Hola a todos! Traigo el segundo capítulo del fic, no es muy largo así que espero que no se cansen mucho al leerlo :$

Gracias: Vidian y Kelly Kennedy por sus Reviews, me alegra que les haya gustado, sus comentarios me motivan a seguir :)

Sin más, el segundo capítulo, espero les guste.


Capítulo 2

Trabajando juntos

Claire se trasladó a trabajar en la D.S.O., durante su primer día de trabajo el lunes en la organización ella estuvo siendo guiada por una agente con nombre de Helena Harper, inmediatamente le causo buena impresión, era la actual compañera de Leon, pero ahora con su llegada, ella estaría encargada de entrenar a los novatos que llegaban recientemente, mientras que Leon se encargaría de convertir a Claire en una agente perfecta de la D.S.O. la idea de por sí no le incomodaba, a pesar de que Leon la hubiera besado, eso no cambiaba mucho, el había sido un gran amigo y apoyo para ella en los últimos 15 años, así que en lugar de disgustarle, se alegraba de trabajar con él, y así transcurrió su primer día de trabajo, un recorrido por las instalaciones.

-Por último y no menos importante la oficina de Leon.- Dijo una pelinegra a Claire mientras le guiñaba un ojo.

-Realmente creo que me va a gustar trabajar aquí.- Mencionó Claire entusiasmada. -¿Ahora que sigue?

-Umm… bueno, realmente no sé.- inquirió Helena dudosa. –Tal vez debamos preguntarle al jefe, el nos dirá que deberás hacer.

Y al jefe no se refería a otro que no fuera Leon, el era el actual encargado de la dirección de la organización, luego del fallecimiento del presidente él era el que debía estar a cargo.

Helena golpeó la puerta de su oficina, esperando respuesta.

-Siga.- Ordenó Leon sumido en documentos e informes.

Claire siguió detrás de Helena.

-Bueno Leon, es que ya le mostré a Claire todo el lugar, y ahora quiero dejártela a tu tutela para que comiences a instruirla en todo lo que creas necesario. – Anunció Helena.

-Claro.- Dijo Leon, aún concentrado en sus papeles. –Deja a Claire en la oficina, tu ve a hacer tus cosas.- Continuó tranquilamente.

Helena obedeció retirándose de la oficina, cerrándola luego de su paso. El silencio se presentó en el lugar, Leon, con una seña indicó a la pelirroja tomar asiento y continuó con su papeleo, Claire obedeció y por su parte sólo se limitaba a observar cada decoración de la oficina.

-Esta era la antigua oficina del presidente Benford, sigue tal como él la dejó.- Mencionó Leon sorprendiendo a Claire quien estaba sumida en sus pensamientos.

Ella sólo asintió.

Leon era un hombre completamente diferente, serio y centrado, nada que ver con ese antiguo policía novato que conoció tiempo atrás. Él realmente se sentía feliz con la presencia de Claire, aunque al principio no lo pensó así, luego se dio cuenta de que tal vez era la mejor oportunidad para conocer cuáles eran sus verdaderos sentimientos hacia ella, y ahora en su oficina todo le resultaba algo más claro, sin embargo ellos aún no había retomado su antigua relación y sólo se limitaban a hablar lo estrictamente necesario, Leon quería hablar de lo sucedido, por su parte Claire sólo deseaba olvidarlo, como si nada hubiera ocurrido.

Transcurrían los minutos y Claire empezaba a perder la paciencia, desde su estancia Leon no había dicho prácticamente nada.

-¿Y? – Rompió el silencio la pelirroja, algo enfadada.

- Ah.- Suspiró Leon. –Por hoy ya terminaste, nos vemos mañana temprano, a las siete en el gimnasio, debemos comenzar tu entrenamiento. –Dijo Leon, fingiendo desinterés mientras seguía observando las hojas que ocupaban su atención.

-Ok- Respondió Claire. -¿Algo más?

-Realmente no.- Mencionó Leon. –Miento, si, una cosa más.- Continuó, dejando algo sorprendida a la muchacha. -¿Tienes ropa deportiva o algo ligero? Si supongo…

-Te respondiste solo.- Habló.

-Debería ser lógico.- Se reprimió Leon. –Bueno, entonces tráelo mañana, puedes irte.

Claire asintió y abandonó el lugar, mientras recordaba que lo que tenía para vestir tal vez no era lo adecuado, se despidió con un simple «Hasta luego» y se dirigió a buscar su motocicleta, las oficinas ya estaban vacías, eran tiempos relativamente tranquilos, así que todos salían temprano de trabajar. «Tal vez ya es tarde». Pensó, recordando que Leon seguía en su oficina trabajando, quizá podría quedarse ayudándolo, pero no era adecuado, no luego de lo que hizo, aunque ella estaba segura de que el no intentaría volver a besarla o algo parecido, aún estaba enojada, no tanto enojada, más bien confundida, ella siempre había tenido sus sentimientos claros, al único hombre que había querido fue a Steve, pero el ya no estaba, y no planeaba repetir el sufrimiento que pasó en ese momento, ahora ella era completamente madura, a Leon siempre lo vió como a su mejor amigo, pero ahora de un momento a otro el declaraba sentirse confundido también, complicando sus emociones.


Al día siguiente Claire se vistió con lo más normal que tenía, empacando otro atuendo en su bolso, se dirigió hacia la D.S.O. a toda velocidad en su Harley-Davidson, ya iba tarde, y lo menos que quería era ver a Leon enojado por su retraso. Al llegar se dirigió inmediatamente al gimnasio, eran alrededor de las 7:30, y conociendo a Leon como lo conocía, sabía que no le iba a gustar nada su llegada tarde. En el camino se encontró con Helena.

-Redfield, ya vas tarde.- Dijo la pelinegra. –Mas te vale que trabajes bien hoy.- Le sugirió en tono de burla.

-Lo siento Helena, voy de afán. – Y salió corriendo hacia el gimnasio.

Al llegar, se encontró con un Leon enojado, con el ceño fruncido y cara de pocos amigos. «Mierda» pensó Claire mientras saludaba tímidamente al rubio que se encontraba sentado esperándola.

-Llegas tarde.- Dijo serio. -¿No entrenarás con eso, o si? – Observó fijamente a la pelirroja. –Ve y te cambias. – Ordenó finalmente.

Claire sólo asintió y se dirigió a los vestidores que habían en el gimnasio. De su bolso sacó un top color rosa claro y una pantaloneta color negro, en realidad su atuendo era bastante parecido a lo que usaba mientras estuvo en Raccoon City, se observó en el espejo mientras se colocaba sus tenis adidas color blanco.

-Debí haber comprado algo más…- Suspiró, mientras observaba su esbelta figura en el espejo, el top sólo cubría sus pechos, dejando al aire su abdomen, mientras que la pantaloneta que era más bien un short que dejaba al descubierto prácticamente sus piernas.

Salió del vestidor, al regresar al lugar en donde se encontraba Leon, este la miro de arriba hacia abajo, sonrojándose un poco, para luego volver a mirarla seriamente ocultando la reacción que esta le había causado.

-Bueno, creo que es algo más cómodo de lo que esperaba. –Dijo por fin, apartando su mirada de la pelirroja.

-Es provisional.- Respondió la muchacha sonrojándose. –Invitaré hoy a Sherry de compras, y compraré algo que… tenga más tela.

-Como quieras.- Dijo secamente, mientras que en su mente se reprendía el comentario, el mataría por verla así todos los días.

-Ok, entonces empecemos.

Y así fue, Leon comenzó con un calentamiento, luego entrenaron combate cuerpo a cuerpo, y la mañana se pasó así, él tratando de no desconcentrarse con la vista que le proporcionaba la pelirroja, pero en realidad era algo difícil, al final, si tendría que comprar algo con más tela, por su parte ella no era del todo novata y a pesar de nunca haber recibido entrenamiento, su hermano le había enseñado algunas cosas dándole un poco de competencia al agente Kennedy. Llegó la hora del almuerzo.

-¿Terminamos?- Preguntó la muchacha, jugando con sus puños en seña de querer seguir entrenando.

-Si Claire, terminamos el entrenamiento hoy, debo felicitarte parece que no necesitaremos más de una semana para terminar tu combate cuerpo a cuerpo. – Respondió el agente. –En la tarde te mostrare documentos y esas cosas que considero necesarias.

-Vale, entonces nos vemos después del almuerzo.

-¿Antes no quieres bañarte? Estamos algo sudorosos. – Mencionó Leon, para luego caer en cuenta de que la pregunta podría tomarse como invitación.

-¿Bañarnos? – Indagó la chica, exaltada y colorada.

-¿Juntos? – Se sorprendió. –Yo no dije eso.

Claire se quedó unos segundos pensativa. –Bueno. – Continuó dudosa. – Iré a tomar una ducha, después de todo no quiero quedarme así. – Dijo mientras le guiñaba un ojo.

Leon se sentía confundido, Claire le pidió que olvidara el beso, que todo siguiera igual, pero ella no actuaba así, era fría y reservada, lo más cerca que estuvo de volver a sentir el mismo ambiente de siempre fue cuando ella se dirigió a ducharse, de resto, era como si fueran unos desconocidos.

Leon salió a comer solo, como de costumbre, de vez en cuando invitaba a Hunnigan, pero esta rara vez aceptaba salir con él, por su parte Helena comia con Sherry y Hunnigan, algunas veces Leon se unía a ellas, pero lo normal era que el comiera solo o en su defecto con Sherry, hoy no era la excepción, con la llegada de Claire, quien salió a almorzar con Helena e Ingrid, ellas la invitaron, después de todo les hacía falta Sherry quien salió en una misión, Claire y Sherry tenían una relación muy estrecha, haciendo que fácilmente Claire se uniera al grupo.

Luego de la hora del almuerzo volvieron a su trabajo, se despidió de las muchachas y luego de eso se dirigió al gimnasio, pero luego recordó que Leon le dijo que ya no entrenarían más ese día, así que se dispuso a sacar su celular para llamarlo, pero antes de hacerlo un mensaje llegó.

"Claire, estoy en la oficina, acá te espero, no tardes. "

Era de Leon, ellos acostumbraban a mandarse muchos mensajes, pero esos últimos días no lo habían hecho, sonrió pues al parecer no parecía disgustado, eso la alegró, tal vez después de todo seguían siendo los mismos amigos como antes. Claire se dispuso a volver a la oficina, donde durante lo que quedaba de tarde se dedicaron a mirar documentos, información y otras cosas que Leon consideró que Claire debería de conocer, y así fue hasta que llegó la hora de irse cada uno por su lado, con una despedida normal.

Así transcurrió la semana, entrenaban en la mañana y revisaban documentos y hacían papeleo durante la tarde, su relación había vuelto prácticamente a la normalidad, el estar juntos les estaba haciendo bien, tanto que el jueves Claire no almorzó con sus nuevas compañeras y lo hizo con su amigo. Era viernes, ese día no revisaron papeleo, Leon se dedicó a mostrarle a la pelirroja las diversas armas que se tenía permitido utilizar, dándole una Blacktail, el consideró que era un arma adecuada para Claire.

-Utilizarás esa durante las misiones.- Ordenó el agente. –Sólo durante las misiones.- Enfatizó.

-Claro Agente Kennedy. – Bromeó colocando su mano en su frente en señal de obedecer a orden de su capitán. –No crea que me gusta usar armas.

-Lo sé Claire, y eso me preocupa…

-No lo hagas Leon, sabes que soy fuerte. – Dijo intentando calmarlo, mientras extendía sus brazos y le mostraba sus "músculos".

Leon rió. –No me dejaste terminar, me preocupan todos los enemigos que podamos encontrar.

-Lo sé Leon, estarían perdidos si se encontraran conmigo.- Bromeó guiñándole un ojo.

-Ahora me preocupo por mí el día que te llegues a enojar conmigo. – Dijo fingiendo miedo, mientras levantaba sus brazos como quien se entrega a la policía.

Ambos rieron, el ambiente entre ellos era muy ameno, realmente se divertían, como en aquellos tiempos de Raccoon City, siempre buscando el lado bueno de las cosas. Ya se alistaban para volver a casa luego del trabajo.

-Claire, ¿Quieres ir a cenar conmigo?- Invitó Leon a su acompañante, causando sorpresa en esta.

-¿Me estas invitando a comer?- Preguntó, parecía incrédula.

-Sí, ¿Por qué no? Antes lo hacíamos cuando podíamos y pensé que hoy era un buen momento.

-Claro Leon, pero déjame me voy a cambiar y a alistar.

-Genial. Si quieres te llevo a tu casa y espero.- Le propuso el rubio.

-No es necesario, nos vemos en el lugar.

-No, déjame recogerte entonces.- Repuso Leon.

-Bueno, está bien.- Suspiró Claire. -¿Pasas por mí a las ocho?

Leon asintió, quedando así en su primera cena en mucho tiempo, ya no había nadie, Helena estaba en una misión y Hunnigan salió temprano, cada uno se dirigió a su casa, esperando ansiosamente por la hora de verse de nuevo, si, ciertamente habían vuelto a ser los mismos de antes, y en sólo una semana.


Claire tomó un baño, se lavó el cabello y arregló, cepillándolo y creando algunas ondas en las puntas, dejando su flequillo en la frente como siempre solía tenerlo, envuelta en una toalla color blanco buscó en su armario algo que ponerse, pero no sabía qué era lo indicado, no sabía exactamente a qué lugar la llevaría Leon, así que tomó su celular para enviarle un mensaje.

"Leon, ¿A dónde vamos a ir esta noche?"

Se maquilló mientras llegaba la respuesta.

"Es sorpresa."

¿Sorpresa? Claire se confundió, tenía que saber, o al menos tener una idea para saber que vestir. Volvió a enviar un mensaje.

"Que sorpresa ni que nada. Leon por favor dime para saber que debo vestir."

Y la respuesta no tardó en llegar.

"Sé perfectamente que con cualquier cosa te verás hermosa.

Pero por si acaso, usa algo formal, pero no muy elegante."

Y esa respuesta la dejó en una situación peor, Claire no sabía que usar, y a la única que podría recurrir en estos momentos era a Sherry, la llamó, esperando que no hubiera salido con Jake o algo parecido.

-¿Aló?

-Sherry, necesito tu ayuda urgente.- Dijo la pelirroja desesperada.

-¿Claire? ¿Qué pasó? – Indagó la rubia con preocupación.

-Es que hoy saldré con Leon, pero no se que ponerme. – Dijo. -¿Podrías venir a ayudarme?

-¡Claro que sí! – Afirmó Sherry con emoción. –Estoy allá en cinco minutos, me lo tienes que contar todo, chao.

Antes de poder decir algo, la rubia le había colgado, y alrededor de unos diez minutos ya estaba tocando su puerta. Claire salió aún con su toalla.

-Dijiste cinco minutos, no diez.- Dijo la pelirroja simulando enojo, para luego soltar una risa.

-Había mucho tráfico.- Respondió rápido. –Ahora dime a donde irás con Leon.

-Pues no me dijo a donde, sólo dijo que visitera formal pero no muy elegante.- Respondió confusa.

-Bueno, vamos a mirar en tu armario, tienes muchas cosas que no usas, mientras dime que pasó, no hablaste mucho después de lo ocurrido en el bar, supuse que algo pasó con Leon, pero…

-No pasó nada ¿Quién te dijo que algo paso?- Interrumpió algo nerviosa.

-Nadie me dijo nada, pero ahora con tu reacción me tienes que decir. –Dijo ocupada pero perspicaz, revolviendo el armario, hasta que lo encontró. -¡Este es!

-¿Qué es qué? ¿El vestido?

-Si tonta. – y le entregó un vestido azul claro de tiras, con un cinturón arriba de la cintura debajo del pecho. –Pruébatelo y miramos que tal.

Claire obedeció y lo vistió, le quedaba perfecto, era formal pero relajado, tenía algunos apliques de flores de pequeñas perlas blancas, quedaba un poquito arriba de las rodillas, se veía muy bien, perfecta para la ocasión "sorpresa". Sherry sacó unas sandalias azules también de unos 20 centímetros.

-Te ves hermosa.- Dijo Sherry con voz de niña emocionada.

-Gracias.- se sonrojó Claire. -¿No crees que están algo altos?- dijo señalando las zapatillas.

-Claro que no, están perfectos, todo está perfecto. – y levantó su pulgar en señal de aprobación. –Entonces, ¿me dirás que pasó el viernes en el bar?

-Sherry… es que…

-¿Qué? ¿o más bien fue algo por tu provocadora pinta deportiva para entrenar?

-Eeeh, también, pero…- Claire suspiró –Es que Leon me besó en el bar luego de curar sus heridas, y…

-¿Te besó? ¡Oh por Dios! Ya sabía yo. – Dijo como si fuera algo que esperaba. –Y me alegro de no haberte hecho comprar otro atuendo para entrenar, más bien me alegro por Leon.- Le guiño un ojo.

-Pero Sherry, es que Leon…

Interrumpió el timbre, era Leon, eran justo las ocho y Claire ya estaba lista. Sherry corrió a abrirle la puerta.

-¡Leon!- Exclamó alegre, abrazando efusivamente al rubio.

-Sherry, que linda estas.

-Gracias, puedo decir lo mismo, te ves bien.- Dijo colocando una mano bajo su barbilla detallando el atuendo de Leon, una camisa blanca con los tres primeros botones sueltos, un pantalón negro y su saco negro, elegante y sofisticado. –No nos veíamos hace cuanto, ¿desde lo del bar?

-Más o menos. – Asinitió León sonriendo. -¿Y Claire?

-Voy.- Gritó la pelirroja. –Hola Leon.

Claire salió con un ligero rubor en las mejillas, combinaba con su cabello. Leon se quedó observándola detalladamente, sólo una palabra podría definirla: Perfecta.

-¿Leon?- Sherry preguntó mientras agitaba su mano en frente de Leon para que reaccionara.

-Sherry, nos vamos. - Dijo acercándose a Leon. -Vete a casa, yo veré juiciosa.

-Tú sabes que siempre es así.- Respondió la rubia mostrando inocencia. –Toma tu bolso, ahora me voy a mi casa, no te preocupes.

Dijo y los sacó forzosamente del apartamento de la pelirroja. Leon abrió la puerta de su convertible BMW Z4 negro, dando paso a Claire, ella siguió tomando el asiento del copiloto, una vez todo listo Leon se dirigió a un distinguido restaurante del centro de Washington, era un restaurante campestre, Claire nunca había comido allí, pero si había escuchado del lugar, Leon estacionó el auto y descendieron de él.

-Buenas noches.- Dijo un amable mesero. -¿En qué puedo colaborarle?

-Buenas noches. Estoy por una reservación, a nombre de Leon S. Kennedy.

-Si señor Kennedy, síganme ya los llevo a su mesa.

Parecía que para tener una reservación en ese lujoso restaurante debía tomar meses de espera, era elegante, con clase, las mesas bien dispuestas, manteles y cubertería adecuados, decoraciones en las paredes, hermosos cuadros colgados y elegantes lámparas. Leon se lució con esta invitación. Pero luego pasaron a un pasillo que los llevaba a un lugar completamente diferente, no habían más de tres mesas dispuestas posiblemente a los más distinguidos, eran al aire libre, dejando ver un espléndido jardín, con una fuente, y gran variedad de flores hermosas, las luces eran adecuadas y hacían del ambiente algo mágico. El mesero indicó la mesa, y ambos tomaron asiento.

-Ya regresan a atenderlos, disfruten nuestro servicio por favor.- Mencionó el mesero y abandonó el lugar.

-Wow Leon, jamás esperé esto.- Dijo Claire con la emoción notándose en el brillo de sus ojos. Leon estaba satisfecho.

-Quise traerte aquí, a decir verdad yo tampoco había venido, pero es tan bueno como habían dicho.

-¿No habías venido? Bueno yo tampoco, sólo escuché algo de Jill y Chris el otro día pero no más.

-No, pero no me arrepiento.- Dijo Leon observando el placentero lugar y luego a su hermosa acompañante.

Llegó el mesero con los menús, ellos no tardaron en pedir elegantes platos que a penas y sabían pronunciar su nombre, acompañados de un vino seco. Brindaron.

-No habíamos celebrado nuestro reencuentro.- Dijo el rubio bastante complacido.

-No, gracias por la invitación ¡Salud!. – Mencionó la muchacha algo tímida.

Y Pasaron un par de horas de charla, se sentían cómodos en confianza, hablaron de lo que habían hecho últimamente, sus expectativas para el futuro, también de el gran progreso que tuvo Claire en su entrenamiento esa semana, y con los cumplidos de Leon se avergonzó, luego de pedir el postre siguieron hablando, esta vez de temas algo más personales, llegó el tema del beso, Leon sólo lo quiso ignorar, y Claire entendió el mensaje. Una vez finalizada la cena agradecieron y volvieron al auto.

-¿Y ahora? ¿Qué quieres hacer?.- Dijo Leon preparando el auto para arrancar.

-¿Cómo? ¿Hay más?- Indagó la pelirroja algo sorprendida.

-Sí, ¿por qué no? La noche es joven.

-Bien entonces que propones.- Mencionó la chica tratando de ajustar el cinturón de seguridad.

Al parecer algo pasó con el cinturón así que Leon se propuso a ayudarla. Pero en un momento Leon posó sus cálidas manos en la pierna de Claire, rozándola por encima de la tela del vestido. Se separó inmediatamente.

-Lo siento.- Se disculpó apenado. –Era una cena de amigos y…

-No te preocupes, fue un accidente.- Dijo la chica. –Estúpido cinturón…

Leon la observó fijamente, de nuevo sus labios lo estaban tentando, no lo dudó esta vez y se abalanzó sobre la pelirroja posando sus cálidos labios en los de ella, masajeándolos tiernamente, sin importar que pensara su acompañante había cedido a sus deseos y no se arrepentía, realmente deseaba hacerlo, esta vez para su sorpresa, Claire le siguió el beso, y así estuvieron unos momentos, un cálido beso que los dejó a ambos sorprendidos, Leon miró a los orbes azules de Claire, como quien pide aprobación para continuar y volvió a besarla, a diferencia que ya no fue tranquilo y pasivo, sino lleno de pasión y deseo, y para la sorpresa de Leon, quien tomó la iniciativa no fue otra que Claire, su lengua le acariciaba con tal lujuria que si seguía haciéndolo no podría resistirse, él por su parte sólo se dedico a seguir con su lengua explorando y saboreando todo su paso, a la vez que acariciaba suavemente la pierna ya desnuda de Claire. La incomodidad del auto se hizo presente y Leon se apartó de ella agitado.

-¿Quieres ir a otro lugar? – Preguntó dudoso, con la respiración alterada.

-Si…- Respondió Claire en una situación similar a la de Leon.

-¿A dónde quieres ir?

-¿A tu casa? – Preguntó la muchacha insegura sobre su ofrecimiento.

-Claro.

Ambos sonrieron. Leon tomó la avenida principal saliendo rápidamente hacia su apartamento, emocionado e impaciente a la expectativa de lo que pudiera pasar esa noche.


Hasta aquí el capítulo, ya se, ya se, ha sido corto, pero sustancioso (?)

Espero les haya gustado :) Gracias por leer :3

Nos leemos en el próximo ^^