CAPITULO 2
Ciudad de Kyoto
1977
Lo primero que sentí fue dolor, agudo, penetrante en el pecho, me incorpore y rápidamente presione mis puños sobre el centro de mi tórax, eso pareció aliviarme en alguna forma, pero el dolor estaba ahí acechante esperando algún falso movimiento, hice respiraciones temerosas y cortas por unos minutos expectantes hasta que la molestia se desvaneció, con la misma presura con la que había aparecido. Fue cuando me percate que estaba completamente desnuda, cubierta solo por una sabana y sobre una cama metálica y fría. Me invadió el terror por no comprender ni como ni cuando había llegado a semejante situación, observe de reojo otras camillas metálicas similares a la que yo me encontraba, donde cubiertas por sabanas de un blanco níveo se adivinaban figuras humanas. Mis neuronas hacían sinapsis a una velocidad escalofriante para tratar de comprender…..basto ver una bandeja con instrumental médico para darme cuenta que si no lo era esto se parecía mucho a una morgue. Que otro lugar podría ser. Presa del pánico me incorpore lo mas rápido posible, aunque casi caigo de bruces al piso al no percibir que la camilla estaba mas alta de lo que pensaba. Corrí envuelta en la sabana hasta lo que parecía era un puerta. Por algún motivo mis piernas parecían muy torpes, llegue a una especie de vestuario donde encontré un ambo de los que usan los médicos y me vestí tan rápido como pude. Mientras me cambiaba vi una ventana abierta que daba a un callejón, trepe por ella y me escape de aquel lúgubre lugar. Si a la gente le llamaba la atención mi aspecto no lo note, corrí como nunca, aun siendo invierno y estando descalza no note el frío en lo absoluto, la noche ya había caído. Llegue a un parque que me resultaba vagamente familiar y me senté en un banco cubierto de nieve. Apretándome la cabeza con las manos, tratando de exprimirme los recuerdos y que surgieran a la superficie de mi conciencia. Finalmente vinieron hacia mi en flashes y imágenes.
Primero, mi madre llorosa sujetando mi cuerpo inerte contra su pecho
_ siempre te querré hija mía_.
Luego, mi propia imagen en la nieve con labios púrpuras por el frío.
Después, las sirenas agudas de una ambulancia, alguien que no conozco enfundado en guardapolvo blanco.
_Es tan lamentable, era tan joven y bonita_
Mi propia imagen yéndome de casa. _Vuelvo enseguida_
Una imagen oscura persiguiéndome y a mi misma tratando de escapar.
Unos dedos helados en mi cuello, mi propia sangre en una boca depredadora y sedienta.
Una voz profunda y oscura _ No te preocupes, al final lo disfrutaras, no te resistas mas_
Mi voz llorosa y resignada _Porque me hace esto, porque……._
_Ssssssssssssssssshhhh no llores mi pequeña flor, es simplemente que hueles demasiado delicioso._
Y al final, el rutilante de mi sangre tiñendo la nieve bajo mis pies….cayendo gota a gota.
Cuando pude organizar mis recuerdos como si fuesen piezas de rompecabezas, mire claramente hacía la oscuridad de la noche y llegue a una conclusión muy simple: yo ya no era yo sino algo mas que me costaba definir y quien me había hecho esto me las iba a pagar muy caro.
Prefectura de Fukka
Tiempo actual
Por algún motivo los días siguientes trate de evitar el lugar donde tuve mi primer encuentro con esa extraña muchacha, Mai me mostró la parte de la escuela que estaba designada a sala del consejo estudiantil, así que también trate de evitar aquel sitió, llegue a la conclusión que si tanto me había afectado la presencia y el mirar de la presidenta del consejo simplemente tenia que no cruzarme con ella, como explicarlo, bajo su escrutinio que fue menos que segundos me sentí nerviosa, incomoda y consternada. Simplemente no tendria que verla y listo.
En los siguientes días mis esfuerzos tuvieron frutos, parecía como si Fujino Shizuru nunca hubiese sido parte de la escuela, pero yo simplemente no dejaba de pensar en su extraño mirar, era presa de una profunda ambivalencia por un lado no quería cruzármela bajo ninguna circunstancia pero por otro lado me causaba muchísima curiosidad, quería saber porque me afectaba tanto, y pase de creerla extraña a simplemente misteriosa.
Fui adaptándome de apoco a la vida en Fuuka pasados las 3 semanas la escuela no me resultaba tan extraña, gracias a Mai me sentía un poco mas en casa, mi madre por su parte hacia todo lo posible porque estuviera a gusto, nuestra casa en Fuuka no era para nada fea, una típica casa japonesa con un pequeño jardín en la parte trasera que mama se esmeraba por mantener pulcro y bonito, aunque no se parecía en nada al hermoso semipiso en que el vivíamos en Tokio. Trataba de hablar por teléfono con papa al menos 3 veces a la semana y escribirle mails cada vez que podía. En definitiva, todo era bastante monótono hasta que inevitablemente la jefa del consejo volvió a posarse en mi camino. Fue un día muy tarde en la escuela, me tocaba hacer el aseo del aula con otros compañeros, y sin darme cuenta me dejaron sola a terminar la maldita tarea, ya el sol comenzaba a despedirse cuando salí del aula, y sentí la extraña sensación de ser observada, pensé que era una broma de los de mi grupo por ser tan desagradable con ellos, pero no ví a nadie, mientras sentía mis propios pasos en el corredor, pude escuchar como otras pisadas me seguían marcando el mismo ritmo que las mías, deteniéndose y avanzando cuando yo lo hacia. De mal humor y dispuesta a darle su merecido a quien se atreviera a hacerse el gracioso conmigo, volví sobre mis pasos. La sensación de ser observada desapareció. Di un profundo respiro y de la nada sentí como una de las puertas de las aulas se deslizaba dando paso a Shizuru Fujino, mi primera reacción fue bajar la mirada, y seguir caminado sin cruzar palabra, no podía dar vuelta atrás parecería como si quisiera evitarla cosa que había tratado de hacer inefectivamente. Camine hacia ella, justo donde no quería ir, con la mirada clavada al suelo, rogué en vano que se retirase en dirección contraria a la que yo me dirigía, pero permaneció de pie. En cada paso, el latido de mi corazón amenaza con explotar mis tímpanos, ¿porque me sentía así?, me aferre a mi valentía, levante la vista y ahí estaba ella, mirándome con cierto aire de curiosidad.
_Es un poco tarde para estar por aquí_ murmuro con una voz que me pareció aterciopelada y calma.
_Si…. es tarde_ no sabia que mas responder
_Natsuki Kuga san ¿Creo que no nos presentaron apropiadamente ?_musitó_ Mi nombre es Shizuru Fujino, mucho gusto en conocerte. Hizo una reverencia en señal de saludo pero no aparto sus ojos miel de mi persona.
_Etoooo………. Si ….lo mismo digo _siguiéndola en sus movimientos_ "aaay porque actuó como una tarada" pensé.
_ ¿Cómo sabes mi nombre?_
_Veras Kuga-san soy la presidenta del consejo estudiantil, es mi deber conocer a todos los alumnos del instituto, y ayudarles en lo que necesiten _contestó con una media sonrisa que parecía querer tranquilizarme, pero tenia el efecto totalmente contrario.
_¿Yo puedo ayudarte en algo, Kuga san?_sus ojos me atravesaron de lado a lado parecían atraerme en una manera casi hipnótica, rompí el hechizo en forma brusca.
_ No, no necesito nada en absoluto_ le conteste casi con grosería. _ Ya me iba._
_¡OH! que tengas buenas tardes entonces._
Le di la espalda, camine con paso rápido, tenia que alejarme de ella, apenas doble la esquina de un corredor, comencé a correr como si mi vida dependiera de ello. Baje las escaleras de la escuela de a dos escalones por vez, llegue a la calle, y corrí aun mas, cuando estuve en casa ya casi sin aliento, entre sin siquiera saludar y cerré la puerta de un golpe al entrar a mi habitación. Llena de desconcierto me arroje en la cama bocabajo, me tape la cabeza con la almohada y ahogué mi frustración en un grito contra mi cama.
¿Que diablos esta pasando conmigo y que voy hacer para remediarlo?_me pregunté.
TO BE CONTINUED
