Capítulo 02: ¡Por fin algo de diversión!
Clover seguía sumida en sus pensamientos mientras se ponía crema por los brazos, las piernas, el cuello, el escote y en el abdomen sin parar quitarles el ojo de encima, sobre todo a Akane y Junpei. La persona que estaba en la tumbona se incorporó al verla, siguió su mirada hacía la pareja y luego volvió la vista hacia ella.
—Se te va a derramar la crema. —La pelirosa a pesar del susto pudo agarrar el bote antes de que cayera.
—¡Perdón! Pensé que no había nadie. —Se iba a levantar, pero la agarró de la muñeca.
—Tranquila, no me molestas. —La tranquilizó Aoi y la Field volvió a sentarse. —Perdona si te he asustado.
—Un poco sí la verdad, pero menos mal que eras tú y no otra persona. —Comentó con una tímida sonrisa.
—Vaya espectáculo el de los tortolitos. —Miro disimuladamente hacia su hermana y su novio.
—Pues sí la verdad, es lo que tiene eso de estar enamorado.
—Será eso…—Desvío la vista hacía Light y Alice y Clover le siguió. —Y esos dos no se quedan atrás, nunca hubiera imaginado que tu hermano fuera tan atrevido como para ligar con chicas.
—La atrevida es Alice, lleva un tiempo manándole indirectas y él no las capta, así que le prepara encerronas a su amiga para ir directa al ataque. —Comentó algo molesta.
—Cuando alguien está enamorado hace lo que sea para llamar su atención, pero igualmente debería mantenerte informada. En fin, intenta relajarte, yo he tenido que aguantar todo el viaje a esos dos dándose arrumacos y mira estoy tranquilo. —Ella rio ante su comentario.
—Tienes razón tengo que intentar relajarme, al fin y al cabo, también viajo gratis.
—A ti al menos te invitaron, no como otros que se autoinvitan. —Dijo mirando disimuladamente a Akane y a Junpei.
—Podrías haber dicho que necesitabas estar solo, si tanto te molestan.
—Al principio no quería venir ni solo ni con nadie, pero Akane insistía en que tenía que descansar, yo me negaba y como es tan cabezota y pesada, me obligó a subirme a este barco y sigo sin entender cómo se metió Junpei en todo esto.
—Querría aprovechar para tener una luna de miel.
—Pues para la próxima que no cuenten conmigo. —Clover rio a carcajadas y le contagió.
—El karma se ha empeñado en torturarnos. —Dijo la pelirosa aun riendo.
—Y que lo digas, cambiando de tema. —Hizo una breve pausa. —¿Quieres que te ponga crema en la espalda?
—¿Eh? —Estaba ojiplática ante su atrevida proposición.
—Perdona lo decía porque antes te estabas poniendo crema, no quiero que pienses que soy un…
—Está bien. —Le tranquilizó sonriente, le dio el bote de crema y se giró hacia delante. Se apartó la coleta hacía un lado, Aoi sin dudarlo se acercó más hacia ella quien empezaba a sentirse nerviosa al sentir su aliento sobre su espalda.
—Agarrate la parte de arriba. —Le avisó susurrándole al oído, su sexy voz consiguió que se le erizara la piel y le costaba respirar. Se llevó los brazos hacía su pecho para sujetarse la parte de arriba bikini, él le quito el lazo de las tiras del cuello y después las de la espalda, Clover se estremecía con el roce de sus dedos. Estaba excitada, nerviosa y el corazón le latía muy deprisa dificultándole la respiración. En cambio, él permaneció en silencio observando su espalda desnuda, se puso un poco de crema en las manos y las colocó sobre ésta, ella inconscientemente soltó un gemido que le sobresaltó.
—¿Estás bien? —Le preguntó preocupado.
—Está fría. —Le respondió sin apenas poder hablar por la vergüenza, Aoi comenzó el masaje desde abajo de la espalda ascendiendo hasta el cuello, pasando por los hombros, y retrocediendo para volver a hacer el mismo recorrido. Apenas recordaba cómo se sentía tocar a una mujer mientras se excitaba por su tacto.
—Tiene un cuerpo increíble. —Pensó mientras siguió con el masaje, buscando la manera de incrementar sus pequeños gemidos de placer que intentaba disimular. Por otra parte, ella tampoco recordaba cómo era sentir unas manos grandes y fuertes de un hombre tocando su cuerpo, el masaje del Kurashiki la estaba excitando, no quería que parara, a pesar de que su corazón estaba a punto de estallar y su mente pedía a gritos que dijera que se detuviese.
Aoi pasó de masajear a Clover para que se disolviera la crema a acariciar su espalda disfrutando de sus pequeños gemidos y del tacto de su piel. Ella se retorcía, juntó las piernas para contenerse, se mordía el labio inferior, estaba llegando a su límite.
—Tengo ganas de abalanzarme sobre él, besarle y tocarnos mutuamente… ¡Clover, contente! ¡Apenas le conoces! —Fantaseó y se regañó así misma.
Las dos parejas les observaban, Alice nunca pensó en ver a su amiga en esa situación ya que siempre que salían de fiesta era ella la que volvía locos a los hombres. Akane estaba muy sorprendida con su hermano porque era la primera vez que le veía divertirse después de mucho tiempo.
—Pues sí que le ha venido bien a tu hermano el viaje. —Comentó burlón Junpei.
—Al final me va a tener que dar las gracias. —Abrazó a su chico por los hombros y lo atrajo hacia ella. —Viéndolos bien, no hacen mala pareja y no me importaría tener a Clover de cuñada, es buena chica y muy mona.
—Cuando pones esa sonrisa es que tramas algo.
—Mi hermano lleva un tiempo solo así que no le vendría mal un poco de compañía femenina.
—Si vas a hacer de cupido, no me metas por el medio. —Dijo horrorizado.
—Creo que mi intervención no será necesaria por el momento, mientras iré observando cómo se van desarrollando las cosas.
—Alice, ¿pasa algo? —Le preguntó Light porque paro de masajearle.
—No…nada. —Negó nerviosa y siguió con el masaje.
—Tengo la impresión de que me estás ocultando algo.
—Prométeme que no te vas a enfadar, ni montaras ningún numerito.
—No haré nada, dime qué pasa, por favor.
—Clover y Aoi, como te lo digo… —Hizo una breve pausa para buscar sus palabras. —Parece que se lo están pasando bastante bien.
—¿A qué te refieres?
—Bueno…Aoi le está poniendo a Clover crema en la espalda y… parece que lo está disfrutando.
—No sé qué hay de malo en eso.
—¿Dices que no te importaría tenerle como cuñado? —Preguntó burlona.
—Mi hermana hace mucho que pasa de chicos, así que no creo que pase nada.
—¿Y si se diera el caso?
—No me importaría, además Aoi es un chico maduro y responsable, si ella es feliz con él no soy quién para interponerme.
—Eres un hermano mayor muy comprensible. —Se acercó más a su espalda apoyando ligeramente sus pechos y las mejillas de Light casi explotaban. Se percató de que Akane también miraba el show y ésta de que alguien la miraba, se intercambiaron miradas de complicidad como si las dos pensaran en lo mismo.
Al cabo de unos minutos, Junpei se intercambió con su novia para ponerle crema y Light hizo lo mismo con Alice, a petición de ésta. La primera pareja siguió con sus mimos, pero siendo él quien llevaba la situación, le desató la parte de arriba del bikini y ella se llevó los brazos al pecho para que no se cayera la prenda. Deslizó su dedo índice desde el cuello hasta el final de la espalda provocándole un escalofrío de placer y después comenzó con el masaje y ella con cada tacto de él se mordía el labio de inferior por el placer.
—¿Te gusta? —Le susurró al oído en un tono sexy.
—Me encanta…no pares…—Le suplicó su chica con un beso sensual en la mejilla.
—Tus deseos son órdenes para mí…mi reina. —Entre las caricias, los susurros picantes y los besos que le daba por todo el cuerpo, la temperatura entre ellos subió ofreciendo un mayor espectáculo que antes. Por otro lado, Light estaba tan nervioso que le temblaban las manos, Alice le agarró de las muñecas para guiarle.
—Toca donde quieras, sin miedo. —Le intentó tranquilizar la mulata.
—No deberías de decir esas cosas. —Tartamudeó rojo de la vergüenza.
—Si eres tú, te dejo hacer, así que relájate y disfruta. —Esa mujer tan exótica estaba aprendiendo a como volverle loco. Tras unos minutos de masaje, se sentía más seguro de sí mismo y un deseo de querer tocarla más se apoderó de él, era la primera vez que tenía ese tipo de pensamientos y que a una chica no le desagradaba su compañía, así que decidió hacerle caso y dejarse llevar.
Clover les observaba, en especial a Akane y a Junpei quiénes seguían con sus mimos llenos de fogosidad, aquello no estaba ayudando a su situación ya que estaba igual o más excitada que la Kurashiki y estaba llegando ya a su límite.
—Aoi, ¿quieres qué te ponga crema? —Apenas podía formular la pregunta.
—Vale, déjame que te ate el bikini. —Accedió por piedad ya que parecía que lo estaba pasando mal conteniéndose, aparte también sentía que iba a perder el control.
Termina de atarle el bikini, se levanta y aprovecha para estirar la espalda, Clover se desplazó un poco hacia atrás para dejarle sitio, mientras se estaba echando crema en las manos, él se sentó delante de ella.
—Tiene una la espalda ancha, se nota que está en forma, no tanto como Junpei pero nada mal. —Durante el juego nonario se sintió atraída por el chico moreno, pero dio por perdida cualquier posibilidad debido a sus sentimientos por Akane. Le empezó a masajear la espalda y él se quejó.
—Está fría, ¿eh? —Se burló.
—Joder, sí… —Le masajeo por los hombros, el cuello y después por toda la espalda…
—Ahora me toca a mí vengarme, me has hecho pasar un buen rato, pero a la vez incómodo. —Pensó de manera vengativa y un gemido de él la despierta de sus pensamientos.
—Eres buena, Clover. —Le dijo en un suspiro de placer, la sorprendió, pero al mismo tiempo estaba por empezar su venganza.
—He notado que tienes los hombros y el cuello bastante cargados. —Le masajeo esa zona buscando el lugar donde podía producirle más placer.
—Hace unos días que me duele la espalda, sobre todo el cuello.
—El trabajo de oficina es duro.
—Y que lo digas, más si tienes que hacer horas extras. —Aoi volvió a suspirar de placer, pero esta vez con algo más de intensidad al insistir más en el cuello. —Tienes unas manos celestiales.
—El cuello es su punto débil, lo tendré en cuenta. —Pensó con malicia. —Tú tampoco has estado mal. —Le dijo en un tono seductor que dejo escapar inconscientemente.
—No me has dicho nada. —La respondió en el mismo tono.
—Porque me estaba quedando dormida. —Mintió sonrojada, no le iba decir que estaba gozando con sus masajes.
—Pues menos mal que no has soltado ningún ronquido. —Le dijo riendo y sabía que le estaba mintiendo, pero no le dio mucha importancia.
—¡Yo no ronco! —Le dijo al oído y apretó con fuerza en el cuello riendo con maldad.
—Está bien, lo retiro. —Se rindió y en ese momento sintió sus pechos sobre su espalda, estaba muy cerca de él, sintió el impulso de querer acariciarle sus muslos y en su mente se imagino como la tumbaba sobre la tumbona para besarla sin importar la gente de alrededor.
—¿De repente te comió la lengua el gato o qué? —Preguntó de forma burlona ante su silencio y le despertó de sus pensamientos, pero el hecho de que siguiera apretando sus pechos contra él no ayudaba mucho.
—Me quede pensando…Los demás ya se están bañando será mejor que vayamos. —Se levantó enseguida camino hacia la piscina. —¿Cómo se me ocurren esas cosas de repente? ¡Eres un maldito pervertido, Aoi! —Se maldijo mentalmente.
Clover le miro unos instantes perpleja por su actitud, decidió no darle importancia y fue a reunirse con los demás. Akane y Junpei siguieron dándose mimos en el agua, Alice, Light y nuestros dos protagonistas los miraban avergonzados ya que no pasaban desapercibidos.
—Esos dos no pierden el tiempo. —Bromeó Alice y sintió la mirada asesina de su amiga.
—Es como si fuera una luna de miel para ellos, pero podrían cortarse un poco. —Siguió Aoi con la broma.
—Para unos su luna de miel y para otros puede que a la larga también lo sea. —Insinuó la morena mirando al peliblanco y a su amiga quien no se quedó callada.
—Aunque de manera forzada para algunos.
—Siento interrumpir, pero he escuchado que pronto atracaremos así que deberíamos ir preparándonos y avisarles. —Avisó Light.
—Pues cualquiera les interrumpe. —Comentó la mulata, justo en ese momento, cerca de ellos, pasó un niño con una pistola de agua y el albino le detuvo.
—Perdona, ¿me dejas un momento eso? —Preguntó señalando la pistola y el chico no estaba seguro.
—Te prometo que te vas a reír bastante. —Dudo unos instantes y al final termino dejándosela.
—Gracias, ¿está cargada? —El chico asintió, el Kurashiki apuntó a Junpei y disparó, pero no esperaba que una pistola tan pequeña echara un chorro tan potente, tanto que casi se ahoga. El moreno se giró enfadando buscando al culpable hasta que le encontró.
—¡¿Qué haces, tío?! ¡Casi me ahogas!
— Era para decirte que ya atracamos. —Todos estallaron a carcajadas incluida Akane y el niño.
—Joder, podrías haberte acercado.
—Tío, es que cualquiera os interrumpía además paso de tener diabetes.
—Ésta me la vas a pagar. —Le señaló con el dedo sin poder aguantar la risa, Aoi le devolvió la pistola a su dueño dándole las gracias de nuevo. Salieron de la piscina para secarse con una toalla y se cambiaron con la ropa de antes para ir a por su equipaje.
El grupo estaba asomado por la barandilla, se estaban aproximando al puerto y desde esa distancia se podía apreciar que era una isla paradisíaca, la típica isla tropical que salía en las películas, con el agua de color turquesa y grandes palmeras. Al cabo de unos minutos dieron el aviso de que bajaran del barco, nuestros turistas siguieron a los demás pasajeros. El puerto no estaba muy lejos del hotel, aunque se les hizo pesado por tener que cargar con las maletas a pesar de que llevaban ruedas.
Por fuera el edificio era bastante alto de color blanco y decorado con cristaleras, aunque el interior era todavía más espectacular, la decoración era muy elegante con sofás rojos de terciopelo en la recepción, adornos dorados y con jarrones artesanales de porcelana adornados con flores coloridas y exóticas que además de embellecer el lugar emanaban un dulce olor. Mientras estaban esperando en la cola para registrarse, escucharon que las habitaciones eran sólo para dos personas, con opción de cama de matrimonio o camas separadas.
—¿Cómo vamos a hacer lo de las habitaciones? —Pregunto Alice.
—Jumpy y yo compartiremos habitación…con cama de matrimonio. —Dijo Akane agarrando el brazo de su novio y éste se puso rojo como un tomate.
—Entonces los que quedamos…lo lógico sería chicos con chicos y chicas con chicas. —Comento Light.
—Tienes razón. —Aprobó Clover, a Aoi también le pareció buena idea, pero a la egipcia no le entusiasmaba demasiado.
Al terminar de registrarse se fueron a sus habitaciones a dejar sus maletas y salieron a caminar por la isla e ir a comer a algún restaurante. Pasearon por los alrededores del hotel, no se querían alejar mucho hasta estar un poco acostumbrados a la zona, primero empezaron por el camino que había cerca de la playa siguiendo su recorrido. Akane y Junpei iban agarrados de la mano, Alice aprovechó la oportunidad para intimar más con Light caminando junto a él y nuestros protagonistas se sintieron algo incómodos por la situación, pero entre los dos iban comentando el paisaje.
