Ni The Big Bang Theory ni High School DxD me pertenecen, pertenecen a sus respectivos autores. Yo hago esto sin ánimo de lucro, solo para pasar el rato.

Xseyver: aqui los tienes todos los que teníamos. Ahora toca continuar con nuevos.

sonic: thanks.

Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, lemon mas o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.


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CAPÍTULO 2

…..

Nos encontramos en un hospital de Pasadena. En una de las tantas del inmenso edificio, servía para la congelación de esperma. En dicha sala se encontraban Kiba e Issei. El rubio se encontraba bastante nervioso, como pues no estaba muy acostumbrado a eso. En cambio Issei estaba de lo más tranquilo, pues parecía estar acostumbrado.

-Creo que deberíamos irnos. - propuso Kiba mientras dejaba la hoja que le habían dado para rellenar con su información básica.

-¿Y eso? - pregunto Issei confundido sin apartar la mirada de su hoja.

-No me siento a gusto. ¿Podríamos irnos, por favor?

-¿No dijiste que necesitabas dinero? - le miró alzando una ceja - Creo que era para aumentar la banda ancha de vuestra red.

-Sí, y me muero por navegar más rápido, pero no creo que vender mi esperma sea lo más adecuado para conseguirlo.

-Bueno, también podría vender sangre u órganos, pero creo que eso sería más complicado.

-Solo vámonos.

-Bien, pues vámonos entonces.

-¿Hay algún método para irnos? Digo, tú tienes más experiencia en esto.

-Te levantas, caminas hacia la puerta, la abres y te marchas. - Issei alzó los hombros.

-Ya… eso es obvio.

-¿Entonces por qué preguntas?

-... cállate.

XXXXX

Una vez salieron del hospital cogieron el coche y volvieron al apartamento, pasando antes por una tienda para la comida. Cuando subieron hasta el piso de Kiba se detuvieron al ver a una mujer en el apartamento de enfrente, al otro lado del descansillo.

Era una mujer de largo cabello moreno y heterocromía en los ojos y con un cuerpo muy bien dotado. Al parecer estaba entrando con unas cajas de mudanzas al piso. Una nueva inquilina. Su nueva vecina. Issei sonrió lascivamente mientras analizada a la nueva vecina de Kiba de arriba abajo.

-Hum, unas muy buenas medidas, sin duda. Trasero redondito y respingón, unas buenas sandías y casi perfecta silueta de reloj de arena. - analizó el ingeniero pervertido.

-Hazme un favor… si es mi nueva vecina… mantente alejado.

-Si sabes que no voy a hacerlo, ¿por qué lo dices?

-Porque aun creo que hay decencia en ti. - Issei le miró aburrido, provocando un suspiro al rubio - No. Me equivocaba. Pero creo que será mejor que me presente yo.

-¿Y por qué tú?

-Porque yo soy su vecino… y tú la vas a espantar a la primera.

-...

Obviando la cara de mala leche de Issei, Kiba fue hasta la puerta de su nueva vecina, golpeando dos veces la puerta suavemente para avisar de su llegada. La morena dejo lo que estaba haciendo y se volvió hacia la puerta, sonriendo al ver a rubio.

-Hola. - saludó la mujer.

-Hola igualmente. Soy Yuuto Kiba, vivo enfrente.

-Oh, entonces somos vecinos. Yo soy Shinra Tsubaki, pero puedes llamarme Shinra.

-Un placer. - al darse cuenta de la presencia de Issei, Shinra saludó - Hola. ¿Y tú quién eres?

-Oh, bella flor del desierto, yo soy aquel que trae una manguera para regarte con ella. - poetizó el castaño sonriendo seductoramente… o intentándolo al menos.

Tsubaki puso cara de póker, devolviéndole la mirada a Kiba.

-Tranquila, no vive en este edificio.

-Ya…

-Bueno, en fin, un placer haberte conocido, vecina. Si necesitas algo, Yo vivo justo en frente. - recalcó para hacerle recordar que Issei no vivía allí.

-Si. Entonces adiós.

-Adiós.

Tsubaki cerró la puerta y Kiba caminó hacia su apartamento. Issei le siguió. Una vez adentro, y dado que era el último, Issei cerró la puerta.

-¡Me la pido!

-¿Qué se pide que? - preguntó Vali sentado en su sitio, haciendo cálculos en el aire.

-A la nueva vecina, Shinra Tsubaki, aunque lo más posible es que acabe en la cárcel si se le acerca.

-No creo. Si no triunfas a la primera solo debes probar una vez, y otra vez y otra vez. Solo hace falta que diga si una sola vez. - explicó Issei en modo de defensa.

-... definitivamente acabarás en la cárcel. Hum…

-¿En qué piensas? - curioseó Vali.

-¿De verdad te importa?

-No. No me interesa en lo más mínimo. Pero quería ser educado.

-Me lo imaginaba. Bueno, estaba pensando en que podríamos haberla invitado a comer. Y sabes, ser buenos vecinos, que se sienta cómoda.

-Pues nunca invitamos a ese Miguel-Miguela.

Los tres tuvieron un escalofrío al recordar al anterior vecino de enfrente. Un hombre de mediana edad que solía travestirse de una forma que provocaba escalofríos y arcadas. Y lo más gracioso es que les llamaba raritos a ellos.

-Ese hombre me daba miedo. Me miraba con deseo. - dijo tembloroso Gasper mientras entraba por la puerta.

-Cierto. - asintió Kiba - En fin, no invitarle a él… o ella… estuvo muy mal. Hay que ampliar nuestro círculo.

-Yo tengo un círculo muy amplio. - recordó Vali con el ceño fruncido - Tengo doscientos doce amigos en MySpace.

-Sí, pero nunca has visto a ninguno.

-Eso es lo mejor de todo.

-Bueno, me da igual. Voy a invitarla a comer con nosotros y a charlar.

Dicho esto Kiba salió por la puerta, no sin antes dejar la comida encima de la mesa. Gasper se puso muy nervioso, pues no se enteraba de nada.

-¿Qué está pasando?

Con una sonrisa lasciva Issei le describió a la nueva vecina. Por su parte Kiba volvió a llamar a la puerta, siendo esta abierta por la morena. Primero entrecerró los ojos buscando al ingeniero salido, pero al no verle sonrió como la primera vez.

-Hola otra vez.

-Hola nuevamente. Antes no te lo he preguntado pero, ¿te gustaría comer con nosotros? Digo, parece que acabas de mudarte y esto está patas arriba.

-¿En serio? Lo agradecería mucho, aunque…

-Bueno, si no quieres no pasa…

-¡Sí quiero, sí quiero!

La pobre Tsubaki no iba a rechazar la oferta. No tenía comida, pues no había tenido tiempo para ir a comprarla. El problema era Issei, pero era o aguantarle o comer. Sonriendo satisfecho Kiba la guio hasta adentro del piso. Issei sonrió más normal mientras Gasper se quedaba totalmente mudo.

-Ellos son Gasper, Issei, al cual ya conoces, y mi compañero de piso, Vali. Chicos, ella es Shinra Tsubaki, la nueva vecina.

Issei se adelantó a Vali, acercándose hasta la morena con una sonrisa normalita.

-Lo lamento por lo de antes. Issei Hyodo del departamento de física aplicada, a su servicio.

-Ya… un placer… - se apartó de Issei, caminando hacia Gasper, extendiendo su mano - Hola, un placer conocerte.

Gasper miró la mano y luego la cara, se dio la vuelta lentamente y se sentó en el sofá mientras cogía su ración y comenzaba a comer en completo silencio.

-Esto, ¿está bien? ¿Habla nuestro idioma?

-Oh, sí lo habla. Con quien no habla es con gente. - explicó Kiba.

-¿Y eso?

-Bueno, es un poco friki.

-... ya veo. - dejó a Gasper de lado, caminando hasta estar frente a Vali, repitiendo la acción - Hola, un placer conocerte.

Vali no contesto el saludo de inmediato y se quedó mirando la televisión. Tsubaki alzó una ceja curiosa, pues no entendía la reacción. Cuando pasó unos momentos el peli plateado dirigió su vista a la pelinegra.

-¿Oh? ¿Es para mí?

-Por supuesto que sí, Vali. - explicó Kiba con claro enojo.

-Ah, entiendo. - miró a los ojos a Shinra y habló - Un placer. - y dicho esto volvió a mirar la televisión.

Tsubaki se quedó un poco trastocada por el saludo tan extraño. Ni siquiera le había dado la mano.

-Tranquila, él no suele tocar a la gente. - comentó Issei con una sonrisa malévola - Observa. ¡Eh Vali!

-¿Si? - Vali miró a su izquierda, encontrándose con Issei a medio metro de él.

El pervertido sacó su lengua, la cerró entre sus labios y soltó el aire por la boca, provocando que la saliva saliera disparada a la cara del peli plateado. También aprovechó el grito de puro terror de este para toquetearle las manos.

-¡OH NO! ¡OH NO! ¡OH NOOO!

Sus gritos retumbaron en todo el edificio al tiempo que Vali se levantaba y empezaba a dar saltitos mientras agitaba sus manos y cara.

-¿No deberías de tranquilizarte? - surgió Shinra.

-¡Tranquilízate tú, tú no tienes una colonia de bacterias creciendo en tu cara, yo tengo que darme una ducha! - chilló mientras corría pasillo adentro hasta el lavabo.

Todos se quedaron unos instantes completamente callados observando el pasillo, escuchando los gritos de Vali y como se abría el grifo.

-¿Lo ves? - sonrió inocente Issei mientras miraba a la morena.

-... creo que me he equivocado de edificio… - murmuró esta.

-Y eso que reaccionó de forma calmada esta vez. - comentó Kiba encogiéndose de hombros.

-Si esa es la forma calmada… ¿Cuál es la otra?

-¿Recuerdas lo que le paso a Raccon City al final de Resident Evil 2?

-...Si

-Sólo digamos que hay un piso del edificio en el cual no se puede entrar sin trajes especiales.

-...

Tsubaki se quedó medio segundos sin decir ni una sola palabra, y luego se sentó a la izquierda de Gasper.

-¡Ahí no! - chillaron Issei y Kiba. Gasper miraba aterrorizado.

-¿Qué ocurre?

-Ese es el sitio de Vali. Nadie se sienta ahí. - respondió Issei.

-No creo que sea para tanto.

-¿Acaso no has visto cómo ha reaccionado antes?

-...

Con rostro neutro, Shinra se levantó del sitio sagrado del peli platino. Cada vez estaba más segura de que no debía haberse mudado a su actual piso.

XXXXX

Nos encontrábamos en el apartamento. Han pasado varias horas desde la comida con la nueva vecina y en aquel preciso momento Vali y Kiba observaban sus pizarras, en las cuales había dibujados inentendibles cálculos matemáticos. Entonces Vali fija su vista en uno de ellos mostrando un acrónimo.

-Esto podría romper la forma en que la ciencia ve el mundo.

-Ciertamente. Combina todos los cálculos matemáticos conocidos por el hombre. - incluso el propio Kiba estaba asombrado por el descubrimiento.

-Con esto seguro que ganamos el premio Nobel.

-Pero, ¿cómo lo llamaremos?

-Bueno… los cálculos nos permiten fusionar el ta-te-ti, el piedra-papel-tijera-lagarto-Spock y el ajedrez para tres que inventé. Por lo tanto, lo llamaré… tapipetipilaesdrez revolution.

-... ¿mande?

-Tapipetipilaesdrez.

Durante varios segundos Kiba se quedó observando a su amigo, sopesándolo.

-... me parece bien. - asintió satisfecho.

Ambos asintieron y echaron varias fotos y selfies para la posteridad. Ya habían terminado de guardar todo cuando alguien llamó a la puerta. Kiba se acercó, miró por la mirilla y al ver que se trataba de su vecina abrió.

El rubio no pudo evitar pasear rápidamente su mirada por el cuerpo de su vecina. El que vistiera chanclas, pantalones súper cortos y una blusa sin sujetador era algo digno de observar… rápida y muy disimuladamente.

-Oye Kiba… ¿puedo pedirte un favor? Ya sé que es algo que no se pide a alguien que has conocido hace muy poco, pero…

Kiba se alteró un poco ante las palabras avergonzadas de su morena vecina. Por su mente empezaron a pasar innumerables proposiciones para nada decentes.

-C-claro… lo que tú quieras…

-¿En serio? ¡Fantástico! Pues veras, ese favor es…

Diez minutos después…

Vali y Kiba iban en el coche del segundo yendo a casa del ex novio de Shinra. Kiba tenía el ceño fruncido mientras Vali sopesaba la situación.

-Creo que deberíamos de analizar la cadena de causalidad. - propuso Vali.

-¿Es necesario?

-Suceso a; una preciosa mujer se muda al piso de enfrente; suceso b, cruzamos media ciudad en coche para pedirle el televisor al ex novio de dicha mujer. Pregunta, ¿en qué plano de existencia hay un vínculo siquiera semi racional entre ambos sucesos?

-Ella solamente me pidió un favor.

-Ah sí, tal vez esa sea la causa proximal de nuestro viaje… pero solo existe por la consecuencia de la más que obvia causa distal.

-¿Y cuál es?

-Qué piensas con el pene.

-... ya bueno, tu no tenías por qué venir.

-¿Así me agradeces que te acompañe en esta loca búsqueda de la televisión de la vecina? Qué desagradecido. - Kiba rodó los ojos - ¿Y por qué no le pide ella la tele?

-Vamos, ya sabes cómo son las rupturas.

-No, no lo sé. Y tú tampoco.

-Yo… yo… yo rompí con Siris.

-No cortaste con ella. Ella desertó a Corea del Norte.

-Para curarse el corazón roto.

Segundos de completo silencio…

-Eso no te lo crees ni tú. - afirmó Vali.

-B-bueno, esto no es lo mismo. Solo es una disputa entre Shinra y su novio por ver quién tiene la custodia de la tele. Ella solo quiere evitar tener una escena con él.

-Y por eso tenemos que tenerla nosotros, ¿verdad?

-No Vali, no va a haber ninguna escena. Entre los dos podremos con él.

-Kiba… entre los dos no podremos ni con la tele.

-... buena forma de darnos ánimos.

Una vez llegaron al edificio donde estaba el ex de Tsubaki, ambos entraron en el edificio y subieron hasta el piso del susodicho.

-Es aquí. - afirmó Kiba al ver el número de la puerta. Llamó dos veces - Déjame hablar a mí.

-Buena idea. Yo pondré los músculos.

Entonces la puerta se abrió, y por ella asomó un hombre moreno... jodidamente alto y musculoso. Kiba tragó y Vali dio un par de pasos atrás.

-¿Que? - exigió saber el susodicho.

-¿Eres Sairaorg? - preguntó Kiba un poco acojonado.

-¿Quién pregunta?

-Yo soy Kiba y él es Vali y venimos a por la tele de Tsubaki.

Sairaorg se cruzó de brazos y sonrió divertido y arrogante.

Segundos después ambos científicos salían del edificio... sin pantalones.

-Kiba.

-¿Si?

-Esos pantalones me los compró mi madre.

-Lo lamento.

-Me gustaban esos pantalones.

-...

XXXXX

Nuevamente en el edificio, Shinra se levantó de su sofá al escuchar como llamaban a su puerta. Al abrirla se quedó horrorizada al verles a ambos casi desnudos de cintura para abajo.

-¡Dios! ¿Pero qué os ha pasado?

-Tu novio te envía recuerdos. En cuanto al resto… creo que no hace falta explicación alguna...

-Ohhh cuánto lo siento. Creí que no haría de las suyas si ibais vosotros en lugar de ir yo.

-¿Creías que podría hacer algo así? - exigió Vali enfadado.

-Lo lamento.

Vali estaba por reclamar, pero Kiba se adelantó.

-No te disculpes. Era una hipótesis válida.

-¿Una hipótesis válida? ¡¿Pero qué pasa contigo?!

Shinra se acercó a ambos y los abrazó.

-Muchísimas gracias por intentarlo, de verdad. Pienso compensaros por esto.

Dicho esto se marchó del piso en dirección al suyo. ¿Para qué? Nadie lo sabe.

-Kiba.

-¿Si? - el rubio aún seguía mirando por donde se había ido Tsubaki.

-Si vas a tener una erección, te aconsejaría ponerte algo que la cubra.

-¡!

Kiba rápidamente miró a su entrepierna. Su compañero de armas saludaba con orgullo.

-... espero que no lo haya visto.

-Lo raro sería que no lo hubiera notado.

-Vali… cállate.