Sam sonrió, una sonrisa de orgullo por la persona que tenía a su lado durmiendo entre sus brazos, besó su frente una vez más y con la diestra le acariciaba los cabellos, Dios, estaba enamorado. Su primera cita fue a los… ¿6 meses de conocerse? No recordaba luego de cuánto tiempo fue, pero sí que recordaba claramente como fue ese día, a fin de cuentas, él fue quien pidió la cita.

La noche anterior o más bien desde hace días que le daba vueltas a un asunto; Quería invitar a Gabriel a una cita. Pero tampoco quería que su amistad se fuera por la borda por querer salir e intentar algo con él. Hace ya un tiempo que se sentía más que atraído, le gustaba y lo quería demasiado, no estaba conforme solo con su amistad y cuando pasaban tiempo juntos le era complicado aguantarse las ganas que tenía de besarlo o abrazarlo.

Se levantó decidido de la cama, si Gabriel lo rechazaba o decía algo en su pesada manera de ser le podría responder que era tan sólo una broma y que sólo quería saber cuál sería su reacción si un chico lo invitaba a salir. Se vistió, desayunó junto con su hermano y en el Impala fueron rumbo a la universidad.

Estaba tan metido en los pensamientos que sólo implicaban a Gabriel y cómo lo invitaría, que no se dio cuenta que frente a él venía una muchacha hablando animadamente con una de sus amigas sin mirar hacia delante. El choqué de sus cuerpos hicieron que saliera de su estupor, no fue lo suficientemente fuerte como para tumbarlo a él pero si a la mujer, para su suerte tenía buenos reflejos y alcanzó a sostenerla antes de que cayera de espaldas.

Le pidió disculpas a la chica y continuó su camino hacia el aula. Tenía claro que no podría ver a Gabriel hasta dentro de un rato y lo mejor sería no estar tan desconectado del mundo si no quería ocasionar otro accidente y volver a pasar un momento vergonzoso, o peor, realmente dejar a alguien dañado.

Ese día no fue para nada como el que estuvo esperando, primero tropezó con la chica y al llegar a al aula el maestro anunció una evaluación sorpresa para ver qué tal iban las habilidades de los estudiantes de su clase. El examen no fue tan difícil como pensaba en un comienzo pero eso no implicaba menos desgaste mental y un leve mal humor al no saber cómo le podría ir.

Aun quedaba tiempo antes de que la clase de Gabriel terminara así que decidió ir a esperarlo en un parque que a esas horas no estaba tan lleno de gente, no sin antes mandarle un mensaje diciendo dónde lo esperaría. Iba en camino hacia el lugar cuando Kevin lo agarró del hombro y le sonrió, ese chico era uno de sus mejores amigos como de Gabriel y siempre era bienvenida su compañía.

Iban caminando a paso lento hablando de trivialidades de la vida, Kevin estaba al tanto de que a Sam le gustaba Gabriel y escuchó cómo se sentía su amigo respecto a eso y como pedirle la cita. Kevin tenía pareja estable desde hace años y por azares de la vida era un amigo de Dean y de él, Benny.

Se sentaron en unas bancas del parque, había muy poca gente adulta en ese lugar y ningún niño, el clima tampoco era el mejor cómo para que salieran a jugar. Estaba nublado y había algo de viento.

- Sam, no creo que sea necesario que prepares algo tan elaborado para pedir una cita, tampoco que pienses ahora que le quieres decir. Deja que todo fluya en el momento y ya está, sé tú mismo, estoy seguro de que Gabriel apreciará eso –Comentó.

- Tienes razón pero.. Ah, es complicado, nunca antes había sentido algo por un chico y es como si el sentimiento fuese diferente a cuando estuve con Jess o Ruby –Algo agobiado llevó la diestra a su cabello, como si al hacer eso le diera la solución a lo que sentía. Suspiró.

- Tranquilo, ya verás que todo saldrá bien. Gabriel sabrá que no es una broma y tampoco es cruel como para dejarte en ridículo –Lo que Sam no sabía pero que Kevin sí, es que Gabriel llevaba tiempo enamorado de Sam y que era imposible que lo rechazara. Casi se podía decir que era amor a primera vista.

Eso me hace sentir algo más tranquilo, gracias Kevin –Lo abrazó cerrando los ojos, aprovechó ese momento para apretarlo entre sus brazos, riendo cuando escuchó al menor quejarse.

Cuando abrió los ojos divisó a lo lejos a Gabriel parado mirando en su dirección. Tenía una leve mueca en la cara pero se le pasó apenas Sam lo saludó con una de sus mejores sonrisas. Caminó hasta la banca y ahí recién Kevin notó la presencia de Gabe, sabía que en esos momentos sobraría así que aprovechó de despedirse de ambos, susurrándole "Suerte" a Sam aunque sabía de sobra que no la necesitaba.

Un silencio para nada incómodo se instaló entre los dos. Sam no sabía cómo abordar el tema y Gabriel tampoco hacia el amago de querer decir algo, se veía muy pensativo, todo lo contrario a cuando estaban juntos ya que siempre tenía algo para comentar. ¿Estaría celoso porque abrazó a Kevin? Lo mejor sería preguntarle que le sucedía y no sacar conclusiones por sentimientos.

- Gabe, ¿Ha sucedido algo? Te noto demasiado callado –La preocupación se notaba en su voz y eso hizo sonreír a Gabriel quien negó con la cabeza.

- No ha sucedido nada, Moose, todo está bien. ¿A ti te ha pasado algo? –Preguntó de vuelta y se acomodó mejor en la banca para verlo.

- Sí.. Digo, ¡no! –Gabe frunció el ceño al no entender ¿le sucedía algo o no?- Lo que pasa es que.. Hay algo que debo decirte.

- ¿Qué es? Sabes que soy todo oídos –El ceño fruncido le duró la nada misma y nuevamente tenía de esas sonrisas que a Sam enamoraban.

Sam suspiró, no tenía idea de cómo decirlo, cómo pedirle una cita y tenía a Gabriel esperando a sabiendas de que era impaciente. Se arriesgó a tomar una de sus manos y casi con algo de miedo a entrelazar sus dedos. Al no obtener una negativa por parte de Gabe prosiguió a hablar.

- Gabriel.. Me gustas… Me gustas mucho desde hace tiempo, pero no sabía si decirlo porque no quería joder nuestra amistad ya que no imagino mis días sin que estés rondando a mi alrededor o yo en el tuyo, pero aquí estoy, arriesgando todo en este momento sin saber cómo te tomarás esto –En su miraba aparte de esperanza había miedo, ese maldito miedo al rechazo que la perseguido desde que despertó esa mañana.

La reacción de Gabriel no se la esperaba. Soltó el agarre de su mano y casi literalmente saltó sobre él para abrazarlo. ¡Dios! No podía ser más feliz en ese momento ¿Eso era que lo aceptaba, cierto? Porque si fuera un rechazo pudo decirlo o simplemente marcharse, esa reacción por parte del mayor de ellos dos era totalmente una aceptación a sus sentimientos.

- Tu también me gustas, Sammy. No tienes idea por cuánto tiempo he querido esto y no lo he dicho por miedo a que te asustes de mí o algo por el estilo –Susurró al estar cerca de su oído. Que ternura era ese hombre cuando se lo proponía.

Ahora sin ser capaz de soportarlo más Sam tomó el rostro de Gabriel entre ambas manos y juntó sus labios. Por fin podía besarlo, por fin era capaz de probar esos labios que hasta hace pocos minutos atrás le parecían el fruto prohibido que pensaba que nunca podría alcanzar. El beso era lento, no tenían apuros con las caricias que sus labios se daban y entre tacto y tacto transmitían todo el cariño que se sentían. Era un momento mágico. Perfecto para ambas partes.

- Me siento el hombre más feliz del mundo –Habló Gabriel entre pequeños besos que recibía e iba correspondiendo. -

- ¡Hey! Que no eres el único feliz aquí

- Lo sé, Sammy . Pero sigo siendo el más feliz del mundo –Esta vez el depositó un beso sobre sus labios.

Volvieron a besarse. No supieron cuánto tiempo estuvieron besándose pero como no todo siempre es perfecto el sonido de la alarma de Sam los alertó e hizo que se separaran muy a su pesar. Muchas veces antes a Sam se le pasaba la hora al estar con Gabriel y por eso comenzó a poner alarmas en su celular, no era agradable llegar tarde a sus clases y perderse gran parte de la explicación que daba el profesor.

De mala gana se levantó seguido de Gabriel y juntos tomados de la mano caminaron a la universidad hacia el campus de los estudiantes de Derecho. Las carreras de ambos no podían ser más diferentes, y para su suerte sus horarios tenían la misma hora de salida.

Se despidieron con un beso y cada quien se fue por su camino. Ese día solo se veían una vez en la universidad y luego tan solo eran mensajes a través de whatsapp y uno que otro audio.

A pesar de que ese día las cosas no comenzaron muy bien al chocar contra alguien y tener un examen sorpresa, a diferencia de lo que pensó el día fue mejorando, se declaró a Gabriel y sus sentimientos eran correspondidos y el resto del día en la universidad fue bastante tranquilo, incluso un profesor no fue a dar clases por motivos a los que no prestó atención.

Solo cuando llegó a casa se dio cuenta de algo importante ¡No invitó a Gabriel a la cita! Incluso, todo fue diferente a lo planeado, no planeaba declararse en un comienzo, tan solo ver una manera de salir ambos solos y en plena cita decirle los sentimientos que tenía por él. Bien. Suponía que ahora que ambos sabían lo que sentían sería más fácil pedir una cita. Solo que nuevamente no encontraba las palabras adecuadas para expresarlo y tampoco sabía cómo debía tratar a Gabe de ahora en adelante.

Quizás debería pedirle consejos a Dean, el llevaba meses de pareja junto a Castiel y su hermano siempre ha sido bueno para tener iniciativa en las cosas o eso le parecía a él.

Dean no llegó tan tarde como acostumbraba en el último tiempo y a diferencia a como era cuando a veces llegaba temprano, Castiel no venía con él, conocía a su cuñado (como le gustaba decirle para molestarle tanto a él como a Dean) sabía que de seguro le pidió a Dean que ese día no se vieran hasta tan tarde porque debía tener algún examen importante o proyecto que hacer o terminar.

Su hermano se veía feliz y demasiado rejalado, no quería ni imaginar que pudo estar haciendo antes de que llegara.

El mayor se acercó a Sam y dejó una bolsa sobre sus piernas antes de sentarse a su lado, por el simple logo de la bolsa de plástico supo que ahí venía la comida basura que tanto le gustaba comer a su hermano y estaba seguro de que no vendría alguna ensalada. No se quejaría, tampoco es como que no le gustaran las hamburguesas, comía, sí, lo hacía, quizás a lo lejos pero esta vez lo haría, tenía hambre y como no sabía si su hermano llegaría temprano no hizo nada para comer.

Sacó de la bolsa las hamburguesas y los refrescos dejándolos sobre la mesa de centro. Mientras él hacía eso su hermano ponía una serie en el televisor "Antinatural" una serie favorita de ambos, incluso a su cuñado le gustaba esa serie.

Mientras comían y veían la serie hablaban de lo que les sucedió en el día o comentaban lo que sucedía en la serie, lo que ellos hubieran hecho en ese momento para que todo resultara mejor a diferencia de los protagonistas y como actuar ante ciertas situaciones. Siempre que veían esa serie terminaban igual, una de las cosas porque también le gustaba era porque los protagonistas eran hermanos, al igual que ellos y había un ángel que los ayudaba y ese era el favorito de Castiel. También había otro que era un bromista, había muerto en una de las temporadas pasadas pero muchos dicen que continúa con vida y por lo que escuchó una vez, parece que es el favorito de Gabriel.

- ¡Wow! El capítulo fue fenomenal, aunque yo ya sabía que Rob era Dios, lo presentía

- Sí, Dean, lo que tu digas. No eres el único que lo pensaba –Dijo entre risas, su hermano cuando actuaba de esa manera o lo hacía reír o a veces molestaba.

Su hermano mayor solo se río y se acomodó otra vez en el sofá, buscaba ahora otra serie que pudieran ver pero en todas las que seguían iban al día y cada vez que buscaban alguna nueva terminaba en una batalla por los gustos que tenían.

- Dean, dejando de lado las series.. Hay algo que me gustaría decirte

Dean alzo una ceja por el tono que utilizó su hermano al hablar y dejó el control del televisor a un lado. Volteó a mirarlo otra vez y no dijo nada, solo esperaría a que volviera a hablar.

- Verás.. Hoy me he declarado y.. –No alcanzó a terminar de hablar cuando su hermano le estaba dando palmadas en la espalda.

- Vaya, Samantha, quien lo diría. Nuevamente entras a la acción, ahora dime ¿Quién es la afortunada?

- No es "ella", Dean, es "el" y… es Gabriel

- Oh.. Hasta que por fin te has decidido a declararte. Llegaba a ser molesto verlos juntos y que no dijeran lo que sentían, me alegro por ti, Sammy

Alzó una ceja. No se esperó esa respuesta, creía que su hermano iba a gritar a los vientos como era posible que le gustara Gabriel o algo por el estilo. Al parecer le hacía bien estar con Castiel, su hermano ha cambiado bastante a como actuó las veces anteriores que le dijo que le gustaba alguien, sobre todo cuando le contó de Ruby, Dean por poco y no lo dejaba salir de casa por eso, la odiaba y tenía unos buenos motivos para hacerlo. Ella nunca fue de confiar, pero Sam estaba cegado y continuó así hasta que un día la fue a ver y la encontró en la cama junto con otro tipo, pasó semanas con los ánimos bajos y eso implicó a Dean queriendo matar a Ruby.

- ¿No estás molesto o algo porque no te haya dicho que tenía sentimientos por él?

- No era necesario, todos lo sabíamos, incluso Castiel se dio cuenta antes que yo. También teníamos una apuesta de quien se declararía primero así que Sammy, me has hecho ganar dinero –Al terminar de hablar Dean tomó su celular y mandó un mensaje. Lo hizo al lado de su hermano para que pudiera leer lo que decía "Sam se ha declarado, perras, creo que a Castiel, Kevin y a mí nos deben dinero"

Otra sorpresa, no le cabía en la cabeza que sus amigos lo supieran sin siquiera decirlo, o sea, él solo se lo había contado a Kevin pero al parecer entre todos hablaban a sus espaldas e incluso terminaron apostando. Bueno, no podía enojarse por algo así.

- Ahora, ¿Eso era todo lo que ibas a decirme?

- No en realidad.. quería preguntarte si.. –Dios, cómo le costaba decirlo- Podrías ayudarme a pedirle una cita a Gabriel.

- Alto ahí vaquero. ¿Te has declarado y no le has pedido una cita? –Sam tan solo asintió haciendo que Dean estallara a carcajadas, joder, que su hermano era gracioso en estos temas.

- ¿Cómo es posible? Hahahaha ¿Acaso nunca le has pedido una cita a alguien? Entonces cómo era que salías con Jess –Como siempre, no nombraba a Ruby. Pero aun no entendía cómo su hermano no podía pedir una simple cita- Pero sabes hermanito, has venido con el indicado para pedir consejos.

Dean, mucho antes de conocer a Castiel era conocido por obtener citas con mujeres de manera muy fácil y sin sentimientos de por medio, tan solo para pasar el rato. Nunca le faltaba compañía, claro, hasta que conoció a Castiel y esos hábitos cambiaron por completo.

- No le he pedido la cita porque en ese momento se me olvidó –Más carcajadas por parte de su hermano. Joder, lo terminaría golpeando- Y no sé a dónde llevarlo o cómo pedirlo ¿Dónde crees que le gustaría ir?

- Siendo sinceros, tú debes conocer a Gabriel mejor que yo, a ti te ha contado más cosas que a mí. También creo que le estás dando mucho rodeo, si no quieres decirle abiertamente "Gabriel ¿Te gustaría tener una cita conmigo?" podrías preguntarle.. Ehm.. Si le gustaría quedar contigo en algún local, sabes que ama las cosas dulces, llévalo a comer, aparte podrías llevarlo a ver alguna película y a la vez llenarlo de dulces.

Joder. Ni siquiera él sabía por qué se hacía tanto problema en pedir una cita. Por alguna razón sentía que con Gabriel era todo diferente, más allá del hecho de que sea hombre, sino que el sentimiento que sentía era mucho más fuerte que el que tuvo con sus dos parejas anteriores y por supuesto, más fuerte que esa leve atracción que sintió por las chicas de "una noche". Como les decía su hermano.

- Tienes razón. No sé por qué me hago tanto problema. Gracias, Dean

- De nada, siempre debo estar para ayudar a mi hermana –El cambio de sexo que hizo fue a propósito tan sólo por molestarlo.

Dean se levantó y con un movimiento de mano le indicó que se iría a dormir. Había algo que no le diría a Sam y era que tuvo ese mismo problema con Castiel, lo peor era que le costó demasiado y muchas batallas internas aceptar que se había enamorado de un hombre. Jamás lo invitó a una cita como tal, un día le preguntó su horario y siempre que podía ir a buscarlo iba, si lo veía conversar con alguien se acercaba y le decía que tenía algo importante que hablar con él y se lo llevaba a algún local, o al cine, o ambos, bueno, eso fue las primeras semanas hasta que tuvo el valor de confesarse y comenzaron un noviazgo como tal, sin importar qué dirían los demás. Sin duda esa fue la mejor decisión que ha tomado en su vida.

En la sala Sam se quedó solo con el televiso encendido. Ya eran casi las once de la noche y mañana no tenía clases al ser fin de semana, tampoco quería desvelarse, la universidad agotaba y siempre eran agradecidas las horas de sueño.

Se dirigió a su habitación y al llegar lo primero que hizo fue quitarse la ropa para ponerse el pijama, un simple pantalón de tela y una camiseta. Tenía su celular cargando y suponía que ya debía tener la carga completa, como suponía así fue. La pantalla le avisaba que tenía mensaje de WhatsApp, se tiró sobre la cama y se dispuso a ver de quien serían los mensajes, tenía de Kevin, Charlie, Jess que a pesar de que terminaron eran buenos amigos, y de varios amigos más, pero solo uno era el más importante para él, el de Gabriel.

"Sammy, dile a tu hermano que si sigue corrompiendo a Castiel no lo dejaré entrar más en la casa"
"¿Qué haces, Sam?"
"Supongo que debes estar ocupado en algo, hablamos más tarde!"
"Moose, me aburro, deberías estar aquí conmigo"
"Sabes, tengo deseos de verte y repetir lo de esta tarde"

El primer mensaje lo hizo poner una total cara de asco, eso solo afirmaba el motivo por el cual su hermano se veía tan relajado desde que entró en casa. Pero los siguientes cuatro mensajes lo hicieron sonreír como un estúpido enamorado, santo cielo, tan solo eran mensajes y con eso le daban ganas de ir donde Gabriel sólo para repetir lo que hicieron esa tarde e intentar saciar esas ganas infinitas de Gabe que tenía, cosa que suponía sería imposible.

Notó que Gabriel estaba conectado y lo mejor sería responderle, aparte de aprovechar ese momento.

"Perdón, Gabe. Había dejado el celular cargando en la habitación. Y no eres el único que quiere repetir lo de esta tarde"

"Sammy! me pillas grabando.
Qué tal si vienes y le mostramos al mundo nuestro amor?"

"De qué trata el vídeo? Gabe, es tarde como para que vaya.
Por cierto, hay algo que quiero preguntarte"

"Es sobre distintos tipos de bromas que personalmente me gusta gastarte a las personas, me lo vienen pidiendo hace tiempo.
Qué sucede, Sammy?"

"Estoy seguro de que yo me sé todas esas bromas.
Quieres ir a comer mañana?"

"Me estás pidiendo una cita?"

"Uhm, si quieres que sea una cita no veo problema"

"Es una cita entonces!"

Sonrió como el tonto enamorado que es, pensar que sería así de fácil que tuvieran una cita y tantas vueltas al asunto que le estuvo dando, podría ser inteligente en clases pero en temas de amor al parecer aún fallaba. En fin, ahora tendría su ansiada cita con Gabriel. No podía sentirse más feliz.

Salir con Gabriel es una de las cosas que más le gustan hasta hoy en día, esos días que pasaban son realmente divertidos, pero que va, siempre que se está al lado de Gabe es divertido y más desde el día que comenzaron a convivir.