¡Hola mis pequeños lectores no lectores y no pequeños! (? no se u.u estoy nerviosaaa u/-/u ¡Acá el capitulo twooo! :D por favor disfruten, Dejenme reviews e_e por favor ( ._.) Ahora la historia empieza a hacerse interesante x'D y confusa :| ustedes solo diganme y y lean y y ¡Hasta la proxima! ;3
Los quiere ~Yoshina Rin~
-¿¡que está ocurriendo!? ¿Y Rinto?- Se confundía Io sentándose molesto y de mala gana en la silla.
-Princesa…- Se acercó lentamente Ia- ¿ Qué pasa?
-Conozco este collar… No entiendo ¿Qué ocurre?- Dijo ella.
-Eso me pregunto- Suspiro la madre - Vas a llegar tarde ¿Qué tiene que reconozcas el collar? Alguien a quién cautivaste te envió este hermosísimo regalo ¿Por qué deprimirse?- Trató de consolarla poniendo su mano en su espalda, era realmente buena en eso, después de todo, era psiquiatra.
-Tiene razón… mira- Dijo la peli castaña tomando el collar de la caja y colocándoselo en el cuello, estaba a pocos centímetros de ser apretado, se le veía perfectamente ya que su uniforme no lo tapaba por el espacio que dejaba el cuello de marinero que tenía, todos observaron a Lenka – Te ves hermosa…
-Se ve realmente… espera, sigo celoso- se interrumpió Io- Quien quiera que sea quien lo haya mandado, no me agrada.
-Deja ya tus celos de hermano, hijo- Dijo bostezando su madre – Ya váyanse o llegaran tarde.
Ellos asintieron y salieron de la casa, se despidieron de su madre desde lejos y tomaron su camino. Lenka no podía parar de pensar en el collar.
Sonó el timbre, ya había concluido la primera clase. Su uniforme de tono oscuro, una falda negra, una camisa gris con cuello de marinero negro y una línea blanca en los extremos de este, un moño fucsia cayendo de tal cuello, calcetas negras y zapatos cafés.
Lenka traía el suyo excelentemente ordenado, mientras la chica que acababa de entrar al salón tenía una apariencia desastrosa.
-¡Lamento el retraso!- Gritó la chica con la respiración muy agitada, se notaba que llego corriendo.
-Señorita Megpoid… ¿Dos horas? ¿De verdad?- Miro incrédulo el profesor, Kaito.
-Me quede dormida…- Exclamó la peli verde
Toda la clase se río y la chica ofendida inflo sus cachetes.
-Ya siéntese Gumi…- Dijo Kaito saliendo del salón, después de todo ya era descanso.
-Me sorprendes Gumi- Le dijo Ia a su amiga.
-Uno que creía que más torpe no podía ser- Dijo una chica de dos coletas de color verde agua con una risita.
-Chicas crueles y despiadadas…- Miro Gumi asesinándolas con la mirada y se fue a sentar en su asiento.
-¿Por qué saliste corriendo esta mañana?-
-Nada en especial- Balbuceo el rubio.
-Claro, y yo comí un dinosaurio a la plancha- Bromeó el chico de hermosos ojos cielo - ¿Qué es ese collar?
Rinto suspiro al darse cuenta que vuelta atrás ya no había para la pregunta que le hizo, seguir esquivándolo no era una opción.
-Era de mamá…- Pronuncio débilmente.
Io abrió los ojos a más no poder, quedó como una estatua de cemento ¿Habría escuchado bien? Pero si los padres de los gemelos kagamine estaban muertos hace ya años ¿Cómo un admirador de su hermana tenía el collar de la madre fallecida de ella? El aula donde estaban se llenó de tensión, todos sus compañeros caminando en los alrededores del colegio dejaba solo a aquellos hermanos en el salón de clase que compartían, ya que eran un año mayor que sus respectivas gemelas. El peli castaño miro a su hermano, el chico tenía la mirada perdida en la ventana, con ojos que no tenían expresión alguna, parecía buscar algo con la vista en el deprimente cielo nublado.
-¿Por qué lo tenía quien se lo mando a Lenka?- Preguntó con terror a la respuesta en un volumen que casi parecía susurro.
-Basta- Dijo molesto Rinto, se paró de su asiento y salió por la puerta de la sala de clase.
「 Teniendo tanto miedo acumulado en su pequeño corazón que contenía nada más que dolor, se paró del rígido piso blanco al cual unos compañeros lo habían empujado. Se volvió enojado de su posición tratando de pronunciar algunas palabras para enfrentar a esos chicos pero sintió como lo empujaron del hombro, haciendo un circulo pasaban a llevar al chico de manos en manos. Sus mechones de cabello verde agua le tapaban los ojos, estaba totalmente desordenado y si su flequillo no estuviera así para ayudarlo ya todos se habrían dado cuenta de las lágrimas que estaban frotando de su alma.
-¡Deténganse!- Gritaba en sollozos.
La única respuesta que obtuvo fueron risas y más empujones de un lado a otro, agitaba sus brazos tratando de soltarse. Su subconsciente le gritaba y le gritaba a más no poder, estaba siendo humillado y se sentía un muñeco del que cualquiera se aprovecha. Se sentía asesinado, estaba colgado de una soga por sus compañeros, ¿Por qué le hacían algo así? Simple, querían devastarlo.
A los segundos cayó de nuevo al suelo, los chicos se habían aburrido y lo dejaron botado, pero sin antes uno de ellos le diera una patada. El niño quedo mirando a la nada tratando que sus sentimientos no se desbordaran, lamentablemente, sin éxito.
-¿E-Estas bien?- Escucho una voz.
Volteó a ver y lo primero que diviso fue una silueta de una chica de largo cabello amarrado en una coleta, una hermosa mirada azul tan profunda y tímida, mejillas carmesí. El niño la miró desconfiado, le pareció muy hermosa pero para su vista todos eran tan malos que no se dejaría llevar ni por alguien así. Le respondió fríamente y trato de pararse, cayó al sentir un gran dolor en el lugar de la patada, se hubiese azotado al piso por no ser que la chica de coleta lo tomo de un brazo tratando de mantenerlo de pie, le deposito un beso en la frente y le sonrío para que dejara de llorar. El peli turquesa se sonrojo, se impactó, se quedó en blanco frente a ese acto de buena voluntad de una desconocida de la escuela. No resistiendo a sus impulsos se abalanzo sobre ella dándole un gran abrazo. El niño pudo sentir ese aroma de su cabello, tan dulce y agradable.
-Me agradas… esos chicos igual son malos conmigo- Le susurró al oído la niña al desamparado muchacho que estaba perdido en tal abrazo que hacia su cuerpo temblar.
-¡Yo te protegeré!- Dijo el pequeño animado y con un brillo peculiar en su alma, estaba nervioso. Estaba mirando a sus ojos al descomponer el abrazo, esas bellas esmeraldas azules que eran tan misteriosas como el mismo mar ¿El niño podía estar más cautivado?
En ese momento… desde entonces, estoy enamorado de ti 」
La chica leía de a poco esta hoja de papel, con pensamientos confusos y la sangre hirviendo. Sus mejillas, su rostro… un sonrojo enorme en la rubia que la hacía estremecer.
