Parte I

Mis consejeros me han sugerido una visita a las guarniciones que tenemos en Ithilien, creen que sería beneficioso para la persona del Senescal puesto que dicen que muchas de las familias que viven en los niveles bajos de la ciudad, tienen algún miembro combatiendo en los bosques.- Dijo Denethor mientras se llevaba un muslo de pollo a la boca.

Pero padre, siempre has ido a Osgiliath cuando has querido estar cerca de los ejércitos de Gondor, por qué cambiar las costumbres, nuestros soldados siempre están deseosos de ver a su Señor y de oír sus arengas, además, que hay en Ithilien, sólo vida salvaje, no hay ni un solo sitio en donde darse un buen baño. A veces no entiendo como mi hermano se siente tan a gusto allí, la última vez que le vi tuve una fuerte discusión con él.-

¿Una discusión con tu hermano?- Preguntó Denethor asombrado.

Cometí el error de ordenarle que ocupara el puesto que por nacimiento le corresponde, padre, quiero que esté a mi lado, que sea uno de los Capitanes de Gondor, pero sigue obcecado, dice que en Ithilien le necesitan mucho más que en Osgiliath y los territorios que distan hasta Belfalas. De ahí nuestra pequeña competición de arco.

Tu hermano puede ser débil Boromir, lo único que heredó de mi fue el orgullo, ojalá hubiera heredado muchas más cosas. Come hijo, que se enfría, luego bebe vino, este año la cosecha ha sido excelente.-

Es un vino delicioso, siempre le estaré agradecido a Imrahil por enviárnoslo.- Dice dando un largo sorbo.

Mañana a primera hora parto para Ithilien hijo, estoy decidido a hacerles caso a mis consejeros, tranquilo, llevaré una pequeña escolta, y no llevaré distinción ni estandarte alguno, pasaremos por Cair Andros, para luego ir al refugio de Henneth Annûn, luego iremos a Osgiliath, para volver a Minas Tirith.-

Está bien, iré contigo.-

No, tú has de quedarte en la ciudad, eres mi heredero y has de aprender a suplirme cuando sea necesario. Has de aprender a no tener a tú lado a tu hermano para que te aconseje, no habrá heredado tu valor, pero llegado el momento será tu mejor consejero, siempre y cuando logres mantener lejos al Mago.-

Pero padre.- Contestó Boromir.

No hay peros Boromir, es tu obligación, sé que prefieres estar cazando orcos en vez de atender a tus deberes de Estado.-

La última vez que me quedé supliéndote resultó ser un desastre, fue durante la última visita que hicisteis Faramir y tú a Rohan, durante los festejos del cumpleaños del Rey Théoden. Mi hermano si es bueno en eso, muy bueno, él debería ser tu sucesor, no yo.-

No digas tonterías Boromir, si dejo Gondor en manos de tu hermano pronto se convertiría en una escuela para aprendices de mago. Ahora si me disculpas me voy a dormir, mañana parto con las primeras luces del Alba, no hace falta que me despidas, duerme, duerme mientras puedas. Te veré dentro de unos días en Osgiliath.-

Si padre, que descanses.- dijo dándole a Denethor un abrazo.

Denethor se levanta de la mesa, en donde estaba cenando con su hijo mayor, con cara de pocos amigos y se retira a sus habitaciones seguido de dos de sus criados, Boromir se queda apurando el último sorbo de vino que aún queda en su copa, para posteriormente, más de hora y media después, levantarse de la mesa y salir al exterior del palacio, donde asomado a un muro contempla la débiles hogueras encendidas por los soldados en Osgiliath para calentarse en esa fría noche de los últimos días del otoño. Varios de los guardias que custodian la fuente, y además de dos de sus mejores amigos, se acercan a él.

¿Una mala noche en la taberna?, no me digas que los de la compañía de Lossarnach la han vuelto a liar.- Preguntó uno de ellos.

Siempre acaban con las reservas de cerveza de la ciudad cuando están de permiso, y eso que en Lossarnach tienen tabernas y cerveza en abundancia.-

No es eso chicos, mi padre parte mañana hacia Ithilien, a pesar de que le he dicho que la vida allí es difícil.- Dijo Boromir.

Ohh, vamos Boromir, no pasará nada, en estos tiempos no hay demasiados ataques, tú padre es un hombre que sabe defenderse.- Dijo Marlin.

Si es cierto, con esa espada que lleva cualquiera sabe defenderse.- Respondió Ardeth.

Además, Faramir está en Ithilien.- Le dijo Marlin a Boromir.

¿Faramir?, Faramir lo último que se imagina es ver a nuestro padre en Ithilien. Hace unos 4 meses que no se ven. A veces me pregunto que encuentra allí para pasar tan largas temporadas en aquella cueva.-

Ohh, querido amigo, en esa cueva como tú la llamas se vive de maravilla, hay de todo, cerveza, vino, carne, pan, te aseguro que está mejor abastecida que Minas Tirith.-

Ardeth, y tú como lo sabes.- Preguntó Marlin con cara de sorpresa.

Antes de unirme a la guardia de la ciudadela estuve a las órdenes de Faramir en Henneth Annûn.-

¿Estuviste a las órdenes de Faramir?, ohh, es cierto, lo había olvidado. Preguntó Boromir con sorpresa.

Sí, y te sorprendería lo cabezota que puede llegar a ser. Es duro con quien no cumple con su deber, pero muy justo, nunca hace prevalecer su rango sin tener un motivo real.-

Cabezota. Eso le viene de familia.- Dijo Marlin de improviso. Dando paso a las risas de los tres.

Me tengo que ir, me quedo al mando mientras mi padre está fuera, mañana si no tenéis guardia, quizás queráis venir a degustar el vino del Senescal, traído especialmente de Dol Amorth, de las mismísimas viñas del Príncipe Imrahil.

Eso ni se pregunta.- contestó Marlin.

Boromir entra en el palacio y va rumbo a sus habitaciones, pasando por delante de los aposentos de su hermano, completamente desordenados, llenos de libros y de hojas con anotaciones por todos lados y también de armas, aunque a Faramir no le gusta la guerra en si, siente una fascinación especial por las armas, en especial los arcos, son las mejores habitaciones de toda el ala correspondiente a los Senescales y a su familia, el otro ala del palacio está desabitada, ya que esperan a que algún día retorne el Rey. Denethor había dispuesto esas habitaciones especialmente para su hijo menor, que compartían una inmensa terraza con sus propios aposentos, quizá para suplir la falta de afecto, la habitación de Boromir quedaba justo al final del pasillo y también compartía dicha terraza, agradecía que fuera una de las estancias más calientes de todo el palacio en esos días del inminente invierno. Después de estar apoyado en el marco de la puerta pensativo, dio la vuelta y con paso vivo entró en el calor reconfortante del vestidor de sus aposentos, en donde sus sirvientes habían encendido un brasero y preparado un baño caliente. Se quita sus pesadas vestimentas y se mete en la bañera, cerrando los ojos y relajándose completamente, pensando.

Flashback

4 meses antes

-¿Tienes un minuto?- Preguntó Boromir a su hermano, que estaba practicando con el arco en el jardín trasero del palacio.

-Para ti tengo dos si los necesitas.- Dijo Faramir riéndose. –Es broma hermano, que quieres.-

-Quiero hablarte de un asunto bastante serio. No andaré con preámbulos y te lo diré clara y concisamente. Quiero que te unas a las compañías de Osgiliath con el puesto que te corresponde, como uno de sus Capitanes Generales.-

-Boromir, ya hemos hablado de eso multitud de veces, porque molestarme con otro intento si sabes cual será mi respuesta.- Dijo tensando el arco y disparando una flecha que va a dar justo al centro de la diana.

-Sigues obcecado Faramir, no atiendes a razones.-

-Sé lo que quiero, y quiero que alejes la diana hasta el otro extremo del jardín.-

-Es demasiada distancia, ¿estás seguro?- Preguntó Boromir no demasiado convencido.

-Hazlo.-

-Está bien, como quieras.- dijo Boromir alejando la diana lo más lejos posible.

-Ohh, mis dos chicos reunidos, hacía mucho que no os veía practicar juntos.- Dijo Denethor acercándose a sus hijos. – Seguid, seguid, no reparéis en mi presencia.

-¿Padre?.- Dijo Faramir haciendo una reverencia.

-Sí, hacía mucho tiempo que no disfrutábamos de un momento como éste, ¿verdad hermano?.- dijo Boromir haciendo énfasis en la última palabra.

-Cierto. Haremos una cosa, 3 flechas cada uno, con penachos azules las tuyas y verdes las mías, 1 diana a diferentes distancias, arco largo, si das más veces en la diana que yo acepto tu propuesta, si gano yo tendrás que aceptar mi decisión. ¿Estamos de acuerdo?.-

-Trato hecho.- dice Boromir dándole cordialmente la mano a su hermano.

-Padre, ¿te importaría hacer de juez?, te encargarás de colocar la diana a diferentes distancias, una por cada flecha y de verificar el resultado.- Preguntó Faramir.

-Te advierto hijo, que tu hermano Boromir es diestro manejando el arco.- dijo Denethor con orgullo.

-No tengo la menor duda padre. ¿Empezamos?, Padre, ¿te importaría tirar una moneda al aire? Si sale … -

-Cara.- contestó Boromir.

-Si sale cara empezará mi hermano, si sale cruz empezaré yo.-

Denethor saca una moneda que tenía guardada en un pequeño bolsillo de su túnica y la lanza al aire, cayendo ruidosamente sobre el blanco mármol.

-Cara.- Dice Denethor con satisfación.

-Buena suerte hermano.- dijo Faramir.

Denethor coloca la primera diana a unos 200 metros, mientras Boromir coge el arco que amablemente le tiende su hermano, coge una flecha y la coloca, una vez que su padre se ha retirado de la trayectoria de la flecha tensa la cuerda, apunta y dispara.

-Bien hecho hijo, diana.-

-Tu turno hermano.- Dice Boromir orgullosamente.

Faramir se coloca en posición, levanta el arco, tensa la cuerda y sin casi mirar a la diana dispara.

-Ohhh, buen disparo, empate.- Dice Denethor

Denethor mira a sus dos hijos, y coge la Diana alejándola unos metros.

-500 metros, ¿Preparados?.-

Boromir se coloca en posición, y mirando a su hermano dispara, dando en el centro de la Diana, luego el turno es para Faramir, que nuevamente sin apenas mirar a su objetivo logra hacer una diana perfecta, colocando la flecha justo pegada a la de su hermano.

-El disparo decisivo, tengo que admitir hermano que eres un arquero bastante bueno, pero yo soy mejor, vete sacando brillo a tu armadura, porque me parece que vas a venir a Osgiliath junto a mi.- Dice Boromir a su hermano en voz baja, apenas audible.

-Eso ya lo veremos, padre, coloca la diana en el fondo del jardín.- Dice mirando en esa dirección.

-Hijo, es demasiada distancia, ¿estáis seguros?-

-Colócala padre.- Dice Boromir. –Ha llegado la hora.- Dice Boromir orgullosamente.

Boromir se coloca en su posición, coge el arco firmemente con las dos manos, y se queda pensativo unos minutos mirando la diana, que estaba demasiado lejos, apenas podía ver el punto negro que marcaba el centro, una vez que está listo coge la última flecha de penacho azul que estaba dentro del carcaj, apunta, y dispara.

-Diana.- Dijo Denethor orgullosamente, mirando a su otro hijo con algo de desprecio.

-¿Far?, es hora de que vayas yendo a por cera y a por un trapo, ¿cuánto hace que no te pones la armadura de Caballero de Gondor?, ¿dos años?.-

-La competición aún no ha terminado, y es un año, casi.-

-Faramir, ¿vas a disparar?, es imposible hacer una diana tan perfecta como la de tu hermano, hijo mío eres un buen arquero, pero tu hermano …-

-Voy a intentarlo. No voy a perder nada por hacerlo.-

Faramir se coloca en una posición distinta a la de su hermano, la cual lo deja aún más lejos de la diana, coge su arco y saca del carcaj la última flecha de penacho verde.

-¿Estás loco?, esa no es la posición.- Gritó Boromir sin poder evitar un breve aire de autosuficiencia al verse ganador. –Así jamás podrías dar en el blanco. En fin allá tú.-

Faramir coloca la flecha en el arco, mira a la diana fijamente, tensa la cuerda y dispara.

-Te dije que jamás podrías dar en la diana, la flecha ha rebotado, yo he ganado.- dijo Boromir orgullosamente.

Faramir deposita su arco en el suelo, y empieza a caminar rumbo a la diana acompañado de su hermano.

-¿Estás tan seguro de que has ganado?.- Contesta Faramir.

Una vez llegan a donde está situada la diana, ven como Denethor sujeta una flecha asombrado.

-No puede ser. Está partida a la mitad.- Dijo Boromir.

-Faramir, eres el justo ganador, una flecha de penacho verde justo en el centro de la diana, has partido por la mitad la de tu hermano.- Dijo Denethor dándole una palmada en el hombro a su hijo menor.

-Un momento, como has podido hacer esto, contesta.- Preguntó Boromir con curiosidad.

-En los bosques de Ithilien no te da tiempo a calcular el objetivo y la distancia, tienes que disparar la flecha sin pensar, porque si no lo haces te matan, tienes que ser capaz de disparar cuantas más flechas mejor en el menor tiempo posible porque cada minuto que pasa corre en tu contra, y no todas dan en el blanco, por una que falles el blanco puedes ser tú.- Dice Faramir dando media vuelta y yendo para dentro del palacio parándose antes a recoger del suelo su arco.

-Jamás habría imaginado que Faramir fuera tan bueno con el arco, bueno, lo sabía, pero no hasta este punto, padre, con la espada es magnífico, pero es imposible describir la destreza que posee con el arco, digna de un elfo. Tu lo sabías ¿verdad?.-

-El que, ¿de la habilidad de tu hermano con el arco?, deberías saber que está considerado por todo Gondor como el mejor arquero, el más rápido y el más certero, dicen que rara vez falla, tenía mis dudas al respecto, pero esa última diana me lo ha demostrado y no olvides hijo mío, que ambos tenéis sangre de Númenor corriendo por vuestras venas. He de atender a mis obligaciones, os veré a ambos en la cena.-

Boromir se queda mirando para la diana y para su flecha rota unos minutos, luego entra en el palacio, y va hacia sus aposentos, al pasar por delante de los de su hermano, le ve cambiándose de ropa, poniéndose algo mucho más cómodo.

-Has ganado justamente, pero quiero que lo reconsideres, quiero que vengas a Osgiliath.-

-Por qué tanto empeño con que vaya contigo Boromir.-

-Porque es tu lugar, a mi lado, Faramir, eres uno de los herederos de Gondor, es tu obligación estar a mi lado, comandando los ejércitos, y no perdiendo el tiempo cazando conejos en un bosque. Por Eru, eres un Húrin.-

-Perdone mi señor, pero sois vos el heredero de Gondor, vos sois quien ha de suceder al Senescal, yo no, he ganado justamente, y no cederé en mi decisión.-

-Maldita sea Faramir, deja de comportarte como un niño y entra en razón.-

-Soy capitán de los Montaraces de Ithilien, y seguiré siéndolo hasta que muera, seguiré haciendo el trabajo de dos, por un lado mi labor en Ithilien, y por otro mi labor como hijo del Senescal, poniéndome esa ostentosa armadura. No pienso dejar Ithilien Boromir, me necesitan allí, si tú y tus hombres podéis pasaros vuestro servicio casi completamente bebiendo y festejando, o en la ciudad, es gracias a nuestra labor de contención, lo quieras o no, somos la fuerza de élite de Gondor, los que tenemos que luchar con esas criaturas a diario, sin tener apenas momentos de descanso, y por ello no recibimos reconocimiento alguno, que somos, sino unos meros guardabosques.-

-Si es necesario te lo ordeno, como tu capitán general y heredero del Senescal te ordeno incorporarte a mi batallón de manera inmediata.-

-Puedes enviarme a los calabozos, azotarme, todo lo que quieras, acusarme de traición, pero no abandonaré a mis hombres en Ithilien, Señor.- Contestó Faramir enfadado.

-Pero Ithilien es muy peligroso.-

-¿Crees que no lo sé?, tienes que dejar de intentar protegerme. Ahora déjame en paz, partiré mañana por la mañana. Díselo a padre, no cenaré con vosotros, se me quitó el apetito.

-Está bien, Capitán Faramir, hasta que nos volvamos a ver.- dijo Boromir saliendo de la habitación de su hermano a la vez que daba un portazo. –Yo siempre te protegeré hermano, quieras o no.- dice en voz baja para sí mismo.

Fin del Flashback.

-Faramir.- Dijo Boromir en un suspiro pensando en su amado hermano.

Boromir sale de la bañera, cuya agua se ha ido quedando fría, se pone una toalla en la cintura, y con otra se seca su negro pelo, va al vestidor, y coge su pijama, consistente en unos pantalones de tela blancos con una larga túnica del mismo material, y se mete en la cama, para quedarse dormido prácticamente al instante cuando finaliza de escribir unas cartas, una de ellas para su hermano.

Los rayos de luz empiezan a colarse por las contraventanas de su habitación despertándolo, con pereza se levanta de la cama y abre las contraventanas, iluminando completamente la estancia, abre la ventana, y respira hondo al contacto con el frío aire de la mañana, rápidamente va al vestidor, se pone unos pantalones negros ajustados, acompañados de unas botas del mismo color, y una camisa de color blanco, por encima se pone una túnica de color granate bordada con hilos del mismo color, y se va al comedor, con la esperanza de que su padre aún no hubiera partido.

-¿Y mi padre?.- Preguntó a una joven sirvienta.

-Se acaba de ir hacia las caballerizas, es posible que aún se encuentre en el palacio pues no hace ni 10 minutos que se ha ido, mi señor.- Respondió la sirvienta con una reverencia.

-Muchas Gracias Leiath, puedes retirarte, ahhh, sírveme el desayuno para dentro de una media hora.-

Boromir sale corriendo del palacio, pasando por la sala del trono, su padre no estaba allí, ya se había ido, sale del palacio, y tampoco le ve en la explanada que se extiende ante el palacio y la Torre blanca de Ecthelion, bajando a toda prisa hacia las caballerizas del sexto nivel, allí ve a su padre hablando con algunos de sus consejeros.

-Padre, Padre, espera.- Dijo Boromir en voz alta, viendo como los presentes se inclinaban ante él.

-Tenía la esperanza de que aún no hubieras partido, y así poder hacerte recapacitar.-

-Hijo, estoy decidido a ir a Ithilien, no pasará nada, además, tengo ganas de ver a tu hermano, si por él fuera se pasaría la vida entera en ese bosque, sin atender a sus obligaciones con Gondor y su familia.-

-No le culpes por querer alejarse de nosotros padre, ¿querrás darle esta carta por mi?.-

-Por supuesto que si hijo, te traeré su contestación si así lo deseas.-dijo Denethor.

-Lo desearía por supuesto, padre, ten cuidado, recuerda que ese bosque esconde numerosos peligros, buen viaje.- Dijo Boromir.

-Cuida de Gondor en mi ausencia hijo mío. Vamos.- Ordenó Denethor a su escolta, un grupo de montaraces, que volvían a su puesto en Cair Andros y Henneth Annûn y de varios hombres de la guardia de la ciudadela.

Boromir vio como su padre se alejaba calle abajo, pero antes de volver hacia la ciudadela hizo detenerse a uno de los Montaraces.

-Anborn. Te encargo la seguridad de mi padre, que no pase nada, y cuando llegues a Cair Andros, envía un mensajero a Henneth Annûn para informar a Faramir de la visita del Senescal.-

-Lo haré amigo, con mi vida si es necesario, y el mensaje a Faramir, ya tenía previsto enviárselo, voy a Henneth Annûn y no quiero tenerle enfadado todo el día, porque cuando se enfada no deja ni un orco vivo en Ithilien, y los demás también queremos alguno para nosotros.- Dice Anborn bromeando. Anborn lleva más de 6 años bajo las órdenes de Faramir y es uno de sus mejores amigos.

-Gracias. Tened cuidado.- Dice Boromir.

Boromir da media vuelta y sube a grandes zancadas a la ciudadela, entra por una de las puertas de servicio, y se va directamente al comedor, donde come el desayuno que le habían servido hacía escasos minutos, viendo los lugares de su padre y hermano vacíos, y recordando una conversación que había tenido dos días antes de la agria discusión con su hermano.

Flashback

Era un día caluroso del verano del 3015 de la tercera edad, a pesar de ser muy temprano, el sol ya ardía en lo alto del cielo, calentando el frío mármol de la ciudadela. En el comedor estaban Denethor mirando unos informes, y Boromir su hijo mayor, esperando a que las criadas sirvieran el desayuno, pero faltaba Faramir, no sabían donde estaba, Boromir se había pasado por sus aposentos, pero se encontró la cama de su hermano sin deshacer.

-Padre, ¿sabes dónde está Faramir?.- Preguntó Boromir desconcertado.

-Iba a hacerte la misma pregunta, no le he visto desde ayer por la noche durante la cena.- Contestó Denethor sin darle demasiada importancia al asunto de que su hijo menor no estuviera.

-Supongo que estará en la biblioteca con algún libro escrito en élfico, tengo hambre, creo que es mejor ordenar que nos sirvan el desayuno a saber donde se ha metido ese cabezota.- Dijo Boromir.

-Esperaremos unos minutos más, si Faramir no aparece lo ordenaremos.- Dijo su padre, que no levantaba la vista de los papeles que estaba leyendo.

En ese momento Faramir entra en la residencia del Senescal en la Ciudadela, iba lleno de barro hasta el pelo incluso, a penas podía verse de que color eran las ropas que llevaba, pues estaban todas de color marrón. En su mano derecha llevaba una fusta, la cual chocaba ruidosamente contra su otra mano.

-Pero ¿qué te ha pasado?.- Preguntó Boromir al ver pasar a su hermano por el pasillo.

-Smaug me ha tirado en una de las albercas del segundo nivel.- responde Faramir entrando en el comedor.

-Hijo, ese caballo es muy temperamental, la única persona que es capaz de montarlo eres tú, quizás deberías coger otro caballo más dócil, se nota que es un auténtico caballo de Rohan, tiene un carácter realmente imposible, cuanto te lo regaló Théoden sólo era un potro, nada hacía presagiar que …-

-Padre, estoy bien, y Smaug no ha tenido la culpa.-

-Entonces como te has caído.- Preguntó Boromir con curiosidad.

-Eso quizás deberías preguntárselo a Niemloth, tu enamorada, bajaba a toda prisa por el segundo nivel, y su caballo se abalanzó contra mí, Smaug se asustó y me tiró, con la suerte de que me fui a caer en la alberca del alfarero.-

-¿Niemloth?, ¿la hija del mayoral de las Casas de Curación?, ¿Tienes asuntos con ella?.- Preguntó Denethor.

-Niemloth está completamente enamorada de Boromir, o al menos eso se rumorea por toda la ciudad, sólo que Boromir no le hace caso.- Dijo Faramir.

-Cállate, o contaré lo de Findwen.- Amenazó Boromir.

-No te atreverás, además, Findwen sólo es una buena amiga, voy a quitarme todo este barro de encima antes de que se endurezca y me acabe convirtiendo en estatua.- Dijo Faramir yéndose a sus aposentos y ordenando a una criada que le preparase el baño.

-¿Findwen?, ¿ese no es el nombre de la hija menor de Garath mi consejero?.-

-Creo que si, una hermosa dama sin lugar a dudas, no me opondría a que mi hermano la cortejara, aunque él sigue profundamente enamorado de la sobrina del Rey Théoden.-

-Ese sería un buen matrimonio, nos daría unos lazos muy estrechos con Rohan, una poderosa alianza, quizás debieras tú desposarte con la dama de Rohan.-

-No podría padre. No podría.-

Media hora más tarde Faramir entra en el comedor, completamente limpio, y con elegantes ropas, camisa de lino blanco y pantalones azul oscuro.

-Hasta que te dignas a aparecer hermano, estoy hambriento.-

-Dime hijo, ¿qué propósitos tienes con Findwen?-

-Creía que estabais hablando de Boromir y su enamorada Niemloth, después de todo anda cantando por toda la ciudad que está enamorada del valiente Boromir el bello, apodo que ella te ha puesto mi querido hermano.-

-Padre te ha hecho una pregunta, responde.-

-No tengo ningún asunto con Findwen, por si os interesa, está prometida con Andorth, el heredero de Lebennin. Además, ambos sabéis que para mi sólo existe una mujer, Éowyn de Rohan, y sabéis que ella me corresponde. Y que cuando cumpla los 25 nos casaremos si su tío consiente. En cuanto a mi hermano, creo que es hora de que vaya cortejando a la joven Niemloth, no es ningún secreto que está enamorada de ti profundamente como te he dicho antes.-

-Ni lo sueñes Far, es bella si, lo admito, pero tengo casi 35 años, ella apenas acaba de cumplir los 18, creo, es demasiado joven.-

Fin del Flasback.

Boromir termina de desayunar, y rápidamente se va al despacho de su padre, para hacer las tareas que éste le había encomendado, entre ellas reuniones con varios comerciantes de la ciudad.