Hiii!

Espero que estén bien y pues yo vengo a traerles otro capítulo más, que espero le guste, pero para no hacerlo tan largo, nos vemos abajo! ;)

Ningún personaje o lugar del señor de los anillos me pertenece, solo los que han sido añadidos que son de mi autoría.

Tiempo Atrás:

Cuando Lord Elrond, vio entrar a Rivendel a los Elfos con todos aquellos soldados de aspecto cansado y triste, no evito pensar que aquello no era muy buena idea, sin embargo, la prudencia y la solidaridad era algo que distinguía muy bien a Rivendel, mas a los elfos que ahí habitaban, más aun, viendo a algunos soldados que se encontraban heridos y abatidos, sin embargo, cuando observó a Haldir venir a el con una mujer en brazos, su curiosidad le dio la pauta para que se animara a acoger completamente a esos hombres, en esa tarde donde la noche ya casi caia.

. – ¿Qué es lo que ha pasado? . Lord Elrond se adelantó elegantemente hacia donde venía Haldir, pudiendo encontrar más de cerca aquella frágil presencia que descansaba en los brazos del Elfo de Lórien.

. – Los encontramos cuando veníamos hacía sus tierras. Aunque la serenidad de Haldir era irrefutable, para ambos Elfos pizcas de preocupación y tal vez hasta miedo teñían sus bellos rostros.

En ese momento Lord Elrond posó su mirada en el pequeño y delicado rostro de la mujer, yacía sucia, con tierra y raspones con sangre, llevaba un vestido azul cielo que igualmente se teñía por la tierra y por tirones que habían desfigurado por completo la forma y belleza del vestido, asi mismo, el cabello de aquella mujer se encontraba revuelto y maltratado, mechones negros que no brillaban por la tierra que estaba impregnada en ellos, su cabello no era muy largo, e incluso había mechones desiguales y maltratados, sin embargo, cuando comenzó a inspeccionar más aquella figura, un sentimiento en su pecho y en su mente lo advirtieron de sobremanera, fue cuando comenzó a fijarse bien en uno de sus brazos que caía libre junto con algunos pedazos de tela de lo que había sido un manga.

Tomó el delgado brazo con cuidado ante la mirada atenta de Haldir y de demás Elfos que se encontraban ahí, se encontraba igual de sucio, opacando lo blanquecino de su piel, sin embargo al voltearlo un poco pudo observar como su piel comenzaba a tornarse morada y roja, así que con más sorpresa, Lord Elrond levantó un poco las telas desechas del vestido y observo como heridas o más bien como rasguños comenzaban, con lo que la vista le dejo se hacían más grandes, la piel se encontraba sumamente lastimada y roja, e incluso algunas gotas de sangre comenzaban a salir de aquellas laceraciones, El Elfo no siguió viendo pues el horror de ver tales heridas en una piel tan joven le perturbo un poco.

Haldir, que miraba atentamente a Lord Elrond no pudo evitar sentir curiosidad y preocupación por el estado de aquella mujer, más cuando Lord Elrond notó algo que claramente no le agradó, sin embargo, no pudo ver bien de que se trataba, pues sostenía el demás cuerpo liviano de la joven y las telas del vestido formaban una clase de trampa entre tela y tela.

. – ¿Qué pasa?. Preguntó Haldir para averiguar su curiosidad.

Lord Elrond se disponía a responder, cuando una mano fría y suave sujeto la suya, cuando, Haldir se sorprendió al ver el movimiento débil de aquella casi muerta mujer.

Para Lord Elrond, de repente el entorno cambiaba y su atención y existencia solo existía en frente de aquel resplandeciente rostro blanco como la más pura nieve, y el contacto que mantenía ella, con el frio tacto de su mano, que en el parecía como si algo pesado le oprimiera la mano.

. – "por favor". Un sutil y suave sonido llegaba hasta su oído en aquel entorno luminoso y distorsionado que lo aprisionaba, sin embargo, el rostro de aquella mujer, parecía estar durmiendo plácidamente, sin tierra, sin sangre o rasguño alguno.

Pero lentamente, sus ojos comenzaron a abrirse, poco a poco, como si le pesaran demasiado a la mujer, pero, poco a poco, dos orbes completamente negras comenzaban a verse y fue entonces, como al mostrarle sus ojos a Lord Elrond, el comenzó a ver todo cuanto había pasado, imágenes tras imagines, pasaban en frente del Elfo, como si ahora fueran sus recuerdos, como si el hubiera estado ahí, vio celdas, y lugares oscuros y horribles, sogas y cuchillos, pero vio también pasajes hermosos, un gran palacio, a un rey, y dos jóvenes que corrían por un campo, también vio sangre correr , y a un mango blanco, una lucha entre orcos y hombres, vio el rostro de un hombre viejo pronunciando palabras con dulzura y tristeza y después todo se volvió negro y ahora comenzó a ver un paisaje hermoso, era Rivendel, y comenzó a observar, había algunos Elfos que se pasaban como haciendo tareas, traían canastas con flores y canasta con frutas y bocadillos, algunos traían telas y otros conversaban animadamente mientras colocaban lámparas o arreglos de preciosas flores, entonces de nuevo comenzó a oscurecer y el entorno que lo cubría ahora se volvía oscuro y después volvía a tomar forma, entonces estaba ahora en uno de los puentes de su ciudad y observo a un niño correr mientras reía persiguiendo a un pajarillo azul que se posaba en el suelo y luego se volvía a elevar y luego vio a…..

Haldir observaba como Lord Elrond permanecía mirando a la joven que mantenía su mano en él, pero Lord Elrond no se movía para nada, incluso, al preocuparse pensó que ni siquiera podía escuchar ni ver la respiración del Elfo en frente de el.

. – ¿Lord Elrond? Pronunció preocupado el Elfo gris, y al instante como si su alma y respiración hubieran regresado a su cuerpo, Elrond, despertó mirando un poco agitado al Elfo de cabellera rubia que le miraba con preocupación, al igual que todos los soldados Elfos que cargaban en sus caballos a los soldados que se encontraban algunos sin fuerzas si quiera de parase solos y otros heridos e inconscientes que ya los habían recostado en el suelo esperando las ordenes.

. – Lleven a estos hombres a curarse, denles ropa y comida para que descansen. Ordenó de inmediato el Elfo de Rivendel, orden que inmediatamente se acató, provocando movilización por parte de todo quien era presente en esa escena. – Sígueme. Dijo a Haldir que se mantenía con aquella mujer en brazos, el Elfo gris solo asintió comenzando a caminar tras de él, cuando una débil voz les llamo.

. – ¡Esperen!. Una voz masculina y fuerte les hizo voltear, encontrándose con un hombre joven y siendo apoyado por uno de los Soldados Elfos. – ¿A donde llevan a la princesa? .pronunció cansado, pero con cierta pisca de coraje y arrebato escondido que desagrado por completo a Haldir, que tenía la idea de educación y cordialidad siempre firme.

. – La llevare a mi casa, necesita cuidados especiales señor…. Pronunció con amabilidad pero con un poco de prisa Lord Elrond.

. –capitán Dawér. Respondió con tosquedad lo que volvió a indignar a Haldir que ya le veía de manera mortal, sin embargo a Lord Elrond no le importo mucho.

. – Bueno, capitán Dawér, soy Elrond, señor de Rivendel, y ahora por favor vaya con nuestra gente, para que le atiendan a usted y a sus hombres, no se preocupe por la princesa, le avisare cuando haya despertado. Sin más y sin esperar la reacción del hombre ambos siguieron su camino, con un indignadísimo Haldir que reprobaba la actitud grosera de ese insignificante hombre.

Mientras iban por el camino hacia la Gran casa de Elrond, su hija Arwen los encontró por el camino, porque al parecer ya se había enterado de la noticia.

. – Padre. Pronunció suavemente la hermosa Elfa, a espaldas de los hombres, lo que provocó que ambos voltearan dejándole ver a Arwen la frágil figura que Haldir cargaba.

. – Acompáñanos hija, necesito tu ayuda. Arwen solo asintió y siguió a los hombres hasta su casa, donde fueron hasta una de las habitaciones y Haldir recostó a la mujer en la blanca cama.

. – Al encontrarlos a las afueras no pude evitar pensar que huían de algo o alguien. Dijo el Elfo Gris, mientras Arwen traía un tazón con agua y un pañuelo para darle pequeños toques en la cara a la joven mujer, y mientras Elrond la miraba.

. – ¿Cuánto crees que lleven así? Respondió Elrond

. – Creo que unos dos días como mínimo.

. – ¿Sabes si son hombres de Gondor? . Interrumpió Arwen desde la cama donde inspeccionaba a la mujer.

. – No lo creo, las armaduras y vestimentas son diferentes. Respondió Haldir.

. – No lo son, son de Nithinién. Hablo con seguridad Elrond, lo que provoco que ambos lo vieran sorprendidos.

. – ¿Nithinién? . Pronuncio Haldir confundido. – Pero que no….?

. – Ha pasado mucho tiempo desde que no hemos oído hablar de aquel reino más allá de Mordor, pero siempre ha estado ahí. Interrumpió Lord Elrond.. – Esta joven, es la princesa Auriél, hija del gran señor rey, Aurén Nissandriel.

. – ¿ Y que es lo que les ha pasado? . Haldir, sabía que no tenía que cuestionarse por qué Lord Elrond sabía ahora eso, a pesar de nunca le habían dado esa información, más aun que todo lo que decía era seguro al igual que su hija que escuchaba atentamente.

. – Una larga y triste historia. Hablo Elrond . – será mejor hablar mañana, ahora tenemos que curarle y ya es tarde, Haldir, ve a descansar, mañana hablaremos. Haldir asintió e hizo una reverencia y salió de inmediato sin embargo, su curiosidad lo dejo un poco perturbado, cosa que no acostumbraba, por lo que decidió ir directo a descansar.

En la habitación ahora solo se encontraban Arwen y su padre.

. – Ayúdame a voltearla. Arwen obedeció a su padre y ambos la voltearon con sumo cuidado.

Entonces Lord Elrond ante los ojos curiosos de su hija abrió el vestido de la joven con ayuda de una daga que ocultaba en sus ropas, dejando al descubierto la espalda de la joven y al momento un suspiro sorprendido y asustado de la estrella de la tarde, pues pudo observar como heridas se extendían por toda la espalda de la joven, heridas parecidas a rasguños o latigazos, y la demás piel de su espalda dejaba de ser blanca para ser rojiza y morada, las heridas se extendían hasta sus brazos que seguían ocultos en las telas, e incluso algunas que iban más hacia alla de su cintura hasta casi llegar a su estómago.

. – Como… es.. Posible. Pronunció la Elfa mientras veía horrorizada.

. – Tortura de orcos. Habló para sorpresa de su hija que seguía impactada, y un recuerdo muy doloroso surcó su mente.

. – Pero?… porque?..cómo? .La voz de Arwen era llena de miedo, indignación, ya que no podía creer como alguien o algo era capaz de hacer tal daño, o más bien si, pero, nunca se acostumbraría aquello, ni lo aceptaría jamas.

. – Te explicare mañana, ahora necesitamos limpiar y curar todas las heridas y bajar la fiebre. Hablo Elrond con seriedad y preocupación, cosa que compartía con su hija.

Así comenzaron a curar las heridas de la joven, aguas, hierbas y mantas ya estaban ahí y que Arwen arrimo a su padre, a aplicar la medicina Elfica, después levantaron el vestido de la joven para revisar sus piernas, y descubrir igualmente las laceraciones y golpes en todas ellas, algunas más profundas que otras y golpes que convertían la piel en un tono verde, morado o rojo, además de que se encontraban llenas de tierra, y más cuando vieron sus pies llenos de tierra y sangre. Al lavarlos, Arwen, notro todas las heridas que tenía en la planta de los pies y no pudo evitar pensar, que serían extremadamente dolorosas al ser donde se apoyaba todo el peso. Después curaron una herida que se extendía desde su hombro izquierdo y subía por un lateral del cuello de la joven hasta casi tocar el rostro de la princesa, cosa que ambos pensaron que era un alivio, pues todo lo demás dejaría marcas que tardarían, sino mucho, pero si vario tiempo en desaparecer por completo, o eso es lo que querían lograr ambos Elfos.

Así terminaron de limpiar y curar toda herida de la joven, ya era tarde asi que estaba oscuro y un cielo estrellado se dejaba ver por una de las ventanas de la gran habitación.

. – Te enviare ayuda para que terminen de limpiarla y le den ropa nueva, no creo que despierte pronto, ahora tiene que descansar y luchar. Pronunció esto último un poco bajo, pero no paso por desapercibido por su hija, ella asintió y Lord Elrond salió a ordenar que se le ayudara a su hija y ver qué había pasado con los otros hombres y a pensar un poco….en aquella visión…. que la joven le había provocado y más aún, en la otra que la misma joven le había dado.

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Arwen estaba en la habitación, esperando a las Elfas que su padre mandaría.

No podía no sentir preocupación y tristeza por la joven que yacía dormida en la cama, más cuando veía ahora las heridas limpias y curadas en su espalda y piernas, aún seguía boca abajo así que aunque las telas azules de lo que había sido un vestido la cubrían por una parte de su cuerpo lo demás lo dejaba casi todo a la vista, se veía masacrado, no podía entender como alguien podía hacer algo a así a una mujer, a un ser vivo.

Arwen se acercó a ella y retiro delicadamente los mechones de cabello que cubrían su rostro, es en lo que no había prestado mucha atención, en su rostro, así acomodo todo su aun sucio cabello donde no le estorbara y vio su cara, tan blanca pero con tierra en ella y algún brillo a causa de una fina capa de sudor, sus mejillas estaban un poco rojas a causa de la fiebre que ya habían conseguido que bajara un poco y sus labios estaban secos, si observaba bien, era una joven hermosa, que ahora era víctima de una injusticia, lo que le hizo pensar en lo que había dicho su padre, en aquel reino y en que al parecer, por su deducción Elfica , su padre había tenido una visión.

En ese momento no pudo seguir pensando ya que las Jóvenes Elfas entraron con mantas y ropas, además de agua y otras cosas para limpiar a la joven.

La limpiaron y le pusieron otro vestido de una tela más suave por sus heridas, limpiaron su rostro dejando ver su blanca piel, y lavaron su cabello, lo que ayudo también a que la fiebre de la joven parara, y libraran a su brillante cabello negro de la capa opaca de la tierra.

Así terminaron de poner cómoda a la princesa Auriél y la dejaron recostada en la cómoda cama, de nuevo boca abajo para dejar mejor posición a sus heridas, ahora, pensaba Arwen que como había dicho su padre, tenía que descansar y luchar por sus heridas.

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A la mañana siguiente el sol resplandecía como acostumbraba, brindando una mañana hermosa y fresca, y más sin embargo, una sobra sutil y a la vez fuerte teñía los días, recordando que la maldad cada día era más presente, y la oscuridad pronto se dejaría caer con más fuerza.

Ahora se podía observar a muchos Elfos caminar por Rivendel, haciendo tares, de arriba abajo, y en especial uno alto y de cabello casi platinado que se encontraba hablando con sus compañeros, hasta que la presencia del caballero Elrond le desvió la atención.

Sus demás compañeros hicieron una reverencia y se retiraron de aquel lugar dejando a Haldir y Elrond solos.

. – Buenos días Haldir .Pronuncio amable el señor de Rivendel.

. – Buenos días Lord Elrond.

. – Dime, ¿qué os a traído aquí?, además de vuestra compañía de ayer. Pregunto a Haldir, ya que además de eso, le parecía un poco raro que Haldir, un muy alto soldados que estaba a cargo de cuida las tierras de Lothlórien, se encontrara lejos de estas, más en aquellos tiempo de guerra.

. – Lady Galadriel, me ha enviado a verle. Respondio Haldir, tampoco muy convencido de lo que decía, y comenzó a explicarle A Lord Elrond, que La dama blanca, no le había dicho más que "ve hacia Rivendel", y después de preguntarle el propósito solo recibió un silencio amable por parte de la señora de Lórien, y al dejar a cargo la seguridad de Lórien, y llevarse consigo una pequeña tropa, se dirigió hacia Rivendel, como le habían ordenado, y al acercarse, se encontró con aquella sorpresa que ambos Elfos ya conocían.

. – Ya veo, supongo que Lady Galadriel había avistado esto.

. – Es así entonces, Lord Elrond, ahora me permite preguntar ¿cómo le ha ido anoche?.

. – Por supuesto, acompáñame, Arwen nos espera en la sala. Dijo Elrond mientras hacia una elegante seña a Haldir para que lo acompañara, después de todo, era un tema que les concernía, y que podría tener gran relevancia o no, pero en los tiempos en los que se encontraban no podían bajar la guardia.

Asi se dirigieron de nuevo a la casa de Elrond, hacia una terraza que daba privacidad y a la vez dejaba ver los hermosos paisajes de Rivendel.

Acompañados de una brisa fresca y una calma celestial, Lord Elrond comenzó a relatarles la historia que la misma joven le había enseñado a él, cosa que sorprendió tanto a la estrella de la tarde como al caballero de Lórien, Lord Elrond les hablo sobre los aparentes dóndes de la humana.

Entonces también comenzó a relatarles la historia misma de la joven, una historia que parecía alegre y plena al comenzar, porque comenzó a decir que la joven era una princesa del lejano reino de Nitihinién, como les había dicho en la noche anterior, hija del Gran señor rey Aurén Nissandriel, Hijo del Gran caballero Arros, grandes humanos que habían emigrado hacia esas tierras en los tiempos de paz y que se habían refugiado y alejado de toda maldad o guerra que azotaba las demás tierras, casi para estar en un elegido exilio, y vivieron en equilibrio y paz hasta que sauron de nuevo comenzó revelarse y los orcos y sus sirvientes comenzaron a caminar y merodear la tierra, y encontrar aquel reino abundante y pleno para comenzar a querer dominarlo, sin embargo, nunca sucumbieron, pero entonces Elrond continuo diciendo que la hija mediana del Rey, la llamada, Auriél, fue capturada por orcos y llevada a las tierras de Mordor, fue entonces cuando Haldir interrumpió el relato y no pudo evitar una mueca de extrema confusión.

. – Pero, ¿con que propósitos?. Preguntó Haldir, aliviando también la cuestión de Arwen, que aunque ya sabía el terrible destino de Auriél que seguramente había sido en esas tierras, no para de preguntarse la razón de esto.

. – Como les dije, la señorita Auriél poseé una gran habilidad, incluso, me es difícil pesar que siendo ella una humana posea tal don, un don, que seguramente hubiera servido al enemigo. Confesó Elrond.

Con el silencio tenso que se estableció después de eso, Lord Elrond continuo el relato, hablándoles sobre el tiempo que estuvo presa en Mordor, varios meses, las torturas que recibió la joven y después como logro escapar, cosa que le sorprendió a el mismo como a los que le escuchaban, pues fue gracias a tales dones y al parecer algo que no lograba entender, pudo escapar de Mordor y llegar hasta su reino, pero solamente para darse cuenta que su hermano mayor y su hermano menor habían desaparecido hacia dos días y que, al quedarse sin sus hijos su padre el rey había caído en la tristeza y la desolación, y al día de haber llegado la princesa en pésimas condiciones, se avistaron a tropas de orcos acercándose, con eso y con la furia de haber de haberse enterado sobre las condiciones de su hija, el rey Aurén había decidido enfrentar a los orcos lo más pronto posible, alimentado por el odio y la desesperación, sin embargo, al ver la cantidad de orcos y que probablemente perecería ahí mismo al lado de su gente, más, cuando les relato como saruman se había hecho presente al frente de aquellas tropas de orcos, pidiendo al rey su servicio para sauron y el de su hija, cosa para la cual el rey se negó, provocando el golpe final a su tierra, más que antes el rey mando a su hija lejos de aquel caos.

Lord Elrond siguió relatándoles la historia, así como dándoles detalles que había logrado ver, la tarde ya había caído, así que Lord Elrond decidió parar, ya que era mejor esperar a que la misma princesa les relatara su versión de los hechos, aunque claramente, Lord Elrond ya había tenido asiento en primera fila para estos.

Haldir se retiró para ver a sus hombres y encargarse de los soldados de Nithinién que habían curado, se retiraba mayor informado, pero preocupado por aquella historia, que era otra prueba más, de que la oscuridad se iba acercando cada vez más.

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Aun en aquella terraza, Arwen se había quedado al lado de su padre.

. – Padre, has visto algo más verdad. La voz suave y dulce de su hija le hizo mirarle a los ojos, tardó en responder, quería pensar bien aquellas palabras.

. – Así es, he visto algo más allá, pero el futuro cambia y no podemos fiarnos de lo que ahora parece ser. Respondió para su hija, porque a pesar de haber visto aquello, sabía que habría mucho peligro en todo aquello, que solo podía ser uno de los tantos destinos que se podían armar y que el resultado nunca podría ser controlado.

Porque por el paso de los años sabía que las cosas de ese mundo tenían un precio, o una verdad que siempre los arrastraría hasta el día de su final.

Arwen asintió, y se retiró dejando a su padre admirando el paisaje de una temprana tarde, así como recordando en su mente la visión que había tenido, no podía negar, que era hermosa, pero, también sabía que la felicidad que sintió en aquella visión, era solo resultado de múltiples sacrificios y tiempos de tormentas y tempestades.

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Habían pasado tres días desde que los hombres de Nithinien habían sido refugiados por los Elfos de Rivendel, muchos ya se habían recuperado, y se habían presentado y puesto al servicio de Lord Elrond que le había estado informando sobre el avance de su princesa, Aunque sus heridas se habían recuperado bastante, había momentos en los que una gran fiebre azotaba el pequeño cuerpo de la joven, y tenían que mojar su cuerpo, y volver a curar las heridas, cosa que hacia personalmente Lord Elrond, ya que había algo en aquellas que no quería revelar a todo el mundo, algo que no podía entender muy bien, y que no sabía bien cómo manejar.

Haldir había partido de nuevo a Lórien el mismo día que tuvieron aquella charla, y para dar informes a Lady Galadriel, que, seguramente le volvería a mandar para estar a lado de Lord Elrond, o al menos eso es lo que se pensaba.

Todo había estado tranquilo además de eso, o para que los ojos de Rinvedel podía divisar, a parte claro, de que pronto la oscuridad se haría presente con más poder, por lo que muchos elfos se preparaban para ir a las tierras imperecederas, y entre ellos, Lord Elrond contemplaba a su bella hija, aunque esta, había evitado el tema siempre que se daba la ocasión de hablar de ello, pero el tiempo se acercaba y la decisión tenía que ser tomada y el no quería ver a su hija sufrir atada a por una realidad que no era la suya.

Pero entonces uno de sus caballeros se acercó a el presuroso.

. – Mi Lord Elrond, su hija lo llama a las habitaciones de arriba. Hablo con educación, Lord Elrond le agradeció y se retiró rápidamente, entonces Lord Elrond comenzó a caminar para dirigirse a aquel llamado.

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En la misma habitación de hace tres días, con una brisa fresca y un sol que no lastimaba la vista se encontraba la estrella de la tarde al pie de la cama cuidando donde una joven de piel blanca y cabello como la noche dormía, ahora con un gesto más tranquilo a Arwen se le había vuelto costumbre visitarle en algún momento del día para ir a revisarla, o tal vez por simplemente verla, ya que le despertaba mucha curiosidad y preocupación, pero en ese día en especial, había logrado ver como su cuerpo volvía a dar pequeñas señales de movimiento, que habían estado completamente nulas días atrás, cuando la fiebre subía sin motivo alguno.

Para la joven en la cama, comenzaba a sentir la suavidad celestial de aquellas mantas que la cubría y la suavidad infinita de donde quien sabe, se hallaba recostada, comenzaba a ser consciente de lo que le rodeaba, de un silencio cálido, de un viento calmado y fresco y el sonido del agua y de los arboles moverse, ¿es que acaso ya se encontraba en el paraíso? ¿o cómo había parado ahí?, la chica aun no podía abrir sus ojos, ya que apenas iba tomando las fuerzas para si quiera pensar, entonces comenzó a pensar, y después a sentir, y a ser consciente del dolor que había en su cuerpo, no era uno mortal como recordaba, si no uno más gentil con su cuerpo, o lo que el dolor podía llegar a ser. Comenzó a llamar a su cuerpo, a mover lo que podía o lo que inconscientemente se movía ante sus deseos de movimiento, movimientos que eran admirados con esperanza por la hermosa Elfa.

Entonces, todo vino a su mente de nuevo, todo los recuerdos y los delirios, todo lo que hizo y lo que pensó, pero ahora que sentía tales sensaciones de paz y amabilidad a su cuerpo comenzó a cuestionarse, por lo que, poco a poco, pudo abrir sus parpados, al principio, todo era una luz sumamente cegadora, algo que no había estado acostumbrada desde hacía mucho tiempo, ¿tiempo? Ya ni siquiera sabía que tiempo era, o cuanto había pasado. Entonces con más motivación fue acostumbrándose a la luz parpadeando varias veces y su entorno comenzó a tener forma, vio una pared adornada con plantas y telas hermosas, jarrones y mantas, fue cuando supo en que derecho o revés se encontraba, boca abajo en una de las más suaves telas que jamás había sentido, o al menos, ¿en los últimos momentos de su vida?, comenzó a querer reincorporase pero sentía aun mucha debilidad, así como hambre, pero pronto algo que interrumpió su atmosfera se acercó delicadamente.

. – Que bueno que ya despertaste. Un sonido dulce y amable la inundo, porque, ¿hacia cuanto no escuchaba una voz tan dulce?

Auriél no podía ver bien de todo a la persona que le llamaba, pues su sentidos aun eran bastante torpes y su fuerza era casi nada, sin embargo con un único sentido y a la ayuda de alguien pudo voltearse y observar ventanas que dejaban ver un paisaje hermosísimo, más hermoso de lo que alguna vez pudo ver.

Pero al momento de apoyar todo su peso ahora en su espalda, un malestar le invadió, un dolor cosquilludo le pico la espalda, por lo que por primera vez le hizo emitir un leve sonido.

. – Tus heridas han mejorado, pero aun te provocaran un pequeño malestar. De nuevo aquella melodía resonaba en su cabeza, no había estado todavía al cien por ciento de su entorno, hasta que la dueña de aquella voz se presentó en frente de sus ojos.

Algo hermoso, algo que Auriél hacia mucho no era testigo, de la belleza y la dulzura, una mujer de cabello castaño y largo con una piel blanca y suave y con ojos que parecían como las mismas estrellas de una tarde azul.

. – ¿Quién eres? . la voz débil, casi como susurro surco los labios de la joven, para sorprenderle, pues hacia mucho que no sentía lo que era emitir un sonido, que al principio ni si quiera ella misma reconocía ese sonido como su voz.

Arwen sonrio, estaba feliz de ver la cara de aquella bella durmiente con vida.

. – Me llamo Arwen, y estas a salvo.

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HEY

Queeee tal?

Bueno, creo ahora está un "poco" más claro el asunto no? Aunque, aun faltas muchas cosas por saber.

Espero que les haya gustado el cap y gracias a ti! ,Guest por tu review, el primero, el único y que me emociono jaja y espero que te siga gustando!

Y bueno pues los que lean déjenme con confianza todo lo que se les pase por la mente! Quiero saber que opinan! Y todo todo, sus quejas, dudas, recomendaciones, teorías, todo,

Bueno, me despido, cuídense, recomiéndenme, coman bien, vayan a la escuela, trabajo y! Nos vemos pronto! ;)