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Big Hit no concretó demasiados detalles así que Young caminaba hacía la compañía sin ninguna idea de lo que iba a encontrarse allí. Podría haberle pedido a Paek que la llevara hasta allí o incluso haber cogido el autobús pero Young prefería mantenerse en movimiento. Permanecer quieta la llevaba a pensamientos desagradables.
Por fin llego a su destino. En la entrada había unas puertas giratorias considerablemente grandes y una pantalla gigante justo encima de ellas. La vista era impresionante pero el edificio no llamaba demasiado la atención pues al encontrarse en el centro de Seúl la mayoría de edificios eran de la misma guisa.
Subió al ascensor y pulsó el número 87, la planta en la que se encontraba el despacho 312, lugar en el que tendría lugar la reunión. Intentó calmar su desbocado corazón cerrando los ojos y escuchando la música que llevaba prendida en los auriculares pero el ascensor se detuvo mucho antes de lo que ella esperaba.
Al otro lado del ascensor, esperando para entrar, había un chico alto y guapo. Desde luego, era indudablemente guapo. Era alto, delgado y esbelto. Su pelo era castaño claro y caía desordenado sobre su frente. Su atuendo era deportivo y gotas de sudor caían sobre su frente.
La chica salió apresuradamente sin apenas mirar al muchacho y comenzó a buscar la puerta con el número 312 sobre ella. La planta era inmensa y poseía multitud de pasillos laberínticos. Le llevaría un tiempo encontrar su destino. De repente, alguien tocó su brazo con suavidad. Young se volvió sobresaltada para encontrarse de frente con el guapo muchacho del ascensor.
-Perdona, ¿buscas el despacho 312?
La chica se quitó los auriculares y asintió algo sorprendida.
-Es que acabo de volver de allí y me han dicho que esperaban a una chica así que supongo que eres tú- dijo él con una dulce sonrisa.
-Sí, soy yo- contestó la chica sonriendo a su vez. El chico tenía algo que inmediatamente le inspiraba confianza.
Lo siguió en el retorcido recorrido por los pasillos. El chico caminaba erguido pero mantenía los hombros relajados. En eso pensaba Young cuando el muchacho paró de golpe.
-Por cierto, soy Taehyung aunque todo el mundo me llama Tae- dijo tendiéndole la mano.
-Yo soy Young.
La chica le estrechó la mano sonriéndole. El chico le transmitía confianza aunque parecía bastante extraño. Le gustaba.
-¿También trabajas aquí?- preguntó Young mientras caminaban juntos.
-Sí, llevo tanto tiempo por aquí que me conozco los pasillos de memoria.
A Young le pareció extraño no haberlo visto nunca por allí pero prefirió quedarse callada. No quería resultarle pesada.
Finalmente llegaron a la puerta 312.
-Pues aquí estamos- dijo el chico parándose graciosamente al lado de la puerta- puedes pasar cuando quieras- añadió sonriéndole e inclinando un poco la cabeza.
La chica le sonrió automáticamente y le devolvió la inclinación de cabeza a la vez que abría la puerta. Ese chico irradiaba dulzura por todos los poros.
Al entrar se encontró con un amplio despacho aunque sólo contaba con un escritorio y un par de cuadros a cada lado del mismo. Detrás del escritorio, un hombre mayor, de baja estatura y aire aristocrático la miraba.
-Buenos días, mi nombre es Young Mi. Tenía cita hoy a las 11- saludó con cordialidad.
-Sí, señorita Young tome asiento por favor. Tengo que proporcionarle información interesante así que estaremos aquí sentados durante bastante rato.
Después de dos horas de reunión a Young le quedaron dos cosas claras:
1. Sería bailarina en una de las coreografías de un grupo de kpop llamado BTS.
2. Iba a conocer a sus miembros en unos minutos.
La verdad es que le sonaba el nombre de BTS porque su amigo Jung a veces hablaba de ellos pero nunca había escuchado ninguna de sus canciones ni sabía cómo eran en persona. Por lo que Young estaba hecha un mar de dudas. ¿Cómo iba a encajar ella en una boyband?
Siguió al hombre aristocrático a través de los impecables pasillos mientras se repetía a sí misma que si le habían escogido a ella era por algo. Se sentía orgullosa de haber sido contratada por la que parecía ser una famosa boyband pero al mismo tiempo lo único que le apetecía era volver a su casa y abrazar a Kook.
Por fin se detuvieron frente a la puerta 13 de la planta 100, en lo más alto del rascacielos. El hombre abrió la puerta y se apartó para dejarla pasar.
Lo primero que vio la chica fue a tres chicos bailando "Take you down" de Chris Brown. Vio a tres chicos que irradiaban precisión y coordinación al bailar pero Young no podía apartar la mirada de uno de ellos. El chico del medio la atraía como si de un imán se tratase. Su forma de bailar le parecía absolutamente fascinante pues cada uno de sus movimientos expresaba elegancia, ligereza y precisión. El semblante del muchacho permanecía serio mientras gotas de sudor resbalaban por su cuello y empapaban su camiseta holgada. Su boca estaba semiabierta y su mirada…
Para desgracia de Young, el hombre aristocrático había apagado el reproductor de música sin que nadie se diese cuenta. Esto provocó que siete pares de ojos se fijasen en ella, que estaba plantada en la entrada. El hombre aristocrático le indicó con un gesto que entrara y cerrara la puerta. Young avanzó unos pasos tratando de mantener la cabeza alta a pesar de su nerviosismo.
Los chicos parecían saber que esperaban visita pues nada más verla se acercaron a ella (para incomodidad de Young). La muchacha se sorprendió al ver a Taehyung entre ellos. El chico le guiñó un ojo con disimulo. El hombre aristocrático se aclaró la garganta.
-Señorita Young, ellos son los chicos de los que le he hablado con anterioridad. Son los miembros de BTS, una banda que ha roto numerosos récords como…
Young fue incapaz de prestarle más atención pues el chico del medio no paraba de tocarse el pelo echándoselo para atrás. Le daban ganas de decirle que parara pero se contuvo.
-Después de esta breve introducción- siguió diciendo el hombre aristocrático- os dejo para que habléis un rato a solas. Mañana a las 8 am comenzarás a aprender la coreografía junto a Jung Hoseok y Park Jimin- añadió dirigiéndose a ella para luego salir de la habitación.
Cuando el hombre se fue, unos momentos de incómodo silencio los envolvieron hasta que éste fue interrumpido por Taehyung.
-Bueno, ella y yo ya nos conocíamos así que presentaos vosotros.
-¿Y cómo es eso?- inquirió un chico de pelo rubio platino y numerosas perforaciones en las orejas.
-La he acompañado hasta el despacho de mr. Serio.
-Ah… entonces ya debéis ser íntimos- dijo el chico rubio en medio de una carcajada generalizada- yo soy Min Yoongi, Suga para la mayoría- dijo mientras le tendía la mano. Su mano era fuerte y suave, sus venas relucían bajo su pálida piel.
A partir de ese momento, las presentaciones se desarrollaron con naturalidad de forma que Young cada vez estaba más relajada hasta que llegó el turno del chico del medio, el último que quedaba.
-Como ya sabrás soy Park Jimin, tu nuevo compañero de baile- dijo brindándole una angelical sonrisa.
