Hola!

He vuelto! Y les traigo la continuación de este fic, debo decir que me he encariñado bastante con él así que me siento bastante inspirada para seguirlo.

Muchas gracias por sus comentarios! (Se que sólo fueron dos pero igual me emocionaron mucho mucho) A los que me agregaron a sus alertas y favoritos, incluso a los que me leen y no comentan... De veras muchas muchas gracias! Ustedes son los que me inspiran a seguir!

Mmmm... Que más... Ah si! Esta historia está dedicada a mi nee-chan Aniyasha... Ani-nee-chan, no te has pasado por aquí todavía eh? Jejejeje espero que cuando te pases te guste la historia y me regales un review.

Ahora bien ya les dejo el capítulo, que lo disfruten!


Disclaimer: Los personajes, escenarios e historia de Naruto no son míos, le pertenecen a Masashi Kishimoto. Pero esta historia sí es mía así que, ¡Díganle no al plagio!

¿CÓMO PASÓ?

-2- Me haces falta.

El sol comenzaba a meterse por la ventana, con su, según la persona que allí dormía "insoportable luz", el despertador era ya la decimoquinta vez que sonaba, era exasperante, pero era su deber, por un minuto pensó destruirlo, pero cambió de opinión, ya había roto tres esa semana, y de seguir así Konoha se quedaría sin despertadores, además por alguna extraña razón tenía ganas de despertarse temprano esa mañana así que pacíficamente apagó el pequeño aparato, que de haber tenido pulmones de seguro habría suspirado aliviado.

Aún muy a pesar de que su cuerpo se negaba rotundamente se levantó de la cama para meterse al baño, se lavó la cara, los dientes y tomó una ducha, una vez estuvo bien despierta se vistió y se encaminó a la cocina para prepararse un tazón de su amado ramen, desayunó y salió a toda prisa de su departamento.

Corría con destino a la torre del Hokage, de no ser porque luego de hacerlo perder múltiples veces la paciencia el tercero le había asegurado que el equipo Jounin que había partido hacían ya 7 semanas a una importante misión llegaba esa mañana a primera hora, ella no estaría haciendo eso.

Y es que ella no era precisamente la personificación de la responsabilidad aunque hiciera su mejor esfuerzo, ella era una excelente shinobi, por ser extranjera poseía un chakra muy peculiar y era maestra en sellos, y si a eso le agregamos que era la Jinchuuriki del Kyuubi, el más poderoso Bijuu, una maquina de maldad y muerte y la más terrible arma de guerra, se puede decir que era una oponente de temer.

Pero muy a pesar de todo eso ella era una gran persona, atenta, cálida, sincera, alegre y divertida, capaz de transmitirles su alegría a las demás personas, capaz de dar su vida por sus amigos y las personas que amaba, de ser necesario.

Pese a que de pronto no lo demostrara, y les hiciera notar su cariño haciéndoles la vida de cierto modo imposible, ella siempre estaría allí para ellos, cuando y para lo que la necesitaran, una gran amiga.

Tenía su carácter, como todo ser humano, era decidida, astuta, audaz, podía llegar a ser testaruda y en algunas ocasiones un poco irritante, pero si algo llamaba la atención de ella era el hecho de que no se rendía nunca, sin importar la situación, alguien que sabe lo que quiere y lucha por conseguirlo, sin duda alguna una mujer de armas tomar, conocida bajo el alias de "La habanera sangrienta".

Kushina Uzumaki.

Una hermosa joven, de largos cabellos que caían por su espalda de un color rojo que en un principio todo el mundo e inclusive ella misma detestaba pero que un acontecimiento reciente la había hecho reconsiderar su opinión, llegando inclusive a gustarle y unos ojos violetas que brillaban e irradiaban alegría y determinación, su lindo rostro se había estilizado con el paso del tiempo luciendo ahora uno angelical, y tenía una figura perfecta, capaz de despertar las más profundas e intensas pasiones aunque ella ni lo notara de hecho ni se molestaba en mostrarla o sacarle algún provecho a diferencia de algunas mujeres que ella conocía, puede que no fuera precisamente el prototipo de mujer sensual, pero era sin lugar a dudas una mujer muy bella, aunque ella misma no lo reconociera.

Siguió su camino metida en su propio mundo pero si algo era seguro era que ni siquiera ella misma tenía claro por qué estaba haciendo eso, lo único que era seguro era que sentía una necesidad abrumadora de llegar al lugar de su destino y pues, ya se le había hecho tarde.

No podía dejar de pensar en lo que estaba haciendo, y un cuestionamiento repentino invadió su mente… La razón.

¿Cuál era su motivo para llevar a cabo tales acciones? ¿Para levantarse temprano justamente ese día, su día libre? ¿Para correr agitada con la intención de llegar a tiempo, cuando eso nunca le había preocupado tanto? ¿Para sentirse tan nerviosa en ese momento, si todo estaba más que normal?

La pura verdad no conocía las respuestas, por mucho que le hubiera gustado poder decir lo contrario.

Se detuvo un momento y miró el cielo, el sol se alzaba imponente sobre la aldea y el día ya estaba comenzando con entusiasmo para las demás personas.

Suspiró y una sonrisa se dibujó en sus labios, en ese momento los motivos dejaron de importarle, lo único que importaba era que estaba cada vez más cerca de de su destino y por ende de ver a la persona que estaba buscando, porque pese a que no lo admitiera de verdad la extrañaba y mucho, extrañaba que estuviera junto a ella, la escuchara, salir, comer juntos, divertirse o simplemente estar, pues para ella tan sólo verse era suficiente, esa persona junto a la cual se sentía tranquila, sentía que podía ser ella misma sin problemas, se sentía en casa, en paz.

Y aún así tenía tanto sin siquiera tenerlo cerca, tenía que admitir que no era lo mismo sin él.

Era increíble pero ni ella misma era capaz de descifrar esa sensación que la embargaba, ese nerviosismo y ansiedad que no parecían tener justificación.

¿Acaso había algo de lo que no se había dado cuenta? Quizás, quizás no.

Lo cierto era que desde hacía poco estaba vuelta un caos interno, debía organizar sus pensamientos y sentimientos pero sería en otro momento, pues en cuanto vio la torre Hokage alzarse imponente delante de ella todo lo demás se fue al olvido porque recordó la verdadera razón de todo, y es que cuando estaba con él todos sus problemas parecían desaparecer por el momento y su vida parecía tener un nuevo sentido, era extraño, pero se sentía bien, sonrió de nuevo pues sabía que su larga espera estaba a punto de terminarse.

-"Vaya… En serio me haces falta"- fue el pensamiento que surcó su mente aún metida en su propio mundo, sus ojos brillaron decididos y aceleró el paso.

Cielos, ¡Las cosas de las que uno se entera! ¿Cierto? Kushina Uzumaki, la habanera sangrienta, la Jinchuuriki del Kyuubi, la maestra en sellos más reconocida de la aldea, la ninja hiperactiva número uno de Konoha y varias cosas más por las que era conocida, aunque la idea ni le pasara por la cabeza…

Estaba más que locamente enamorada.

¿Cuánto tiempo le tomará darse cuenta?

Continuará.


¿Reencuentro?

¿Nuevos sentimientos?

¿Misión importante?

Todo esto y mucho más en el próximo capítulo titulado: "Al fin nos vemos de nuevo"

¿Y bien? ¿Que les pareció? ¿Les gustó? Espero que sí. ya saben que todo lo que piensen me lo pueden hacer saber a través de un review, ¡Espero sus comentarios! ¡Me fascinan!

Ahora les cuento que no sé para cuando tenga el tercero, pero trataré de que sea pronto, sin embargo el colegio consume una buena parte de mi tiempo, además en un par de semanas exactamente es mi cumpleaños así que estoy en medio de un revuelo, sin embargo espero estar pronto por aquí de nuevo.

Cuídense mucho, nos estamos leyendo!

Besos,

Kem.