Nota: El capitulo 1 tuve que dividirlo en dos por lo largo que era, es por si acaso alguien se confunde xD ¡Saludos!

CAPITULO 2 "El pergamino"

Defteros la tomo del brazo con suma rapidez y la jalo hacia su cuerpo, ya que vio perturbado como rocas y rocas se desprendían, pero curiosamente al caer unos cuantos metros… estas desaparecían, sin dejar rastro alguno… Bajo su mirada para saber si la chica había visto lo que él, pero para su alivio; ella aun mantenía su rostro oculto en su pecho masculino. Volvió su atención, observando mas atentamente como en la pared de aquel risco; se formaba un agujero, como si fuera una cueva… un presentimiento lo invadió y cada célula de su cuerpo ardió en pura energía.

La chica entre sus brazos, por fin voltio y se quedo atónita ante lo que sus crédulos ojos veían.

-¿Qué fue eso?- chillo y miro a su salvador. Este estaba sumergido en sus pensamientos, mirando la cueva aparentemente recién hecha, estaba realmente intrigada, ¡Como pudo aparecer así de la nada! Ella no había escuchado ninguna roca chocar contra otra hasta desparramarse en la base del volcán. La verdad no estaba segura de lo que paso, solo sintió como se había resbalado, y su alma bajar súbitamente a los pies, segura que moriría, pero él la había sujetado y salvado… distraídamente se acordó en donde se encontraba exactamente y estaba muy apegada al supuesto demonio que era realmente atractivo ahora que lo veía más de cerca, pero sus nervios se dispararon.

Ella comenzó a temblar y eso fue suficiente para traerlo de vuelta a la realidad. Y sin más palabras y pérdida innecesaria de tiempo, la tomo por la delgada cintura y la alzo, no se sorprendió en absoluto que la joven no pesara mucho. La oyó chillar, pero sabiamente no forcejeo... Yohan, inteligentemente ya estaba en el borde con el pecho en la tierra y los brazos estirados hacia ellos, el la tomo de las manos y Defteros la elevo todo lo que pudo, sintiendo como la jalaban y la ponían finalmente a salvo. Él bajo los brazos y miro nuevamente hacia la cueva, que parecía que lo llamaba con leves susurros…

La muchacha se asomo, pero se aseguro de no estar demasiado cerca de la orilla.

-Perdona por tantas molestias-balbuceo, pero luego parpadeo al recodar como la había ayudado, entonces su pequeño sonrojo de vergüenza: se transformo en uno de verdadera molestia- ¿Estas demente verdad? ¡Pudimos caer y a ver muerto!-dijo aterrada, y ya que al haberla alzado, él no pudo sostenerse de ningún lado y su equilibrio era lo que decidió sus vida, sus palabras eran reclamos bajos para que solo él la escuchara- ¡Si perdíamos la vida, te iba a perseguir por todo el infierno para darte una tortura espantosa por toda la eternidad!-lanzo venenosamente, le importaba poco, como el joven a su lado se quedaba con la boca abierta por la horda de insultos que salían de sus femeninos labios.

-Eso es un gracias supongo…-refunfuño mirándola de nuevo- Te hubiera dejado caer… Así una torpe menos en el mundo-comento sonriendo.

A ella se le puso la cara roja de la furia, mordiéndose el labio inferior, claramente controlándose, para no volver a bajar y estrangularlo.

Defteros comenzó avanzar hacia la cueva con mucha decisión eh intriga, pero antes de ingresar les señalo- Ni una sola palabra sobre esto-vio como el chico asintió obediente y temeroso pero la joven lo intentaba atravesar con la mirada- Y por favor…-comenzó a decir mirando a Yohan, este se puso alerta- No dejes que cometa ninguna otra estupidez…

Sabía que eso la provocaría, pero admitía en secreto que molestarla lo aliviaba en cierta manera, aun recordaba con claridad su rostro deforme y pálido por el miedo, eso lo había perturbado de alguna manera.

Primero la joven se quedo perpleja antes sus palabras, pero no tardo en invadirle la furia-¿No eres un verdadero demonio? ¡Pues deberías serlo!-ya sin temerle en absoluto lo único que quería era darle una buena patada en la ingle.

-Y tu dime… ¿Alguna vez fuiste muda?-pregunto al seguir oyendo los insultos que le dedicaba por lo bajo, pero que el escuchara perfectamente gracias a su sensible audición, la chica sí que tenia saliva para gastar.

-Claro que no-digo aun molesta pero ahora ligeramente confundida.

-Pues deberías serlo de ahora en adelante…-oyó nuevas ofensas y varias amenazas de muerte de parte de ella. Pero las ignoro, mientras se adentraba a la caverna y se sintiéndose verdaderamente extraño.

El interior era sumamente oscuro, como si la oscuridad quisiera devorar todo rastro de luz que quisiera alumbrar sus siniestras profundidades, ni si quiera su gran experiencia en esos terrenos lo podían ayudar a descifrar que tan profundo era. Mientras se adentraba, escalofríos pasaban a través de él, odiaba ir a ciegas, desconociendo los peligros que podría tener aquel misterioso lugar. Una idea se asomo por su cabeza, y comenzó a tantear las paredes, pasando sus dedos ágiles por las rocas, buscando… sonriendo, hallo una franja de piedras ardiendo. Desenvolvió las vendas en sus muñecas y se las coloco en su mano derecha, cubriendo bien los nudillos. Ya preparado, respiro hondo y con toda su fuerza reunida en su puño; y la descargo en la pared, haciendo que la dura roca se fragmentará haciéndose añicos desmoronándose por el suelo. Miro con satisfacción como un pequeño riachuelo de magma fluía entre las rocas. Tomo un poco del espeso líquido en su mano hasta tener lo suficiente, la lava se elevo dando pequeños giros armoniosos. No iluminaba más que una diminuta vela, pero por lo menos veía por donde pisaba, ya que fácilmente podría encontrarse con un terreno inestable y este cedería y la tierra o más bien el volcán; se lo tragaría; devorándolo hasta las profundidades más inhóspitas, como fácilmente sucedió el extraño sucedo del derrumbamiento ocasionando así el descubrimiento de aquel sitio… Defteros volvió a encarar el tenebroso interior de la misteriosa cueva y comenzó caminar… Podía sentir el vaporoso calor adherirse a su piel, pero no se sentía ni escasamente incomodo por esa razón, mas bien era la extraña energía que parecía provenir desde lo más hondo de la caverna, como si estuviera llamándolo… invitándolo para que descubriera todos y cada uno de sus secretos…

Pero mientras más avanzaba, más comenzaba a pensar que aquella cueva o túnel, no poseía fin alguno. Había recorrido una larga distancia, pero a pesar de eso no divisaba un fondo. Si seguía así, lo más probable era que llegase al otro lado del volcán, y sin contar que empezaba a perder la paciencia. Quería retroceder y olvidarse de ese extraño asunto, sin embargo, una poderosa fuerza que no era suya; lo impulsaba a seguir adelante. Seguramente se estaba volviendo paranoico o muy estúpido en tal caso…

Llego a un punto, en que realmente considero marcharse, pero elimino aquella idea; cuando a los lejos diviso una pequeña fuente de luz rojiza. Eso le dio la suficiente motivación para caminar aun más rápido, en grande zancadas. Inesperadamente su corazón comenzó a latir con fuerza, desbocado, seguramente por las ansias que estaba comenzando a surgir de lo más profundo de su ser. Y la curiosidad lo inundaba con creciente velocidad, porque estaba más que claro que allí había algo sumamente importante… y su instinto así se lo gritaba.

En el momento en que se fue acercando; pudo ver el magma brillante iluminando todo a su alrededor, lo cual le pareció natural, pero lo que lo perturbo, fue que aquel túnel, efectivamente lo había llevado directamente al centro exacto del rugiente volcán. Ríos y cascadas de roca derretida estaban por doquier, creando una escena llamativa y digna de admirar. Y si alguna vez estuviese en el infierno, seguramente el calor seria casi igual al que estaba sintiendo, pero agradecía enormemente su gran habilidad de soportarlo, ya que, cabía destacar, que otra persona en su lugar, estaría más que muerto…

Barrió la estancia con la mirada, analizando cada detalle sin saltarse ninguno. Buscando exastiguamente cualquier cosa que lo haya atraído y llamado hasta allí con tanta persistencia… finalmente algo llamo capturo toda su atención. Justo al otro lado de la caverna; en las rocas había una seria de grabados, como si fuesen símbolos oscuros, además de extraños… ahora estaba más intrigado que nunca. Busco la forma más segura de llegar a ese extremo de la cueva. Dejo caer la lava que suspendía en su mano, allí había más que suficiente luz natural para poder guiarse. Diviso un borde angosto, que rodeaba las paredes completamente, formando casi un circulo completo y creando a su vez; un gran pozo de magma… le pareció mucho más conveniente ir por el borde a que zambullirse en la piscina ardiente, su cuerpo podía aguantarlo, pero no le apetecía averiguar sus límites con la lava.

Tomo una gran bocanada de aire, preparándose. Y se dispuso a marchar hacia la orilla rocosa, pegando la espalda desnuda en la irregular pared, arañándose con las filosas piedras, mientras daba pocos pero largos pasos. Pequeñas cascadas de magma chocaban debes en cuando contra él, pero Defteros utilizaba su poder para repeler toda clase de daño, así mismo continuo… hasta llegar al centro de su recién atormentado y ansioso pensamiento.

Lo primero que hizo fue deslizar la yema de los dedos por la intrigante escritura ennegrecida totalmente, que embarcaba un gran parte, no sabía que idioma era, pero estaba seguro que no era un montón de garabatos sin sentido plasmado en la pared porque si, quien fuese que lo haya hecho, no era una persona nada normal. Detallo muy bien cada símbolo, y sospechosamente le parecía más que familiar, aunque jamás en su vida había visto algo semejante. Se detuvo en aparentemente una frase, y casi al terminar de verla, en su mente apareció como un rayo una simple palabra, Proteger…ese era el significado de esa frase, algo en su interior le decía que era así, estaba tan seguro que apostaría su propio pellejo y… de algunos mas. Distraídamente sus dedos encontraron una irregularidad demasiado notoria en las rocas, con una forma curiosa. Se inclino para poder examinarla más de cerca, y su aliento se detuvo cuando al tocarla con ambas manos, esta se fundió, chorreando en pequeños hilos de magma hacia el suelo… dejando ver un orificio completamente rectangular, casi perfecto. Algo brillo en el interior, una luz dorada y cálida que le llego a cada rincón de su cuerpo. Era una sensación conocida, lo embriagaba de sentimientos buenos, bondadoso. Se sentía extraño porque esas emociones no eran suyas ni mucho menos… él no era un ser malvado, pero no llegaba a fluir de el esa calidez tan pura… Y un cuerno, él era un demonio, no podría tener nada de eso.

Quería saber que producía ese resplandor, tenía que a ver algo allí que lo causaba. El problema es que no estaba seguro de introducir la mano para averiguarlo, a no ser que algo se la arrancara de un mordisco o algo por el estilo. Pero sabía muy bien que se arrepentiría y maldeciría toda su maldita vida si no lo hacía y contando que aquella pureza no podría contener nada malo… o eso pensaba. Qué más da, podría sobrevivir sin una mano, además que la tecnología estaba muy avanzada para hacerle una mano biónica…

-Por cada uno de los Dioses… me estoy volviendo realmente loco-murmuro entre dientes.

Y sin más tiempo que perder; introdujo la mano en la abertura, que justamente era el tamaño para él. Comenzó a sentir ligeramente más caliente y tuvo que meter el brazo completo hasta el hombro para poder alcanza la cosa. Cuando rozo algo lizo; su corazón salto, quizás estaba solo un poco nervioso… sujeto con firmeza el objeto; y al instante una buena descarga lo invadió desde el brazo hasta recorrer cada parte de su cuerpo. Eso lo hizo retroceder con rapidez y estuvo a punto de soltar y lanzar lo que fuera que hubiese agarrado, pero se contuvo. Con la respiración algo agitada, la sensación de electricidad se esfumo, alzo el dichoso objeto… y descubrió que era un pergamino, sin embargo este no era nada simple. Era un estuche dorado con unos diminutos grabados casi imposibles de ver, pero si que tenia intrincados símbolos y adornos rodeándolo. Sin más que perder, lo destapo con absoluta facilidad. Sacando el papel enrollado, este parecía viejo, pero no estaba roto al parecer… el sello era como si fuera nuevo, se asemejaba a un broche en forma de escudo de oro solidó. Por pura curiosidad, lo toco para buscar la forma de abrirlo y descubrir de una vez por todos los secretos que contenía.

Pero algo inesperado sucedió al solo rozar aquel sello… miles de imágenes surcaron por su mente, estas pasaban a tal velocidad; que no lo dejaba apreciarlas todas… aun así pudo identificar algunas…

Una joven de larga cabellera de color lila.

Su cuerpo rodeado por lava.

Vestimenta dorada cubría su cuerpo.

Su hermano con una mirada distinta; impregnada de maldad, junto con una sonrisa cruel.

Y finalmente lo volvió a ver, pero ahora con una profundo cambio…

Sus ojos demostraban asombro, dolor… y un terrible arrepentimiento.

Y todo se volvió negro.

Defteros regreso a la realidad tan bruscamente como se había ido. Su propia respiración era forzosa, gotas de sudor resbalaban por su frente. Sujetaba aun el pergamino sin abrir, con tanta fuerza, que los nudillos se le pusieron blancos. No podía creerlo, simplemente no podía, la última visión, había sido como en cámara lenta, y en carne propia, como si realmente estuvo allí. Pudo oír los latidos fuertes pero muy pausados de su corazón antes de que este se detuviera y lo hubiera tragado la completa oscuridad. Y su hermano con dos personalidades muy distintas… un frió intenso lo invadió ante las frescas imágenes, acompañado de un sufrimiento tormentoso. ¿Que había sido eso? ¿Una vista de su futuro? No imposible, no parecía ser el futuro los trajes parecieron ser armaduras con nada de tecnología… quizás ¿Fue un recuerdo de su pasado?

Una risa completamente amarga surgió de su garganta. Tonterías, tal vez aquel calor no le afecto el cuerpo, pero si la mente, eran delirios… si eso debía ser. Unos simples y sumamente estúpidos delirios.

Sin embargo, aunque trataba en lo posible por creérselo… sabía bien que no era ningún delirio, algo se lo decía, no sabía que o quien… Pero se lo decía.

Algo lo alerto. Miro de reojo hacia su derecha.

-Que listo eres, pues claro, ya estas hecho todo un hombre amigo…

Defteros encaro al sujeto, con total tranquilidad, sin sobresaltarse. Vio a una persona sentada sobre una gran roca con las piernas cruzadas y vistiendo ropa oscura pero elegante. La tenue luz rojiza del magma, creaban siniestras sobras en su rostro, haciéndolo parecer un ser maligno. Lo estudio detenidamente sabiendo de ante mano que no era corriente, sus ojos castaños deslumbraban algo más que simple frialdad…

Apretó con más firmeza el pergamino, tratando en lo posible de ocultarlo de su aguda vista, pero estaba consciente que ese era el motivo del porque estaba allí. Acaso ¿Lo había liberado él?

-Oh no te preocupes amigo, no me interesa el pergamino… es más, lo necesitaran, ya que tiene una valiosa información de cierta personita-dijo el hombre sonriendo ampliamente. Defteros parpadeo creyendo ver una hilera de dientes afilados. ¿Lo que estaba pasando era real?

-Si no vienes por eso… ¿Por qué estás aquí?-hablo con voz firme y autoritaria. Descartando la idea de que lo venía a buscar a él.

El extraño sujeto simplemente se recostó en la pared rocosa, claramente sin afectarle en absoluto el intenso calor. Coloco su sombrero de copa en su dedo índice y le dio un par de giros, tomándose su tiempo para responder- Solo quise presenciar el comienzo de la obra. Ahora todo empieza a encajar, solo hace falta que los personajes se reúnan al fin- dijo encogiendo levemente los hombros, sin borrar aquella peligrosa sonrisa.

El demonio de la isla gruño ante su confusión, ya que el tipo estaba mucho más loco que él y decía una horda de puras patrañas.

-¡Wah! Sigues igual de gruñón. Y ese aire de miedo que influyes en las personas es tan característico de ti, sencillamente no has cambiado en nada amigo, eres tal y como te recordaba…-comento aparentemente feliz, pero en un momento a otro su expresión se volvió repulsivamente maligna- ¿Y tu querido hermano mayor, es el mismo también?

La sangre en su interior se calentó de pura furia, al oír la mención de su gemelo, pero su ira se enfrió en seguida al darse cuenta que aquel ser lo conocía desde hacía ya bastante tiempo. ¿Quién rayos era?

-¿Quién eres? ¿Y de que maldita obra hablas? –pregunto con suma cautela y con total serenidad. Mientras una lenta rabia comenzó a bullir en su interior. No sabía por que, pero ya le tenía un intenso odio que no era en nada natural.

-Por ahora soy solo un Espectro-comento pensativo, pero con un gesto casi infantil. Volvió a sonreír- Como soy un excelente director en lo que se trata de la obra de la vida; me convocaron después de tanto tiempo-explico con tranquilidad, dándose ligeros golpecitos en la barbilla con el sombrero-Te diré un secreto…-murmuro un poco más bajo. Inclinándose hacia delante, como si quisiera que nadie más lo supiera-Dejare que te lleves el pergamino. Porque si no todo se atrasara y sinceramente sería muy aburrido ¿No lo crees?

Defteros entrecerró los ojos en molestia. Estaba arto de su jugarreta eh incoherentes palabras. Quería estamparlo y golpearlo contra la pared hasta que le dijera la verdad. Apretó los dientes con fuerza, tratando de contenerse. ¿El tipo se creía un espectro? Pues excelente, él era todo un Demonio.

-Aléjate de mí-ordeno con claridad y sin rodeos. Lo quería absolutamente fuera de su vista y de su vida, porque sabía en lo muy hondo que tenía relación con ella.

-Eso no será posible-comento riendo sin inmutarse. Levantándose y sacudiendo sus ropas, aunque estaba impecable- Tengo relación con todo ustedes desde hace muchísimo tiempo. Pero los gemelos… -cuando alzo la mirada, le provoco un intenso escalofrió, ya que esta estaba seria, letal, fría… como si otras buenas emociones no existieran. La sonrisa se había borrado completamente de su rostro.-… me causaron grandes problemas.

Defteros lo miro confuso. Ahora aquel hombre lo involucraba en un sucedo que obviamente no recordaba, o siquiera había participado. Tenía veintisiete años joder, no cincuenta para cometer algo atroz en el pasado que no pudiera recordar y menos a un sujeto que su aura no sería nada fácil de olvidar al correr de tantos años.

El Espectro volvió a sonreír con malicia pura- El hermano mayor pudo a ver hecho el peor acto-comenzó a decir mientras asentía suavemente con la cabeza- Sin embargo el menor…-agudizando su mirada, atravesando hasta su alma mortal- Tenía que ser realmente débil queriendo ser siempre la sombra de su hermano mas fuerte eh interponerse en el camino… simplemente patético.-susurro con maldad.

El magma que se interponía entre los dos comenzó a burbujear y elevarse en volumen, las cascadas se volvieron turbulentas y más feroces. Rugidos proveniente de la montaña volcánica ensordecía a cualquiera en la isla. La ira del Demonio empezó a alzarse. Un aura agresiva lo rodeaba, mostraba los amenazantes colmillos en pura advertencia, sus ojos azules, ahora oscurecidos por la rabia y el volcán respondiendo a sus intensas emociones. Pero ahora los rugidos del cráter no eran nada comparado con lo que emitía Defteros.

Una poderosa fuente de magma en forma de geiser destruyo la roca del suelo que estaba a solo centímetros del misterioso sujeto, que lo obligo a retroceder con un salto rápido, mientras rocas fragmentadas se elevaban junto con pequeñas y grandes masas de fuego liquido.

-¡Ohh! ¡Pero no te enojes! –dijo el espectro aparentemente atemorizado.

-¡Lárgate!- grito Defteros fuera de sí mismo, una palabras más de ese ser y estaba seguro que lo destrozaría con sus propias manos.

El sujeto miro con supuesto asombro como el lugar estaba sumido en total caos, no dudaba en la peligrosa promesa que esos ojos azules emitían. Ahora todo le parecía aun más divertido eh interesante- Vaya vaya ¿Con que se te da bien el carácter fuerte?-dijo riendo, pero se callo inmediatamente ante otro rugido. Ya había hecho su parte, solo esperaba que hiciera exactamente lo que el quería, igual estaría vigilándolos… Sonrió malignamente ante ese pensamiento- Un gusto encontrarme contigo mi amigo- murmuro inclinándose ante él con su mirada chispeando crueldad y sin más; desapareció en una niebla oscura.

Defteros apoyo una rodilla en el suelo, mientras se llevaba una mano a la cabeza. Su respiración era agitada y sus músculos temblaban tratando de controlarse... Poco a poco, el ambiente volcánico a su alrededor comenzó a calmarse y el magma volvió a su volumen normal. Se sorprendió cuando se descubrió a si mismo sudando, así de cerca había estado de perder totalmente el control, ni siquiera le había pasado con su hermano… claramente ese ser no era normal y ahora podía casi palpar el peligro que se avecinaba.

Se levanto, y decidió salir de la caverna. Esperaba que nadie más la encontrara, era un lugar muy peligroso y quien sabe que ese espectro volviera aparecer….

La agradece brisa fresco acaricio su piel cálida y húmeda, se tomo unos momentos para respirar profundamente y aclarar sus turbulentos pensamientos. De repente se acordó del objeto que tenía en la mano sujetándolo con fuerza, el pergamino…

Al parecer no tenia elección alguna, le gustase o no tendría que ir avisarle a los demás.

Vio al horizonte con una profunda mueca de incomodidad en su rostro.

Y vería a su hermano también…

Continuara...