Capítulo 2: Secretos

"Mm.. Sasuke, ¿A quien le dices perdedor?... Yo seré.. ¡Hokage!"- decía casi a los gritos, con ronquidos de por medio, un enredado rubio que al parecer, no dormía "placidamente".-"Arg.. ¡¡No me ahorques.. SASUKE!!"

"¡¡USURATONKACHI!!"- Dijo Sasuke mientras le proporcionaba una buena piña a su amigo. El cuál despertó con un grito espantoso que hizo temblar las ventanas.

Uzumaki Naruto despertó por fin. Confuso, con las sabanas alrededor del cuello y a punto de morir de un ataque cardíaco pero, a fin de cuentas, bien.

Ese día se reunirían todos para hacer una reunión en la central de Konoha. Iban a discutir una misión grupal. En primer lugar, para que una misión sea "grupal" tenía que ser un asunto bastante urgente. Corría el rumor de que los aliados de la Aldea de la Arena se verían involucrados también en todo el asunto. Nadie estaba seguro de nada, por eso era elemental asistir a esta junta.

Por alguna razón instintiva, Sasuke sabía que Naruto, además de olvidarse completamente de la junta, podía morir ahogado por su gorro de noche o ahorcado por sus sábanas mientras dormía, según sus explicaciones. Ya que últimamente iba a las misiones con marcas de quemaduras en el cuello y un millón de otras lastimaduras que se hacía, a causa de la bendita sábana o cualquier otra cosa que tenía cerca. Últimamente, el Uzumaki no dormía muy bien que digamos. O eso era lo que aparentaba...

-"Sa.. Sasuke.."- Dijo adormilado el chico que usualmente era hiperactivo y lleno de energía. Aferrándose a su acolchado y acurrucándose.

-"¡Toma!"- Dijo el moreno mientras le daba lo primero que vio tirado en el piso y trataba de sacarle las sábanas de las manos-"Vístete rápido. Después de la junta comeremos algo"- Falló en el intento de sacarle la sábana.

-"¿Te molestaría?"- Dijo el rubio haciéndole señas con la mano para que se marchara de la habitación. –"¡No mires!"

Haciendo una mueca de molestia, el ojinegro salió al pasillo de la casa del ojiazul. Su mente todavía no salía de la maraña de pensamientos y preocupaciones que le había proporcionado ese sueño. Afuera, el viento soplaba con un sabor distinto al que siempre se paseaba por las calles de Konoha. Sumado a eso, del interior de la casa del rubio, un olor se distinguía de los demás, esa esencia era tan conocida para el moreno que se abstuvo de pensar equivocadamente y lo obvió. Pero a la vez que ese aroma se hacía más fuerte, la ignorancia del chico se hacía más limitada.

-Algo esta mal...- Pensó Uchiha.-"¡Naruto! ¡Voy a entrar!"- Dijo mientras tomaba el picaporte de la puerta.

-"¡No! Sasuke, ya terminé"- Dijo apurado mientras salía de su casa y cerraba la puerta detrás de si.-"¿Vamos?"

Sin decir más, fueron a su destino hablando de cosas sin importancia.

Dentro de la casa de Naruto, el hedor a sangre en las sábanas en la inocencia encarnada empezaban a impregnar toda la morada. Las manchas color carmesí cubrían todo el colchón y caían por los bordes de la cama, por debajo del grueso acolchado que recién se enrojecía gracias a su grosor necesario para los días invernales que se avecinaban.

Uzumaki Naruto, definitivamente, no dormía bien.