Capítulo 2
Gracias pero no es necesario que lo haga –dijo ella-. Quizás pueda dejarme en la comisaría más cercana si no es mucho problema –añadió al ver que dudaba-.
-por supuesto –dijo él y arranco de nuevo- pero prométame que no volverá a caminar sola por la noche.
-no suelo hacerlo. Solo estaba en el lugar equivocado –intento defenderse- supongo que creerían que sería fácil quitarme el bolso y salir corriendo sin que nadie los viera.
-tal vez. Pero tal vez no quisieron dinero.
-¿Qué más podrían querer? –Pregunto ella y se sonrojo al ver su mirada burlona y su sonrisa de medio lado-. No creo que pensaran que podrían atacarme en mitad de la calle donde podrían verlos…
-se olvida del auto- le interrumpió el-. Y estoy seguro de que su madre le ha dicho que las mujeres bonitas siempre son una posible presa.
-¿Qué auto?
-habían estacionado uno en aquel callejón –y señalo hacia el callejón oscuro- ¿no los oyó huir?
-no –porque toda su atención estaba puesta en él. El miedo se apodero de ella al pensar en lo que pudo haber sucedido-. Solo ha sido mala suerte…dijo temblado de frio.
-y una estupidez –dijo él y paro el coche para quitarse la chaqueta. –Póngasela –le ordeno-. Está asustada y muerta de frio.
-estoy bien…
-está temblando –dijo el, al ver que no se movía, dijo: -échese hacia adelante.
Bulma obedeció y le puso la chaqueta sobre los hombros. La chaqueta todavía guardaba el calor de su cuerpo y al sentirlo Bulma se estremeció.
-¿mejor? –pregunto el con su singular ceño fruncido-. Ha tenido una experiencia horrorosa pero ya paso y está a salvo.
-gracias a usted –dijo casi inaudible. "¿a salvo?" ¿Cómo iba a estar a salvo cuando todo su cuerpo ardía de deseo?
El murmuro algo en su idioma natal antes de volver a arrancar el auto de nuevo.
Mientras circulaban, le pregunto:
-se me ha olvidado donde tengo que doblar.
Bulma le dio las instrucciones. Seguía temblando y no podía creer lo que le escuchó decir en su idioma materno "es hermosa". Por supuesto que no, no podía pensar que él dijo eso, además, aunque supiera algunas palabras del planeta Sayayin no quería pensar que él dijo que era hermosa…sería estúpido y estaría malinterpretándolo.
Pero el la encontraba atractiva.
¿y qué? Que el la hubiera rescatado y pensara que era atractiva no significaba nada.
Bulma se puso derecha y cuando el coche se detuvo en frente de la comisaria, dijo:
-muchas gracias por su ayuda. Espero que disfrute su estancia en la Tierra.
-entrare con usted – dijo el después de mira al reloj.
-no hace falta que se implique en esto. Se dirigía a algún sitio…
-yo también los he visto. A lo mejor puedo ayudar a que los identifiquen –dijo sin mirarla.
-yo…. –Bulma dudo un segundo-. No debe implicarse en esto.
-tiene razón –dijo el, cortes, pero inflexible-, pero es mi deber.
Media hora más tarde, después de entrevistarlos por separado, el comandante Piccoro los felicito a los 2.
-¡ojala y todos los testigos fueran tan observadores como ustedes! Con estas descripciones tan especificas los agarraremos antes de que intenten atacar de nuevo.-miro a Bulma y le dijo- nos pondremos en contacto con usted si es necesario. Ella asintió. Le habían tomado la declaración y le habían ofrecido un té. Se sentía un poco mejor, pero aún estaba débil y sentía ganas de llorar.
Vegeta la agarro por el hombro y la acompaño hasta el coche.
-tiene que indicarme como llegar a su casa –dijo él.
Bulma lo guio al edificio donde vivía, y cuando estuvo enfrente, ella dijo:
-muchas gracias por todo lo que ha hecho – no dijo nada más al ver que la miraba distante, sin ninguna expresión formada en su rostro y con frialdad. La tensión se apodero de ella he hizo que su piel se erizara. Hizo un esfuerzo y continuo-. No puedo imaginar que podría haber pasado si no hubiera intervenido.
-no piense eso. Yo no hice nada –dijo el. Salió del coche y se dirigió a abrirle la puerta-. Prométame una cosa.
Bulma salio del coche y se percató de que ambos estaba muy cerca.
Su sonrisa era un destello blanco en la oscuridad…sexi e implacable.
-que a partir de ahora avisara al portero cuando salga del hotel.
-a partir de mañana llevare mi auto, pero le prometo que no caminare sola por la noche –respondió y busco las llaves en su bolso.- y no trabajo en el hotel –le dijo con una sonrisa en el rostro.
-la vi…
-sirviendo canapés –dijo ella-. Estoy en la lista de suplentes y me llamaron porque hay muchos camareros con gripe –paso frente a él y subió los escalones que llevaban a la puerta principal, la abrió y volteo para mirar la silueta dominante estaba detrás de ella.
-lo siento –dijo el, y la agarro por los hombros-. Está muy pálida. Se ha dado un buen susto, debería tener a alguien para que la cuide –la abrazo y Bulma sintió el calor de su cuerpo. En lugar de retirase, se apoyó en él y se dejó consolar-. Fuiste muy valiente –dijo tuteándola cariñosamente-. Vi que valorabas tus posibilidades y como decidiste que lo mejor era gritar y echarte hacia atrás, negándote a convertirte en una víctima, ¿sabes cómo defenderte?
-no. Siempre pienso que debería aprender, pero nunca encuentro tiempo para ello –guardo silencio y respiro hondo. Se liberó del abrazo y dijo-. Siento haberle interrumpido los planes de la noche.
El frunció más el ceño de lo que acostumbra. La luz resaltaba sus atractivas facciones.
-no ha sido nada. ¿Quieres que llame a alguien?
-no hace falta. Estoy un poco nerviosa pero dormir me hará bien –Bulma se dio cuenta de que todavía tenía su chaqueta puesta. –ah, ¡su chaqueta! –dejo el bolso el en barandal y quitándosela la blusa se salió del pantalón.
El príncipe le rozo la piel de la cintura con las manos y las retiro de golpe, como si al tocarla su piel le hubiera quemado. Bulma se quedó sin respiración. Lo miro a los ojos y vio la expresión tan dura en su rostro, era tan duro como una macara de bronce.
Durante un instante se quedaron quietos. Hasta que por fin Bulma le dio la chaqueta y ambos tuvieron cuidado de que sus dedos no se rozaran. –Tome –dijo ella-. Y no diga que no ha sido nada.
-yo no miento. Entra.
Bulma abrió la puerta y se metió. -adiós.
El inclino la cabeza y dijo:
Adios Bulma Brief.
A Bulma le pareció escuchar el eco de una soledad parecida a la suya. Levanto la vista pero la vista de Vegeta no reflejaba más que seguridad y arrogancia en sí mismo. Con el corazón acelerado Bulma empujo la puerta y entro.
Espero hasta que oyó el coche alejarse y camino hacia su apartamento. Creía que todo lo que había imaginado del príncipe y soledad eran tonterías. Ya no era el playboy guerrero y peligroso que suponía, sino que era distante y frio, pero amable y la sorprendía con su sobreprotección hacia ella.
Vegeta Ouji era un hombre complejo, pero muy interesante. Y sexi.
Una vez dentro de su apartamento, Bulma se miró al espejo e hizo una mueca a ver el brillo en sus ojos azules y sus pómulos rosados.
Tenía todo el derecho del mundo de sentirse nerviosa, pero no sería capaz de dormir. Se preparó una taza de chocolate y se sentó en su escritorio para buscar sobre Vegeta Ouji en internet. Una hora más tarde apago la laptop y se fue a dormir.
-no me extraña que sea ta reservado e independiente –dijo ella en voz alta mientras recogía la taza vacía.
A los 18 años su padre había subido al trono de su planeta, que corría peligro de ser invadido por otro. Entonces por desesperación se casó con la única hija de un soldado de elite del planeta, por consiguiente la hermosa mujer era una hermosa guerrera, su único defecto era que no estaba enamorada del Rey Vegeta si no del príncipe del planeta invasor, pero a pesar de sus diferencias su estrategia funciono, Vegita consiguió mantener la independencia gracias a la aptitud de la Reina Serika que a pesar de su decepción de haber abandonado el amor de su vida y enfrentarse a el, en defesa a su planeta sabía que tenía una responsabilidad con su pueblo. Un año más tarde nació el primer hijo de esa unión.
-espero que hayan podido enamorarse con el tiempo, porque si no, debió haber sido un infierno para ellos.
La mañana siguiente llamaron al timbre de su apartamento, diez minutos antes de que fuera al laboratorio donde trabajaba. Guardo unos papeles en su portafolio y un segundo después abrió.
Al otro lado de la puerta había un hombre que sostenía un ramo de rosas de todos los colores existentes en su especie.
-¿la señorita Bulma Brief? –pregunto. Al ver que ella asintió le entrego el ramo.
Bulma lo acepto y vio que había un sobre con su nombre sintió su corazón latir a mil por hora y dijo: -gracias.
Cuando cerró la puerta, coloco las flores en un jarrón, las dejo en frente de la ventana y observo como el sol iluminaba sus pétalos. Abrió el sobre y leyó la nota que había dentro: espero que te encuentres mejor esta mañana. Y al final estaba firmada por una arrogante V. "son hermosas" pensó Bulma y acaricio uno de los pétalos con un dedo. Es posible que no las hubiera comprado el mismo. Pero era un gran detalle.
Aquella tarde Bulma regreso a su casa después de haber realizado un sinfín de pruebas científicas. Cuando vio los pétalos de las flores brillar su tensión disminuyo.
Milk llamo más tarde para avisar que los turnos estaban cubiertos, Bulma sabía que no volvería a ver al príncipe pero siempre recordaría su amabilidad y las flores que le envió. Pensaba escribirle una nota de agradecimiento y dejarla en la recepción del hotel, pero en ese momento llamaron a la puerta. Pensó que tal vez sería una amiga que la invitaría a salir. Pero el hombre del otro lado no era un amigo. El hombre era apuesto, tan musculoso como e príncipe Vegeta y con una melena bastante alborotada.
-¿señorita Brief?
-si, soy Bulma Brief.
-el príncipe desea verla –le dijo y le tedio una tarjeta.
Se llamaba Kakaroto y entre paréntesis tenía "Goku Son". Bulma dio vuelta a la tarjeta y leyó: por favor acompaña a Kakaroto. Firmada nuevamente por una V.
Quizás estaba nerviosa por el ataque que sufrió la noche anterior, pero no pensaba subirse al auto y menos con un extraño aunque el joven se veía de confianza y amable. –dentro de 10 min. Pasare por el hotel –dijo Bulma-. Avisare cuando llegue.
El hombre se sorprendió un poco pero dijo con educación: -si, por supuesto. Me encontrare con usted en los ascensores que van a la tercera planta.
Bulma cerró la puerta y se alegró de llevar puesto un vestido rojo manga larga que estaba hasta la mitad de la pierna y una chaqueta naranja. Se puso un poco de brillo en los labios y busco las llaves de su coche.
Para que quería verla el príncipe Vegeta? Nerviosa dejo el coche con el valet parking y entro al hotel. Kakaroto estaba esperándola y cuando llego la saludo, abrió un elevador privado y le hizo una señal para que pasara. Bulma estaba nerviosa y se quedó mirando a la pared hasta que el ascensor se detuvo, un guardia de seguridad abrió la puerta del ascensor y la guio hasta un recibidor. –Pase señorita –dijo el hombre y abrió otra puerta.
Bulma obedeció y se detuvo cuando oyó cerrar la puerta. Se quedó en silencio y miro al hombre que contemplaba la puesta de sol. Se volvió hacia ella, con su mirada fría y ceño fruncido.
-¿has leído el periódico hoy? –le pregunto el.
-no. ¿Por qué? –pregunto ella.
-quizás deberías hacerlo ahora. En la ultima sección, pagina 3 –dijo señalando un periódico que estaba sobre una mesa.
Bulma lo miro sorprendida y tomo el periódico. El príncipe se refería a las páginas de sociedad, y en el se había marcado una columna con tinta negra.
Completamente incrédula Bulma leyó:
el príncipe de Vegita, un regalo del cielo para los monárquicos románticos, ahora que el príncipe del planeta Iklirilla ha contraído matrimonio, es un claro conocedor de otros placeres de nuestro planeta, aparte del paisaje y vino. Anoche una persona me dijo que se le había visto llevando a su casa a una joven científica de la ciudad del norte después del banquete que se celebro tras la conferencia anual interplanetaria. Y ella llevaba puesta su chaqueta. ¿Qué significa esto?.
-¿has filtrado tú la información?
Bulma lo fulmino con su mirado
-¡por supuesto que no!
-entonces, ¿Cómo ha llegado al periódico?
-no lo sé –le dijo tratando de controlarse-. Alguien nos vería en la comisaria, supongo. Por suerte nunca especificaron a una persona.
-quizás tu nombre salga en la próxima columna –dijo en tono cortante
-¿Por qué tiene que haber otra columna?
-por que quien le haya contado eso al periódico se asegurara de ello.
-mire –dijo ella razonando- es un tonto molesto e irritante pero no es el fin del mundo. La gente olvida pronto.
-yo no lo olvidare –dijo el-. No me guste que me utilicen señorita Bulma.
Bulma se sentía furiosa y dolida ante tanta arrogancia.
-¿y por que lo utilizaría?
-normalmente por dinero –contesto el con sarcasmo-,pero a menudo por notoriedad….y supongo que cualquier relación conmigo ayuda a mejorar su posición profesional. Espero que no me hayas grabado anoche.
-yo no me dedico a filtrar información a la prensa. Esta basura –señalo el periódico-, se trata de usted y no tiene ningún fundamento.
-¿de veras lo crees? –se acercó a ella y la tomo por los hombros.
La noche anterior Bulma había sentido fuerza y apoyo en su agarre, sin embargo ahora solo sentía la promesa de su poderío-. Me gustaría creer que no hay fundamento en esta columna –dijo el, y el brillo de la burla ilumino sus ojos- pero ante todo soy realista.
Entonces inclino la cabeza y la beso.
….
