Muchas gracias a las personas que leyeron el primer capítulo, a las que decidieron seguirlo y a Dar Yii Kuchiki por dejar su comentario :)

Ahora, los personajes pueden variar en sus características… por más que lo intento siempre termino poniendo de mí misma a cualquier cosa que escribo, pero bueno… Disfruten el sig. cap.!

II.

Al día siguiente Rukia no tuvo problemas para evadir a Renji. Prácticamente se ignoraron, cosa que fue buena pues la estudiante se la pasó pensando en lo que había hablado la noche anterior con su cuñado. A la hora del receso volvió a la azotea y se encontró con el mismo chico, esta vez aceptando un cigarro.

- Oye, qué escena la de ayer... ¿estás bien?- dijo el chico sacudiendo la ceniza de su cigarro.

- Sí, gracias…- contestó Rukia pensativa, al tiempo que observaba como se consumía su cigarro.

- Qué bueno… si llegaras a necesitar algo… - aunque el tipo no terminó su comentario y lo dijo por compromiso, ella le sonrió y él le devolvió la sonrisa.

Durante esa semana después de clases se dedicó a pasear por el liceo en busca de alguien que pudiera ocupar el lugar de Renji como amigo. Ese plan empezaba a parecer estúpido sobre todo porque estaba el sentimiento de que si alguien acepta dinero para ser "amigos" una de dos:

1. Necesitaba el dinero urgentemente.

2. Era un mercenario sin escrúpulos… bueno quizá exageraba pero cuando haces algo por dinero hay un interés de por medio, no es sincero.

Al lunes siguiente decidió que el chico de la azotea sería su amigo por contrato. Se veía confiable y ya sabía algo del porqué de su extraña oferta. En el receso, fue a la azotea donde siempre se veían, pero no estaba. Desanimada tomó su clásico jugo a solas.

Al final de las clases antes de irse lo encontró atravesando el patio, iba vestido con un uniforme de soccer.

- ¡Chico! – gritó Rukia mientras corría hacia él.

- Hey… ¿Qué hay?

- Sí hola, no nos hemos presentado correctamente. Me llamo Rukia, Rukia Kuchiki.- Dijo Rukia ofreciendo su mano.

- Ah… Ichigo Kurosaki. Rukia tengo entrenamiento ahora…- contestó el chico estrechando brevemente su mano y con la intención de ir a la cancha.

- Sí, lo entiendo pero vengo a proponerte un trato. Es una historia bastante larga pero el punto es que me gustaría que fueras mi amigo.

- Es una propuesta bastante extraña.- Rukia rió.

- No tienes idea de cuánto, básicamente te pagaría por estar siempre conmigo… serías el amigo que no tengo.

- No me interesa.- antes de que se fuera, Rukia lo tomó de la muñeca para detenerlo.

- Por favor. Tú viste lo que sucedió la semana pasada con mi ex novio, por favor. Te pagaré muy bien.

- El dinero no es problema.- dijo el chico intentando liberarse del agarre de Rukia, la práctica había comenzado y el entrenador lo estaba llamando.

- ¿Ichigo, tienes hermanas?- el chico bufó y asintió. – ¿No quisieras que estuvieran siempre bien?

Ella sabía que ese era el gancho perfecto, apelar a los sentimientos.

- Está bien, te ayudaré pero espero un buen pago por mis servicios.

- ¡Perfecto! Te esperaré para hablar de los términos de nuestra amistad. ¿Depósito o efectivo? - y con eso, Rukia se fue hacia las gradas para observar el entrenamiento de su nuevo amigo.