Visiones
La Policía se presentó en la casa a la mañana siguiente.
Estaban desconcertados, pero de una cosa estaban seguros, nadie había podido entrar en la casa de modo alguno, por lo cual solo quedaba la hipótesis del suicidio.
¿Pero por qué una joven con un futuro prometedor y sin problema alguno como Georgina había podido hacer tal cosa?
Margaret, así como el resto de sus amigos se sintieron devastados por la noticia, sin embargo, algo le decía a la muchacha que aquello no era ninguna casualidad, que guardaba relación con lo que vio la noche que volvía de la fiesta.
Durante el funeral, Robert les trajo una excelente noticia, antes de empezar el siguiente año él y su novio habían decidido irse juntos de vacaciones a Ibiza, en España. Sus amigos se alegraron por él.
Cuando el cuerpo de Georgina era enterrado, a Margaret le pareció ver algo moviéndose entre los arbustos, al fijar mejor la vista, observó que se trataba de un perro, un husky siberiano, pero sonreía de una manera terrorífica… ¡Era el perro de la foto!
"¡AHÍ!" gritó la muchacha aterrada señalando el lugar donde el perro se encontraba.
Fue en aquel momento cuando todos los del funeral fijaron sus ojos en ella, claro, sus gritos habían interrumpido al cura y paralizado la ceremonia, pero donde la muchacha había visto al perro segundos atrás, no había nada.
Tapándose la cara de vergüenza, Margaret volvió a mirar y observó de nuevo al perro cuya sonrisa parecía ahora burlona.
Al acabar el funeral, ella y sus cuatro amigos estaban en una cafetería.
"Os digo que lo vi" aún insistía Margaret "Era el mismo perro de la foto"
"Igual aún te dura la resaca" replicó Fernand en tono burlón, a lo que ella respondió con un ceño fruncido.
Peter fue el único que pareció tomarla en serio.
"¿A dónde quieres ir a parar?"
Ella lo miró con afecto, se alegraba de no parecer estúpida ante sus ojos.
"A lo que voy es que, creo que la muerte de Georgine y la foto están relacionadas. Ella fue la primera que la vio"
Lauren y Fernand se rieron ante la idea, Rober no se rio pero no pareció creer aquello
"Eso significa, que el siguiente sería yo, ¿No?" preguntó Fernand "Lo siento, no me lo creo"
"Sí" coincidió Lauren "Es casualidad, cielo. La muerte de Georgine te está afectando demasiado"
Enfadada porque no la tomaban en serio, Margaret se levantó de la silla y se fue a su casa, aunque los otros trataron de disculparse, no la hicieron cambiar de idea.
Margaret se sentó en su cuarto mientras resoplaba disgustada mirando el techo, era el perro… por alguna razón no había forma de borrarse la fotografía de la cabeza, tenía la sensación de que ese perro era maligno, que estaba relacionado con la muerte de su amiga aunque no tuviera forma alguna de demostrarlo… dando un soplido se levantó, no era capaz de estar quieta, y se dirigió al portátil.
Tecleó en el buscador: Maldiciones
Las páginas que encontró no le decían mucho, la mayoría de ellas eran de falsos predicadores que ofrecían sus servicios a cambio de sumas de dinero, para su padre aquello sería un timo completamente, así que pensó en dejarlo, hasta que encontró una extraña página, que aseguraba que algunas imágenes podían hacer algo llamado invocación accidental. Con el corazón en un puño, ella leyó el artículo completo, cada vez estaba más convencida de que aquel perro era algo real.
Tomando el móvil llamó a su amiga Lauren.
"Lauren, te voy a enviar algo que he encontrado" dijo la muchacha casi sin respirar.
Hubo un minuto de silencio, y luego su amiga respondió algo confundida.
"Vale"
La voz era dubitativa, o más bien asustada ante el tono de voz alarmado que su amiga había usado.
Lauren leyó el artículo, pero no creyó ninguna palabra. ¿Cómo podía Margaret creerse aquello? Esperaba que la primera de su promoción fuera más lista que aquello.
Negando con la cabeza apagó el portátil y se dispuso a darse una ducha.
La muchacha rubia estaba duchándose tranquilamente, cuando le pareció oír ruidos de pisadas en el exterior, qué raro, si estaba sola en casa… no, tendría que habérselo imaginado… intentó pensar en otra cosa, pero las pisadas se acercaban cada vez más y más; Lauren estaba asustada y pensó en correr rápidamente a su habitación para esconderse en el armario y llamar a la policía… pero era demasiado tarde, y la puerta del baño se abrió y en la puerta estaba el perro de la foto, con su sonrisa siniestra, la miraba fijamente con aquella espantosa expresión. Lauren gritó muy fuerte y cerró los ojos, pero la sorprendió oír una voz llamándola, era la de su hermano menor, que había vuelto a casa antes de lo previsto, y, al oírla gritar había ido corriendo al cuarto de baño; la muchacha rubia comprendió que se lo había imaginado, pero parecía tan real… decidió llamar a Margaret para contárselo.
Margaret no podía creer lo que su amiga acababa de contarle, y decidió llamar a Peter, solo para asegurarse de que estaba bien, pero cuando había acabado de marcar los números del teléfono, la puerta de su cuarto se abrió y su madre entró.
"Margaret"
La cara de su madre parecía triste.
"Ha llamado la madre de tu amigo Robert"
"¿Su madre?" preguntó la muchacha angustiada, que dudaba si contarle o no a su madre lo relacionado con la fotografía y el perro "¿Va todo bien?"
Su madre negó con la cabeza.
"Él y su novio tuvieron un accidente de coche cuando iban camino al aeropuerto. Robert no ha sobrevivido al accidente"
Y Margaret rompió a llorar.
