¡Gracias por leer el capítulo I! Gracias especiales a Lina Snape por la inspiración :P Espero que les siga agradando la historia, sus críticas constructivas y destructivas son mi alimento, ¡engórdenme por favor! XD ¡Ok , aquí va el dos!
Hermione insistió en quedarse con Malfoy esa noche, según Draco todas las noches escuchaba, o más bien sentía a su padre rondando la mansión Malfoy.
-Esta bien si quieres acompañarme…hace algo de frío- dijo él fingiendo una mueca lujuriosa, recobrando el sentido del humor.
-Tonto- dijo ella sonriendo- no te pases de listo…tienes unas ojeras espantosas, ahora me explico por qué...Harry y Ron se nos unirán en un rato, ellos traerán la cena que te preparó Molly.
Draco sonrió, se sintió un poco apenado por ser tratado tan amablemente por la gente de la que tantas veces se burló.
Tres horas más tarde aquello era una reunión muy animada entre cuatro amigos. Ron explicaba los percances con su nueva novia.
-Es que no entiendo a las mujeres…¿acaso no puede uno simplemente quedarse dormido?- preguntó el pelirrojo
-No cuando estás encima de ella Ron- se carcajeó Harry.
Draco también reía a carcajadas, a Hermione no le causaba tanta gracia la insatisfacción sexual, prefirió quedarse callada y no confesar que Ron le hizo lo mismo a ella.
"El imbécil está siempre tan cansado por el exceso de Quiditch…bueno, al menos está demasiado cansado para ser infiel"
Era más de la media noche cuando a Draco lo vencía el sueño. Ahora estaban todos alerta y fijaban su atención a cualquier sonido, a cualquier sombra.
-Debes dormir un poco, nosotros haremos guardia por turnos, será fácil- le dijo Harry.
-No dejaremos que te lastime- dijo Ron
Hermione lo interrumpió:
-A decir verdad Ron, lo que queremos es hablar con el Señor Malfoy
Ron abrió los ojos como platos.
-¿Hablar con ese chupasangre?
-¡Oye, es mi padre!- gritó Malfoy recordándoles un poco al antiguo Draco.
-Ron, lo que Draco quiere es saber qué desea su padre- explicó Hermione- los vampiros muchas veces añoran la vida cuando tienen seres queridos que abandonaron, es posible que sólo esté aquí para sentir la vida a través de su hijo, aunque…
Se escuchó un grito estremecedor fuera de la mansión…un largo grito, que terminó en un sonido gutural…¿alguien ahogándose en su propia sangre?
Los cuatro se quedaron quietos, respirando rápidamente. El ambiente se tornó frío e incluso en las ventanas podía verse una leve escarcha que apareció de la nada…Los chicos miraron a su alrededor, estaban tan asustando que ni notaron que el vaho salía de sus bocas en forma de vapor…el frío era infame.
Las luces de la habitación se apagaron haciendo un ruido sordo, quedaron en total obscuridad, no podían verse unos a otros.
-¿Harry? ¿Hermio..?
-Shhh, ¡cállate Ron!…que nadie se mueva….
Sintieron un viento extraño acariciándolos en la obscuridad.
Una luz tenue parecía acercarse a la ventana, los amigos pudieron verse de nuevo gracias a esa luz; miraron hacia la ventana y descubrieron el origen de aquel destello: Lucius Malfoy.
La visión de un no vivo atemorizó a todos, se sentía una intensa maldad, pero también una profunda tristeza, la inmortalidad de un vampiro viene de un pacto que el primer vampiro del mundo hizo con un espíritu maligno, no se sabe cuál es el nombre de aquél espíritu, sólo se sabe que se alimentaba ávidamente con la sangre de los seres humanos.
La mirada de Lucius Malfoy era la misma que las bestias usan al acechar a su presa. No había hacia dónde escapar, Hermione sabía que la fuerza de los vampiros es tal que podría acabar con la vida de 20 hombres en tan sólo un minuto; el poder hipnótico de un vampiro era algo que ella sólo había leído en los libros, pensó que exageraban cuando decían que la mirada de un vampiro inmovilizaba a todas sus víctimas, por ello un mago joven que no ha combatido nunca a un vampiro es muy vulnerable, no puede siquiera sacar su varita para protegerse y aun así la magia sólo afecta momentáneamente a un nosferatu…después de todo ya está muerto y un avada kedavra sirve para nada.
Lucius Malfoy recorrió lentamente con la mirada al Golden Trío
Primero miró a Ronald Weasly, Ron sintió que el hombre se burlaba de él con ese simple gesto, se sintió lleno de rabia, pero impotente y cobarde
Después fue Harry Potter, quien soportó el intenso poder que emanaba de esos ojos rojos, sintió miedo, sí, pero también sintió compasión por aquel hombre, igual que la sintió por Tom Riddle, en realidad el poder de un vampiro es intimidante, pero bien sabía Harry que no se comparaba con todos los peligros que había pasado. Se mantuvo valiente hasta que Malfoy sonrió burlonamente y siguió su recorrido hacia…
…Hermione…cuando Malfoy posó su mirada sobre Hermione, fue como conocerla por primera vez, pues ahora que era un vampiro, los sentidos lo traicionaron y soltó un jadeo muy quedamente, como si algo le hubiese golpeado en el pecho y lo dejara sin aliento. Hermione notó el descontrol de Malfoy y su miedo desapareció al verlo flaquear, aunque no comprendió el motivo, sólo vio como Malfoy respiraba intensamente, como si oliera una deliciosa fragancia. Hermione frunció el ceño y escudriñó el semblante de Lucius, algo en él la hizo sentir …excitada…era el mismo hombre detestable que conoció a los 12 años en una librería, pero ahora se había convertido en un ser sobrenatural, un alma condenada a la eternidad y dominada por una maldad milenaria.
Malfoy y Hermione quedaron embelesados uno con el otro, ella sabía que no debía mirarlo de esa manera o estaría perdida en su poder hipnótico, pero extrañamente era Malfoy quien parecía hipnotizado por la joven, aunque su semblante mostraba la misma calma que en un principio.
-¡Lumus máxima!
Una intensa luz iluminó la habitación, Harry sostenía en alto su varita moviéndola hacia Lucius Malfoy quien retrocedió molesto, mas no con temor.
-No seas ridículo Potter…se necesita más que tus trucos escolares para ahuyentarme- dijo Malfoy reponiéndose y avanzando hacia Harry con cautela.
-Padre…¡no!- gritó Draco poniéndose frente a Harry, protegiéndolo.
El semblante de Lucius se tranquilizó.
-Padre, por favor, sólo queremos ayudarte.
-Sabes que sólo hay un modo.
-Lo sé y estoy dispuesto, estoy listo…- Draco bajó la vista unos segundos y cuando levantó el rostro parecía el mismo Draco Malfoy de los tiempos de la guerra- te seguiré a donde sea.
-¡Draco no lo hagas! ¡Lumus solare!
Hermione lanzó un fuerte hechizo que hizo a todos cerrar los ojos con fuerza, pues la luz que salió de la varita de Granger era casi tan intensa como la luz solar. Lucius Malfoy se cubrió el rostro por completo, lanzó un ronco gruñido, bruscamente apartó las manos de cara y con una velocidad increíble llegó hasta Hermione, la tomó por las muñecas y le arrebató la varita sin tener que luchar, lanzándola lejos. Hermione quedó arrinconada y Lucius estaba peligrosamente cerca.
-Podrás imitar la luz del sol, pero sólo hay una luz capaz de destruirme…- dijo Malfoy acercando su rostro al de Hermione, la miró sensualmente un instante, de pronto se cubrió con su capa, se convirtió en un enorme murciélago y salió volando por el ventanal hacia el obscuro cielo de la noche.
-Debemos ir tras él…Hermione, ¿estás bien?
Hermione no se había repuesto del todo de la intensa mirada del ex mortífago, sin responder fue a por su varita y salió corriendo con el resto.
-Draco, no deberías venir, tu padre quiere convertirte…
-¿Crees que no lo sé Potter?, debiste dejarlo.
Harry se detuvo en seco y tomó a Malfoy por el cuello de la camisa.
-Escúchame bien Draco, si te conviertes en vampiro tu alma servirá para siempre a los propósitos del demonio de la sangre, ¿quieres otra vez perseguir inocentes por el simple hecho de tener el poder de matarlos?
Draco se zafó bruscamente.
-Escúchame tú Potter, mi padre está solo y necesita un compañero, yo estoy solo y necesito a mi padre…tú no viste lo que yo vi en él, la tristeza en su semblante, era como una súplica…
Draco se quedó en silencio, sus ojos se anegaron, pero resistió y sólo agachó la mirada.
-Busquémoslo Malfoy, sabes que podemos ayudarlo y salvar su alma…
Draco sabía lo que aquello significaba, dejó a un lado la vergüenza, se sentó en la hierba fría y comenzó a sollozar, mientras Harry se quedó a su lado, pensando en los padres que nunca conoció.
