TU VERDAD.
Sentía los nervios hasta en las palmas de las manos, ni siquiera podía sostener bien la cuchara. Estaba desayunando y aunque sentía que estaba a punto de vomitar (otro efecto de los nervios) no quería que su familia se enterara, así que trataba de comer como si fuese cualquier otra mañana común y corriente. Aunque era obvio que no lo era. Había imaginado todo el año aproximadamente desde que recibió su carta; recordaba ese día, estaba tan feliz, mucho más de lo que había expresado y es que él no era precisamente la persona más expresiva del mundo, no porque no pudiera, simplemente algo dentro de él siempre lo retenía. Por consecuencia la imagen que había formado toda su vida, no era precisamente la que quería proyectar y es que todos creían que era un debilucho, llorón; muy seguramente creían que no tenía el carácter para hacer algo magnifico, solo era un hijo de mami que no podía hacer nada por si mismo, al menos así sentía. Eso lo avergonzaba por completo, básicamente las personas a su alrededor pensaba que su vida iba a consistir en terminar la escuela y ser solo otro más en el mundo, no tenía derecho a ser alguien, ni a dejar huella, a veces sentía que su nombre se borraría en el tiempo y eso le provocaba mucho mas escalofríos, incluso que los propios nervios.
'Peter seguro que vas a terminar todo eso?' Su madre lo miro dudosa, no se creía ese cuento de los no nervios. Ella conocía a su hijo. 'sabes que no tienes que comértelo, puede hacerte daño con los nervios…' Peter levanto la mirada y la miro fijamente serio, la mamá sonrió juguetonamente y Peter le dio otra mordida a su pan. 'no tienes porque probar nada Peter.' La mujer rio divertida de la actitud que tomaba su hijo, sabía que quería probar que todo estaba bajo control. Pero lo único que le provocaba era una inmensa ternura con esos cachetes a punto de explotar. 'sabes que… deberías de darme la mitad de tu platillo.' Peter tomo su plato cuando vio la mano de su madre con toda la intención de llevárselo, una parte de él pudo habérselo entregado por su propio juicio y es que sentía que estaba a punto de vomitar todo. 'que rudo!' La madre dijo con sarcasmo, exagerando los gestos, solamente estaba jugando con él, quería que su hijo realmente se tranquilizara. 'con esa actitud no dudes que te escojan en Slytherin.' Peter sonrió ligeramente, en realidad no le importaba; lo había pensado bien, la única casa que no aceptaría era Hufflepuff, pensaba que ahí se encontraba los Don Nadie y esa referencia no la quería en su curriculum de vida. 'o tal vez en Gryffindor por el más valiente de la mesa! Y es que ¿quien se come 2 huevos, 3 tiras de tocino, 2 panes tostados y un vaso de malteada? Hijo comes como un adulto o peor…'
'me estás diciendo gordo?' Peter le dijo ofendido. La madre no pudo evitar la risa y es que su hijo había sacado el pan de la boca solo para reclamarle. 'eres la peor madre del mundo ¿te lo han dicho?' La mujer le sonrió con puro amor en su mirada.
'entonces dime ¿ya llevas todo?' se levanto y camino hacia su maleta. Peter aventó el pan y corrió detrás de ella, odiaba que revisara su equipaje. Le costó una gota gorda de sudor, pero Peter salto del sillón y brindo justo frente a su maleta, la madre lo miro sorprendida aunque segundos después lo miro autoritariamente, ya le conocía este juego. La quería sacar de la escena. 'hazte a un lado Peter Pettigrew.' El chico regordete negó con la cabeza. 'solo quiero comprobar que llevas todo.'
'llevo todo.' le insistió. Pero la madre prácticamente lo empujo hacia el sillón. El chico chillo pero cuando se dio la vuelta su madre ya había abierto la maleta. 'te digo que vas a desacomodar todo!' dijo sonrojado.
'vas a llevar a copito!' dijo la madre abrazando con ternura un conejito blanco de peluche. Peter agacho la mirada avergonzado.
'eso debió de caerse cuando acomode mi cama…' dijo desviando la mirada. 'qué bueno que lo encontraste… déjalo afuera.' Esperaba que no lo hiciera. Había dormido con esa cosa toda su vida, separarse de ella era como si se cortara un dedo, no quería vivir solo con cuatro dedos (aun no…).
'estas seguro?' la madre dijo sorprendida pero cuando miro como apretaba sus labios inmediatamente se dio cuenta que no quería hacerlo. 'de acuerdo…' ¿porque su madre solo le hacía caso en las cosas que realmente no quería hacer?
'si, ya voy a ir a Hogwarths, tengo que crecer…' La madre le sonrió y negó al mismo tiempo, no entendía porque esas desesperadas ganas por forzarse a ser algo que no tenía que ser. Abrió la boca para darle un típico sermón sobre eso, ya Peter había puesto cara de fastidio pero el timbre de la puerta los interrumpió.
'ahora vuelvo…' Dijo la madre poniendo a copito en la mesa de la sala, Peter estuvo tentado a tomarlo y esconderlo nuevamente en la maleta. 'hola! Si viniste!' escucho a su madre emocionada al abrir la puerta. Peter tenía una ligera sospecha de saber quién era pero se aferraba a la idea de estar equivocado.
'Claro que sí! se los prometí!' Escucho esa voz chillona y sus ánimos decayeron 50%.
'cariño es tu tía Ru!' Era Ru de Ruperta y si, era la típica tía que le estrujaba los cachetes como si fueran globos de látex, lo odiaba.
¿Dónde está el nuevo mago de la familia? ahí esta!' su tía le había prometido acompañarlo a la estación en su primer día. Él había rogado porque fuera una de sus mentirillas que decía por la emoción del momento, pero desgraciadamente estaba ahí en su casa, tal como lo prometió. 'vine como te lo prometí, pequeñito.' Le hablaba como si fuera un perro, Peter inconscientemente la miro con un gesto que lo único que decía era: "largo de aquí". 'estas nervioso?' Peter negó aun con el mismo gesto, miro de reojo a su madre que llevaba su plato a la cocina… ¡finalmente ya no iba comer! una preocupación menos. 'o acaso no querías que viniera!?' Soltó la carcajada sin imaginar que decía la verdad, la madre de Peter se volteo para reír junto con su cuñada y se dio cuenta que Peter estaba asintiendo. Le lanzo de inmediato un secador. Peter reacciono y solo sonrió. 'Entonces que hace falta?'
'nada en realidad… solo estamos esperando la hora par…'
'asombroso!' La mujer regordeta aplaudió como si se hubiera ganado la lotería. 'así podemos conversar un poco.' Peter suspiro y volvió a sonreír haciéndose a la idea de escuchar a su tía lo que sobraba de la tarde, aguantando todos los abusos físicos o como ella les decía: muestras de afectos, muestras que dejaban a sus cachetes, tan rojos como un par de… 'manzanas! Adoro el pay de manzanas!' si Peter seguía escuchando un platillo mas, enserio iba a vomitar. 'deberíamos de hacerle uno a Petie antes de partir!' Peter miro a su madre pidiendo auxilio, la mujer rio en voz baja y se compadeció de él.
'es muy tarde para eso Ru.' La mujer detuvo a su ocurrente cuñada. 'además Peter ya comió su desayuno.' La tía volteo a ver al chico y le sonrió, Peter vio en cámara lenta como sus enormes manos se acercaban a su rostro. Y en un parpadeo sus cachetes estaban siendo torturados otra vez.
'que bello sobrino!' Peter contaba números en su mente para aguantar el dolor. 'tan obediente y bien portado!' termino la frase y la masacre también. 'es por eso que tengo un obsequio para ti!' levanto su dedo índice y lo puso a escasos centímetros de la nariz del pequeño.
'enserio!?'La madre de Peter lo volteo a ver autoritariamente, entendía que no le agradara la tía Ru pero actuar tan amable solo por interés no lo veía bien.
'Peter!' Su madre lo regaño, la tía Ru manoteo dándole poca importancia y saco una cajita de su maxi-bolsa de "mano".
'aquí tienes pequeño! Espero que te guste…' si no hubiera sido por la sonrisa de payaso y la mirada de asesino, ese momento hubiera sido muy emotivo para Peter. El chico tomo la cajita y la comenzó a abrir. 'espero que te guste.'
'Peter con cuidado…' Su madre lo regaño nuevamente, su hijo parecía un caníbal.
'Cariño, déjalo ser… es solo un niño.' La verdad es que el empaque estaba muy difícil de abrir, Peter estaba incluso dispuesto 'además estoy contenta de verlo así de emocionado.' Peter alzo la mirada y sonrió para segundos después continuar con la misión de abrir la maldita caja de regalo. 'siempre esta tan callado; es bueno verlo así.' Peter por fin pudo abrir la caja, un pedazo de ella salió disparado por la ventana y asusto al gato de su madre, odiaba a ese gato así que no lo lamento… hasta que vio a su madre molesta. 'ya lo abriste! Míralo y dime si te gusta!' Peter quito todo el papel que adornaba la caja para sacar una pequeña cadena con la letra "P" en color amarillo. Peter la miro fascinado a lo que ambas mujeres concluyeron que le había gustado. 'me tome la molestia de pedirla en amarillo, para que combine con tu casa…' Peter trago saliva y se quedo estático. Los de Hufflepuff eran amarillos… 'es obvio que es todo un Hufflepuff, el siempre tan bueno, tan bien portado, tan calladito como un ratón, no rompe ni un solo plato.' La madre de Peter miraba de reojo a su hijo que tenía una cara de asco y se ponía peor con cada palabra que decía su tía. 'es un gran muchacho, no cabe duda que tuvimos suerte en la familia. Quien sabe podría ser un auxiliar en San Mungo.' Peter toco su estomago al escuchar la palabra "auxiliar", de pronto se comenzó a sentir mal, al parecer no fue una buena idea comer lo normal en un día tan importante. 'deberías de ver a sus primos, se la pasan en esas motocicletas voladoras, estudiando dragones y todas esas cosas…' "maravillosas" pensaba Peter mientras abrazaba su estomago, su frustración hacia que le doliera la cabeza y él siempre había tenido una ligera conexión entre cabeza y estomago, ahora entendía porque se sintió mal de repente. 'por eso digo que tu hijo es un encanto, el jamás haría todas esas cosas enfermas y asquero…' La madre de Peter se tapo la boca en cuanto vio como su hijo regresaba todo lo que había comido minutos atrás. Su cuñada se tuvo que tragar sus palabras y es que ninguno de los primos de Peter jamás la habían vomitado.
El vomito fue intenso, Peter llevaba 10 minutos en el baño, su tía había decidido regresar a su casa a cambiarse y en unos minutos volvía… si volvia.
'cariño…' La mamá del pequeño se atrevió a tocar a la puerta. 'estas bien?' Cerró los ojos preparándose para le grito de su hijo.
'todo esto es tu culpahhhrrg!' La madre de Peter se tapo la boca para evitar reírse. 'te estás riendo?' Se detuvo para escuchar bien, si, era una risa. 'claro! Ríete! Esto es muy divertido madrerghh' La madre de Peter se alejo para poder reírse con tranquilidad.
'es que debiste de ver la cara de tu tía!' Dijo la madre del pequeño riendo simpática, pero algo la detuvo y es que ese sexto sentido; bueno séptimo sentido maternal en este caso, se activo cuando volteo a ver la puerta. Su hijo volvió a vomitar, la mujer camino a la puerta y la abrió. El pequeño Peter estaba pálido tirado en el retrete, su madre sintió tanta ternura la verlo ahí.
'ahora te doy pena?' Peter dijo tratando de controlar el vomito, fue inútil nuevamente se giro a la taza del baño. Su madre admitió que el olor era asqueroso pero no era por eso por lo que había entrado, había una cosa importante, sino nunca hubiera entrado al baño. 'Esto es increíble, justo cuando pensé que este día podía cambiar mi vida… a lo mejor es una señal…' sus esperanzas por volverse alguien intrépido y seguro se habían podrido junto con toda la comida que había vomitado.
'porque te importa tanto? Que no ves que para mi eres perfecto?' Peter no podía creer que lo tratara de convencer con eso. Ahora entendía porque creían que era un hijo de mami. 'escucha! Basta de tonterías…' se sentó en el suelo, Peter la trato de detener porque había derramado un par de gotas fuera del escusado, pero aun así la mujer se sentó y lo tomo de la cara para que la viera a los ojos. 'deja de pensar en esas tonterías, Peter tienes que dejar de hacer importante lo que otros piensen de ti! eres un niño increíble, así como lo dice tu tía y eso no tiene nada de malo!'
'para ti!' Peter quito sus manos de su rostro. 'yo no quiero ser eso! No quiero ser un Don Nadie!' Dijo y volvió al retrete, su madre lo espero, enfurecida de lo que había dicho su hijo una vez que termino volvió a tomarlo de la cara.
'quien te dijo que eras eso? Porque juzgas así de horrible a los de Hufflepuff? ¿Qué te ha hecho el color amarillo?' Trataba de hacerse la simpática pero Peter no estaba de humor.
'solo lo dices porque eres mi madre…' Peter tomo una toalla y se limpio la boca. La madre negaba con la cabeza.
'si, lo digo porque soy tu madre y a mí no me importa. Como a ti no te debería de importar.' Le dijo ya dejando a un lado las bromas. 'escucha Peter, quiero que entiendas esto; en la vida la gente puede afirmar miles de cosas, puede definir miles de aspectos y eso es bueno, nos ha ayudado bastante. Así podemos relacionar lo bueno de lo malo, lo que queremos y lo que no.' Este era el peor momento para que le diera un sermón, Peter siguió limpiando su boca fastidiado, casi a punto de decirle que no quería ir a la estación. 'escúchame!' La mujer lo tomo de la cara para que la mirara a los ojos. 'pero al final lo único que importa es tu verdad. La verdad que cree cada uno, porque no vas a vivir la vida de alguien más… vas a vivir la tuya.' Peter trago saliva cuando escucho eso. 'Así que al final un chico Justo puede ser un iluso, un inteligente ser un incrédulo, un ambicioso un total egoísta y un valiente… un tonto. Eso solo depende de ti.' Peter inconscientemente sonrió. 'y no es porque sea tu madre pero yo se que tu nombre no es el de un Don Nadie. Solo recuerda, si quieres hacer algo... ¡Demuéstralo!' Peter quito sus manos y la miro tranquilo, las ganas de vomitar habían desaparecido por lo que su dolor de cabeza también.
'eso ha sido lo mejor que has hecho como madre…' dijo Peter jugando, la madre le dio un codazo fingiendo estar ofendida.
'¿qué me dices del desayuno?' Peter alzo la ceja y le mostro lo peligrosa que era su comida. La madre rio divertida, no entendía porque su hijo creía que no había chispa en él. 'de acuerdo caldero agujereado, levántate y ve de nuevo a arreglarte… hueles mal.' Peter rio y la miro, puso sus manos en su camisa que estaba chorreada de vomito y se lo estrego a su madre. 'Peteeeeeeer!' Grito la madre asqueada, el chico se levanto de inmediato y corrió a su cuarto. 'solo porque hoy te vas no significa que no puedo castigarte!' Le grito molesta desde el baño… pero eso no lo estaba de verdad.
