Capítulo II
La pareja de hombres salieron de la casa para dirigirse a realizar las compras, y si bien Remus no sabía mucho como desenvolverse en el mundo muggle, Severus aún recordaba un poco de su infancia vivida en ese barrio, por lo que sin mucha experiencia decidieron no alejarse mucho y comprar en las tiendas cercanas.
–He estado pensando y creo que necesitaremos alguien más que nos ayude, tal vez un elfo. Tú no te podrás hacer cargo del niño en esos días aunque tomes la poción matalobos y no salve al niñopara ser alimento de un mosntruo.
Remus no contestó al insulto sabiendo que llevaba las de perder si se peleaba con Severus siendo que dependía de él.
–Pero como dejaremos solo a Harry con un elfo.
–No puede estar saliendo de la escuela, y ademas muchos niños magos de sangre pura son cuidados por elfos.
–Pero es que míralo –dijo Remus mostrando que el niño se aferraba a su ropa con una mano y con la otra sostenía a su oso– tiene miedo de quedarse solo ahora que ha perdido a sus padres.
–Mira Lupin yo no veo otra solución.
El castaño no comentó nada más y es que pesar de que la ayuda de Snape era lo único con lo que contaba, sentía que por eso mismo este lo estaba presionando a tomar decisiones que no deseaba. Cada uno sumido en sus pensamientos entraron a una despachadora de carne para pedir lo suficiente para una semana. Entre las personas que esperaban ambos destacaban por ser dos hombres con un bebé y siendo la mayoría mujeres empezaron a murmurar y señalarlos, hasta que una se decidió a presentarse y entablar conversación, que Remus amablemente trataba de seguir, pues Severus se limitaba a estar cruzado de brazos y escuchar las explicaciones –inventadas– que daría el castaño claro.
–Somos primos y este pequeñito es nuestro sobrino, por desgracia él perdió a su padres y nosotros nos haremos cargo de él, pero como ven no sabemos mucho de cuidar de un niño y...
–¡Nosotros les ayudaremos!
–¡No duden en preguntar lo que quieran!
Severus se permitió agradecer con una inclinación de cabeza y Remus agradeció efusivamente, pues siendo todas vecinas, podría tomarles la palabra y que pudieran ayudarle con consejos sobre la crianza de un niño.
Con ayuda de las mujeres conocieron las tiendas que vendían artículos para bebé y compraron lo necesario para Harry, pues si bien Severus había llevado algunas cosas, la leche, pañales y toallitas no sobrarían. Y es que los dos hombre aún recordaban lo que había sido cambiar el pañal de Harry la primera vez...
Severus dejó su libro que trataba sobre plantas africanas y vio de reojo a Remus, este acomodaba la ropita que Narcissa les había mandado apenas se la ofreció a Severus.
–Lupin.
–¿Si?
–No es posible que teniendo la edad que tienes no sepas... detener esos problemas intestinales.
El castaño se giró a ver al profesor y se sonrojó entendiendo lo que el otro decía.
–¡Yo no...
–Si claro. –cortó Severus.
Remus en cambio empezó a ver feo también al moreno y levantándose del sillón lo pensaba encarar, cuando el llanto de Harry se escuchó en la pequeña sala. Severus se levantó fastidiado y seguro de que su hora de leer ya no sería tranquila, pero cando Remus cargó al pequeño un olor desagradable se extendió.
–¡¿Fue él?! ¡¿Que rayos le diste de comer Lupin?!
–¡No exageres Snape ni que lo tuyo oliera a rosas!
Dejaron al pequeño en un de los sillones y se miraron para decidir quien sería el valiente.
–Quedamos en que yo solo sería proveedor.
Dijo el profesor y salió pitando del lugar, desde la cocina escuchó el gritó de horror de Remus al descubrir lo que Harry guardaba, pero no intentó regresar dejando que el castaño se las apañara solo...
Por eso ahora ya sabían un poco más de lo que sería cuidar de un infante que aún usaba pañales. Los tres regresaron a la casa, pero Severus no se quedó a ayudar a desempacar, pues debía estar preparado para el regreso de los alumnos a Hogwarts, por lo que tomó su maleta y se encaminó a la chimenea. Remus suspiró abatido no sabía como tomar la actitud de Severus que si bien les había dado un techo y sustento hacía todo lo posible por no interactuar con ellos dejándolos de lado como si fuese apestados. Cuando el de cabello negro tomó los polvos flu, un balbuceo lo detuvo. Harry le mostraba a su oso en una mano y mostraba también la otra vacía.
–Lupin no me digas que ese mocoso me está pidiendo otro muñeco.
–No te lo digo, pero si.
–¡Habrase visto tanta desvergüenza!
–Snape...
Pero la voz del pelinegro y su actitud habían amedrentado al pequeño que se removió en su corralito tratando de esconderse, pues el hablarle al hombre vestido de negro se había llevado todo su valor. Remus se molestó mucho y estaba por gritarle al pelinegro, cuando vio como el severo profesor se acercaba al niño y le removía el cabellito negro para ver esos ojos que amaba tanto en la madre de este.
–Está bien, cuando venga le traeré un compañero a esa bola de pelos.
El castaño dejo salir el aire aliviado tal vez no era mucho, pero por lo menos Snape ya lo tomaba en cuenta y no rechazaba a Harry y este a su vez se acostumbraba a la presencia del profesor.
–Regresaré para vacaciones de pascua. Si tienes algún problema mandale una lechuza a Narcissa Malfoy...
–Pero...
–Ella y Lucius saben todo y no te harán muchas preguntas, por supuesto no le dirán nada a nadie, a pesar de que creas que se llevaran a Harry y lo usaran para algún ritual oscuro, ella tiene un hijo de su edad y sabrá que hacer en caso de necesitarlo.
Remus asintió –no muy convencido– y al verlo Severus por fin se pudo retirar. Quedándose solos Remus se acercó al corral del pequeño y se recargó en este, viendo como el niño parloteaba con su animal de felpa.
–Trataremos de no molestar a los Malfoy ¿Cierto? Aún no confió mucho en ellos, afortunadamente Snape no vio que revise toda la ropa que te mandaron con hechizos rastreadores de maldiciones y otras cosas.
Harry no entendía mucho, pero le sonrió al licántropo y siguió con sus juegos, poco a poco su alegría iba regresando lo que era una bendición para Remus que tenía que llevar la pesada carga de la muerte de sus amigos y todo por la vil traición de otro de ellos. Lupin nunca pensó ni en sus pesadillas que Sirius pudiera hacer algo así y más dejando en la orfandad a su ahijado.
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Severus llegó a sus habitaciones en Hogwarts e inició a desempacar, en eso estaba cuando su mentor llegó a verlo.
–Severus hijo mio has llegado pronto.
–No tanto, es solo que deseo dejar todo en orden para las primeras clases ya que con el espíritu festivo de los alumnos serán menos asertivos a lo que se les enseña.
–No seas tan duro con ellos, es lógico que el mundo mágico celebre.
–Ciertamente, pero hay muchas personas que perdieron seres queridos y que les estén recordando de esta forma que ellos ya no podrán gozar de la libertad con esa actitud despreocupada, no creo que sea agradable.
–En las guerras siempre hay perdidas y no se pueden evitar, pero creo que muchos de ellos estarían felices de que sus seres queridos están a salvo. –El anciano miró al hombre frente a él y supo por que tanta melancolía.– Ella debe estar feliz por que Harry está vivo y a salvo.
Severus optó por darle la espalda al anciano que entendiendo solo palmeó el hombro de este y se retiró. El de cabello negro dejó los pergaminos que sostenía y miró hacia la nada.
–¿Hice bien en llevarme a Harry, Lily o debí dejarlo con tu hermana?
Severus se quedó inmóvil esperando una respuesta que no llegaría.
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Narcissa contestaba algunas cartas de lo parientes franceses de Lucius y este acomodaba los pergaminos de sus diferente cuentas, no había secretos entre ellos y preferían que ambos supieran en donde y como iban cada una de las inversiones.
–Ya le dictaron sentencia a Bellatrix. –comentó la mujer.
–Oh... También encontraron a tu primo y al parecer mató a varios muggles y a su antiguo amigo Peter Petigrew. Nunca lo creí de él, tanto que alardeaba de la lealtad a sus amigos. –comentó Lucius
–Terminó estando tan loco como mi hermana, tal vez viene en la sangre.
–Tú no le juraste lealtad.
–Pero lo hubiese hecho pronto si con eso alejaba su ojos de nuestro hijo.
–Tu fuerza nunca deja de impresionarme. –murmuró Lucius.
–Vivo como Reggy vivió y espero...
–No lo digas que aún le haces falta a nuestro hijo a ese por el que recibí tantas maldiciones por parte de Regulus.
–¿Y que esperabas? le pediste permiso para que yo gestara a tu heredero.
–Pude ignorarlo y hacer mi voluntad... –La rubia lo miró con una ceja alzada– Bueno no, pero si el no te raptó pronto no fue mi culpa, nuestro padres ya sospechaban de que nuestro matrimonio solo era de palabra. Ademas... agradezco infinitamente a los hados por esa personita que me diste por hijo.
–Yo también amó mucho a nuestro Dragón y se que donde Regulus está, lo entenderá.
La rubia sonrió de lado y le preguntó a Lucius:
–¿Y tú que esperas para cazar a tu pareja?
Lucius se aclaró la garganta, pero no respondió escondiendo la cara en una pila de pergaminos.
–Si no te apresuras tal vez Severus te gane y se case primero.
–¡Claro que no! –El rubio se sonrojó por su arrebato y queriendo resarcirlo dijo.– Severus está de luto por Lily Potter.
Narcissa ya no ahondó en el tema y siguió con su escritura , pero Silly apareció en un plop y les dijo que el pequeño rubio ya había despertado y los buscaba.
–Tráelo. –Ordenó Lucius.
La elfo desapareció y volvió a los pocos minutos con un rubito algo molesto que al ver a sus padres comenzó con un berrinche mayor. Lucius se levantó y cargó al niño que calmaba su llanto al escuchar las palabras amorosas de su padre. Lucius intentaba alejarse de la tradición de los Malfoy, de no acercarse a sus hijos y dejar que los elfos los criaran, por lo que trataba de convivir con Draco todo el tiempo que podía a pesar de no ser mucho. Narcissa sin dejar de ser una madre cariñosa ponía limites a su hijo sabiendo que siendo único heredero, sería difícil que su carácter se suavizara o bien que dejara de ser tan mimado.
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Remus y Harry salieron como todos los martes a su paseo por el parque, así que con un Glamour sobre el morenito pasaban desapercibidos para los magos –si es que había– y reconocibles para las vecinas que ya los esperaban para iniciar la conversación. Harry jugaba en el cajón de arena con los otros niños en lo que su tutor preguntaba, escuchaba y apuntaba mentalmente todas sus dudas resueltas.
Ya era entrada la tarde cuando la reunión se disolvió y cada quien se fue a su casa. El castaño llegó con el morenito y este bastante cansado solo tomó su botella y se quedó dormido. Remus fue hasta el calendario y contó cuantos días faltaban para la luna llena: Eran tres, debía mandar por Silly para que se hiciera cargo de Harry, aunque no le agradara la idea. Remus caminó hasta la habitación para colocarse el pijama y asearse antes de irse a dormir, tratando de no despertar a Harry lo cobijó y fue por eso que notó que el niño respiraba muy rápido, se acercó al cuerpiecito y percibió que estaba muy caliente, buscó el pulso del niño y estaba también muy acelerado por lo que cargó al pequeño y caminó apresurado a donde Severus había dejado la despensa de pociones, ahí buscó la pimentónica, agarró una cuchara, vertió el liquido y se la acercó a la boquita al niño que la bebió a pesar de que hizo gestos y con eso Remus llevó de regreso a su cunita. El castaño agarró una silla y acercándola a la cuna esperó a que la poción hiciera efecto. Los minutos pasaron y los nervios de Remus aumentaban, pues Harry no parecía mejorar. El licántropo se levantó y buscó una pluma y pergamino para mandar una nota... Narcissa Malfoy ella debía saber más acerca de eso o bien podía mandar a Silly. En cuanto vio que el ave abandonó la casa regresó al cuarto y colocó paños fríos en la frente del pequeño.
Las llamas de la chimenea se escucharon y Remus esperó la llegada de Silly, pero al girarse lo que vio lo dejó inmóvil por un momento, pues no era la elfa si no la propia Narcissa en persona.
–Silly –llamó la rubia y la elfa se acercó.– abre mi maletín. –La rubia sacó varios líquidos y los fue colocando, luego se acercó a la cuna y le pidió a Remus– Es mejor que lo sostenga mientras lo reviso, si abre los ojos y ven a un extraño se asustara, no soy sanadora, pero sé algunas cosas.
No fue mucho tiempo el que Narcissa revisó a Harry, pero encontró la causa gracias a su experiencia como madre
–¿Convive con niños muggles?
–Si, con los de los vecinos.
–Es gripe, sin embargo es en parte muggle y por eso la poción pimentónica no ha funcionado. Por desgracia la variante que podría curarla solo puede hacerla Severus, pues siendo un experto le será más rápido encontrar el ingrediente que necesita. Por el momento y si está de acuerdo lo llamaré.
–No quisiera molestarlo... más.
–Él debió pensar eso antes de ser tan gryffindor, sin ofender.
Como dijo la rubia, se comunicó con Severus quien pretexto una emergencia con su ahijado y salió de Hogwarts. Se traslado a su casa donde llegó y vio como el castaño estaba ayudando lo mejor que podía a Narcissa quien seguía con Harry.
La rubia le ordenó a Silly que preparara té en lo que esperaban a Severus, que ni bien saludó se metió a su antiguo laboratorio y trabajo sin descansar.
–No tardara, ya verá que el joven Potter estará bien.
–Eso espero.
–Controlamos la fiebre eso es lo importante. Y digame es cierto que debe ausentarse unos días al mes.
–Oh precisamente deseaba pedirle que si podía prestarme a Silly para que cuidara de Harry durante ese tiempo, que será en tres días.
–No pondrían objeción, pero...
–Si es un problema...
–Permitame terminar señor Lupin, veremos como sigue el joven Potter y si es necesario, y no es problema para usted, lo llevare a la mansión en ese tiempo sería lo mejor estar al pendiente de eso.
–No quiero ser una molestia.
–No hago nada que no me aporte un beneficio señor Lupin se lo aseguro y mi hijo debe convivir con más niños que no sean... –Narcissa evitó mencionar que no fueran sangre pura, pues no quería que Remus se ofendiera y no llevara al niño Potter.– los del circulo de amigos que frecuentamos.
Severus salió en ese momento e interrumpió la contestación que daría el castaño. El profesor le administró la cura al pequeño y pasaron minutos y la carita de Harry tomo su color natural y su respiración se normalizó. Los ojos verdes se abrieron y una sonrisa se extendió por las regordetas facciones. Harry estiró las manitas buscando lo que su mente infantil le decía que ese hombre frente a él, le prometió. Severus negó y sacó de su túnica un paquete que agrandó.
–Solo por que no eres un mocoso debilucho.
Un perro color miel de felpa fue entregado y con eso el bebé se quedó dormido. Narcissa se cubrió elegantemente la boca para sonreír por ese gesto tan impropio en el austero profesor.
–Gracias Narcissa. –dijo Snape.
–Oh no hay por que darlas, me debes una reposición de pociones para Draco.
–Las tendrás sin falta.
–Ahora me despido.
–Gracias señora Malfoy. –mencionó Lupin.
–De nada y piense en mi proposición.
–Narcissa que le has propuesto a Lupin esto lo sabrá Lucius. –comentó Severus.
–Y se pondrá muy celoso.
La rubia sonrió y se marchó junto con su elfa. Remus se dejó caer en una silla y se meso lo cabellos.
–Gracias a Merlín que ya pasó. –dijo Remus aliviado.
–Me tengo que ir.
–La señora Malfoy quiere que lleve a Harry a su mansión en los días que no podre cuidarlo.
–¿Y que opinas?
–No lo se, creo que nunca me detuve a conocer a los slyhterin.
Severus no agregó nada yendo hacia la chimenea y de ese modo dejó que la decisión la tomara el castaño.
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Lucius veía a su esposa buscando en su semblante si lo que había dicho era una broma de mal gusto o simplemente ganas de verlo fuera de sus casillas, pero al notar que la rubia no bromeaba preguntó incrédulo:
–¿Que pretendes?
–Que Draco conviva con otros niños.
–Ya lo hace.
–Que no sean sangre pura.
–¡¿Por que?!
–Lucius, nosotros mejor que nadie sabe lo que es llevar al pie de la letra las tradiciones nobles y lo que es desear algo que solo por prejuicios no puedes tener.
–Algo de esto no me agrada.
–Probaremos y si funciona una amistad con el héroe del mundo mágico le beneficiaria a Draco.
El rubio no pudo refutar eso a pesar de sentir que en algo se estaban equivocando.
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Remus peinó –o intentó– a Harry, le acomodó el abriguito y revisándolo de pies a cabeza supo que estaba listo. Lo cargó y se dirigió a la chimenea gritando su destino: La mansión Malfoy.
Hasta aquí y les agradezco a:
Alba marina, NUMENEESSE, Alligator-DeathEnd, narusempai, Lun Black, Allison Marie Malfoy-Black, , AlexLopezGua, yilam y Mia Caelus.
