N/T: Grax x los reviews, espero que sigan leyendo y les guste el cap.

Bye!

Capítulo 1

El Juego Y Todas Sus Reglas

Hombre, tengo que encontrarme una mujer como Liz Lemon —gimió Edward entre un puñado de palomitas de maíz mirando en la televisión a Tina Tey como si fuera la cura para el cáncer. —Un poco loca, inteligente y muy caliente. Le daría tan duro que tendría que mantener sus lentes puestos. Definitivamente con sus lentes puestos.

-Sí, es caliente. Ella se parece a uno de esos fenómenos de los closets, como una dama en las calles —dijo Bella mientras trataba de ser sigilosa y robarle un sorbo a la cerveza de Edward. No era su primera cerveza de la noche, ni tampoco su primer sorbo robado.

—¡Mi tipo de chica! Y deja de tomar de mi cerveza, Swan. Dijiste que no querías una, así que déjala —reprendió él, llevando la cerveza lejos y fuera de su alcance.

—Cómo quieras, Cullen —se burló rodando los ojos. Ella se cruzó de brazos y puso mala cara, sacando el labio inferior. Se aseguró de mantener los ojos en Edward. Se parecía una niña obstinada en crecimiento. Sí, era inmaduro, pero esa cara era letal. Edward no podía resistirse a ella.

—Aww, vamos, Bells. ¡No esa cara! Cualquier cosa, menos esa cara! No puedo soportar esa maldita cara —Hizo una mueca, tratando de no mirarme a los ojos. Incluso llegó al extremo de cerrar los ojos, pero ella gimió: —Eddddd-ward! —y así fue. Él le tendió la cerveza, para el disfrute de Bella. Ella sonrió con suficiencia, inclinando el cuello del a botella hacia él una extraña especie de brindis con "Gracias" "Siempre gano" y bebió un largo trago de la espumosa bebida, gimiendo con satisfacción para molestar a Edward.

—No puedo creer que haya caído con esa cara en los últimos veinte años —sacudió la cabeza con incredulidad. Ya debería de ser inmune y sin embargo, como un reloj, el labio inferior de Bella sobresalía y Edward cedía.

—Sí, eres bastante idiota por eso —se burló Bella, riendo a carcajadas, lo cual sólo sirvió para echar sal en las heridas de Edward.

—¿Ah, sí? —la voz de Edward subió de tono sugestivamente en la última palabra y por la mirada en su cara, la sonrisa socarrona y la ceja levantada, Bella sabía lo que venía e inmediatamente saltó del sofá.

—Mira Edward, lo siento. No quise decirlo —dijo Bella retirándose de la sala mientras veía a Edward hacer su camino hacia ella. Parecía un león al acecho, con la melena loca y todo.

—No lo creo, Swan. Creo que tienes que pagar por esa —gruñó él mientras se abalanzaba hacia ella, de manera rápida y con gracia saltando el sofá para atraparla en el suelo.

—Prepárate para sentir mi furia, Bella —dijo él, poniendo los dedos a su lado. Él dudó, dándole unos momentos de paz a Bella. La anticipación era la mejor forma de ataque y Edward lo sabía. Poco a poco dejó que sus dedos fantasmales subieran por sus costillas a través de su blusa Él soltó una carcajada y le hizo cosquillas sin descanso. Era divertido mirar a Bella reírse histérica, suplicándole para que parara mientras las lágrimas corrían por su rostro mientras los dedos de Edward hábilmente tocaban los puntos más sensibles, no deteniéndose. Nada había cambiado para ellos desde que eran niños. Ellos serían los dos amigos locos de siempre quienes vivían el uno para el otro.

Se conocieron cuando tenían cuatro en un día de juego, creado por sus madres unos días después de haberse conocido en el supermercado. La madre de Bella, Renée, era increíblemente despistada. Hasta este día, Bella no tenía idea de cómo Renée había vivido su vida. Renée había estado muy ocupada tratando de hacer que Bella dejara de quejarse por una caja de galletas que no tendría que no se daba cuenta hacia dónde estaba dirigiendo el carrito hasta que de repente se estrelló contra el frente del de la madre de Edward, Esme. La madre de Bella nunca dejó de recordarle que Edward era un niño perfecto. Él era quieto, mirando a su madre seriamente mientras el explicaba lo sucedido. Él sólo sonrió, aparentemente, mientras Bella lloraba histéricamente.

Pero esa no había sido la razón por la que se había establecido el día de juegos. Eso había sido cuando Edward le había pasado un dulce de fresa a Bella para que dejara de llorar. Bella tímidamente lo había aceptado, sollozando, y agradeciéndole, y en la "más dulce y adorable voz", palabras de Renée, no de Bella, él le dijo: "Las niñas bonitas no deben de llorar"

El resto como ellos dicen es… historia.

A partir de entonces, ellos habían sido una fuerza imparable. Ellos hacían todo juntos. Incluso a medida de que fueron creciendo no dejaron que el tener una amistad del sexo opuesto les afectara, aun después de cuando uno de sus compañeros de clase, Tyler Crowley había llamado a Edward tonto porque Bella era su amiga y nada más que eso. Hasta este día, Tyler tenía una cicatriz arriba de su ceja izquierda a causa de que Edward lo hubiera golpeado con un libro.

Ellos había compartido muchas cosas, incluyendo su primer beso a la edad de los once, en un juego de botella y también su virginidad, porque Edward no quería dejar "el que por fin hubiera follado a una chica" y Bella quería acabar con eso de una vez por todas. Independientemente de todo esto, todas estas cosas eran las que normalmente acaban con las amistades, pero Edward y Bella no se vieron afectados por eso y continuaron con su relación. Eran la clase de amigos que terminaban las oraciones del otro y siempre parecían estar en armonía, como si supieran lo que el otro estaba pensando.

Era natural después de que se fueron a vivir juntos después del colegio. Conocían todos sus hábitos, Bella siempre se terminaba la leche, o también la mala costumbre de Edward de dejar su ropa interior en el suelo del cuarto de baño. Ningún tema era tabú, incluyendo el sexo.

—Edward, detente. DETENTE. Mi estómago está empezando a dolor. Detente —Ella se revolvió desesperadamente tratando de quitar los dedos de Edward. Edward se detuvo y se levantó del suelo, ayudando a Bella después. Los dos caminaron de vuelta a sus lugares en el sillón, retomando el hilo, volviendo a ver a Tina Fey y bebiendo cerveza.

—¿Cuándo los volvimos unos perdedores? —preguntó Bella mientras agarraba una galleta Oreo y la retorcía perfectamente haciendo que la crema quedara de un solo lado.

—Habla sólo por ti, Bella —se burló Edward a través de un pedazo de galleta.

—Si no me equivoco, no soy la única en casa en sábado viendo las repeticiones de 30 Rocks en pijamas, que de hecho he tenido desde la noche anterior —Bella tiró el otro lado de su galleta Oreo a Edward, quien con indiferencia lo tomo de su muslo y se lo comió.

—Dios, ni siquiera recuerdo la última vez que tuve sexo —continuó Bella captando la atención total de Edward.

—Háblame de ella —intervino él —Bueno, recuerdo la mía, pero no recuerdo la última vez que tuve sexo como es debido. Tanya es abismal. Ella era tan rígida, no quería probar nada nunca, y que Dios no quería que mi polla se vuelva a acercar alguna vez a su boca. ¿Sabes que me mordió? Ella mordió mi maldita polla. Eso fue lo peor de todo —recordó Edward contrayendo su cara al recordar el dolor.

—Lo recuerdo —dijo Bella comenzando a reírse —Saliste disparado de tu habitación, llorando y gritando como una niña pequeña —Bella se levantó y comenzó a correr alrededor de la habitación, sus manos puestas en ella misma.

—¡Santa mierda ¡ ¿Qué carajo? ¡¡Ella me mordió!! ¡¡Hielo!! ¡¡Necesito hielo!! ¡¡Bella, ayúdame!! —reconstruyó Bella con maestría, con la misma voz chillona de Edward de aquella noche. Ella se estrelló el sofá riendo histéricamente.

—Eso no es gracioso, Bells. No tienes un pene, así que no sabrías. Además, no es como si tu vida sexual fuera mejor que la mía. ¿Cuántas veces te oí fingiendo con Jacob? —dijo Edward imitándola igualmente.

—Ah, Jacob. Ah. Ooh sí. Me estoy viniendo —imitó con una voz monótona. Bella gruñó y cubrió su rostro con las manos en vergüenza.

—Ugh, él era terrible. La única ventaja era que sus dedos eran tan gruesos y largos y esos… esos eran mágicos —contó Bella riendo.—Dedos mágicos. Es un mal nombre para un juguete sexual.

—Necesito tener sexo —habló de repente Edward, cruzándose de brazos y resoplando.

—Ídem —dijo Bella rápidamente. No podía estar más de acuerdo, aunque Edward lo malinterpretó.

—¿Perdona? ¡Tú también necesitas sexo!

—Lo . Eso es lo que quise decir —dijo ella lanzándole un cojín a Edward que falló por un poco. Él lo recogió sin tener siquiera que levantarse de su asiento. Bella lo maldijo mentalmente a él y a sus largas extremidades. Él levantó el cojín, apuntando bien a Bella.

—¿De verdad quieres empezar esto? —él desafió sonriendo. Ella negó con la cabeza y Edward bajó el cojín.

—Necesito un poco de emoción, algo interesante en mi vida —murmuró Bella girándose hacia la televisión, la gigantesca pantalla plana que Edward había insistido que necesitaban. Ella mantuvo sus ojos fijos en Tracy Morgan, pero seguido los desvío a Edward quien parecía estar en profundos pensamientos, algo difícil.

—¿Haciendo cuentas en tu cabeza, Cullen? —dijo ella sarcásticamente, ella rió por lo vieja de la broma. Era algo que siempre le decía.

—Muy gracioso, Bella. Nunca la dejas. Estoy tratando de pensar en las que nuestras vidas podrían ser emocionantes —él se giró hacia ella, mirándola seriamente, lo que siempre hacia sentir a Bella nerviosa. Es mirada nunca significaba algo bueno.

—Bella, ¿qué tan en contra estás de las relaciones sexuales? —preguntó él con seriedad, apagando el televisor mientras se enfocaba completamente en ella.

—Obviamente no estoy en contra de eso, ¿qué clase de pregunta estúpida es esa? —Bella rodó los ojos e intentó alcanzar el control remoto, pero Edward alejó su mano. Él respiró profundamente y empezó a hablar, está vez su voz vaciló un poco.

—Déjame repetirlo. Sonará ridículo pero, ¿te opondrías a tener sexo conmigo? —Tragó saliva con fuerza mientras esperaba la respuesta de Bella, sabiendo que probablemente se reiría. Pero en vez de eso, ella sólo se quedó ahí inexpresiva. Edward lo tomó como una mala señal y esta vez fue él el que trató de encender el televisión y al que le quitaran el control.

—¿Qué quieres decir? —preguntó Bella con voz suave y entrecortada. Ella estaba confundida, por lo menos.

—Propongo algo así como "amigos con beneficios" Cuando queramos algo, vamos con el otro. No significará nada. Sólo dos personas que necesitan algún tipo de liberación —respondió Edward encogiéndose de hombros apáticamente mientras Bella pensaba en su propuesta, viniendo con algo de su idea.

—¿Qué si en vez de eso, porque eres un perro caliente y me gustaría ser capaz de caminar —comenzó, siendo interrumpida por la risa de Edward y remarcando "Así de malo lo quieres"

—Cállate, don Juan. ¿Qué si hacemos esto más interesante? — su voz alcanzó la máxima al final y agitó a Edward.

—¿Qué sugieres, Swan? ¿Nos vamos a poner de pervertidos?—inquirió él alzando las cejas sólo para encontrar con la expresión seria de Bella.

—Sugiero veintiséis semanas —Edward miró confundido a Bella, animándola para que continuara explicando.

—Bien, veintiséis semanas llenas de sexo —informó ella para el deleite de Edward. Sus ojos se abrieron mucho y una sonrisa se esparció por su cara.

—¿Por qué veintiséis semanas? —se preguntó él en voz alta.

—Ah, mi querido amigo caliente, hay veintiséis letras en el alfabeto. Cada semana será dedicada a una letra diferente y en eso decidiremos cuál será la actividad de la semana.

—Bien, me gusta cómo suena esto, pero en vez de ir con todo el orden alfabeto ¿por qué no escribimos todas las letras en papeles y que alguien de nosotros escoja una? De esta manera, nunca sabremos hasta ese día, será una sorpresa.

—¿Qué quieres decir?

—Lo que quiero decir es que, cada uno de los domingos, empezando desde mañana, uno de nosotros escogerá una letra. Entonces esa persona tendrá la semana entera para decidir qué es lo que quiere hacer con la letra. El viernes en la noche, le diremos al otro lo cuál es la letra que escogimos y entonces el sábado, llevaremos a cabo el acto, una posición o una ubicación para tener relaciones sexuales. Y entonces el domingo, nos recuperamos y comenzamos el proceso de escoger la letra —explicó animadamente haciendo a Bella sonreír.

—Muy bien, Cullen. Tienes un trato. Empezando desde mañana jugaremos el juego de alfabeto.

—¿El juego del alfabeto? Eso suena tonto, Bella —dijo Edward.

—Oh, ¿y qué sugieres Señor Lo sé Todo? —replicó ella tomando posición.

—Cálmate, Karate Kid. ¿Qué hay del juego "Bella y Edward estarán follándose completamente el fin de semana, así que no los molestes"?

—¿Qué tal…? No. ¿Qué tal si sólo lo llamamos, nuestro Alfabeto de fin de semana?

—Me gusta eso. Trato. Pero ya que estoy aburrido puedo sacar la letra ahora? —Edward saltó en su asiento, ansioso porque comenzara el juego.

—¿Por qué la tienes que sacar tú? La idea fue mía —dijo Bella, resoplando inmaduramente.

—Oh, madura Bella. Además, la idea de recoger las letras fue mi idea —argumentó.

—¿Quieres que pase esto, Edward?

—Bien, tú sacas la primera y pero eso significa que yo sacaré la última.

—¿Y soy la que necesita madurar?

—Cómo sea. Vamos a hacer esto. Tú escribes las letras y yo iré a traer algo para sacarlas —ofreció él, levantándose para ir a su recámara.

—Oh, claro, dame una mano.

—¡Cállate y empieza a escribir! —gritó él desde el interior de armario.

Quince minutos después, veintiséis piezas de papel del mismo tamaño situadas en la parte inferior de uno de los sombreros de esquí de Edward.

—¿Estás lista? —preguntó él mordiendo su labio. Él estaba nervioso y esto hacía que Bella entrará todavía en más pánico.

—No realmente, pero terminemos con esto.

La mano de Bella se sumergió en el sombrero, sus dedos jugaron con los papelitos antes de sacar uno. Ella lo abrió rápidamente, lejos de Edward.

—Bien, ¿y ahora qué? —preguntó ella, guardando el papelito en el bolsillo de sus pantalones.

—No lo sé, ¿más reglas para este juego?

Bella pensó en otra cosa antes decidir que otra regla más debía ser impuesta, la misma regla que había sido implementada cuando habían perdido su virginidad. Había sido la idea de Edward y Bella había estado de acuerdo.

—No besarse.

—¡Trato! —asintió mientras se volvía sentar en el sillón. Bella se le unió rápidamente y siguieron haciendo lo que estaban haciendo, viendo a Tina Fey y bebiendo cerveza.


N/T:

Ok, espero que no haya errores. Lamento haberme tardado tanto, aunque en realidad no lo lamento tanto pero en fin xD Es que le estoy dando más prioridad a mi otra traducción, llamada The Devil's Toy A esta no le doy demasiada prioridad y las actualizaciones tendrán que ser así a menos de que reciba una cantidad considerable de reviews. Lo siento, no me gusta decirlo, pero mientras esas personas que no les gusta dejar reviews por X razón sigan así no podré actualizar muy seguido, ¿para qué esforzarme (porque los capítulos están larguísimos), si no voy a ser recompensada? Además de que ni siquiera tengo idea de si de verdad están leyendo la historia. Necesito apoyo.

Y la verdad s que estoy bastante decepcionada y frustrada, que no me gusta pero en fin. Es que, ¿se les hace justo que de 55 personas que pusieron la historia en favoritos, sólo 19 hayan dejado review? A mí no desde luego. Sé que el prólogo estuvo miniatura y que no llama tanto la atención, pero eso no justifica que no cueste nada dejar una pequeña señal de que realmente leerás la historia.

En fin, muchas gracias a las que dejaron!! Las adoro xD En el próximo capítulo ya está el primer lemon del a historia, y está buenísimo, no creo tardarme demasiado pues me encanta traducir los lemons =D

Besitos,

Blume~~