Capítulo 2. Entrenamiento; Comienzan los problemas

Un joven peliblanco dormía tranquilamente en su cama hasta que su molesto despertador le recordó que tenía entrenamiento matutino.

Se incorporó sobre el colchón sin muchas ganas y se quedó sentado mirando la habitación. Se le hacía muy raro despertarse en otro cuarto que no fuera el suyo, pero ahora que era el capitán del Diamond, no le quedaba otra alternativa.

Se puso en pie y se dirigió al baño. Se dio una ducha rápida y salió del baño con una toalla atada a la cintura, algo bastante extraño viniendo de él, ya que solía salir desnudo de la ducha.

Se secó un poco el pelo y se lo peinó como acostumbraba a llevarlo Gazelle. Después se quedó mirando en el espejo, apreciando los ojos azules de los que ahora era portador. No pudo evitar desviar su mirada hacia sus hombros, y seguir bajando hasta el pecho, el abdomen, la cadera… La maldita toalla le fastidiaba la visión, pero ahora no tenía tiempo que perder si no quería llegar tarde al entrenamiento.

Abrió el armario y se puso a rebuscar en los cajones el uniforme de jugador que ahora le correspondía. Finalmente lo encontró doblado en el segundo cajón.

Lo dejó sobre la cama con cuidado y volvió a rebuscar en busca de calcetines. Cuando los encontró se los puso, y empezó a buscar la ropa interior del moreno.

La encontró perfectamente doblada en el primer cajón. Una sonrisa prepotente apareció en su rostro cuando se dio cuenta de que se conocía de maravilla cada una de las prendas, aunque no fueran suyas. La de veces que se las había quitado a su novio…

Se quedó mirando los bóxers durante un rato, pensando en cual ponerse. Al final se decantó por unos de color verde con el borde negro que le traía buenos recuerdos.

Se los puso y comenzó vestirse con el uniforme. Cuando terminó buscó las deportivas y después de encontrarlas y ponérselas, Cogió su mochila con el uniforme de la academia dentro y salió disparado hacia el campo de futbol.

Tardó cinco minutos en llegar al campo de entrenamientos y allí se encontró con algunos jugadores de su nuevo equipo haciendo estiramientos.

-Buenos días Gazelle-sama –Saludaron educadamente una chica de pequeña estatura, con el pelo azul oscuro y un chico más bien alto, con el pelo negro y gafas.

-Buenos días –Respondió el peliblanco con su tono frío de siempre, y siguió con su camino, a ver si encontraba a alguno de sus amigos por ahí.

-¡Burn! –Escuchó como alguien le llamaba. Se giró y le buscó con la mirada, encontrándose con el peliverde.

Se acercó a él y se fueron a hablar a los bancos dónde se sentaban los jugadores suplentes, dónde nadie podía escuchar su conversación.

-Suzuno ¿Qué haces aquí? ¿A tú equipo también le han llamado para entrenar en este campo?- Preguntó el peliblanco bastante confundido.

-En realidad no, pero Osamu me ha dicho que hoy se va a organizar un partido amistoso entre dos equipos de la academia, y quería enterarme si Géminis era uno de los equipos antes de que llegara la hora del partido, para poder preparar las jugadas y todo eso, cómo ahora soy su capitán… -Explicó el peliverde mientras jugueteaba con uno de sus mechones.

-¿Un partido amistoso? –Preguntó el albino notablemente sorprendido.

-Sí, es una putada… –Dijo pesadamente el moreno de ojos negros. –Pero no nos va a quedar otra que jugar-.

El ojiazul se despeinó un poco el pelo y se recostó sobre su asiento. -¿Lo saben Mido y Hiroto?- Preguntó el chico de fuego.

-Le pedí a Desarm que se lo dijera a ''Hiroto'' y a ''Burn'', así que supongo que habrá cumplido la promesa… ¿Sabes? Mido y Osamu se llevan muy bien, seguro que lo hace sólo por el hecho de que yo se lo he pedido. –Dijo alegremente el peliverde.

-No sabía que eran tan amigos –Comentó al aire el albino mientras miraba a los jugadores de su verdadero equipo entrar en el campo charlando entre ellos.

El peliverde se dio cuenta de la forma en que los miraba.

-¿Por qué no vas a hablar con ellos? Aunque sea como capitán del Diamond –Le animó el oji-negro con una pequeña sonrisa.

-Paso –Dijo sin mucho interés –Ya hablaré con ellos cuando recupere mi cuerpo -. El chico de fuego estaba un poco deprimido. Se llevaba muy bien con Nepper y Heat, y le dolía no poder hablar con ellos.

-Cómo quieras… -El peliverde se puso en pie- Yo me voy a estirar un poco los músculos –Se acercó al oído del albino y le susurró- Te veo luego –Le besó disimuladamente la mejilla y se fue corriendo a donde estaba su equipo haciendo estiramientos y chutes.

Haruya se acarició la mejilla donde le había dado en beso su novio y esbozó una pequeña sonrisa de lado.

XxXxXxXxXxXxXxXxX

Un joven pelirrojo de ojos color jade caminaba con prisa por los pasillos. Llevaba puesto su uniforme de capitán del equipo Génesis y su pelo liso y suelto, cómo acostumbraba a llevarlo.

-``¡Mierda! ¡Llego tarde! ¿Cuándo se ha visto que ''Gran-sama'' llegue tarde? ´´-Empezó acorrer a toda pastilla y en seguida salió del edificio. En menos de un minuto llegó al campo, exhausto de todo lo que había corrido para llegar a tiempo.

-``No me lo puedo creer… ¡He llegado a tiempo! Soy genial~~´´- Pensaba alegremente Midorikawa mientras recuperaba el aliento después de la carrera que había echado contra el tiempo.

-¡Gran-sama! –Le llamó una chica de cabellos y ojos azules, con unos mechones blancos.

-¿Ulvida…? –El fanático del helado no estaba del todo seguro de si ese era el nombre de la joven que lo llamaba.

-Pensaba que no iba a venir al entrenamiento, cómo siempre llega el primero… -Comentó la chica con un pequeño deje de sorpresa.

-He tenido que resolver un asunto pendiente –Dijo seriamente el pelirrojo, imitando a la perfección a Hiroto –Y ahora, todos a entrenar, vamos –Ordenó el oji-jade mientras emprendía su camino hacia los vestuarios, con la esperanza de encontrar a los demás allí.

Los jugadores de Génesis se quedaron viendo cómo el pelirrojo se iba, pero a los pocos segundos reaccionaron y se pusieron a calentar y hacer pases.

Por otro lado, Midorikawa miraba el campo de entrenamiento, dónde para su sorpresa se encontraban los cinco equipos más fuertes de la academia.

Divisó al pelirrojo de ojos ámbar al otro lado del campo, y se acercó para hablar con él.

-¿Tienes un momento, Burn? –Preguntó con tono serio el chico de piel pálida.

El otro pelirrojo lo miró con fijamente sin expresión alguna –Claro- Se giró a ver a su equipo- ¡Seguir entrenando, ahora vuelvo! –Se despidió y ambos pelirrojos salieron del campo andando con paso calmado.

-¿Qué ocurre Mido? –Habló el ojiambarino cuando estuvieron lo suficientemente apartados del resto.

-¿Por qué estamos todos aquí? –Preguntó el chico de piel pálida.

-¿No lo sabes? Dos equipos se van a enfrentar en un partido amistoso –Dijo tranquilamente el otro pelirrojo.

-Joder… Estamos jodidos… ¡Pero si ni siquiera me acuerdo de los nombres de tu… de mi equipo- Rectificó el oji-jade.

-Puedes llamarles por el número de su camiseta, es lo que hago yo –Dijo el ojiambarino tratando de animar a su novio.

-¿De verdad? – Le miró con los ojitos llorosos.

-Sí, no te preocupes –Le acarició la cabecita cómo si fuera un cachorro- Ahora vete a entrenar que se nos hace tarde –Le robó un beso en los labios y salió andando con un alegre caminar.

-``Cómo nos vea Gazelle, nos va a matar´´ -Pesó el oji-jade, con una sonrisa tonta en el rostro, recordando las broncas que les echaba el, ahora, peliverde cuando se ponían afectivos.

El nuevo capitán del Prominence llegó a donde se encontraba su equipo, sin poder evitar esbozar una sonrisa risueña.

Nepper y Heat lo miraban extrañados. Conocían al pelirrojo desde hacía años, y nunca le habían visto con esa actitud tan… de colegiala enamorada.

-Burn-sama ¿Te encuentras bien? –Preguntó el chico de ojos verdosos y una cicatriz en la mejilla.

-Sí, muy bien ¿Por qué lo preguntas? –Contestó con naturalidad el pelirrojo.

-Por nada, por nada –.Se quedó un poco extrañado por la respuesta del pelirrojo, pero no le dio más vueltas y continuó con su entrenamiento.

Todos los jugadores de los diferentes equipos practicaban sus técnicas y pases con sus compañeros, pero ninguno de ellos sabía que eran observados por un hombre, que vestía traje y corbata y que había sido enviado para cumplir una misión.

El susodicho hombre, que no tendría más de treinta años salió de la sombra en la que se escondía y con mucha discreción atravesó el campo por las gradas, pasando inadvertido por los alumnos. Cuando llegó al extremo de las gradas, sacó de su bolsillo interior de la chaqueta una pequeña cámara, que colocó con maestría en una columna, de forma que pasaba desapercibida, y pulsó un botón que esta tenía en el centro, encendiendo así su mecanismo.

Hizo lo mismo en las otras tres esquinas de las gradas, en el pasillo que conducía a los vestuarios y en los bancos de suplentes. También puso micrófonos en la parte trasera de las dos porterías y en el interior de los vestuarios. Tenía todo el campo cubierto.

El sonido de un silbato irrumpió de golpe, indicando a todos que el partido empezaría en breves.

Los capitanes, como su puesto les exigía, fueron a hablar con el árbitro para aclarar que dos equipos disputarían el partido amistoso.

-Oye ¿A quién le toca jugar? –Preguntó algo mosqueado el peliblanco. – Es que aquí nadie sabe nada ¿O qué?-.

El árbitro se cruzó de brazos –Mira chaval, yo soy el árbitro, si no me pasan la lista del partido, no puedo hacer nada- Respondió con indiferencia.

El peliverde soltó un suspiro pesado -¿Y quién la tiene?

-Ni idea –Respondió con la misma indiferencia que antes.

Los cinco capitanes refunfuñaron por lo bajo y salieron cada uno en una dirección, a ver si alguno lograba aclarar a quien le tocaba jugar. Hoy el entrenamiento estaba siendo muy, pero muy raro.

El hombre trajeado aprovechó que se había disipado para acercarse al árbitro y entregarle una hoja de papel doblada. Era la lista, que había sufrido algunos cambios.

En cuanto le entregó la hoja abandonó el campo con rapidez y desapareció.

-¡Atención! ¡Ya tengo la lista! –Anunció el árbitro alzando el papel, para que los jugadores lo vieran.

Suzuno, Haruya, Midorikawa, Osamu y Hiroto se acercaron corriendo en cuanto escucharon la noticia.

-A ver… -El árbitro empezó a desdoblar el papel –Que se preparen el Prominence y Génesis –Sentenció al leer los nombres de los equipos.

Midorikawa y Hiroto se miraron con complicidad y fueron a avisar a sus jugadores. Todos los alumnos despejaron el campo menos los equipos que disputarían el partido. Los capitanes de los pertinentes equipos se colocaron en el centro del campo, frente a frente.

Se miraron seriamente, sin pestañear…

-¡Piedra, papel, tijera! –Dijeron a dúo mientras cada uno extendía su mano derecha.

-El papel envuelve a la piedra –Dijo triunfante el pelirrojo de ojos jade, que con esa victoria se había ganado el derecho a elegir campo. –Me pido este campo –Dijo con tono alegre mientras caminaba hacia su terreno.

A Hiroto no le quedó otra que conformarse con el campo contrario, así que se colocó en su posición, seguido de los demás jugadores del Prominence.

El Arbitro estaba a punto de pitar para dar comienzo al partido, pero fue interrumpido por un peliblanco, qué pidió un minuto para poder hablar con los capitanes

-¿Burn? ¿Qué quieres? –Susurró el pelirrojo de ojos ámbar.

-Gazelle y yo vamos a investigar un poco aprovechando que todos están aquí ¿Vale? Mucha suerte, deja en buen lugar a mi equipo ¿Eh? –Se despidió y salió corriendo a decirle lo mismo a Mido-chan. Cuando terminó hizo una leve reverencia y abandonó el campo de juego junto con el chico de hielo.

Por fin el árbitro pitó y el partido comenzó con un saque por parte del capitán de Génesis.

XxXxXxXxXxXxXxXxX

-¿A dónde vamos? –Preguntó el peliverde mientras seguía los pasos de su novio.

-A la escena del crimen –Contestó el peliblanco, haciéndose el interesante.

-Con eso te refieres a la sala común supongo… -Comentó el ojinegro sin mucho entusiasmo. Le dolía un poco la cabeza con tanto lío ya desde la mañana y para colmo ni él ni ninguno de sus compañeros habían desayunado.

-Qué listo eres –Le alabó con burla el chico de fuego.

Antes de darse cuenta ya habían llegado a la susodicha sala.

-¿Por dónde empezamos a buscar?-Preguntó el peliverde inspeccionando por encima el lugar.

-Tu busca por ahí –Señaló la parte izquierda de la habitación- Y yo buscaré por aquí –Comenzó a husmear por debajo de los muebles de la parte derecha de la sala, y Gazelle imitó su gesto.

XxXxXxXxXxXxXxXxX

El partido acababa de empezar, y el balón seguía estando en propiedad de Génesis. El pelirrojo le había pasado la su compañera peliazulada, y esta avanzaba por el campo hacia la portería contraria.

Tanto Hiroto como Midorikawa se habían dado cuenta de que no podía usar súper técnicas, ya que ninguno sabía cómo hacer las técnicas que le correspondían y claro, si Burn, el capitán del Prominence de repente usaba técnicas del equipo Génesis iba a ser un poco extraño.

De forma los dos capitanes se dedicaban a defender su portería o a robar el balón o a hacer pases.

-Gran-sama ¿Por qué no tira a portería? –Preguntó inocentemente una chica de pequeña estatura, con el pelo morado, recogido en dos coletas redondas.

-P-por nada… Err… Como te llames –Contestó nerviosamente Midorikawa, con una sonrisa forzada.

La pequeña jugadora se quedó mirando entristecida a su capitán, con los ojitos llorosos. No podía creerse que su compañero de todo la vida no se acordara de su nombre.

La pequeña volvió a su puesto con la mirada gacha, y al pelirrojo no le quedó otra que volver al partido, y seguir evitando el balón.

-``Creo que he metido la pata´´-Pensó entristecido el oji-jade, pero por mucho que lo sintiera, no podía hacer nada.

XxXxXxXxXxXxXxXxX

-Aquí no hay nada –Anunció el peliverde después de haber revisado cada rincón que le correspondía de la sala.

-Aquí tampoco –Dijo desanimado el peliblanco, sentándose pesadamente sobre el sofá de la sala, con bastante mala cara.

El chico de hielo también estaba cansado, así que se sentó a su lado, apoyando su cabeza sobre su hombro.

El albino sonrió levemente ante este gesto y se acercó un poco más al cuerpo del peliverde.

-Esto es un verdadero desperdicio… -Comentó entristecido Nagumo mientras pasaba uno de sus brazos por la espalda del moreno.

-¿A qué te refieres? –Preguntó mientras intentaba despegarse un poco de su novio, pero este no se lo permitía.

-Me refiero a que si cada uno tuviera su verdadero cuerpo, ya lo estaríamos haciendo en el sofá… No me puedo creer que esté desperdiciando esta oportunidad, con lo que cuesta que no haya nadie aquí… –Lloriqueó el chico de fuego mientras apretujaba al peliverde, intentando consolarse.

-¡Ha-Haruya, déjame! –Intentaba soltarse del agarre del ojiazul, pero le resultaba imposible.

-Jo, Suzu… ¿Por qué no podemos? ¿No dicen que lo que cuenta es el interior? –Le suplicaba de forma dramática el chico de fuego.

-No me vengas con esas, no podemos y ya está –Contestó el peliverde intentando despegarse aunque fuera un milímetro del cuerpo de su novio, pero fue en vano.

-¿Y si apagamos las luces ~~? –Sugirió el peliblanco con los ojitos brillantes, pensando que había dado con la solución.

-Me niego –Dijo secamente el moreno, con una mirada fría y enojada.

-¿Pero por qué? ¿Es que lo único que te gusta de mi es mi físico o qué?-.

-Sabes de sobra que eso no es verdad –Respondió tranquilamente el peliverde, jugueteando con uno de sus mechones.

-Demuéstramelo –Exigió el oji-azul, acercando su rostro peligrosamente al del otro moreno.

-Nagu, mi vida –Le cogió suavemente de la mejillas –Casi cuela, pero va a ser qué no –Empujó al albino con el dedo índice, haciendo que volviera a separarse de él.

El chico de fuego lo miró con llamas de enfado en los ojos. Se había hecho ilusiones para nada.

En un rápido movimiento se abalanzó sobre el chico de hielo y ambos cayeron al suelo, el peliblanco sobre el peliverde.

-De esta no te libras –Canturreó alegremente Nagumo, sonriendo victorioso por su gran proeza.

-¡Ni-se-te-o-cu-rra! –Dijo furioso sílaba por sílaba, mirando con odio al chico que lo aplastaba.

-Ya es tarde ~~- Canturreó nuevamente el ojiazul, mientras le deshacía la coleta al peliverde, sin quitar su sonrisa.

-¡Cómo me hagas algo, te juro que no te lo perdonaré nunca! –Amenazó el ojinegro intentando apartar a su acosador.

-Eso mismo me dijiste la semana pasada –Comentó alegremente –Y la anterior… -Empezó a juguetear con uno de los mechones del peliverde- Y la anterior…

-O-ye, para ya o… -Fue interrumpido al escuchar una voz que se acercaba.

-Mido-kun, acaba de terminar el primer tiempo del partido, te apetece… ?- Osamu, que entraba tranquilamente a la sala en busca de su compañero, se quedó mudo al ver la postura tan comprometida que tenían el capitán del Diamond y su ''hermanito pequeño''. Y lo peor no era eso, sino que parecía que el pobre peliverde era víctima de un intento de violación (Que en el fondo así era, pero parecía más grave de lo que en verdad era).

Un silencio incómodo se adueñó de la sala, y ninguno de los tres presentes se atrevía a romperlo. Hasta que…

-E-esto no es lo que parece –Dijo nerviosamente el albino, incorporándose sobre el cuerpo de ''Midorikawa´´.

Osamu lo miraba fijamente, tanto que empezaba a molestarle. Parecía enfadado, y eso era una muy mala señal.

-Mido ¿Puedes levantarte? –Preguntó preocupado el pelinegro sin despegar su mirada asesina del albino.

-S-si… -Contestó nerviosamente el chico de hielo.

Desarm ayudó al peliverde a incorporarse y empezó a andar en dirección al pasillo con el moreno cogido de la mano, llevándoselo de la sala común.

Ates de salir por la puerta le dedicó una mirada de odio al ojiazul, que hizo que al chico de fuego se le pusiera la piel de gallina, y tras eso se fue, junto con el peliverde.

-``Jooooder, Hiroto me va a matar…´´ -Pensó el peliblanco mientras se sentaba en el sofá. Tendría que inventar muchas excusas para explicar aquello.

XxXxXxXxXxXxXxXxX

-Burn-sama, no entiendo la estrategia de este partido –Se quejaba el delantero del Prominence, sin dejar de lado su gran respeto hacia el pelirrojo.

-Es fácil, he decidido que será mejor jugar a la defensiva, en vez de atacar – Decía Hiroto, intentando sonar tan arrogante cómo lo era Haruya.

Todos los jugadores se le quedaron mirando atónitos. Burn era la clase de persona que decía ``La mejor defensa es un buen ataque´´ Y ese argumento no encajaba con él.

-Burn-sama, ha estado un poco raro últimamente ¿Le ocurre algo? –Preguntó uno de sus defensas, que hablaba por todos los jugadores.

-``si yo te contara…´´ No me pasa nada, es sólo que he pensado que sería lo mejor para el equipo.- Dijo seriamente el pelirrojo, apoyando sus manos en la cadera. -¿Acaso tenéis quejas?-.

Todos los jugadores negaron la pregunta al instante y después salieron corriendo para colocarse en sus posiciones. El segundo tiempo estaba a punto de empezar.

-``Espero que a Mido le esté yendo mejor que a mi…´´ -Pensó apenado El ojiambarino, mientrascaminaba hacia su posición sin muchas ganas.

XxXxXxXxXxXxXxXxX

Un hombre miraba con atención los monitores que enfocaban las imágenes que recogían las cámaras de video que había colocado a lo largo y ancho del campo.

Dentro de la pantalla se podía observar al joven capitán de Génesis corriendo de un lado a otro, o hablando con alguno de sus compañeros, o simplemente observando desde lejos el partido.

El hombre tecleó una clave y apareció una nueva ventana, dónde se veían las imágenes captadas por otra de las cámaras que había colocado, que además tenía incorporado un micrófono.

-`` Burn-sama, no entiendo la estrategia de este partido´´

-`` Es fácil, he decidido que será mejor jugar a la defensiva, en vez de atacar´´

- … ``Burn-sama, ha estado un poco raro últimamente ¿Le ocurre algo?´´

- ``No me pasa nada, es sólo que he pensado que sería lo mejor para el equipo. ¿Acaso tenéis quejas?´´ -Escuchaba la conversación mientras miraba el monitor. El joven pelirrojo estaba actuando fuera de lo normal pero tampoco era razón para preocuparse, al menos de momento.

Cambió de monitor y se puso a inspeccionar las últimas grabaciones que había recibido. En ellas se veía al capitán del equipo Prominence y al capitán del equipo Génesis charlar sobre el partido amistoso y luego cómo se daban un pequeño beso en los labios.

El hombre de las cámaras se quedó mirando la escena algo sorprendido. Pero prefirió hacer la vista gorda, no quería tener nada que ver con esos temas.

Puso en pausa la grabación y sacó su teléfono móvil, y empezó a teclear un número.

-Señor, sus hijos están sanos y salvos. No hay de qué preocuparse, pero habrá que tenerlos vigilados durante un tiempo hasta que estemos cien por cien seguros, por si acaso-.

El hombre al otro lado de la línea dio su consentimiento y colgó sin más.

El joven guardó su móvil en el bolsillo y suspiró profundamente. Sus próximas semanas se iban a dedicar a espiar y estar al tanto de la vida de los jugadores… Sin duda iba a ser duro y más ahora que sabía que tenían ''ese'' tipo de gustos.

XxXxXxXxXxXxXxXxX

-¿Te ha hecho algo ese desgraciado? -. Osamu estaba colérico. No se podía creer ese tipo de acciones por parte de Gazelle.

-No, no me ha hecho nada, todo ha sido un malentendido –Intentaba explicárselo el chico de hielo. Estaba avergonzado y hecho una furia por la imagen que su novio había creado sobre él, ahora Desarm le vería como un violador.

-Mido, a mi no tienes por qué mentirme –Le decía suavizando su tono de voz –Sabes que soy de confianza.- Apoyó una de sus manos sobre el hombro del menor, para darle confianza.

-Lo sé, y te agradezco tu preocupación, pero no ha sido más que un mal entendido- Insistía el peliverde, intentando sonar convincente.

El pelinegro, que seguía sin creerse las excusas de su ''hermanito'' se sentó en su cama, e invitó al peliverde para que se sentara a su lado.

-¿Ha… Pasado algo con Hiroto? –Preguntó de la nada el mayor, con bastante seriedad.

-… ¿Qué?

-Mido, últimamente he notado que Hiroto y tú estáis distanciados, no sé… Normalmente estás con él les veinticuatro horas del día, le apoyas en los partidos y todo eso… Y ahora, estás muy pegado a Suzuno ¿Habéis discutido? –Interrogó el mayor.

-N-no… -Empezaba a ponerse nervioso- Es sólo que… -No sabía que decir, no se le ocurría nada ¡Socorro!- … Nos estamos dando un poco de espacio, ya sabes… -Soltó lo primero que se le pasó por la cabeza.

-Pero entonces… ¿Vuestra relación va bien? –Preguntó con un deje de preocupación.

-Sí, como siempre –Contestó el peliverde con naturalidad.

-Es un alivio saberlo… -Susurró para sí mismo dejándose caer en la cama.

Suzuno se quedó un poco confundido por las palabras del mayor, pero no quiso darle más vueltas.

-Me tengo que ir –Anunció el peliverde poniéndose en pie y colocándose un poco el pelo, que el por culpa del peliblanco había quedado hecho un desastre.

-Mido-kun –Le llamó- Si tienes problemas con Gazelle, avísame –Eso sonó más a orden que a otra cosa, pero al peliverde no le molestó (Exceptuando que estaban hablando de él como si fuera un violador)

-Claro –Contestó simplemente y salió por la puerta aparentando tranquilidad.

-``¡Maldito Nagumo! Pervertido asqueroso… ¿Por qué estas cosas sólo me pasan a mi? Dios… y encima me está dando mala imagen ¡Menudo gilipollas! Cuando le vea me encargaré personalmente de castrarle…´´