Disclaimer: Vocaloid no me pertenece.
Soy una persona de carácter especial. Para muchos, histèrica y solitaria, mientras que otros me catalogan como adorable y simpática. Esta gente no me conoce, no tengo dos lados como la luna, que es cálida y fría. Uso máscaras.
El mundo es un escenario y soy la actriz perfecta. Puedo ser lo que el mundo quiera, puedo ser lo que me convenga.
Para mi pena y disturbio mental, no puedo ser la mentirosa frente al único ser humano que conoce todo de mi. Aterrador.
Por eso esta tarde, cuando mi querido primo manchó de helado de chocolate una tela gris que debía utilizar para agrandar la falda de una señora un tanto excedida de peso, con solo verme la cara Kaito se fue del taller con la rapidez que uno va al baño cuando le urge bastante.
Pobre desgraciado, me dió mucha gracia. Al menos pagó por el material que arruinó. Tenía que terminar con mis trabajos, estaba algo atrasada. Pero pude coser la mariposa color rosa tamaño medio en el vestido para la hija del señor Hatsune. En la bobada me olvidè de preguntar su nombre, o me lo dijo y se me olvido. No olvido los nombres de mis clientes normalmente, pero me dediquè mas a observar su belleza de muñeca. Su imagen estaba grabada a fuego en mi cerebro.
Oh si, me gustan las mujeres, pero esta chica simplemente me encantaba. Error de mi parte, nota mental: No fijarse en las guapas hijas de tu clientela. Contemplè el vestidito colocado en el maniquí sin brazos.
Celeste y rosa, interesante combinación.
Eran ya cerca del anochecer cuando regresaba a paso lento del centro a casa. Pude conseguir la tela gris que Kaito- Baka arruinó. Comprè una docena de botones neutros, cinta de bebè y dos metros de tela roja. No soy el tipo de joven que va al centro a comprarse zapatos de taco y perfume fuerte para la noche, no señores. Puedo ser borracha, pero soy conciente de que vivo de mi trabajo, y para el trabajo. Mi labor paga mis bebidas, eso y la novia de mi primo, Meiko. Esa es igual o peor que yo cuando toma alcohol.
Lleguè a la entrada de mi casa/taller y visualicè una silueta recostada en el muro. No podía ser Kaito, èl tenía llaves por si las dudas. Mis padres? No existo para ellos, gracias.
Me sorprendí al reconocer a la hija de Hatsune, ella parecía haber salido bruscamente de sus pensamientos y me miraba con los labios levemente abiertos. Preciosa niña, más en el reflejo de la luna y el contraste del cielo oscureciendo. Hice una pausa, seguro que vino por el vestido, pero tan tarde? Habría estado esperandome?.
- Luka sama! B..buenas noches.-. - Hatsune, vienes por el vestido?-. Respondió afirmativo con la cabeza.
- Disculpe la hora es...bueno...-. La chica frente a mi movia sus deditos. Estaba nerviosa. Joder, debo de verme como un ogro para ponerla asi.
- Disculpame tu, fui al centro por material, no sabia que vendrias.
- S..Si! Lo siento es que no tengo su numero... si pudiera darmelo para la próxima, si no l..le molesta.-. Me estaba pidiendo mi número, a su vez hablaba de "la próxima". Eso quería decir dos cosas. La primera, le gustaba mi manera de tratar sus prendas, la segunda y más emocionante, podría verla otra vez, y no a su padre. Estúpidamente me sonrojè y mirando a otro lado le hablè.
- No me hables asi, me haces sentir mayor y estoy segura de que no te gano por muchos años.-. La ví sonreír con ganas arrascandose la mejilla.
- Perdoname Luka, tengo dieciocho años.
- Ves? No soy tan vieja, yo tengo veinte-.- Ambas reímos, mas para romper el hielo que por otra cosa. Su sonrisa serena seguía alli y me pareció oirla murmurar algo asi como "ambas somos mayores". Como no escuche bien, no pregunte para no parecer tan tonta. Sacando las llaves la invitè a pasar para que se llevara el vestido con mariposa incluida. Le quedaría muy lindo, no solo porque yo lo hubiera echo.
Nunca vi a alguien mirar con tanta emoción el taller, Hatsune miraba los maniquies con ropa terminada y exclamaba contenta. Tocaba las telas como si fuera lo mejor del mundo. Mientras me dispuse a sacar su prenda del maniquí. - Te gusta?-. Preguntè sosteniendo el vestidito por los hombros, ella que estaba concentrada en mi maquina de coser, dio la vuelta aproximandose. Otra vez pude ver la sonrisa de la peliaqua.
- Me encanta! Quedo perfecto, eres grandiosa muchas gracias!-. Bueno no me acostumbro a ese tipo de admiración. Otra vez calorcito en mis mejillas. - Hehe... No lo soy, me alegra que te haya gustado.
- Todo lo que haz echo para mi ha sido perfecto.-. Esta vez era la pequeña que se sonrojaba, retiró el vestido de mis manos tocando la mariposa. Se veía tan feliz... Es increíble como la ropa puede darle tanta alegría a las chicas. En lo personal, no me enloquece esto. Confecciono lo que uso y si me siento comoda me alcanza. La menor de los Hatsune parecia ser el tipo de niña que adora las compras.
Demasiado perfecta si no fuera asi.
- Cuánto te debo?-. Abrió su bolso buscando en èl. Yo neguè hasta con la mano.
- Tu padre ya pagó.
- Pero no pagó por la mariposa... Dime cuanto te debo? Por favor.
- Nada, no es nada. El señor Hatsune es uno de mis mejores clientes, por ser su hija no me debes nada-. Le guiñè un ojo amistosa. Lo que dije era cierto, no podía cobrarle.
- Oh...Gracias Luka-.- Sentí sus ojos como cuchillos clavandose sobre los mios. Me iba a desplomar si seguia asi, tenía mirada...sexy.
- Y tu nombre?-. Al fin lo preguntè! Que astuta, que se resalte el sarcasmo.
- Miku...
- Miku... lindo nombre-.- Comentario impulsivo que tiñó sus mejillas de rosa. Tendrè que averiguar el significado de Miku. Despuès de una merecido e incómodo silencio, la chica se despidió alegando que ya era tarde y su padre se iba a preocupar. Lo más lógico. Me daba "cosita" dejarla ir sola teniendo ya el cielo nocturno. Dijo que no amablemente. Igual no quería que estuviera en la calle a esa hora, pero ya es mayorcita y no quiero ser pesada. Le abrí la puerta dandole las gracias. No sè bien, solo quise agradecerle. El echo de haberla visto ya era una gratificación. Espero verla pronto, no se fue y ya deseo otro encuentro, aunque sea por cinco minutos para dejarme algún trabajo. Vaya, la chiquilla me pegó fuerte.
Pero no voy a intentar nada, no lo harè aunque pudiera tenerla.
- Etto! Luka... Me das tu número?-.
Me lo pidió por segunda vez, apesar de ser por mi empleo, cuando dijo esto me dieron ganas de mandar al diablo mi pensamiento pasado.
Sonrei con ojos cerrados. Porque me puse... feliz tan de repenteFONT FACE="Nimbus Mono L, monospace"SPAN LANG="zh-CN"?/SPAN/FONT
Por ella y mis absurdas ilusiones.
