LOS PERSONAJES DE MLP NO ME PERTENECEN. SOLO LOS OCS
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Hola! Primero que nada, me gustaría agradecer el apoyo que mostraron a esta historia, me alegra que mi primer fic haya gustado. Gracias de corazón por apoyar el fic, y muchas gracias con los consejos en cuanto a escribir, que los necesitaba. Prometo que mejorare todo eso en el camino ;)
PD: Si todo sale bien, habrá otro capítulo hoy.
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II: En el Bosque
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La luz de la luna iluminaba todas las zonas, avisándole a todas las zonas que era hora de descansar, excepto por una especie. En el campamento del clan Lune, un grupo salía del clan, siendo liderados por Alex. Este se despidió de su hermana tigresa, para después guiar a los guerreros a cazar por su territorio. La afable chica se despidió del grupo, para irse a dormir, pero no llego a hacerlo.
Una chica pelirroja de ojos esmeralda estaba saliendo de otra de las cabañas, para convertirse en lobo de pelaje muy oscuro y correr al bosque.
Antonia sabía que no podía dejarla sola. Aprovechando su velocidad natural, la siguió, dejando una distancia considerable para no ser descubierta. No era un secreto para nadie que la pelirroja no dormía la mayoría de las noches, debido a las pesadillas que la atacaban sin cesar apenas cerraba los ojos.
La tigresa siguió a la loba hasta un pico elevado desde el que se podía ver la luna en todo su esplendor. Se convirtió nuevamente en una humana para sentarse a mirar el cielo. Antonia, por otro lado, se quedó de pie junto a un árbol, sabiendo que Sunset había notado que ella estaba allí. Ambas se quedaron mirando el cielo, cada uno con recuerdos en su mente.
—¿Qué sentiste al llegar a nuestro clan… sola? —preguntó la loba, pillando por sorpresa a la tigresa.
—Bueno… era raro, después de todo, yo soy una tigresa y todos ustedes licántropos, y no es un secreto para nadie que muchos me despreciaban. Pero muchos otros me trataron muy bien, por lo que logre adaptarme casi enseguida —la amable chica se acercó para sentarse junto a la pelirroja, para después sonreírle.
La pelirroja, por su parte, la miró fijamente.
La relación de ellas dos era de algo así como amigas. Solo que en general, la loba no sabía mucho de la tigresa. Ella la apoyo cuando Twilight se fue, pero solo sabe de ella que es una tigresa, la única de su especie, y que un día llego a su clan en brazos del que en ese momento era el líder. Solo ella, en lo que fue el peor día para Sunset.
Antonia, al sentir su mirada, se la devolvió sonriendo—. Tengo 19 años —le dijo con tranquilidad—. Llegue cuando tenía 9 años.
Sunset sonrió levemente, para luego mirar tristemente la luna—. ¿Por qué quieres que te acompañe mañana?
—Ese cambio de tema repentino —dijo la tigresa sonriendo burlonamente. Sunset solo la miro enojada, para luego mirar la luna.
—O me dices, o no voy.
—O vienes, o abandonas la posibilidad de tener a Twilight devuelta —Sunset se quedó en silencio, para luego volver la mirada nuevamente hacia la tigresa.
—Ella no puede volver.
—¿Por qué no?
—Está muerta
—Corrección, desaparecida. —La tigresa sonrió, sabiendo que terminaría acabando la paciencia de la pelirroja.
—¿Cómo sabes que no está muerta? —preguntó Sunset mirando fijamente los ojos de la otra chica. Esta aprovecho para ver lo que pensaba.
Por la mente de Sunset pasaban muchos recuerdos en cuanto a la ojos morados. Pero de repente, otro pensamiento apareció. En la mente de la pelirroja se veía una especie de encuentro con Twilight, al amanecer, en el lindero del bosque. La tigresa sonrió.
—Si de verdad creyeras que ella está muerta, ¿tendrías esperanzas de verla? —dijo la tigresa sonriendo.
—Te dije que no me gusta que leas mi mente —dijo la pelirroja, y antes de que la otra le respondiera, continuo—. Y sí, tengo esperanzas de verla de nuevo. ¿Pero y si tu solo me estas mintiendo? ¿Si mañana no veo a Twilight? ¿Y si… —La tigresa espero a que la loba continuara—…Y si ella no me recuerda?
—Okey, digamos que no te recuerda —dijo Antonia tranquilamente—. ¿Qué te va a costar hacerla recordar… todo? Considerando el lazo que tenían… —la tigresa clavó su mirada en la luna, pensando en su extinguida especie—. Debemos enfrentar el dolor del pasado en nuestro presente, para tener felicidad en el futuro —susurró la tigresa.
La loba, entendiendo a lo que se refería, miro igualmente el cielo, con una sonrisa tironeándole de los labios.
El silencio se instaló sobre ambas el resto de la noche.
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Mientras en la cabaña de Twilight
La de pelo morado no podía dormir. ¿La tigresa le estaría mintiendo? ¿Le querría hacer daño? Una parte de ella le decía que no fuera, pero la otra estaba emocionada por ir. Después de todo, esa tigresa le sonaba conocida. Y si ella sabía su nombre, entonces no podía estar mintiendo. Pero… ¿Quién será la otra persona que podrá ayudarla? En su mente apareció la chica de sus sueños. No podía ser ella… ¿O sí?
—¡AAAARRRGGHHH! —Si había algo que Twilight no soportaba era no saber algo. Se había acostumbrado a esa sensación por no recordar su pasado, pero la posibilidad de tener respuestas en unas cuantas horas la alteraba.
Por su mente paso la posibilidad de ir a buscar a la tigresa al bosque, pero esa era zona de lobos. No podía ir y meterse. Pero si decía el nombre de la chica, ¿no la dejarían pasar? Pero también podían actuar agresivos y dañarla. Que Antonia haya sido amigable y no la hubiera dañado no significaba que los demás habitantes del bosque no la dañarían. Pero si no iba, tendría que esperar muchas horas más para poder tener respuestas.
Pensando en la tigresa, esa chica le sonaba demasiado familiar. Definitivamente sabia de su pasado, pero si sabía eso, ¿no sería que ella misma era parte de su pasado? Un intenso dolor en la cabeza le ataco. Eso solía pasar cuando estaba cerca de descubrir algo.
—No sé qué hacer… —Con resignación, y aun con un poco de dolor, se lanzó sobre su cama. Y sin esperarlo, se quedó dormida. Y como siempre, en sus sueños se presentó una intensa mirada esmeralda y un cabello de fuego.
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Unas horas después, en el lindero del bosque
Twilight estaba de pie frente al lindero del bosque. Un enorme roble marcaba el inicio del territorio de los lobs. No podía pasar más allá sin estar en peligro. Y la tigresa no se veía en ninguna parte. En el corazón de Twilight se instaló el miedo.
¿Y si todo fue una trampa? Quizás la tigresa la vio como presa fácil y la atrajo al bosque para comérsela. Pero si se iba, le daba la espalda a su pasado, y a toda esperanza de saber quién era, pues aparte de la tigresa no tenía lugar donde buscar.
En ese instante se escuchó un tenebroso aullido: un lobo estaba cerca. Y si la veía tan cerca de su territorio, podía considerarla una amenaza.
Con el corazón y la mente nublados por el miedo, Twilight se giró para alejarse. Entonces sintió una presencia detrás, y escucho un susurro tras ella.
—Pero que… —Twilight se giró preparada para enfrentar su destino. Y se sorprendió.
Frente a ella estaba una hermosa chica de ojos esmeralda y un desordenado cabello de fuego. La misma chica de su sueño. Un poco más allá de ella, se encontraba la tigresa apoyada en un árbol, la cual al verla le guiño un ojo mientras sonreía. Twilight estaba tan atenta a Antonia, que no noto cuando la pelirroja se acercó. La misma la atrapo en un abrazo.
—Eres tú… ¡Eres tú! ¡Twilight! —La chica se apartó para mirar de frente a Twilight, quien se sonrojo por algún motivo ante la intensa mirada de la chica, mientras que el dolor de su cabeza aparecía.
—Quien… ¿Quién eres tú?
En ese instante pasaron dos cosas: Antonia la miro fijamente y con sorpresa, su sonrisa se desvaneció y pareció tensarse. La pelirroja, por su parte, retrocedió mirándola con dolor, como si la hubiera golpeado.
—¿Quién soy? ¡¿Qué quién soy?! —Los ojos de la pelirroja se llenaron de lágrimas mientras se giró hacia la tigresa, buscando una explicación. La misma se acercó y con tranquilidad le coloco una mano en el hombro a la loba, que parecía a punto de quebrarse ahí mismo. Luego miro fijamente a la de ojos morado. Twilight desvió la mirada, no quería que la tigresa viera la confusión de su mente.
Además de que el dolor que le había atacado desde que vio a la pelirroja todavía no se difuminaba.
—Tranquila, Sunset Shimmer —dijo la tigresa sin apartar la mirada de Twilight.
Apenas escucho el nombre, el dolor en su cabeza aumento a un nivel agónico, y perdió la fuerza de sus piernas, provocándola caer. Enseguida fue atrapada en los brazos de la pelirroja, la cual seguía con lágrimas en los ojos, pero ahora estos brillaban con preocupación. Lo último que escucho antes de caer en la inconciencia fue un comentario de parte de la tigresa.
—Esto es peor de lo que pensé.
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Respuestas! :3
Spinal1284: Me alegra que te haya gustado mi primer fic, y le agradezco a Dios que hayas quedado con esas ganas de saber que pasa, que esa era mi intención. Gracias por tu sinceridad en cuanto a los diálogos, me ayuda mucho saber que hago mal. Tratare no repetir el mismo error. Gracias por leer.
Zultanita: Me alegra que te haya gustado. No me esperaba la buena recepción que ha tenido mi fic, considerando que es mi primero. Tranquila, que no dejare el fic abandonado. Aunque una sola persona lo lea, yo lo terminare por ese leal lector. Gracias por leer.
Adri-VolKatina: A mí también me encantan los Au, porque en su gran mayoría son interesantes. Y si, Sunset y Twilight son muuuy shipeables xD. Gracias por el consejo, me ayuda mucho que me digan que solucionar. Intentare no cometer el mismo error en un futuro. Gracias por leer.
