Nada nos Separará capitulo 2
Recordando el pasado
- Inuyasha...- susurro kagome al momento que se separaba de él
- kagome... yo...- Inuyasha fue interrumpido por kagome quien poso su dedo índice sobre sus labios y musito un – shh, no digas nada
Él obedeció ante ese mandato y sintió como poco a poco ella se separo del todo y lo tomo de la mano- ven- escucho de entre sus labios, aquellos que después de tantos años volvió a probar.
Ambos comenzaron a seguir un sendero, kagome caminaba delante de Inuyasha llevándolo, mostrándole el camino.
El tiempo no parecía pasar , Inuyasha se encontraba perdido en aquella fragancia a cerezos, ese aroma tan poco peculiar, ese que solo su linda kagome poseía, el mismo que lo llevo ciento de veces a perder la razón, por otra parte ella aun seguía pensando en el beso que en su ser causo estragos, despertando aquel brillo latente en su mirada, provocando sonrisas sin sentido en su rostro, incitándola a querer permanecer junto a ese noble Hanyou toda la eternidad...volvió a sonreír ante eso, y su mirada cambio al llegar.
Kagome se detuvo en seco, Inuyasha la imito, ella miro hacia el cielo y su vista se perdió entre las miles de flores de aquel árbol de tamaño colosal.
- el árbol sagrado- mascullo Inuyasha
- si..,lo recuerdas, ¿no es así?- cuestiono sin quitar la vista del mismo
- jamás olvido las marcas en mi vida, y este árbol ha dejado una gran cicatriz- sonrió
Flash black
Era un hermoso día de otoño, los árboles se encontraban escasos de hojas, las cuales se encontraban acumuladas en el suelo tiñendo al mismo de un tono amarillo y marrón, un niño de unos 11 años se encontraba caminando. Se lo veía Algo agotado, su ropa se estaba rasgada y su cara sucia, se detuvo bajo un enorme árbol el cual no se veía muy afectado por la estación, ya que conservaba intactas sus hojas de color rosa. Allí se sentó y cerró los ojos para poder sentir como su piel era impregnada de esa dulce fragancia que solo ese árbol emitía, capto con sus sentidos la suave brisa sobre su faz y respiro profundo. Pronto esa sensación placentera desapareció, y otro aroma lleno el aire, era de un gran parecido al del árbol, solo que un poco más dulce. Abrió los ojos con pereza solo para encontrarse con la figura de una niña que lo miraba sorprendida... la misma se acerco y arrodillo a su lado, solo para rozar con sus pequeñas manos sus orejas las cuales se movieron al simple tacto.
- oye- se quejo el niño
- son muy bonitas- dijo la pequeña presionándolas un poco
- ya déjame!- se levanto y de un salto se alejo
- Yo.. lo siento- dijo apenada
El pequeño la examino de pies a cabeza, era una niña muy linda, sus ojos eran de un color chocolate, y sus cabellos eran en su totalidad azabaches, su nariz respingona y una hermosa sonrisa adornaba su perfecto rostro.
- soy kagome- se presento extendiendo su mano pero él no se inmuto, y en cambio dio un salto poniéndose en pose defensiva, kagome a pesar de eso se animo a preguntar- ¿y tú?
- que te importa- dijo con un tono altanero
- no es necesario que seas tan mal educado- dijo con enojo la pequeña
- tú has sido la mal educada que me molesto- dijo con soberbia para luego girarse y marcharse, sin embargo la voz de ella le detuvo.
- yo ... yo solo...- susurro entristecida
El niño viro su cabeza para ver a la jovencita la cual se encontraba a punto del llanto.
- yo solo...- repitió- solo quería tener un amigo- musito
Aquellas palabras parecieron penetrar justo en el corazón del pequeño quien se giro del todo conmovido
- ¿es que no te doy miedo?- interrogo incrédulo
- ¿por qué habría de tenerlo?- pregunto ella
- ¿Tan tonta eres?- dijo irónicamente- es que has visto a mas humanos con esto- señalo sus orejitas
- no les veo nada de malo, a mi me encantan- embozo una sonrisa la cual provoco un sonrojo en él
- eres una tonta- se giro ocultando aquel rojizo de su rostro
- oye...- susurro kagome
- ¿qué quieres niña?- pregunto aun de espalda
- tengo un nombre!- chillo
- pues bien feo- dijo en tono de burla
- baka!- grito
- ay ya cállate- dijo el chico fastidiado- vete a jugar por ahí…
- kagome- sama! Kagome- sama!- se escucho
- kaede- mascullo kagome- escóndete ordeno al niño
- no eres quien para mandarme
- kagome- sama, hasta que la encuentro- dijo aliviada al hallarla, era una anciana que traía en sus espaldas una gran cantidad de flechas, acompañadas por un arco en su hombro, al ver al joven tomo una con rapidez y le apunto
- kagome- sama aléjese de él- ordenó
- detente kaede- kagome se interpuso
- que hace kagome- sama... acaso defiende a este Hanyou- cuestiono la mujer aun apuntándole
- no te permito que le digas así- dijo kagome, lo cual dejo sorprendido a aquel niño- tiene un nombre- remarco
- pues debemos acabar con él, antes que se vuelva en nuestra contra- dijo kaede
- no voy a permitir eso - dijo decidida
- kagome- sama- susurro la anciana bajando del caballo- pronto será la encargada de proteger a la shikon no tama, no puede permitirse el salvar a un monstruo
- no es un monstruo! - le miro con cierto enfado
Kaede suspiro y se volvió hacia le niño - tú Hanyou- llamo
- no me diga así anciana- dijo con enojo
- pues dime tu nombre y no tendré motivos para llamarte de ese modo
El niño respiro profundo - Inuyasha...- susurro
- muy bien, Inuyasha- dijo la mujer- no quiero verte mas por estos rumbos
- usted no es quien para mandarme- dijo con recelo
- mira si no quieres que...- kagome la interrumpió
- ya basta kaede- le grito
-kagome- sama...- musito sorprendida
- quiero que dejes de tratar así al joven Inuyasha- ordenó
- pero ...
- kaede...- se acerco y le tomo la mano- volvamos a la aldea- mascullo
- bien kagome- sama- dijo la anciana con resignación y se encamino hacia su caballo, pero antes de subir kagome se acerco al muchacho
- lamento mucho esto- le sonrió- espero nos volvamos a ver- hizo una reverencia y corrió junto a kaede, para montarse sobre el caballo.
- Kagome...- susurro Inuyasha con una media sonrisa en su rostro- creo que nunca olvidaré tu nombre...
Fin de flash black
- y nunca lo hice- rememoró Inuyasha captando la atención de kagome
- a partir de ese momento fuimos grandes amigos- dijo kagome con una sonrisa
- si... – sonrió también
Kagome tomo la mano de Inuyasha y la presiono con fuerza, él hizo lo mismo- juramos que nunca nada nos separaría- dijo ella con un toque de melancolía
- y esa promesa será cumplida- entono el Hanyou
Ambos se quedaron admirando la grandeza de aquel árbol que entre sus miles de hojas mantenía intactos recuerdos de cada momento que pasaron juntos, tanto peleando como riendo.
- ¿aún lo conservas?- cuestiono kagome riendo al recordar aquellos pleitos de cuando jovenes
- nunca pude quitármelo – rió también
- es una ventaja para mi, significa que nunca me has olvidado
- aunque me lo quite, eso jamás sucederá...
- ¿funcionará aún?- pregunto sonriendo
Inuyasha soltó la mano de kagome sabiendo sus intenciones y la miro con un poco de temor- no lo harás ¿verdad?- interrogo con algo de miedo
- me crees ¿capas?- dijo ella con una sonrisa picarona pero con un tono inocente
- ni se te ocurra kagome
- o vamos, prometo que no te dolerá, será como en los viejos tiempos- sonrió
como en los viejos tiempos... no, no
- bueno... esta bien...- se acerco y lo abrazo- solo por hoy- dijo hundiendo su rostro en su pecho
- te agradezco la comprensión- dijo con una pizca de ironía acompañada con una sonrisa al momento que la atraía mas hacia él.
El sonido abrumador de los grillos resonaba esa noche de media luna... el silencio de la oscuridad hacia de ese momento el más especial.
Pero la cálida escena fue interrumpida por un fuerte estruendo que los obligó a separar…
-.-
- bien hecho- exclamo asombrado un hombre
- gracias jefesito- dijo contento uno de aspecto poco favorable
- No te lo dije a ti!- grito el hombre- sino a la dama- sonrió
- gracias- le hizo un gesto con la mano, él volvió a sonreír – es todo un placer trabajar para ti...
-.-
Kagome miro con horror el polvo que se disipaba por el aire, y sin pensarlo corrió a la aldea seguida por inuyasha.
Al llegar noto como cientos de personas corrían por hallar un refugió, mientras una oleada de tierra la obligó a entrecerrar los ojos.
Inuyasha llegó a su lado.
Los volvió abrir intentando pensar que era una pesadilla, pero se encontró con inuyasha frente a ella, desvió su mirada de él y busco alguien que le dijese que había sucedido en su ausencia.
Encontró a un anciano en el suelo, se acerco y la ayudo a sentarse, inuyasha intentaba captar alguna presencia, pero estaba aturdido, y su olfato se veía afectado por la cantidad de tierra en el aire.
- ¿Que sucedió?- interrogo kagome al noble viejo
- Ha vuelto... - dijo sin fuerzas
- ¿De que habla?- dijo kagome sin entender- ¿quién ha vuelto?
- La profecía se cumplirá... - con dificultad tomo una bocanada de aire- ha vuelto por lo mismo que hace 50 años...
- Por favor, explíqueme...
Otro fuerte estallido se oyó... el anciano dejo de respirar, kagome cerro los ojos con impresión, con delicadeza lo dejo en el suelo, e hizo la señal de la cruz.
- ¡¿Qué sucede kagome...? ¿Qué quiso decirte el viejo?- cuestiono inuyasha que había presenciado aquello
Pero kagome seguía sumergida en las palabras de aquel sujeto, No había comprendido del todo lo que le dijo, pero supo que no era nada bueno mas un escalofrío la recorrió.
- esto no es un buen presagió- musito presionando su puño derecho sobre su pecho...
continuará...
