis amigos y familia, mi pueblo es lo único que me importa –respondió Zuko con determinación y orgullo-

- JAJAJAJA – Ozai lanzo otra carcajada escalofriante- ¿entonces por que vienes aquí? Dejas a tu pueblo y tus responsabilidades, ¿Por qué vienes a ver a un viejo preso si sabes que no obtendrás nada? Esta perdida de tiempo también es una muestra de egoísmo, acepta que terminaras haciéndole daño a todo lo que amas, pisotearas a todo aquel que te allá brindado una mano amiga.

- Pruébalo – Zuko respondió rápidamente con una extraña mezcla de ira y esperanza- mi madre es una de las personas que más he amado, déjame encontrarla y te probare que no le haré daño, ni a ella ni a nadie. Si me equivoco, si me vuelvo igual que tu, entonces si que habrás obtenido algo.

Desde el fondo de la celda se vislumbro una sonrisa y se pronuncio un nombre y un lugar, no era exacto, pero era suficiente para alguien desesperado.

Zuko salió de ahí sabiendo a quien tendría que interrogar para saber el paradero de su madre.