Bueno para comenzar quiero dar un ENORME agradecimiento a Orihimeko-chan quien fuemi primera lectora,Orihi-chan te juro que me hiciste muy feliz :D!

! Lose Lose! en el anterior dije "actualización para el dia siguiente" pero NO! la escuela no me dejo u,u -habra que lincharla ¬w¬ - Por cierto cuando hablaba de largo... me referia a este XD!En este capi use una lengua extraña que ni yo conosco XD!Si encuentran alguna imperfección AVISEN! esta bien a lo que venian. Enjoy It!

N/A: Bleach no es mio, pertenece a Kubo-sama! Si fuera mio Ichigo seria mio JOJOJOJOJO y le haria cada cosa que...

La mirada del cielo

Anochecería rápidamente –lo sentía- y la delgada faja de la luna en cuarto creciente asomaba por encima del horizonte en el despejado cielo azul oscuro.

Seria esa noche. Al menos esas fueron las órdenes de aquel hombre. La noche de "gloria", como solía decirle. Después de meses de espera por fin se le cumpliría su estúpido capricho –pensaba Ichigo, quien yacía acostado sobre el oscuro pasto-.

-Estúpido Aizen- grito el peli naranja.

-Puede que sea estúpido, pero es nuestro amo Ichigo- frente a él, se encontraba una oscura figura.

-¡Bah! Me importa un comino si es amo o señor, tú más que nadie deberías saberlo ¡Rukia!- Ichigo se sentó sobre si alzando la mirada para encontrarse con la de ella.

-¡lo sé estúpido! Es solo que me gusta molestarte, además no eres el único que piensa de esa manera- Rukia era una pelinegra de ojos violáceos, tenía una cara muy fina que parecía de la realeza, -pero eso no era suficiente- bueno eso era lo que siempre decía su compañero Renji, pues su baja estatura, su "cuerpo sin que mostrar" y su mal temperamento arruinaba todo lo que estaba a su favor. Ichigo pensaba lo mismo, después de todo era un buen punto para molestarla, pero la realidad era que casi no le daba importancia.

- ¿Y? que es lo que quieres…- en su frente se empezaba a notar una palpitante venita, se le estaba acabando la paciencia, y aunque sabía que su pregunta era algo estúpida puesto que ya conocía la respuesta, tenía que inventar algo para zafarse de ella ¿no?

- ¡Esta bien Ichigo! Mejor dime que ya te quieres deshacer de mi- Rukia hacia un extraño puchero.

-¡nooo! Como crees Rukia, somos compañeros yo nunca haría algo así –sarcasmo- además como siempre estas con Renji… pensé que querrías irte ya, para estar con el – Ichigo uso algo de picardía en sus palabras.

- ¡JA! Ya quisieras demonio de pacotilla, ¿YO? ¿Con Renji? ¡Ni loca!- Rukia voltio hacia otro lado para ocultar su más notable sonrojo.

- Si sí, como tú digas. ¡Pero ya dime a qué carajo venias!-

- ¡pues ahora para que se te quite no te diré NADA!- la pelinegra caminaba con intensiones de irse.

- ¿así? Pues no me interesa ¡estúpida enana!-

- ¿Qué dijiste? ¡Repítelo idiota!-

- con mucho gusto, ¡es-tu-pi-da e-na-na!- Ichigo y Rukia estaban a casi milímetros de armar una revolución, sus frentes emitían rayos que chocaban entre sí.

-¡ya verás cabeza de zanahoria!- ambos mostraron sus puños.

-¡YA BASTA!- ambos chicos voltearon, para encontrarse con Renji quien venía acompañado por Nelliel.

- Renji…- Rukia no pudo evitar sonrojarse. Pues su demonio favorito de cabellera roja había llegado. Renji era alto y de un cuerpo muy bien formado. Su carácter era igual de tonto que el de sus compañeros pero el siempre se mantenía un poco más serio que los demás, pues si él no lo hacía ¿quién lo hará?

- ¿Qué sucede con ustedes dos? Ya sabemos que se odian, pero no necesita saberlo todo el mundo, Aizen nos mando quejándose de sus gritos.- el pelirrojo suspiro por lo alto.

- no es mi culpa, es de la enana que no me dio el mensaje- Rukia ya no pudo mas, o lo ahorcaba o se golpeaba en la cabeza.

- ahora sí, ¡ven que te atrapo cabeza de zanahoria!- pero no pudo continuar porque un brazo delgado pero firme la atrapo.

- ¡deténganse! Rukia, Iztchigo no es hora de soportar sus niñerías. Aizen-sama nos llama, y nunca nos perdonaría una barbaridad así- Nelliel podría ser la más dulce, pero cuando se trata del trabajo es muy estricta hasta con ella misma. Ella era una peli verde alta, con un cuerpo escultural, muy linda a los ojos de cualquier hombre.

- vaya, hasta que alguien los pone en su lugar- el pelirrojo reía a carcajadas pues los dos chicos se habían dado por vencidos.

- vamos Aizen-sama nos espera- todos excepto Ichigo siguieron a la peli verde.

Ichigo miro por última vez aquella brillante luna, pues sus días de "descanso" terminarían desde ahora.

Después de unirse con los demás, Ichigo caminaba por los pasillos de aquella gran mansión. Su estilo era muy moderno –más bien humano- eso era gracias a la obsesión de Aizen con aquel extraño mundo lleno de sorpresas. Sus cuadros, jarrones, escaleras, recamaras, todo era idéntico a los objetos humanos, y aunque no se veían mal, era extraño. Luego de caminar 6 minutos, pudieron llegar a su destino –La sala- todos observaron con fascinación la puerta tallada de caoba con un mensaje que abarcaba todo el contorno de la puerta:

"Aquellos valientes hombres que nacieron en el cielo para permanecer en la tierra y morir en el infierno, se enfrentaran a sus más silenciosos miedos, pero; ¿pueden seguir el juego laberintico del destino? o al final,

¿Se perderán en el profundo abismo de la obscuridad?" en el centro había una imagen que representaba los 3 balances: El cielo, la tierra, y el infierno.

Nelliel toco la puerta, y al escuchar un breve –Adelante- dio giro a la brillante perilla y siguió abriendo la puerta. La recamara era de un puro blanco, algo irónico pues se encontraban en el infierno, al fondo se encontraba un mueble que a su vista parecía cómodo, en el yacía sentado Souske Aizen un hombre que en si parecía normal y ¿bueno? Pero la verdad era que eso mostraba su apariencia porque su personalidad era todo lo contrario, su fría sonrisa mostraba cualquier tipo de superioridad y no por suerte lo tienen calificado como el hombre más temido de la faz del universo, su fuerza era incomparable e infinita. Cualquier enemigo se convertía en polvo o secuaz, no había nadie capaz de enfrentarlo o de hacerle frente.

Realmente era alguien admirable y solitario. Aizen usaba un elegante y formal esmoquin blanco combinado con una camisa blanca entallada a su firme pecho, una corbata negra y unos brillantes zapatos negros. A sus costados se encontraban sus más fieles sirvientes Ichimaru Gin y Tousen Kaname. Quienes usaban un traje parecido pero un poco más informal, Gin vestía un esmoquin negro con una camisa roja y desfajada no usaba corbata y tenia los primeros botones desabrochados lo que mostraba una parte de su bien formado pecho calzaba unos zapatos negros, mientras que Kaname usaba un esmoquin gris con una camisa blanca acompañada de una corbata gris claro y unos zapatos del mismo color.

Souske Aizen bebió un sorbo de brandy mientras pensaba divertido en todas las discusiones que pasaron sus subordinados para llegar a su destino. Kaname se percato que en la copa de Aizen solo quedaban unas gotas así que se atrevió a ofrecer más.

-¿Un poco mas de brandy, Aizen-sama?-

-Por supuesto, Kaname- el castaño sonrió irónicamente.

Nelliel cerró la puerta, mientras que Gin se dirigía a un estante lleno de libros exóticos, algunos gruesos con pastas llamativas, otros de ciencia y finalmente humanos. Se acerco a la escalera de ruedas que se encontraba recargada en el estante, subió deslizándose hacia la izquierda para estar a la par con el espacio n° 4. Por un momento diviso los libros que se encontraban ahí, se detuvo al girar el rostro un poco hacia su derecha –Lo encontré- alargo un poco el brazo para tomar un libro grueso – como de unas 800 páginas o mas- y de una pasta blanca con bordes negros, en el centro se encontraba una imagen de un dragón plateado que protegía una especie de espada.

Gin abrió un poco el libro, era antiguo, se notaba por el olor y el color de las paginas, dentro había un separador muy lindo, adornado de perlas y un cristal color rojo carmín. En él, estaban escritos unos nombres en una lengua extraña, parecía arabio pero tenía unos símbolos diferentes, al parecer Gin sabía leerlo. Tomo el separador y sonrió, acomodo el libro en su lugar y se deslizo muy rápido por la escalera con el separador en manos. Nelliel aplaudía muy feliz pues la acrobacia de su compañero le parecía muy divertida y entretenida. Gin solo se limito a sonreír como siempre mientras caminaba para acomodarse del lado de Aizen.

-lo encontré Aizen-sama- el peli plateado le mostraba el separador a su amo.

- bien hecho, Gin. Te felicito- Aizen extendió la mano para que Gin le entregara el extravagante separador.

- me halaga señor- decía Gin triunfante.

Aizen que todo el tiempo se había mantenido sentado, decidió pararse para encontrarse con sus subordinados, quienes estaban más que desesperados por salir de ahí, pues no soportaban tanta blancura ni mucho menos tanta formalidad y modales. De hecho era a lo que menos iban.

-Bienvenidos, por favor disculpen mis modales, era esencial que estuvieran presentes ante el libro de "Las antiguas Guerras"- puso una pizca de curiosidad en sus palabras lo que logro que hubiera en sus subordinados.

-¿"Las antiguas Guerras"?- se atrevió a preguntar una curiosa Rukia.

-Así es mi querida Rukia, me alegro de que hayas preguntado. Puesto que tengo que llenarlos de esta gran sabiduría. En este libro se encuentran escritas las más legendarias y por irónico que se escuche, antiguas guerras de toda la historia. Pero bueno la historia no es lo que cuenta, si no su poder que se encuentra encerrado en él, el cual conseguiremos gracias a la rosa que raptaremos esta noche. Lo que es importante en este momento es este separador- Aizen mostraba el fino separador.

- ¿Ese papel inservible?- preguntaba Renji.

-Si mi estimado Abarai, en este papel se encuentran encerrados los siete pecados capitales, por supuesto más fuertes que antes y combinados con su poder será mucho más- Renji sintió unos terroríficos escalofríos.

-Espere Aizen-sama, usted ha dicho, ¿con nuestro poder?- a Nelliel no le cabían las palabras.

-Exacto, los pecados se les serán entregados a cada uno de ustedes, se les ha encargado esa tarea- el castaño hizo una seña con la mano, lo cual hizo que Gin se acercara y tomara el separador, mientras que Aizen se acomodaba de nuevo en su lujoso sofá y Kaname se limitaba a servirle otra copa de brandy.

-¿Están listos?- preguntaba Gin mientras que los demás ponían una cara en blanco aun no lo podían creer, ¿tarea? ¿Pecados? De que se trataba esto, ¿una broma tal vez? No, era muy estúpido pensar que Aizen les haría una broma.

- Tranquilo Gin, aun no podemos comenzar, después de todo no están completos o ¿sí? – todos dieron un gran suspiro y por primera vez en su vida agradecieron a Aizen por interferir.

-Oh, es cierto Aizen-sama, inmediatamente los llamare- Gin comenzó a checar la lista de nombres y comenzó a llamar- escuchen, los que oigan su nombre den un paso adelante- decía un sonriente Gin.

-Nelliel Tu Odelschwanck, Yammy Riyalgo, Kuchiki Rukia, Coyote Stark, Grimmjow Jaegerjaquez, Abarai Renji y Rangiku Matsumoto- los que se encontraban ahí dieron un paso adelante mientras los que no, iban apareciendo.

-muy bien, mis queridos subordinados, ustedes son los elegidos a la gran tarea Capital. Ustedes serán mis siete pecados- Gin se poso en el centro haciéndoles señas de que los nombrados lo rodearan.

-muy bien pecados, comencemos- la sonrisa fría y diabólica hizo que algunos sudaran frio.

-Hilgarria bekatuak dirá Thomas Aquino arabera izendatuak zazpi dira: lizunkeria, Gluttony, gutizia, Sloth, jasan, Envy eta Vanity. Bekatuak edo kapital vices direnak zein erori giza izaera, batez ere, inklinatutako. (Los pecados capitales son enumerados por Santo Tomás de Aquino como siete: Lujuria, Gula, Avaricia, Pereza, Ira, Envidia y Vanidad. Los pecados o vicios capitales son aquellos a los que la naturaleza humana caída, está principalmente inclinada.)

- Gin movía sus manos de diferentes formas, como si de un rezo se tratara mientras que en el suelo alrededor de todos se formaba un circulo iluminado de color negro y rojo dejando a Gin en medio- Erakutsi horiek zerutik kanporatu eta lurra atzera bota du. Aizen Requiem For. (Mostrarse aquellos expulsados del cielo y rechazados por la tierra. Por el Réquiem de Aizen.)- al final alzo sus manos como pidiendo plegaria, mientras que por sus ojos se derramaban lagrimas de sangre.

Los elegidos comenzaron a iluminarse de aquel manto negro cerrando fuertemente sus ojos y gritando de dolor al sentir la unión con el pecado. Al abrirlos sus ojos se mostraban superiores eh infinitos, como si nadie pudiese contra ellos.

Por último Gin cayó al suelo, y el Separador se prendió en fuego para convertirse en cenizas.

-¡Lo siento! ¡Siento el poder correr por mis venas!- Gritaba un eufórico Grimmjow.

-Yo también…- susurraba Matsumoto, quien estaba preocupada por el estado de su compañero Gin que aun estaba en el suelo, ya no inconsciente, pero parecía débil…

-¡Bah! ¿De qué estás hablando Grimmjow? Yo me siento igual- se quejaba Yammy.

- ¡Eso es porque, en tu gigante y bruto cuerpo no cabe nada, Yammy!- decía un desinteresado Stark.

-¿Qué es lo que dijiste BASTARDO?- el gigante giro sobre si para encontrarse con Stark.

-Quietos, no querrán empezar una guerra frente a Aizen-sama- decía Gin, quien muy apenas se podía poner de pie, Rangiku lo percato así que sin dudar fue a su ayuda, levantándolo mientras él se recargaba en su hombro, por lo que la cercanía era diminuta, lo que hizo que la voluptuosa mujer se sonrojara.

-Descuida Gin, estaba a punto de calmarlos yo mismo- bebió otro sorbo de brandy mientras que sus subordinados empezaron a sudar frio.

- Gracias, Rangiku- agradeció un Gin ya de pie.

- no hay de que- Rangiku decidió dejarlo, sabía que sería castigada pero eso ahora no era importante, pues había estado con él, lo había ayudado, y eso era lo que cuenta.

-Pecados, muéstrense- dicho esto, Gin observo cómo se les empezaban a iluminar diferentes partes del cuerpo. Esa era su marca de que ya eran Capitales y de que

De nuevo- pertenecían a Aizen.

-Nelliel Tu Odelschwanck, Lujuria- la peli verde bajo un poco su blusa del lado derecho mostrando la marca en su hombro.

-Yammy Riyalgo, Gula- en él se encontraba en su brazo derecho.

-Kuchiki Rukia, Avaricia- la pelinegra se sonrojo al mostrar su marca pues esta se encontraba unos centímetros debajo de su entrepierna del lado derecho.

-Coyote Stark, Pereza- su marca estaba en su mano izquierda.

- Grimmjow Jaegerjaquez, Ira- el peli azul dio media vuelta, alzo su playera y mostro su marca que se encontraba en su espalda.

-Abarai Renji, Envidia- este empezó a desabrocharse la camisa lo que hizo que Rukia se sonrojara, mostrando su bien formado cuerpo bajo un poco su pantalón para mostrar su marca que estaba un poco debajo del vientre del lado izquierdo. Muy sexy a la vista de Rukia.

- Rangiku Matsumoto, Vanidad- pronuncio su nombre con algo de picardía mientras mostraba de una manera sensual su marca que se hallaba casi a la mitad de sus enormes pechos.

-Me parecen perfectos- menciono Aizen.

Ichigo se encontraba algo callado, estaba recargado en una esquina del gran cuarto, mientras se preguntaba como enésima vez, ¿para qué carajo le hablaron?

Si él no tenía nada que ver, no era un pecado, ni recibiría ningún poder, entonces ¿Por qué?

Pero después de pensarlo un buen rato, se dio cuenta que se sentía excluido de todos – no- de TODO.

Y más que excluido era cansado, el no tenía por qué estar soportando los caprichos de un ser tan arrogante como Aizen. El podría irse si quería, pero la pregunta aquí seria ¿él quería irse?

Se enfrentaría una vez más a la soledad, ¿solo para zafarse de un maniaco?

Dejaría a sus "compañeros" para regresar a su vida sin color, sin vida.

Y una cosa más se formaba en su mente, si el se iría ¿lo extrañarían?

El no tenía a nadie como lo tenía Rukia o Renji, quienes se tenían el uno al otro por más estúpidos que sean para darse cuenta de tales sentimientos, pero le era extraño sentirse así, siempre había estado solo nunca había necesitado de nadie. Y no es que él estuviera tan urgido por la compañía de alguien especial, pero era curiosidad, si era eso, curiosidad.

¿Pero a cuanto mas querrá llegar su "curiosidad"?, llegara a tal grado de preguntarse, ¿algún día llegara ese alguien?

¡NO! El no lo permitiría, nunca fue digno de tener a alguien, y no lo será. El era un demonio solitario y lo seguirá siendo por toda la eternidad. El dolor que él causo en los demás no será recompensado con alguien verdaderamente valioso para él, ¡Al contrario! Sería lo peor, una desgracia lo que fuera desagradable, eso sería bueno.

-Pareces solitario, Kurosaki- dijo Aizen, mirándolo directamente.

- yo diría distanciado- menciono el Peli naranja, provocando una carcajada en su superior.

-Vamos acércate, es hora de nuestra misión- Ichigo se acerco a él, mientras este le indico que debería ponerse del lado contrario, lo cual el peli naranja obedeció a rastras y con mala cara.

- Ya estamos listos- menciono un silencioso Kaname.

- muy bien, mis queridos subordinados. Se preguntaran porque hasta ahora se les brindo el poder Capital, déjenme decirles que era muy necesario para esta operación. Puesto que nuestra misión se llevara a cabo en el cielo.- Aizen mostro una sonrisa triunfante mientras que a los demás se les erizaba la piel excepto por Gin y kaname quienes ya conocían la misión.

- ¿En el cielo? ¡Pero que acaso no está prohibida la entrada a demonios!- decía Nelliel.

-Sí, eso es correcto Nelliel, ¿pero que eso no lo hace más excitante?-decía un emocionado Gin.

-además como menciono Gin, así es más divertido, pues nuestra misión consta de raptar al lirio blanco del cielo.-

-¿El lirio blanco?- se atrevió a preguntar un muy atento Ichigo.

-Si Kurosaki, ese lirio es la bella princesa Orihime- el peli naranja abrió los ojos verdaderamente sorprendido, como si ese nombre le sonara realmente familiar y nostálgico. De pronto un dolor se empezó a posesionar de su pecho, ¿acaso es tristeza? Pero, ¿Por qué?

- Mmm, ¿que esa no es Orihime Inoue? Por lo que eh escuchado es realmente linda y carismática, pero lo que realmente ah llamado mi atención es la descripción de sus ojos, dicen que son realmente bellos y de un color plata como la luna llena, pero que al verlos te pierdes en ellos como si te transportaras a otra dimensión, algo mágico…- Renji parecía muy interesado en aquella princesa, cosa que causo muchos celos en Rukia.

-Muy cierta su descripción Abarai, pero ella es de una belleza infinita. Y su poder es el más hermoso y peligroso que hay- Aizen mostro algo de interés en sus palabras.

-¿Bella?- decía algo molesta Rukia- La verdad Aizen-sama no lo creo. Nunca encontrare bella a una mujer que sobrepase a Matsumoto o a Nelliel.-

-Pues tendré que corregirte Rukia, porque definitivamente si lo sobrepasa- el castaño nunca dudaba de sus palabras, y por mas que Rukia tuviera razón, para el no la tenia. Solo él y ya.

-Rukia no deberías debatir con Aizen- le susurro Renji a Rukia muy cerca de su oreja causando en la pequeña pelinegra una corriente eléctrica por todo el cuerpo, sonrojándose un poco.

- ¡no te metas cara de mono!-

-¿y ahora que hice?- resignado, el atleta decidió dejarla por la patria.

- muy bien mis queridos subordinados, es todo por ahora. Por favor prepárense para la fiesta de esta noche, sus trajes estarán preparados en sus habitaciones.- todos caminaban hacia la puerta de salida- por cierto Kurosaki –este se detuvo sin voltear- esta noche necesitaremos el poder Synesthesia, ¿crees poder hacerlo?- Ichigo frunció un poco el ceño, ¿pues con quien cree que estaba hablando? El sabía que aunque no quisiera tenía que aceptar.

-Claro Aizen.-este salió de la sala cerrando la puerta tras de sí.

-Perfecto-

Se escuchaba música, una muy tranquila y acogedora. La luna brillaba en su más resplandeciente esplendor, la noche había llegado, el cielo se encontraba adornado de un bello azul marino junto con las grandes estrellas plateadas. Era una vista muy bella.

Entre la penumbra de aquella esperada noche, se podían visualizar unas rápidas sombras que se escabullían entre las blancas nubes. Resonaban entre el silencio unos fuertes pasos de galope, que pertenecían a los magníficos y bellos Pegasos negros. Una sombra hizo una extraña seña para que las demás la siguieran, lo cual consiguió. Aquellos Pegasos quedaron detrás del enorme castillo de oro con plata. Una de las sombras bajo de su Pegaso, mostrando su rostro bajo la luz de la luna, Renji trato de acallar los relinchidos de su querido amigo. Poco después llegaron los demás juntándose con el pelirrojo.

Ichigo fue el último en llegar, pues su "espíritu" –como solían llamarles- aun siendo el más rápido, era el más grande. Ir con los demás solo estorbaría en el camino así que siempre se decidía por ir en último lugar.

-Ya saben el plan, Aizen nos confió esta misión. Así que no nos queda otra más que obedecer- Renji rio para sí mismo.

-Parece ser que empezaron sin nosotros- decía una entusiasmada Rangiku.

- ¿Están seguros que esta es la vestimenta adecuada? ¿Por qué tiene que ser blanca?- preguntaba un fastidiado Stark, realmente odiaba ese puro color.

- Por si no lo notaste Stark estamos en el cielo, cosa que por más estúpido que preguntes, es tierra santa, eso significa que lo blanco aquí lo tienen calificado como el más puro deseo.- Nelliel parecía saber sobre eso…

- ¡Déjense de estupideces y vallamos al grano!- grito el peli naranja algo desesperado.

- Aunque no lo crean, Ichigo tiene razón. Hay que concentrarnos. Cada uno conoce su pareja y el toque de queda, recuerden que si algo sale mal, no duden en huir. ¡Hagámoslo!- Rukia tomo a Renji del brazo jalándolo hacia la entrada principal de aquel castillo. Estar ahí le enfermaba, pero a la vez le traía nostalgia. Tal vez hoy sería el día en que vuelva a ver a esa persona… además una parte de ella ansiaba por conocer al Famoso lirio blanco.

Todos usaban unas túnicas extrañas, de un color demasiado brillante para el gusto de la mayoría, aunque para Nelliel era lindo.

Al entrar al castillo un bello ángel, les dio la bienvenida. Renji sudo frio pues pensaba que pedirían invitación o algo por el estilo, cosa que no hicieron. –Son muy confiados-pensó el pelirrojo.

Los colores pasteles que adornaban aquella residencia eran demasiado llamativos, mas no feos. Los invitados les sonreían con demasiada confianza, unos bailaban al compas de la relajante música, otros simplemente hablaban del paso del tiempo, mientras que otros se reunían para saludar a su estimado rey.

El sonido de la puerta resonó en toda la sala, las personas que se encontraban cerca se limitaban a saludarlo con una fe inexplicable, Ichigo los veía con cierta curiosidad, como si de envidia se tratara.

El hombre sonrió a los invitados, mientras se acomodaba en su trono, sus ojos de un profundo y brillante negro resplandecían en la noche, su cabello negro oscuro y largo hasta los hombros mostraba sus años de experiencia y sabiduría. Aquella persona realmente parecía sincera y de buen corazón, pues ¿Cómo no? Si él era su…

-¡Felicidades querido rey!- todos celebraron con enorme emoción.

- jajajaja no era necesario hacer todo esto, me alegro tanto que se encuentren todos bien- El pelinegro sonrió de oreja a oreja.

- ¿Cómo que no? – Ichigo volteo al escuchar aquella dulce voz, no lo podía creer, acaso… ¿sus ojos lo traicionaban? – Te mereces esto y más. Hermano.- la mujer sonrió cálidamente, mientras se abalanzaba sobre su querido hermano, regalándole un fuerte abrazo.

-mi querida Orihime, bienvenida- la chica se separo de él , agito un poco su cabello como si una oleada de aire se tratara.

-Gracias Sora-nisan, el también quiso asistir- la chica abrió paso para mostrar al hombre que se encontraba detrás.

-También viniste, Ulquiorra-kun- El chico asintió. Un poco serio pero sincero.

-Nunca me lo perdería, Sora-sama- Ulquiorra era un pelinegro de unos profundos ojos verdes, llevaba un traje casual de militar, como de un caballero, fue escogido por Orihime en uno de sus viajes extranjeros. A los ojos de ella se veía perfecto, tan serio y sin carisma pero tan apuesto y sincero, era así como lo calificaba ella.

-deberías limpiarte la baba- Ichigo salto del susto mientras Renji se burlaba de su expresión.

-¿de qué demonios te ríes, estúpido?- decía el peli naranja mientras se limpiaba cualquier rastro de evidencia.

-¿no es linda?-

-no sé de qué me hablas…- Ichigo giro su mirada hacia un lado, un tanto ¿sonrojado?

- no te hagas ¡idiota! Hablo de la princesa Orihime, es muy bella- el chico se reía divertido mientras un aura negra se centraba detrás de él, sintiendo un pequeño escalofrió por su espalda, intento rezar por su vida.

-JA así que ¿bella?- Rukia mostraba una cara de miedo.

-jajajaja ¿a qué te refieres Rukia?- reía nervioso.

- así que se te ha olvidado, bueno, está bien ¿sabes por qué? ¡Por qué no me interesa! ¡Ven Ichigo cambiemos de pareja! – la pelinegra caminaba rápido hacia el lado contrario con el demonio jalándolo del brazo.

Renji se limito a seguir mirando con tristeza la escena, así que decidió ir en busca de su nueva pareja: Nelliel.

Por otro lado, Rukia seguía avanzando con la cabeza gacha y las mejillas algo sonrojadas, Ichigo ya fastidiado de tanto alboroto por parte de ambos paro de golpe y se zafo del agarre haciendo que la pelinegra tropezara.

Sintiéndose un poco culpable decidió ayudarla ofreciéndole su mano para poder levantarse, en cambio recibió un fuerte manotazo por parte de la chica.

-Creo que me lo merezco, disculpa- decía el peli naranja sobándose su mano.

-idiota… ¡Todos son unos idiotas!- gimoteaba Rukia tumbada en el suelo.

Ichigo la miro con los ojos abiertos, estaba asombrado por el comportamiento de la oji violeta, aun no lo creía, ¿Por qué ese cambio tan repentino? Seguro fue por el estúpido de Renji.

-vamos enana, no te pongas así. No tienes por qué llorar- su tono de voz sonaba algo preocupado.

-¿y a ti qué? ¡Déjame sola, si quiero llorar lo hare! Aun si es por un idiota como el- La pelinegra abrió los ojos realmente sorprendida, de repente sintió como una profunda calidad acariciaba su cabello, Ichigo alzo la vista para ver al dueño de esa mano, mientras Rukia se sentía en un mar de emociones.

-por favor, déjame limpiarte esas lagrimas- Rukia abrió sus ojos al notar a la bella mujer que tenía enfrente, sin pensarlo dos veces la pelinegra se levanto mirando fijamente aquellos ojos color plata, Ichigo observaba con atención cada movimiento de aquella mujer y por donde quiera que él veía no notaba algo fuera de lo normal excepto el extraño estado de ánimo de Rukia quien ahora se encontraba seria y conmovida mientras la peli naranja le removía las lagrimas.

-yo… no sé como…- Rukia se encontraba realmente sonrojada, algo raro en ella.

-tranquila, todo va estar bien. Así que ¿puedes contarme porque llorabas?- Orihime sonreía como siempre.

-por un idiota- se quejaba Rukia algo sonrojada.

La ojigris abrió los ojos algo sorprendida y se echo a reír ante el comentario de la pequeña.

-¡No te burles!-

-no lo hago, jeje es solo que me pareció muy divertido lo que recién dijiste, realmente creo que estas muy enamorada- ¿es que acaso esa chica pensaba hacerla sonrojar hasta la medula?

-pues… ¡eso no es cierto!- gritaba algo nerviosa.

- no lo niegues, no es correcto. Sabes si realmente lo amas solo deberías abrirle tu corazón. Y ¿Quién es el afortunado? ¿hm?- Orihime alzo los ojos encontrándose con unos intensos marrones quienes la miraban fijamente, haciendo que la ojigris se sintiera débil ante esa mirada y se sonrojara. Y, por un momento juro sentirse a salvo y protegida, como si en esos marrones hubiera encontrado lo imposible de recuperar, la felicidad. Ichigo sintió la necesidad de ir a su lado, y por alguna extraña razón, su única preocupación era ella. Su estancia se sentía a gusto, cada uno aguanto el intenso intercambio de miradas, y ambos creían ser los únicos existentes en la tierra –solo ellos y nadie más…-. Rukia lo noto al instante y volteo para ver a un anonado Ichigo quien no retiraba su mirada de la peli naranja.- ¿acaso es él?- pregunto una sonrojada Orihime.

-¿Este idiota? Claro que no- parece que Rukia volvió hacer como antes, pensaba Ichigo.

-¿a quién llamas idiota, enana?-

- a ti-

Ichigo frunció el entrecejo casi juntando sus castañas cejas, su furia era tremenda, mas no podía perder la cordura ahora. No frente a ella.

Rukia abrió los ojos realmente sorprendida por la nueva acción del peli naranja, como si aquella mujer lo pudiera manejar a su manera, por supuesto tuvo que haber sido magia o hechicería, se decía una sabia Rukia, porque para amansar a Ichigo de esa manera era solo fuera de este mundo.

La música había cambiado, la pura sinfonía ahora era reemplazada por la dulce melodía de un violín, a capando el ritmo lento y delicado de un vals.

Orihime hecho un pequeño vistazo al hombre que tenía enfrente, como si de una invitación se tratara. Ichigo por su parte se puso a contemplar con deleite el extraño pero hermoso color carmín que se apoderaba de las mejillas de la chica. Decidió caminar hacia ella a paso lento, pero se detuvo al encontrarse con unos serios pozos verdes que se encontraban detrás de la pelinaranja.

-Ulquiorra…-susurro Orihime.

-Orihime-sama, creo que es hora de visitar el jardín- el ojiverde extendió su mano hacia la noble princesa, casi intimidándola con la mirada, le dedico una sonrisa sincera haciendo que esta aceptara al instante. –Su sonrisa es mi debilidad…- pensaba la ojigris.

-lo siento, debo retirarme- tomo la pálida mano del pelinegro –fue un lindo encuentro… sabes Rukia-chan deberías confesarte- Orihime le guiño el ojo como apoyo. Mientras que inconscientemente le dedicaba una sonrisa tierna al pelinaranja.

Este solo se limito a ver como se retiraba en manos de otro hombre, y extrañamente se sintió rabiado y ¿Celoso? Volvio a obervar detenidamente llamandole la atencion de nuevo aquel pelinegro, quien lo miraba serio mientras tomaba la mano de la chica, su mirada se volvio como una amenaza e ichigo lo entendio al instante... "No te le acerques...o vete por muerto" suspiro, y solo le dedico una sonrisa con una mirada de superioridad como si quisiera expresarle algo, que solo en su mente pudo procesar..."¿Tan inseguro estas?"

Ulquiorra frunció el ceño y cerro de un portazo la puerta que daba al jardin.

Rukia observaba divertida las amenazas atraves de sus miradas, era la primera vez que veia a ichigo en algo tan atento, y mas en una chica. -ni siquiera a nell le da tal importancia...- se repetia la ojivioleta despues de analizar varias veces el asunto.

-parece que ahora si te movieron el tapete, ichigo- reia rukia.

-¿de qué demonios hablas enana? Dejate de tonterias y sera mejor que corras a buscar a renji para confesarte...- sonrio divertido al notar el sonrojo en la pelinegra. Suspiro. No sabia que hacer, ¿qué demonios hacia ahí?

Ese no era ningún lugar para personas como el. Pero bueno por primera vez en su vida penso en no arrepentirse, no al haberla conocido. Tomo una copa de vino blanco que yacia en la charola de un angel, quien al parecer se ofrecio de mesero.

Mientras que pensaba en aquel sentimiento de ansiedad que lo tentaba a ir hacia el jardin. Sonrio al pensar en las locuras que en ese momento le procesaba su mente, miro fijamente aquella puerta que daba hacia lo desconocido. Observo su copa y la meneo un poco, la tomo de un solo trago y la deposito en algun lugar -el cual no recuerda- volteo hacia todos lados en busca de cierta pelinegra, pero nada.

Al parecer desaparecio de la fiesta. Pero eso no le importo, sonrio satisfecho al sentir que no habria obstaculos entre el y esa puerta. Se apresuro lo más que pudo y apenas toco la perilla, dio vuelo hacia aquel bello jardin.

En otro lado de aquella magnifica fiesta, cierta ojivioleta corria entre las personas que se encontraban en el gran salon de baile. Lo habia visto. Estaba cien porciento segura. Aquel hombre era irreconocible, al menos para ella. Su alta estatura, su fornido cuerpo y su cabello...liso y radiante. Paro de entre la multitud y busco por todos lados, sus ojos visualizaron todo a su paso, y lo volvio a ver. Corrio hacia el mientras sonreia con esperanza, algo que ya habia perdido tras pasar los años.

Se detuvo en seco al ver una gran puerta -claro a los ojos de ella, pues su estatura no era la mas adecuada- toco con ambas manos su pecho e intento tragar el gran nudo que se le habia formado en la garganta, sus piernas temblaban y por poco creia que se echaria a llorar en segundos. Pero no lo hizo, es mas no lo permitiria. No ante el. Nunca le daria el gusto de verla de esa manera. Se mordio lengua y tomo una posicion firme. Apreto los puños y suspiro, miro de nuevo hacia la puerta y se encamino para abrirla.

-¿Quien te ha dado permiso de pasar?- decia el hombre de piel palida, que se encontraba de espaldas.

-Nadie. Yo te segui...solo para volver a verte- volteo al reconocer aquella dulce pero firme voz. Sus ojos delataron su sorpresa. ¿Qué hacia ella ahí?

Rukia pellizcaba su pierna para no perder la cordura en ese momento. Se sentia feliz al volver a verlo mas no satisfecha. Queria abrazarlo con todas sus fuerzas, decirle lo tanto que lo extrañaba. Pero no podia, de nuevo regreso el tiemble de sus piernas. Lagrimas amenazaban por salir.

-Kuchiki Rukia…- sus labios temblaban, ¿cuánto era el tiempo en que no se habian visto? ¿Cuánto había pasado desde que el habia pronunciado su nombre?

-nii-sama- …

Orihime sonreia mientras aspiraba el olor de las flores. Ulquiorra la observaba con cariño. Se golpeo la cabeza al pensar torpemente en que algun dia el pudiera estar con ella. A su lado para siempre, protegiéndola.

Ella siendo tan dulce y pasiva, como pudo creer en aquello tan imposible.

-aun recuerdo nuestro encuentro...- susurro el pelinegro con un toque de nostalgia algo que creyo que nunca hiba a llegar a los oidos de ella, pero que fue lo contrario.

-yo tambien- decía sonriente Orihime mientras lo miraba directamente a los ojos, algo que lo sorprendio, pues solo unas veces el habia logrado verla seria y firme.

-no debiste traerme...no soy digno de ti- pronuncio el caballero con tristeza.

En segundos ve a una orihime muy cerca dandole un pequeño golpe en la frente, siguiéndole el juego, fruncio el seño y tomo sus muñecas con fuerza.

La pelinaranja abrio los ojos sorprendida por la actitud de su compañero y se sonrojo al notar su cercania. Podia sentir su respiracion, que golpeaba desde su nariz hasta su cuello, una brisa agradable.

Bajo un poco sus brazos que sostenian las muñecas de la pelinaranja hasta la altura de sus hombros, evitando ver sus plateados ojos. – si los veo, me volveré a perder en ellos…-

Orihime se erizo al sentir la mirada del pelinegro sobre sus labios, y empezo a temblar al ver como peligrosamente se hiba acercando.

Inconcientemente empezo abrir sus labios mientras se acercaba a el, su corazon latia fuerte, y se sentia desvanecer. Estaban a milimetros de juntar sus labios cuando...

!Crash!

El sonido de una rama los iterrumpio, rapidamente ulquiorra tomo posicion de batalla mientras que con una mano poso a orihime detras de el, con intenciones de protegerla.

Fue un momento tenso al observar el arbusto del cual habia provenido el sonido, orihime apreto la blusa del pelinegro, ulquiorra volteo a ver a la chica que empezaba a temblar. De pronto unas hojas del arbusto se comenzaron a mover obteniendo la total atencion del ojiverde. Orihime cerro los ojos, y del arbusto salio un pequeño conejo negro. Ambos se relajaron y rieron al ver el culpable de sus preocupaciones.

Ulquiorra suspiro, vio aquel carismático animal con recelo pues se había ganado el cariño de la pelinaranja en cuestion de segundos.

-Acaso quieres matarnos de un susto ¿eh?- acaricio su cabeza con ternura y lo sostuvo entre sus brazos.

-no deberías cargarlo con tanta confianza… puede ser forastero-

-si tienes razón, y su color no es muy normal en estas tierras… pero eso no importa cualquiera es bienvenido aquí- Orihime abrazo al conejo hasta el punto de asfixiarlo.

-deberías dejarlo ir, Orihime lo estas matando-

- ¿eh? ¡Lo siento conejito!- aflojo sus brazos para permitirle el oxigeno al conejo-creo que tiene sed…- la ojigris miro hacia el suelo y comenzó a sentirse nerviosa, ¿Qué fue lo de hace un momento? Estuvo a punto de besarse con el hombre en el que había puesto en sus manos su vida. Se sonrojo hasta la medula al recordar aquella prometedora escena, y tembló al sentir la mano del pelinegro sobre su frente.

-no tienes fiebre, ¿acaso te sientes mal?-

- ¿EH? ¡c-claro que no! Yo estoy muy bien ajajaja- reía nerviosa.

-te ves roja- decía el pelinegro sin ninguna expresión.

-tal vez es por la emoción, am Ulquiorra podrías traer un poco de agua para el conejo- sonreía hacia el suelo, pues sus nervios no le permitían verlo hacia la cara.

-claro-

Suspiro al estar segura de que se había alejado lo más posible. ¿Cómo podía ser aquello? Ellos no podrían llevar aquel tipo de relación, no es que estuviera prohibido o algo así, simplemente la amistad que han forjado con el paso del tiempo cambiaria o se perdería por siempre. Aunque eso no era todo, por su parte, la ojigris no se sentía llena a su lado, era como si faltara algo esencial, y si, lo quería… mas no lo amaba.

Sus sentidos se agudizaron al volver a escuchar otro sonido proveniente del arbusto. Esta vez era más fuerte tomo aire y con todas sus fuerzas trato de encarar al dueño de ese sonido.

-¿Quién anda ahí?- muy nerviosa, apretó al conejo con fuerza.

-con que aquí te encontrabas-

-¡AHH!- grito Orihime.

-¿Qué ocurre?- Ichigo se acerco a Orihime para verificar que estuviera a salvo. Sin medir distancias se encontraba a pocos milímetros de ella, cosa que lo hizo erizar. Observo con mínimo cuidado aquellos ojos plateados, se sentía tan deleitado al verlos, como si para el fueran lo más importante.

De un momento a otro la tomo por los hombros, cosa que sorprendió a la chica, quien ya se encontraba sonrojada y nerviosa. Orihime dio varios pasos hacia atrás para poder zafarse del agarre, pero fue en vano, mientras ella daba un paso el también, sudo frio al sentir la solida pared cubierta de enredaderas. Ya no se encontraban en el centro del jardín, ahora se hallaban detrás de los arbustos. Ichigo intentaba alejarse pero no podía, y aunque quisiera aquellos ojos quienes lo aprisionaban, lo tentaban a seguir para su deleite.

Orihime lo capto al instante, -es de nuevo el poder…- cerro sus ojos con fuerza y abrazo a Ichigo por el cuello. Este solo yacía con una cara de sorpresa tratando de recordar que era lo que pasaba en ese lugar.

-¡DESPIERTA!- exclamo Orihime aferrada a Ichigo.

El conejo –que se encontraba en el suelo- observaba con atención aquella extraña escena, giro en su eje y miro el reloj de adorno que se encontraba en una esquina del jardín y corrió hasta salir por la puerta principal.

-¿te encuentras bien?- pronuncio Orihime completamente preocupada.

-Si…no te preocupes, ¿Qué fue todo eso? Sentía como si alguien me estuviera diciendo cosas que no quería hacer…-

-lo siento…-

-¿Por qué te disculpas?- Ichigo miraba a Orihime atentamente, el sabia que ella no tenía la culpa, ¿entonces por qué la disculpa?

-no importa… ¿Qué hacías detrás del arbusto?- pregunto muy curiosa la peli naranja.

Por su parte comenzó a sentirse nervioso, puesto que sabía el porqué pero por supuesto que no le iba a decir que se había encontrado ahí desde su pequeño encuentro con Ulquiorra. Tampoco que él había causado aquel sonido de la rama que los puso con los pelos de punta, y que provoco la separación de lo que parecía un perfecto beso. Por alguna extraña razón al presenciar aquello sus inexplicables celos volvieron, lo que hizo que ocasionara "accidentalmente" aquel ruido.

-No estaba detrás de él, pase por ahí por culpa del conejo…- decía mientras rascaba su cabeza.

-Oh el conejo… ¿es tuyo?- pregunto mientras buscaba algo por el suelo. Al parecer algo peludo y negro.

-podría decirse que si… ¿estaba contigo?-

-si pero creo que ha desaparecido, no lo veo por ningún lado. ¡Haa! Que sustos me eh llevado hoy- se arrodillo en el verde pasto mientras con sus manos acariciaba unos lirios que apenas brotaban.

-¡Demonios que voy hacer con ese bastardo! Si no se encuentra para la hora indicada lo ahorcare yo mismo.- gritaba furioso el peli naranja al recordar los mandados de Aizen.

-Parece que tienes planes… ¿esto?-

-Kurosaki… Kurosaki Ichigo.- decía dulcemente.

-mucho gusto Kurosaki-kun yo soy Orihime inoue-

-Encantado… espera, ¿¡Kurosaki-kun!

-¿No te gusta?- la ojigris tomo una cara de suplica e Ichigo tuvo que suspirar al verse vencido ante ella.

-no, está bien. Es solo que, es la primera vez que me hablan tan formal… en alguien que no me disgusta- abrió los ojos sorprendida ante aquellas palabras y se sonrojo al instante.

-e-eso quiere decir que no te disgusto… ¿cierto?- pregunto nerviosa la ojigris mientras acariciaba su cabello con elegancia y picardía.

-Cierto…-

Y de nuevo compartieron aquel cariñoso intercambio de palabras y miradas. Ninguno se sintió incomodo, ambos pensaron en que ese encuentro les perecía familiar y nostálgico…

Una ráfaga de viento soplo sobre ellos y varias flores y pétalos volaron por los aires convirtiendo el encuentro en algo más agradable.

Pero aun deseaban más…

-¡Kurosaki-kun! / ¡Inoue! –pronunciaron al unisonó. Ambos se miraron y sonrieron. ¿Por qué aquella conexión? Se sentían a gusto. –Como me gustaría que esto nunca acabe…- pensaba una sonrojada inoue.

¡Whoooo! Fue el aullido de un lobo que se encontraba en el centro de la pista de baile. Dentro del salón la gente comenzó a correr tras la presencia del feroz animal.

Ulquiorra dejo caer los dos vasos de agua que llevaba para su querida Orihime y su amigo el conejo, se apresuro a la puerta del jardín con solo ella en su mente, protegerla fue la orden. -Protegerla es mi deseo…-

-Eso fue un lobo… ¡Es imposible! Como ha llegado hasta aquí. Tenemos que ir a ayudar a los demás- Orihime tenía pensado correr hacia la puerta pero una fuerte mano la tomo por la muñeca impidiéndole dar un paso más.

-¡No vayas!- decía Ichigo, quien después del aullido se había mantenido callado.

-¡vamos Kurosaki-kun! Tenemos que apoyar a los demás- su preocupación por ayudar ahora era más importante.

-¡Quédate conmigo Inoue!-

-¿Eh?- jalo con fuerza su brazo hasta abrazarla por la cintura, la ojigris temblaba por la cercanía. Ichigo poso su barbilla sobre su hombro derecho y la atrajo mas a él al sentirla tensa. Su corazón latía a mil por hora y sus piernas le fallaban. Todo en aquel hombre le fascinaba sin ninguna explicación. Y no podía detenerlo, porque no quería. Se relajo un poco y deslizo sus manos desde su pecho hacia su abdomen, adquiriendo un color carmín al sentir le perfección en aquel cuerpo irresistible. Nunca creyó verse envuelta en una situación tan prometedora como esa. Su piel se erizo al sentir la respiración del peli naranja muy cerca de su oreja.

-tenemos que irnos inoue…- suspiro

-¿irnos? ¿a-adonde?- pronuncio entre jadeos.

-Hacia el infierno…-

Ulquiorra entro al jardín apresurado por verla a salvo, cuál fue su sorpresa que la peli naranja ya no se encontraba ahí, pero aun podía sentir su presencia.

Alzo la vista y se sintió morir al ver a una Orihime llevada en un enorme Pegaso negro gritando por ayuda… y lo peor era que no era cualquier persona quien la llevaba. Si no, que era ni más ni menos que Kurosaki Ichigo el Synesthesia exiliado.

-¡LIAAAAAA!- fue la despedida de Orihime después de desaparecer en un tornado negro.

-Orihime…- susurro el pelinegro.

Continuara...

AVANCE

-Es el de nuevo...-

-¿Podrías mostrarnos tu poder, Orihime?-

-Nunca creí, que llegaría el momento de volver a verlo…-

-Itzchigo… ¿en serio te causa tanta curiosidad esa mujer?

-yo siempre estaré aquí para ti, Rukia-

-¡YO JURE PROTEGERLA!-

-¿Por qué mi corazón late cuando estoy cerca de ella?-

-¡TRAIDOR!-

Detrás de escenas con Bleach :D!

YO: Holiss queridos lectores esto es un pequeño corto de mi retorcida historia jojojoo , y si! hice 18 paginas! ¿pueden creerlo? por que yo no ._.U ,jijiji estamos aquí afuera del set de nuestro elenco preferido BLEACH! Si así como leyeron. Venimos con intensiones de conseguir entrevistas exclusivas con nuestros queridos personajes y ¡protagonistas!

¡Acompáñenos a nuestra querida aventura!

*se ven a muchas personas corriendo hacia todos lados con trajes y maquillaje, unas gritaban el numero de alguna escena. Otros en busca de personas cuyo nombre no reconocían. En fin era toda la vista de un set de película.*

YO: como pueden ver –o leer estamos dentro con las personas encargadas de vestuario y maquillaje! OHHH! Es nuestra querida Hime-sama! *O*!

Orihime: ehh! Konichiwaa! ^^U

YO: konichiwaa! Hime! Cuentanos sobre tu protagonismo en esta gran historia *O* (si claro... Sarcasmo XD)

Orihime: etoo pues estoy muy feliz de ser la prota! mi papel es muy importante en la historia ademas de que represento el balance de estos grandes mundos... Ups hable de mas XD! Pero es muy divertido, ademas de que despues de las escenas bromeamos mucho y nunca nos aburrimos! ^^

YO: eso se escucha genial! Cuentanos sobre tu relacion con ichigo 3!

Orihime: ehh! Pues nos llevamos muy bien...n/nU

YO: ¿!enserio! ¿Qué tan bien *3*?

Orihime: pues...

-Oye Hime! ¿Iremos a cenar esta noche? Ha! Que demonios?-

YO: KYAAA!

Orihime: ichigo-kun .!

Ichigo: detengan esa cámara! ¬¬* - pone su mano tapando la cámara y se lleva a orihime de la muñeca hasta salir de la escena-

YO: wuuhoo! XD ya los descubrimos jeje. Proxima parada la CENA!

Bueno eso fue todo por hoy gracias por su apoyo y rewiews.

Un review no hace daño a nadie :3!

Matta ne~~