Hola! :) Agradezco el apoyo recibido de todos los que comentaron. Enserio chic s, todos ustedes son geniales.

N/A: Ninguno de los personajes me pertenece. Acepto sugerencias, comentarios y criticas :)

Capítulos: (2/2)

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Your Song

Días como hoy, ella trabajaba con pesar. La batuta que sostenía se movía de forma monótona mientras permanecía parada en el estrado observando a los estudiantes, la sinfonía n° 8 de Schubert comenzó en aquel majestuoso teatro lleno de espectadores. Hermione observo con atención a su costado derecho donde Jennifer, la chelista, se desenvolvía con pasión y lentitud. Saboreando cada instante de aquel comienzo.

Los bailarines salieron a escena y sus movimientos suaves se armonizaron con la canción.

Hermione lamio inconscientemente sus labios y apretó la mandíbula evitando que su mirada se desviara hacia el escenario. El ballet solo traía malos recuerdos que nunca pudo olvidar, no importara cuanto lo intentara, siendo maestra y directora de orquesta en Julliard era difícil evitarlos.

Día a día convivía con el enemigo y aunque su corazón ya había cicatrizado, todavía recordaba a la hermosa bailarina que años atrás conoció.

El espectáculo concluyo y los aplausos no se hicieron esperar, la mujer dio media vuelta y se inclino en señal de agradecimiento. El público se puso de pie con entusiasmo y una de las bailarinas se acerco hasta Hermione para llevarla hasta el centro del escenario.

-¿Qué haces? –Pregunto sorprendida por los actos de la joven.

-Brindándole el reconocimiento merecido. –Fue la respuesta apresurada de Ginevra. Sus manos permanecieron entrelazadas bajos los reflectores y la multitud pareció enloquecer con sus aplausos. Las mejillas de Hermione se tiñeron de un color carmesí mientras sonreía.- Seria una injusticia sino reconocieran tu talento.

La castaña se estremeció al sentir el aliento de la chica rozar su cuello, pero mantuvo la sonrisa vacilante. El telón se cerro y cada uno de los bailarines se felicito entre sí con entusiasmo, la mujer no se sorprendió cuando la pelirroja a su lado la abrazo con fuerza y suspiraba.

-Gracias profesora. –Susurro de nuevo en su oído.

-No tienes que agradecerme nada, Ginny. –Respondió palmeando con suavidad la espalda de la joven.- Ustedes fueron los artistas esta noche, muchas felicidades.

Hermione se separo de la chica y observo a los demás bailarines junto a ella, algunos de sus músicos se habían acercado para felicitarlos. Todos estaban muy felices de su exitosa presentación y Ginny logro atraer de nuevo la atención en medio de la multitud.

-Esto merece un festejo. –Exclamo en voz alta haciendo que sus compañeros y músicos estuvieran de acuerdo.- Vamos, ¿qué estamos esperando?

Los jóvenes desaparecieron rápidamente para cambiarse, pero la mujer de pelo rizado permaneció de pie en el mismo lugar. Se reprendió una y otra vez al no ser capaz de detener a la entusiasmada bailarina pelirroja, ella no podía comportarse como una chica más del instituto. Los pasos apresurados rompieron el silencio y Hermione alzo la vista encontrando a Ginevra con una sonrisa de alivio.

-Por un momento pensé que te irías. –Admitió acercándose con su mochila en su hombro derecho.- Nos acompañaras, ¿verdad?

-Ginevra, no creo que sea buena idea.

-No haremos nada malo, lo prometo. Iremos a cenar solamente. –Explico la pelirroja observándola fijamente.- Eso no está prohibido.

Hermione exhalo y paso una mano sobre su cabello con nerviosismo.

-Lo sé, pero estoy cansada. Además no creo que a tus compañeros les agrade tener la compañía de una maestra. Ellos quieren divertirse y festejar, mi presencia solo incomodara.

-Pero…

-No esta noche, Ginny. Por favor. –Interrumpió la mujer bajando su mirada.- Alguien puede sospechar.

La joven asintió con resignación al escuchar el tono de Hermione, y observo sobre su hombro para asegurarse que ninguno de sus compañeros pudiera escucharlas.

-De acuerdo, pero me tendrás que recompensar. –Dijo con una sonrisa traviesa y mirada juguetona.

-Sabía no me libraría de ti fácilmente.

Ginny sonrió con arrogancia y acorto la distancia entre ambas para depositar un beso en los labios de la mujer mayor. Hermione intento retroceder por miedo a ser descubiertas, pero la pelirroja se aferro a su cuello hasta que consiguió una respuesta de su parte.

-Me encanta profesora. –Exclamo la chica antes de separarse.

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Fleur exhalo pesadamente al salir del teatro. Una ola de sentimientos en su interior amenazaba con desbordarse frente a todas aquellas personas a su alrededor. La felicidad e ira luchaban entre sí para mostrarse en su rostro, la batalla de emociones no paso desapercibida para su acompañante, quien sutilmente la arrastro lejos de toda la muchedumbre de personas.

-¿Estás bien? –Pregunto observando atentamente su rostro.

La rubia asintió pensativamente sin dejar de observar el teatro. Sus ojos azules comenzaban a humedecerse y Pansy lo noto de inmediato.

-¿Qué está pasando Delacour? –Cuestiono con preocupación al ver que su compañera estaba pálida y casi a punto de romper en llanto.

-La he encontrado. –Logro murmurar al ver una figura conocida salir por las puertas. La joven de pelo negro siguió la línea de visión y encontró a la causante de tales emociones en su amiga. – Es ella Pansy, es Hermione.

Sin importar el intento de retenerla, Pansy observo como Fleur se alejaba tras la castaña. Ahora comprendía todo y aunque quisiera negarlo, una parte de ella se entristeció.

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Las piernas de la morena se movían apresuradamente mientras se dirigía a su auto. Una sonrisa de orgullo se había dibujado en sus labios, y a pesar de que todo el éxito obtenido merecía un festejo, ella prefirió ir a casa y compartir una noche tranquila con su enorme gato. Quizás verían una película y dormirían en el sofá. El solo pensamiento hizo que sonriera aun más, pero su felicidad se desvaneció lentamente al distinguir una figura recargada en su auto.

Inconscientemente observo a su alrededor con precaución antes de continuar caminando. Su voz era apenas audible mientras se acercaba y sus manos rápidamente se introdujeron dentro de sus bolsillos para sacar las llaves.

-Creí que ibas a festejar con tus amigos.

-Lo pensé mejor y me di cuenta que no sonaba tan interesante. –Respondió la pelirroja encogiéndose de hombros.

-Ginny, tú misma lo propusiste. –Contesto la mujer con cierta indignación.- Además…

-Alguien podría sospechar, lo sé. –Interrumpió la bailarina rodando sus ojos.- Pero honestamente lo dudo. Nadie me vio venir hasta aquí.

Hermione exhalo con pesadez y abrió la puerta del copiloto para la joven. Ginny agradeció el gesto caballeroso y se contuvo de besarla porque sabía que a la mujer no le haría gracia. Decir que su extraña relación estaba prohibida, no era suficiente para ignorar las enormes ganas de estar juntas, aunque solo fuera para tener relaciones.

Tres años antes, la castaña había llegado a la ciudad en busca de trabajo con un excelente titulo como director e intérprete de orquesta. Julliard la acogió con sus brazos abiertos al resentir la ausencia del profesor encargado, sin experiencia pero con gran talento, Hermione se convirtió en una profesora de aquella prestigiada y reconocida institución. Pero no fue todo tan fácil como parecía, su familia estaba a su lado, pero su corazón estaba destrozado.

Ginny se enamoro desde la primera vez que la vio, y cada ensayo en el que la mujer estaba presente se esmeraba por demostrar que era la mejor. Fue así como poco a poco se gano la atención de la nueva profesora y prodigio para muchos, su compromiso y pasión por la danza terminaron por unirlas en un camino peligroso de atracción y recuerdos. Si algo sabia la pelirroja es que Hermione veía en ella a un viejo amor imposible, que en un principio fue causante de una gran depresión. Sin embargo, su insistencia y persistencia no dejaron que la mujer se hundiera más profundo en un abismo de dolor.

La castaña cerró la puerta del coche y jugueteo con sus llaves nerviosamente, sabía que no debía ser demasiado paranoica, pero no podía evitarlo. Fue entonces cuando alzo su vista y observo a su alrededor una vez más, pero su mirada se encontró con un rostro familiar que hacía tres años no veía.

Fleur entreabrió sus labios dispuesta a gritar, pero se contuvo al ver como la mujer se acercaba a la misma pelirroja que la había arrastrado al escenario. Por un momento parecían estar discutiendo, pero después observo como Hermione abría la puerta del coche para la bailarina. Un nudo se formo en su garganta al ver el estado nervioso de la castaña, sus ojos se encontraron y el alivio se apropio de su rostro.

Tres años sin verla, sin saber nada de ella y finalmente estaba frente a la pianista de la que se enamoro. La rubia se sintió desfallecer mientras contemplaba el rostro maduro de la mujer. Hermione parecía reconocerla también, aunque su cara se contrajo en una extraña mueca que no supo interpretar. El miedo invadió a Fleur haciéndola caminar hacia ella apresuradamente, no iba a permitir que de nuevo se fuera de su vida.

-Hermione. –Susurro la joven de veinticuatro años con sus ojos vidriosos.

La castaña retrocedió inconscientemente y se alejo de la joven frente a ella. Su mirada se desplazo a lo largo del cuerpo contorneado de Fleur, era imposible que estuviera frente a ella, debía estar alucinando. Sin embargo, su mano derecha se extendió temblorosamente para tocar a la rubia.

-Esto no puede estar pasando. –Dijo parpadeando con incredulidad.- ¿Qué haces aquí?

Una punzada dolorosa oprimió el pecho de la francesa ante el tono de voz molesto de la mujer. No esperaba ser recibida con los brazos abiertos, pero tampoco con un rechazo tan crudo y directo. Los ojos marrones que alguna vez la contemplaron con asombro y gusto, se encontraban opacados por la molestia y temor.

Sin saber que hacer o decir, Fleur bajo su rostro con nerviosismo, al mismo tiempo que retorcía sus manos con ansiedad. ¿Qué hacia ahí? ¿Tratando de recuperar algo que nunca tuvo? ¿Buscando explicar los sentimientos que tiempo atrás desarrollo por Hermione y que por cobardía oculto? Muchas preguntas que no sabía cómo responder ante la mirada de fría de la castaña

-Tenía que hablar contigo. –Respondió finalmente rompiendo el silencio tenso.- Hay muchas cosas que…

-Ni siquiera te conozco. –Interrumpió despectivamente.- ¿Por qué debería escucharte?

-Porque ustedes tienen un asunto pendiente. –Exclamo una voz desconocida detrás de Fleur.

Hermione frunció el ceño con confusión al escuchar a la joven de pelo negro que la observaba fijamente. Pansy no se inmuto ante el contacto visual hasta que Fleur se interpuso en su línea de visión tratando de aliviar la tensión en el ambiente.

-Si quieres escucharme estoy hospedándome en el hotel Waldorf Astoria. –Dijo la rubia percibiendo la inquietud de su mejor amiga. La mano de Fleur se dirigió hacia su bolsillo y saco un papel pequeño para entregárselo a Hermione. – Creo que esto te ayudara a refrescar la memoria.

La mujer de pelo rizado sostuvo el papel arrugado con vacilación, sabía que no era necesario que Fleur le entregara la letra de su canción, la que ella compuso y dedico. Un escalofrió recorrió su cuerpo haciéndola retroceder y observar el rostro de la joven. Pansy suspiro por lo debajo al ver que Hermione se marchaba, no sin antes dirigirle una última mirada cargada de desprecio.

-¿Estás segura de que quieres hacer esto, Fleur? –Pregunto en voz baja al ver que el coche arrancaba a toda prisa. La rubia asintió sin dejar de observar el lujoso auto.- Ella parece diferente, no es la misma definitivamente.

-Puedo comprenderla. –Susurro la joven de ojos azules conteniendo sus lágrimas.- Ha sufrido como yo.

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La tensión en el ambiente hizo que Ginevra se removiera en su asiento con inquietud. Por mucho que hubiera deseado salir del auto y ver lo que sucedía con esa desconocida rubia, tuvo que mantener sus impulsos bajo control.

Su mano izquierda se coloco en el muslo de Hermione provocando un estremecimiento incomodo en la mujer.

-Ginny, no es el momento.

-¿Qué ocurre, Hermione? –Pregunto la pelirroja ignorando el dolor que provoco el rechazo.

El silencio nuevamente se apropio del interior del auto y la bailarina no insistió. Después de unos minutos de conducir ambas llegaron a un edificio con más de diez pisos, la castaña no se molesto en responderle a Ginny, simplemente azoto la puerta y camino con prisa hacia el interior.

Al llegar al elevador la pelirroja cruzo sus brazos manteniendo su rostro inexpresivo, sea lo sea que había pasado, logro que Hermione se alterara y mantuviera todo para sí misma. O al menos eso creía.

-Era ella. –Espeto la mujer de pelo rizado rompiendo el silencio.

La bailarina parecía desconcertada por un momento, pero al ver la mirada húmeda de Hermione lo comprendió todo. Afortunadamente las puertas se abrieron y las dos mujeres se dirigieron hacia el departamento de la castaña.

-Se que no debió afectarme verla de nuevo, pero no pude evitar recordar todo. –Continuo con un nudo en su garganta.- Parecía feliz de verme.

Ginny suspiro reprimiendo las ganas de gruñir con enfado, por mucho que quisiera ignorar la sensación de inseguridad ante la repentina llegada de esa extraña, era imposible. Hermione todavía no la olvidaba y eso era tan claro como las lagrimas de frustración en sus ojos. Sin embargo, la pelirroja mantuvo su postura tranquila aunque por dentro estuviera asustada de lo que podría ocurrir.

¿Por qué volvió esa mujer? ¿Qué quería de Hermione? ¿Iba a perderla?

Sus ojos se posaron sobre el cuerpo tembloroso de la mujer antes de sentir la tristeza invadir su propio corazón. Por mucho que odiaba hacerlo, debía hacer lo correcto. Antes que nada ella estaba ahí para escucharla, y consolarla si fuera necesario, aunque eso significara ocultar sus verdaderos sentimientos.

-Hermione seré honesta. Lo último que esperaba esta noche era hablar de tu amor platónico, pero se muy bien que por más que lo intente yo nunca voy a ser ella.

-¿De qué estás hablando, Ginny? –Cuestiono la castaña confundida.

-Hablo de tus sentimientos y la dueña de ellos. –Respondió la joven sentándose a su lado.- Esta claro que nunca has dejado de amarla. Lo que existe entre nosotros no es más que un lazo afectivo y surrealista de atracción. Ella es la que ocupa tu corazón, no yo, y jamás podre hacerlo. Así que si quieres un consejo, como amigas… lo mejor que puedes hacer, es aclarar las cosas que hace tiempo quedaron pendientes.

-Entre Fleur y yo no quedo nada. –Insistió Hermione obstinadamente. Su mirada permaneció fija en la alfombra bajo sus pies ignorando el sentimiento de esperanza que se crecía en su interior.

-Si ella te busco, obviamente es porque te recuerda y quiere hablar contigo. No dejes ir la oportunidad que siempre has estado esperando.

El silencio se apropio del apartamento durante algunos minutos hasta que la pelirroja se puso de pie y recogió su bolso. Sus ojos vidriosos contemplaron una vez más a la mujer antes de dirigirse hacia una fotografía que tiempo atrás habían tomado.

-No hay límite de tiempo, edad o distancia cuando dos corazones se aman, así que no intentes resistirte.

Hermione suspiro al ver que Ginevra se marchaba, sus palabras se repitieron como un disco rayado en su mente hasta comprender la verdad detrás de ellas. Ocho años de diferencia en edad fue siempre lo que la hizo retroceder, Fleur siendo joven y bella, con toda una vida por delante merecía a alguien más, pero ahora no estaba tan segura de ceder.

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Fleur despertó con la extraña sensación de ansiedad invadiendo su cuerpo. La suite del hotel estaba tranquila y Pansy no estaba por ninguna parte. Seguramente después de la discusión del día anterior no estaba tan segura de que su amiga apoyara su reencuentro con Hermione. Ocurrió lo que nunca imagino, su mejor amiga casi hermana le confesó sus verdaderos sentimientos y ella no supo reaccionar.

¿Cómo podría hacerlo si no le correspondía?

Pansy era una persona importante en su vida, estuvo ahí cada minuto que la necesito, incluso fue quien años atrás la impulso a reconocer sus sentimientos por Hermione, pero después de una larga discusión del porque nunca debía volver a ver a la castaña ella lo acepto. Pansy dijo amarla como ella nunca podría corresponderle. Fleur estaba sorprendida e incrédula ante la confesión, después de todos esos años buscando a la morena cuando finalmente la encontraba, debía elegir entre su mejor amiga y la dueña de su corazón.

Que injusta era la vida.

Tres años aun después de que Hermione se había marchado, guardo la esperanza de encontrarla en su hogar. Un viejo y deteriorado edificio ubicado en un barrio de clase baja. Fue la primera vez que hizo a un lado su cobardía y se acerco con la esperanza de encontrar a la a castaña, sin embargo, la anciana encargada le dio la noticia que tanto temía escuchar.

Hermione se había ido. Ella no volvería y Fleur no estaba segura de lo que haría. Harry se negó durante todo ese tiempo hablar con ella, ni siquiera aquel día que llorando de impotencia y suplicando el paradero de la pianista, le dijo donde y como estaba. Llego a odiar al hombre con cada fibra de su ser, pero con el tiempo comprendió que solo quería proteger a su mejor amiga. Él sabía que la quería.

Sin embargo, ahora que Hermione aparecía de nuevo en su vida, no estaba dispuesta a dejarla ir. Quizás era egoísta por no pensar en el daño que Pansy sufriría, pero se aseguraría de que las cosas no terminaran como la última vez.

La infelicidad de su corazón en este caso, no era una opción.

Después de arreglarse durante una hora, decidió bajar a lobby del hotel. Esperaba que la castaña se apareciera y las palabras de Pansy no se hicieran realidad, además lo único que tenia de Hermione se lo había dado. Su canción. Ese viejo papel que miles de veces observo y conocía de memoria, era su tesoro más grande. Las puertas del elevador se abrieron y el ambiente cálido del hotel la reconfortó, le recordaban el estilo europeo al que estaba acostumbrada en Londres. Su mirada vago alrededor del lugar en busca de la castaña y para su sorpresa la chica estaba sentada en uno de los sillones observando el papel entre sus manos.

El corazón de Fleur agito ante la escena y las ganas de correr la impulsaron a dirigirse hacia ella con prisa. Hermione pareció sentir su presencia y alzo su vista con su cara inexpresiva, la rubia no se inmuto ante su frialdad, sino que aquella acción parecía avivar su entusiasmo interior.

-Estas aquí. –Exclamo con una sonrisa tímida.

La castaña asintió y desvió su mirada hacia el viejo reloj del centro.

-He venido a escuchar eso tan importante que tienes que decirme.

-¿Tienes mucho esperándome? –Pregunto Fleur ignorando las palabras de la mujer.

-Solo unos cuantos minutos, no sabía en que habitación estabas y tampoco la hora a la que debía venir. –Respondió Hermione con incomodidad.- Iba a marcharme sino aparecías.

-Bueno, en ese caso me alegro de haber bajado. Aunque hubieras pedido información en recepción, ellos habrían…

-Tú y yo no somos amigas, así que vayamos directo al grano. –Interrumpió observando fijamente el rostro de la rubia.

La mujer de ojos azules asintió tratando de ignorar el nudo que empezaba a formarse en su garganta. Sin duda alguna Hermione había cambiado, dejo de ser aquella chica comprensiva y tímida que escuchaba a los demás. Aparentaba ser una persona fría y directa, poco paciente con aquellos que podían lastimarla.

-Está bien, pero este no es el lugar apropiado para hablar. –Contesto Fleur en voz baja, negándose a mirarle.

-¿Has desayunado? –Pregunto la castaña ignorando la voz insistente en su mente. Al ver que la chica respondía un no con su cabeza, decidió ralentizar el transcurso inevitable de su conversación.- Lo imagine, por eso me tome la molestia de hacer una reservación.

Fleur le siguió con la mirada atónita hasta que comprendió que la mujer había planeado todo.

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Peacock Alley era uno de sus restaurantes favoritos, no solo por su elegancia y privacidad, sino por el ambiente acogedor que compartía con el hotel donde Fleur se hospedaba. Ambas mujeres fueron conducidas a su respectiva mesa, ubicada en un extremo donde nadie pudiera escucharlas. Hermione agradeció el bondadoso salario que ganaba en la escuela, de lo contrario jamás podría pagar un lugar como ese. La rubia por otra parte no parecía sorprenderse con el lugar, toda su vida había visto restaurantes elegantes y ostentosos como ese.

Tras ordenar y ver como el mozo se marchaba, la mujer de cabello rizado aclaro su garganta. Fleur contemplo su rostro aguardando lo inevitable, un interrogatorio o quizás reclamos, pero lo único que vio fue la mano de Hermione frente a ella sosteniendo el papel.

-Esto te pertenece. –Dijo con su rostro inexpresivo.

-Me sorprendiste aquella noche, yo no esperaba que tú hubieras escrito esa canción. –Admitió la rubia tomando el papel.- Tú estabas…

-Era una persona diferente en aquel entonces. Igual que tu. –Agrego Hermione con ironía.- He cambiado y sigo esperando lo importante que tenias que decirme.

Fleur suspiro con dificultad al escucharla, se aseguro de guardar la hoja cuidadosamente en su bolso antes alzar la mirada con valentía. El contacto visual perduro por varios momentos antes de que la castaña desviara su vista hacia un lado, la tensión en su cuerpo era notoria bajo la blusa que llevaba.

-Nunca tuve la oportunidad de agradecerte de forma adecuada.

-No tenías porque hacerlo. –Interrumpió la castaña con indiferencia.- Realmente Fleur, ¿Qué es lo que querías decirme?

-Yo… Lo siento, Hermione. Lo siento por todo.

Las palabras de la joven enviaron un escalofrió que estremeció todo su cuerpo. La mujer no sabía que responder, de pronto su carácter frio e indiferente se quebrando bajo la mirada angustiada de la rubia. Desconcertada y sorprendida, Hermione trago saliva con nerviosismo. Su respiración se entrecorto al mismo tiempo que los latidos de su corazón se aceleraron.

No entendía porque Fleur estaba frente a ella, disculpándose después de tres años. Y no podía encontrar las palabras correctas.

-Te busque durante mucho tiempo, y creí que nunca mas volvería a verte. –Confeso la bailarina cabiz baja.- Harry nunca quiso decirme sobre ti. Fue tarde cuando comprendí lo que sentía. Te busque en tu antiguo departamento, pase horas asistiendo a eventos musicales con la esperanza de verte, e incluso acudí a la escuela para pedir información, pero nadie sabía de ti.

-¿Por qué te importaba? –Espeto Hermione con un nudo en la garganta.

La rubia suspiro temblorosamente y permitió que la primera lágrima se derramara.

-Te necesitaba en mi vida.

Las lágrimas luchaban con persistencia para hacerse notar en su mirada, pero la mujer de pelo rizado se negaba a demostrar la vulnerabilidad que en esos momentos experimentaba. Se maldijo el haber huido como cobarde, tal vez si no hubiera tomado una decisión precipitada, esa joven hermosa estaría a su lado ocupando un lugar en su vida.

Fleur controlo los impulsos de sollozar y lanzarse a los brazos de Hermione. Existía una gran distancia entre sus corazones, a pesar de lo cerca que estaban. Dos corazones rotos, separados por el orgullo y ahora después de tanto tiempo se han vuelto a reencontrar. Ella no sabía cómo reaccionar. Sus manos se colocaron con vacilación sobre sus muslos apretando la servilleta.

Quizás hablo demás, pero ya no había vuelta atrás.

-Debo irme. –Dijo Hermione en voz baja.

La rubia permaneció inmóvil negándose a verle, porque sabía que definitivamente todo estaba perdido incluso antes de iniciar. Sin un adiós o un intento por detenerla, la joven continúo sentada observando la taza de café frente a ella.

Tener el corazón roto es doloroso, pero no tanto como dejar ir al amor.

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-¿Qué haces aquí? Creí que todo había quedado claro.

-No lo entiendes, ¿verdad? Estas cometiendo el peor error de tu vida y lo peor es que me importa.

El semblante de la castaña se contrajo de forma brusca a una mueca de fastidio que Ginny conocía.

-No la dejes ir, 'Mione. –Insistió.- No lo hagas.

-Ella ya no me necesita.

-¿Cómo lo sabes? Ni siquiera le diste una oportunidad.

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Pansy exhalo con pesadez mientras arrastraba sus maletas hacia la entrada del aeropuerto, sus ojos ocultos bajo los lentes de sol, contemplaron el rostro de su amiga con preocupación. La vitalidad de la rubia se había desvanecido desde aquel día que volvió con los ojos enrojecidos y un voto de silencio.

Quiso abrazarla y susurrarle que todo estaría bien, pero solo mentiría.

Fleur continuo caminando ajena a la presencia detrás de ella. El pelo rubio sobre sus hombros se agitaba con cada paso que daba, pero su rostro permanecía inexpresivo o distante. No se molesto en hablar con su amiga, sabía que sus problemas solo ocasionarían más incomodidad y tensión entre ambas.

-Oye… -La voz de Pansy llamo su atención pero decidió ignorarla.- Fleur.

-Déjame en paz.

- Fleur, enserio deberías…

-No quiero hablar, ¿acaso no lo entiendes? –Interrumpió despectivamente.

-Entonces solo escúchame. –Contesto una voz que la hizo parar en seco. – Se que no soy una escultora, o hago pociones, pero lo que quiero decir es que me perdones por las cosas que hago. No soy de esas que ocultan fácilmente la sensación en su interior, sobre todo si es confusión, pero los viejos versos me hicieron darme cuenta de lo que hice. Espero que no te moleste, pero gente como tú, con los ojos más dulces que he visto… Le da sentido a mi vida, me mantiene encendida.

-Hermione. –Susurro con voz quebrada.

-Puedes decirle a todos que esa es tu canción, la que escribí especialmente para ti…. Te necesito en mi vida. Es el anhelo que mi alma tiene y lo que mi corazón siente.

Fleur trago saliva sin dejar de observarla fijamente. El temor de estar alucinando hizo que permaneciera en silencio con cierta incredulidad, sus piernas lentamente se volvieron y la acercaron a la mujer mayor con paso lento. Pansy por otra parte, parecía estar aliviada de ver como las dos finalmente se rendían ante sus sentimientos. Su dolor en esos momentos no le importaba y juna sonrisa cómplice se dibujo en los labios de Ginny al encontrarse con su mirada.

Algunos de los que transitaban por aquella zona del aeropuerto se detuvieron al ver la escena. Hermione bajo su mirada con vergüenza, estaba arrepentida de sus actos y rezaba porque Fleur la perdonara. Sin embargo el rostro de la rubia se contrajo en una mueca tensa.

-¿Que haremos ahora? Londres y New York están muy separados. –Espeto tomando por sorpresa a la castaña. – No quiero dejarte ir de nuevo.

-Encontraremos la forma de resolverlo, solo necesito saber si estas dispuesta a arriesgarte conmigo.

No era una propuesta de matrimonio, pero ante sus oídos aquellas palabras eran algo parecido. Era la oportunidad de terminar y convertir su trágica historia de amor, en una quizás no perfecta, pero al menos no tan dolorosa. Los ojos azules de la rubia brillaron con lágrimas contenidas y finalmente los brazos de Hermione la acogieron con firmeza.

Una ola de murmullos estallo al mismo tiempo los aplausos resonaban, Pansy exhalo al escuchar el llamado para su vuelo y se negó una y otra vez a romper ese momento. Sus manos se aferraron a la maleta y con una última mirada sobre su hombro vio como Fleur se apartaba de la mujer mayor con una sonrisa. Dispuesta abordar y olvidar todo lo sucedido, noto la presencia de su mejor amiga detrás de ella.

-Fleur… -Dijo sorprendida.

La rubia alzo su mano para interrumpirla, al mismo tiempo que limpiaba las traviesas lagrimas que rodaban por su rostro.

-Tomaremos las cosas con calma, Pansy. –Explico con una sonrisa.- Hay muchas cosas de las cuales debemos hablar Hermione y yo, pero por el momento tengo su palabra de que esto es el inicio de algo.

Ginny frunció el ceño totalmente desconcertada, observo durante unos segundos el rostro sereno de la mujer a su lado hasta que finalmente aclaro su garganta.

-No se suponía que esto debía terminar así.

-¿Enserio? ¿Y como se supone que debía acabar? –Replico la castaña cruzando sus brazos ante su brusquedad.- ¿Besándonos y prometiéndonos un futuro perfecto?

La pelirroja sacudió su cabeza y exhalo pesadamente al ver la mirada traviesa de Hermione.

-Esta es la realidad Ginny, no una película. –Aclaro empezando a caminar hacia la salida.- Aunque debo decirte que Fleur siempre ha sido la dueña de mi corazón y hare que esto funcione.

-¿Cómo? –Cuestiono confundida.

- Años atrás deje Londres por ella, pero regresare por el amor que compartiremos. Es hora de volver a casa.

La joven detuvo sus pasos con incredulidad y observo como Hermione se alejaba con tranquilidad. Tanto amaba a esa mujer de ojos azules que dejaría todo atrás, incluyéndola, pero no iba a culparla. Su acto en el escenario de su vida había concluido, aunque hubiese querido evitarlo.

-Nunca espere un final feliz, de ser así… me hubiera elegido a mí.

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Buscaba algo diferente y este fue el resultado. Como lo dije en un principio; acepto sugerencias, comentarios y críticas :)

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Gracias por haber entrado, querid lector.