Capítulo 2 : Elige
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Nancy llego a la escuela a sus normales 15 minutos antes de su primera clase, lo que le permitía el tiempo suficiente para colocar sus libros en su casillero, y prepararse para el día. Además de unos cuantos minutos para hablar con Steve o a veces con Jonathan. El día de hoy Steve ya la estaba esperando recargado en su casillero. Eso le extraño ya que no era normal que él llegara tan temprano a la escuela. No había vuelto a dormir después de que Jonathan la hubiera dejado en su habitación, repitiendo su última conversación una y otra vez en su cabeza. Tal vez era más tarde de lo que ella pensaba. En cualquiera de los casos, ver Steve tan temprano en la no era como ella había esperado comenzar el día.
-Buenos días, Nancy Wheeler, Steve dice con gran entusiasmo mientras se acerca a ella.
-Buenos días, Steve Harrington, responde, con mucho menos entusiasmo.
-Bueno, no suenas muy feliz de verme, dice con falsos pucheros. -¿Cuándo fue la última vez que Steve Harrington llego temprano a la escuela? Realmente pensé que te sorprendería por esta nueva hazaña.
Se inclina para besarla, y ella se aleja un poco, el beso aterrizar firmemente en la mejilla.
-Ay, Nance, ¿es esta la manera de saludar a tu novio?, Bromea después del beso.
-Lo siento. No dormí muy bien anoche. Simplemente no me siento bien, dice ella y se inclina para besarle la mejilla.
-¿De nuevo? ¿Por qué no me has llamado? Hubiera ido a tu casa otra vez, como antes. Estoy aquí si me necesitas, Nance. O que ¿prefieres llamar a Jonathan Byers que a mí? ¿Eh?; dice en tono de broma sin ni siquiera imaginar la realidad.
Nancy se estremece como la mención del nombre de Jonathan, agachando la cabeza todo lo que pude, fingiendo que luchaba con la puerta de su casillero.
-¿Qué quiere decir con eso?, pregunta de manera cortante, colocando sus libros en el estante superior.
-Oh, vamos, Nancy, sabes que Jonathan prefiere encerrarse en su habitación y escuchar su música a hablar de cualquier cosa de su vida o lo que sucedió el año pasado…
-¿Y eso que tiene que ver con nosotros, Steve?" Nancy lo regaña cerrando su casillero.
-Está bien, está bien, responde. -Lo siento. Pero ya sabes lo que quiero decir. Tú cuentas conmigo para cualquier cosa, cuentas con tu familia. No estás sola en esto. Sólo quiero que lo sepas. ¿De acuerdo?
Nancy suspira. Ella sabe que está siendo injusta con Steve. Está tratando de ayudar, como siempre lo hace. Y ella lo aprecia, pero, si ella es verdaderamente honesta, la suya no es la ayuda que quiere.
-¡Byers, hey, Byers! Steve grita otro lado del pasillo, sacudiendo Nancy de sus pensamientos.
-Ven aquí, hombre.
Jonathan había estado tratando de pasar desapercibido y seguir su camino más allá de Steve y Nancy, pero Steve siempre tiene una habilidad especial para encontrarlo cuando él no quiere llamar la atención.
-Hey, Steve, dice él, cruzando el pasillo hacia ellos.
-Estábamos hablando de ti, le dice sonriendo. -Realmente necesitamos juntarnos de nuevo pronto. Mis padres acaban de comprar una cabaña al otro lado del lago, podemos ir hacer una pequeña reunión. ¿Qué les parece este fin de semana?
-Lo siento, tengo que trabajar este fin de semana, voy hacer un doble turno para ayudar en la casa, Jonathan responde. -Tal vez en otra ocasión sea. Necesito ir al cuarto oscuro antes de la primera clase, por lo que tengo que correr. Nos vemos.
Jonathan se escapa en silencio. Sin ni siquiera voltear a ver a Nancy ni una solo vez.
Steve se voltea hacia ella, casualmente pasando un brazo alrededor de su hombro.
-Eh, eso fue raro. Él ni siquiera te saludo. Debe de haber estado realmente apurado. Ok, me tengo que ir también. Si no pude impresionarte con mi llegada temprano, tal vez la puntualidad a las clases recién descubierta capturará tu atención. Nos vemos en el almuerzo, dice le da un pequeño beso en los labios y se va con un grupo de compañeros de clase.
Nancy simplemente se queda parada junto a su casillero viendo cómo se aleja. Sintiéndose tan perdida como lo estaba cuando Jonathan salió de su habitación hace unas pocas horas.
¿Qué le pasa? Ni siquiera volteo a verme ni una sola vez. Ni siquiera reconoció mi presencia, Nancy piensa para sí misma en el camino a primera hora en la sala de estudio. Esta fue la primera vez desde el otoño pasado que Jonathan había estado cerca de ella y la había ignorado por completo. Ni siquiera su tímida sonrisa, algo que normalmente le dedica todo el tiempo. Ella no puede pensar con claridad. La situación ha llegado a ser demasiado complicada, esta noche bajaron la guardia y este es el resultado. Pero también si lo pensaba bien él es el que la toco. Pero yo fui en primer lugar quien le pidió que viniera una vez más. Su ira estaba creciendo y su cabeza daba vueltas y vueltas.
¿Cómo pudo permitir que esto sucediera?
Ella llega a la sala de estudio, encuentra un asiento en la esquina trasera, y saca su libro AP Inglés, La letra escarlata, y fingiendo comenzar a leer. Sabe que tiene que resolver esto con Jonathan lo antes posible.
Recordando la fatídica semana del noviembre pasado, no se arrepentía haberse dado otra oportunidad con Steve. Él se preocupa por ella, realmente lo hacía, y el hecho de que hubiera regresado para ayudarlos a ella y Jonathan a luchar contra el monstruo cuando él no tenía idea de qué demonios era a lo que se enfrentaba, eso significo tanto para ella. Sabía que era para él más que una conquista sexual, que fue siempre su mayor temor, y se enfrentó por completo a Tommy y Carol, que habían sido tan crueles con ella y Jonathan. Incluso se hizo amigo de Jonathan, algo que nunca había esperado. Sus padres les agradaba, y Holly lo adoraba, ya que siempre que iba de visita a su casa le llevaba un obsequio o jugaba con ella y Mike estaba comenzado a cambiar su forma de pensar respecto a Steve, aunque su hermano siempre ha sospechado que entre ella y Jonathan ocurre algo, lo hizo desde el primer momento y le quedaba claro que a un le simpatizaba más él. Pero ella realmente quiere hacer que funcione su relación con Steve.
Pero Steve no era Jonathan. Nadie entiende realmente el horror que tuvo que pasar como él. Y él la había salvado tanto como Steve. Él estuvo ahí para sacarla de ese terrible mundo, al revés como Mike, lo llamaba. Él nunca la soltó. Hay una conexión innegable entre los dos, una amistad que pensó que fue forjada en el terror y el dolor. Pero ahora es mucho más, y ella lo sabe, ella lo siente.
Cuando sus pesadillas comenzaron, era Steve al que ella llama en el medio de la noche para que fuera. Colarse en su habitación por la ventana abierta, para que la abrazara y la tranquilizara con susurros diciendo que todo estaría bien, que todo había terminado. Era verdad que tuvieron relaciones sexuales y eso había resultado una manera de distraer su mente del su dolor. Y funcionó, por un tiempo. Ella podría perderse en él, en el aspecto físico del momento. Pero una vez que había terminado, él se dormía, y ella se mantenía despierta.
La primera vez que Jonathan se quedó (bueno, sin contar la noche en que se enfrentó al monstruo por primera vez) no fue algo planeado. Había ido a su casa a recoger Will después de un largo sábado de juegos en el sótano con Mike. Nancy se encontraba acurrucada en el sofá, mirando al vacío. Estaba tan agotada en ese momento, no había dormido en una semana, y ella apenas se podía aferrar a su cordura y Jonathan sabía de alguna manera lo que ella necesitaba. Se acercó, suavemente y le tocó el hombro para llamar su atención y le dijo:
"Deja la ventana abierta. Vuelvo en 20 minutos".
Fue lo primero que le dijo desde el día que le entrego la cámara en la noche de Navidad.
Ella subió a su habitación abrió su ventana más por curiosidad que por otra cosa. Fiel a su palabra, se presentó en su ventana 20 minutos más tarde, enredándose sus piernas y brazos entre las cortinas mientras trataba de entrar. Cuando finalmente se pudo establecer dentro de la habitación le tendió una cinta de casete ofreciéndole con su característica sonrisa tímida.
-¿Qué es esto?, pregunto de mal humor.
-Un casete, respondió. Ella arqueó las cejas con incredulidad hacia su respuesta.
-No me mires así, Nancy.
-¿Mirarte cómo?, Preguntó ella.
-Como si fuera el tipo pretencioso que una vez pensaste que era. Sé que te va ayudar, lo prometo. Lo hice una noche cuando no podía dormir. Y bueno, no siempre me pone a dormir, pero me calma lo suficiente como para sacar de mi mente preocupaciones. Vale la pena intentarlo, ¿verdad?
-Cualquier cosa que vale la pena probar en este momento.
-De acuerdo. ¿Tiene un reproductor de casete?, preguntó mirando a su alrededor en su habitación.
-Sí, en mi escritorio. Voy a acostarme ahora, ¿está permitido escucharlo así?
Ella sabía lo grosera que sonaba, pero no pudo evitarlo. Realmente se sentía muy cansada.
-No hay mejor manera de escuchar una buena cinta de canciones, dijo, sonriendo.
Antes de acostarse, Nancy cerró la puerta como medida de precaución y se acostó en su lado opuesto a la ventana. Y Jonathan permanecía de pie del otro lado de la cama.
Después comenzó la música, y él se tomó la atribución de recostarse con ella en su cama, de espaldas mirando el techo.
-¿no te molesta?, Preguntó.
-Por supuesto que no, respondió ella cuando empezó la música.
Pronto se perdió en la música. Ella no tenía idea de lo que estaba escuchando Jonathan le había mencionado unos pocos grupos, Joy División, Echo & The Bunnymen, pero en realidad los nombres no significaban nada para ella, pero la música era suave, baja y melódica. En algún momento se dio la vuelta, mirando a Jonathan. Poco después, sus dedos alcanzaron su mano buscando la cicatriz en su palma la cual que hacía juego con la suya, un recordatorio permanente de la noche en que casi se sacrificaron para matar al monstruo. Lo sintió saltar y casi se apartó a su contacto, pero pronto se relajó y luego entrelazó sus dedos con los de ella con firmeza. Ella no tenía idea cuando se durmieron, todo lo que sabía es que se despertó a la mañana siguiente ya que Mike llamaba a su puerta gritando "desayuno".
Ella y Jonathan estaban en la misma posición que la noche anterior, los dos acostados boca arriba con sus manos entrelazadas. Fue la mejor noche de que había tenido en semanas.
-Buenos días, dijo atontado.
-Buenos días, contesto ella
-Wow, mejor me voy. Mi mamá está seguramente muy preocupada
-Sí, por supuesto. Pero no se movió durante un minuto o dos.
Jonathan al fin se levantó, tomó su abrigo y los zapatos, y se voltio hacia Nancy.
-Te ves mucho mejor esta mañana que anoche. Creo que la música pretenciosa hizo el truco, dijo, sonriendo.
-Sí, supongo que lo hizo, respondió ella. -Gracias.
-No hay problema, dijo mientras se voltio hacia la ventana.
-Espera, Jonathan, tu casete, Nancy dijo mientras se dirigía hacia el para entregárselo.
-Es tuyo. Quédatelo. Piensa que es como un tardío regalo de Navidad. Nos vemos Nancy.
-Adiós, Jonathan, lo observó mientras se abría camino por su garaje y de vuelta a su coche.
Ella escucho la cinta durante un par de semanas, pero se despertó una noche con una pesadilla tan viva, Barb gritando su nombre una y otra vez mientras buscaba como salir de ese lugar oscuro ese paisaje muerto del revés. El sudor helado cubría su cuerpo y su corazón latía a mil por hora en ese preciso momento surgió su deseo por tener a alguien a su lado, alguien que le diera la seguridad y el confort que tanto necesitaba. Y en ese momento en lugar de llamar a Steve, instintivamente llamo a la casa Byers.
A partir de ese día, Jonathan estaba en su cama por lo menos tres veces a la semana. La mayoría de las noches escucharon el casete juntos, terminando dormidos lado a lado. Él nunca la tocó, sólo se quedó cerca de ella a su lado. Con el tiempo se abrió la puerta para que se tomaran las manos llena de cicatrices o comenzaron a acercarse más uno al otro. Finalmente, se convirtió en una rutina, cada que su madre le tocaba no trabajar de noche, Jonathan estaba en su habitación: él se acercaba a ella extendía su brazo y ella se recostaba en él. Estando lo suficientemente cerca para los dos sentirse seguros.
Pero no era su presencia física la que más la había ayudado. Fue él. Nunca hablaban de sus temores en lugares comunes, nunca le dijo que estaría bien. La escuchó, la comprendía. Él la abrazaba y le frotaba la espalda cuando no podía más. Le decía lo fuerte que era, que no era su culpa que Barb hubiera desaparecido, la hacía reír cuando le recordaba de lo terrible que era disparando, pero que era él mejor cuando se trataba de utilizar un encendedor. Él era su amigo su confidente, y su relación se sentía cada día más íntima que cualquiera que hubiera tenido antes.
Steve notó el cambio en ella, pero nunca asumió que tenía algo que ver con Jonathan. Él y su familia creían que era una progresión natural de curación de heridas de antaño, ya que a menudo le decían. "Sólo hace falta tiempo, Nance," otro tópico que Steve siempre le repetía.
Él sabía del casete que Jonathan le había regalado y que lo escuchaba de vez en cuando, así que Steve simplemente pensó que era un gesto amistoso de Jonathan, como un gracias por la cámara que le entrego para Navidad. Y los tres poco a poco comenzaron a llegar a ser amigos. Ella sabía que tanto Steve y Jonathan estaban haciendo una excepción por ella, ya que nunca han hablado de buen agrado por su cuenta, incluso jamás han platicado de lo sucedido esa noche.
Se sentaban a comer juntos un par de días a la semana, se llegaron a reunir en el cuarto oscuro para ver las fotos de Jonathan tomaba con su nueva cámara, y, a veces pasaban el rato los fines de semana. Steve trataba y realmente lo trataba llevarse bien con Jonathan. Sin embargo, nunca parecía darse cuenta de las miradas cómplices que ella y Jonathan compartían ni la forma en que ella se sentía hacia Jonathan cada vez que estaban cerca.
Y luego pasó lo de anoche. Había tenido un mal sueño, y no podía tranquilizarse ella misma. Llamó a Jonathan, dejó sonar una vez, y colgó (esa era su señal de que ella lo necesitaba). Él estaba ya en su ventana en 10 minutos. Siempre sospechó de los sentimientos que Jonathan podría sentir por ella, pero nunca dejó que se interpusieran entre ellos, y él tampoco. Nunca cruzaron la frontera invisible, la que establecieron por respeto a ella y Steve. Eso se fue al caño la noche pasada.
Ella había mantenido sus propios sentimientos a raya, a pesar de que con una sola mirada, o esa maldita sonrisa podía causar que su corazón se acelerara y su respiración a un más. Tenía olvidarse de Jonathan. Estaba segura de lo que tenía que hacer, si no se quedaba con Steve, eso significaría que Barb murió por nada. Ella le dio la espalda a su mejor amiga por Steve, para estar con él por primera vez, y si no lucha para hacer que su relación funcione, entonces la muerte de Barb tendría menos sentido para ella de lo que ya lo tenía.
Pero nunca supo lo mucho que deseaba a Jonathan hasta que sintió sus manos sobre ella por primera vez. Volviendo de nuevo a sus pensamientos de la noche anterior, molestándose una vez más consigo misma. Jonathan le dijo que él siempre seria su amigo, pero entonces esta mañana de plano la ignoró. Se alejó de ella sin una sola mirada. Sin saberlo, ella deja escapar un resoplido de exasperación.
-Nancy, ¿estás bien? Susurra Daran Sawyer que estaba sentada a su lado. Daran era una compañera que compartía todas sus clases. Ella ha tratado en los últimos meses acercarse a Nancy, fue una de las pocas personas que se preocuparon por Barb cuando casi todos los demás simplemente ignoraban el hecho de que su mejor amiga desapareció sin dejar rastro.
-Oh, sí, lo siento, contesto ella. -Sólo frustrada por esta lectura. Realmente odio La letra escarlata. "
-Yo también, dice Daran. -No puedo esperar hasta que pueda salir de Hester Pryn, añade con una sonrisa.
Nancy le devuelve la sonrisa, tratando parecer normal, pero su coraje con Jonathan sólo aumenta. Ella levanta la mano y le pregunta al Sr. Baumer si puede usar el baño. Él asiente con la cabeza en acuerdo, y recoge sus cosas y sale del aula, sin prestar atención a las miradas de sus compañeros de clase que siempre parecen seguirla en estos días.
Hace como que se dirige al baño más cercano, pero camina más hacia el salón donde tenía Jonathan su primera hora... se ralentiza a medida que llega a su salón de clases con la esperanza de llamar su atención. Está sentado en la esquina trasera, como siempre, mirando por la ventana. Pero en el momento que aparece en la puerta, gira la cabeza y la ve. Ella levanta las cejas, y de forma rápida mueve su cabeza a la izquierda y comienza a caminar. Sabe que la va a seguir.
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Nancy permaneció en el cuarto oscuro durante unos cinco minutos antes de que él aparezca.
Ella no tiene idea de lo que le quiere decir, por lo que se le queda mirando, sosteniendo sus libros cerca de su pecho, con la esperanza de que sea él quien inicie la conversación. Pero él simplemente le devuelve la mirada.
Durante 30 segundos o más, hasta que finalmente suspira, y dice:
-¿Qué quieres, Nancy?
-¿Quiero saber por qué me ignoraste esta mañana? Dijiste que siempre serias mi amigo, y la primera vez que me vez actúas como si no estuviera ahí, espeta, seguido de una respiración profunda que suena sospechosamente como un sollozo.
-Yo té lo que dije, y lo dije enserio, "comienza, sin ni siquiera reconocer el sollozo próximo, lo que le duele aún más. -Pero estoy hablando en serio cuando digo que no puedo seguir con esto. Y quería asegurarme de que entiendas.
-Pero tú necesitas a entender, también, empieza a decir, pero es rápidamente es interrumpida por Jonathan.
-Yo necesito entender, Nancy, pregunta, lanzando sus manos en señal de frustración. -¿Realmente crees que no entiendo? ¿Eh? ¿Que si dejas Steve de alguna manera estás faltando el respeto la memoria de Barb? ¿Que amas a Steve, pero me necesitas porque te entiendo mejor que nadie? ¿Eso es lo que quieres que entienda?"
Está casi gritando a este punto, pero Nancy no reacciona. En cambio, solo lo mira a él, con los ojos y la boca muy abiertos.
-¿Cómo supiste lo de Barb?, Se pregunta en voz baja.
-¿Qué?
-¿Cómo sabías que me sentía de esa manera sobre Barb? Yo, jamás se lo he mencionado a…nadie, nunca, tartamudea.
-Nancy, cada vez que hablas de esa noche, siempre mencionas que la abandonaste por Steve. Tiene sentido que te sientas de esa manera, dice suavizando su tono. -Pero no es excusa para esta situación. Odio decir esto, pero tú tienes que elegir, Nancy.
¿Elegir?,
-No puedo seguir haciendo caso omiso de lo que siento por ti, porque si Nancy yo te amo y ya no estoy dispuesto a estar cerca de ti y de Steve en medio de su relación. Además la noche anterior es una advertencia, que mi auto-control está cediendo a mis sentimientos, dice con una sonrisa torcida, y con su cara sonrojada de vergüenza.
-No quiero que esto vuelva a suceder, no importa cuánto lo quiera y creo que tú también quieres, empieza de nuevo. -Si voy a tenerte Nancy, dice acercándose a ella, -Quiero todo de ti no sólo la parte más vulnerable. Quiero a la chica que es una gran tiradora, a la cazadora de monstruos, a la estudiante estrella, a la hermana cariñosa, a la amiga, y a esa adolescente asustada. Hasta que no puedas compartir todas esas cosas conmigo, voy a ser solo tu amigo, pero yo no puedo ser tu amigo con beneficios.
Se mueve aún más cerca de ella, se inclina y la besa suavemente en la frente, el gesto más íntimo que está consciente jamás ha tenido hacia ella.
-Tienes que averiguar lo que sientes por mí, Nancy. Y una vez que lo hagas, te pido que me lo hagas saber, ¿de acuerdo?
Y con eso, la deja en el cuarto oscuro, con sus libros apretados en sus brazos, y las lágrimas rodando por sus mejillas.
