Tal y como dije y creo que con un día de adelanto os traigo aquí el síguete y ya sólo me queda uno y término. Y otra cosa atentos que en breve actualizo otra historia.

Que disfruten.

Dangerous. (II)

Porque tú lo quieres todo.
Eres tan peligroso
Mi mayor error
Estoy ciega por tus ojos.

Peligroso.

Otra vez.

Y ahí estaba otra vez.

Como se asqueaba hacerlo, pero no tenía más opción.

"Sólo piensa que es ella y listo, aunque no termines, piensa que es a Hinata a quien le haces el amor" .- Se dijo mentalmente una y otra vez mientras se movía dentro de aquella castaña con ojos chocolate que gemía bajo su cuerpo.

Pero era su deber. Bueno, más que su deber era su trabajo. Esa era su profesión engañar a las mujeres y acostarse con ellas con la finalidad de robarles, y no era el único, sus compañeros hacían lo mismo.

Eso era, un vil ladrón con más de mil disfraces.

¡Pero ojo!

No un ladrón cualquiera .

No.

Él no era uno de pacotilla ni de poca monta, él era uno profesional, a decir verdad, él pertenecía a una gran organización de ladrones de joyas.

Era simple y bien remunerado, después de todo, desde niño, desde que la vieja lo adoptó lo había instruido en esas artes. Claro está, eso no incluía el como satisfacer a una mujer, de eso se encargaba el viejo.

Fue traumático al principio, pero después le cogió el gusto al sexo.

Era fácil y sencillo.

Estos millonarios se lo ponían a huevo.

Acudía a las fiestas de aquellos ricachones donde lucían sus más preciados tesoros, algunos de valor incalculable. Y ahí fue donde la conoció.

¿Maldito o bendito el día? Aún no lo había decido.

Pero a decir verdad, desde ese día nada fue igual.

Él que se mofaba de sus compañeros con sus absurdos argumentos de: "Desde que encuentras a esa persona ideal, nada, absolutamente nada vuelve a ser lo mismo. Podrás follarte a cualquier mujer que se te ponga por delante, pero ninguna te va a satisfacer como ella, la persona que amas"

¡Coño!

Bien dicen... ¡Nunca digas de este agua no beberé, porque te arrepentirás!

Estoy fuera de control.

-¡Ya te lo he dicho vieja! ¿Estás sorda ya? Este es el último trabajo, no pienso pasar aquí toda mi maldita vida.-

Al otro lado del auricular se escuchó la voz de una mujer de aproximadamente cincuenta años de edad, totalmente furibunda.

-¡No me jodas maldito mocoso! Bien dicen, cría curvos y te sacarán los ojos.- Se quejó.

-Vieja exagerada... -Susurró este mientras reía por lo bajo.

-Te he oído maldito.-

-Lo sé... - Volvió a reír.

-¡Ah Naruto! ¡Tú no, por dios! ¿Por qué tú? ¡Si tú eres uno de los mejores! Pero, ¿qué os pasa a todos? ¿Os habéis puesto de acuerdo para enamorarse o qué? - Preguntó con fastidio y enojo cargado de lamentación con una pizca de alegría.

-No es culpa mía que el teme se haya enamorado también.- Rió

-¡No me jodas Naruto! Os juro que os voy a matar... - La escuchó decir tras soltar un fuerte suspiro que le dio a entender que Tsunade se había tranquilizado.

-Bien, te lo repetiré sólo una vez más, si fallas y no me traes ese maldito collar ¡te juro que nunca saldrás de esta organización! ¿Me entendiste? Además, te recuerdo que ese collar me lo debes.- Siseó.

-Lo recuerdo bastante bien.- Sonrió complacido para sí, porque si no hubiese sido por ese collar él nunca hubiera conocido a Hinata.

-Me parece perfecto porque si no lo traes despídete de todos tus planes de futuro y de salir de la organización ¿Entendiste?.-

-¡Sí, sí, sí! yo también te quiero.-

-¡Maldito!-. Musitó antes de colgar.

Escuchó el pitido de la llamada terminada al otro lado del auricular. Con su mano derecha retiró el pinganillo de su oído y lo lanzó al asiento del copiloto.

Miró hacia la carretera y sonrió para sí mismo con emoción.

-¡Ah! ¡Estás loco Naruto!.- Se dijo para sí riéndose mientras apoyaba una mano sobre el volante y la otra en la palanca de cambios.

Si. Era una locura lo que iba a hacer. A dejar su vida por una mujer.
¡Qué bestia! ¡Qué locura!

Definitivamente sería el primero ni el último...o eso quiso pensar.

Se escuchó el motor rugir mientras la música sonaba alta.

-Bien Kyubi, este será nuestro último trabajo y tendremos a nuestra hembra.-

El sonido de las llantas sobre el asfalto impregno el lugar. Un coche a gran velocidad se dirigía hacia su destino, hacia el final de su vida, un ciclo como lo denominó.

Él esbozó una sonrisa y siguió avanzando a 250 km/h entre las sombras de la noche que ensombrecían aquella carretera

solitaria.

Sin duda había más cosas que amaba aparte de a su chica, y una de ellas era la velocidad y lo coches.

El frenado y rechinar de los neumáticos sobre el asfalto ensordecieron el lugar.

En un parking abandonado un joven rubio miraba con expectación unas pelucas, ¿cuál de todas sería la última que utilizaría? Negro, rojo, castaño, morado, azul...

Azul... Volvió a repetir en su cabeza. La observó y no pudo evitar recordar aquella gran melena negra azulada tan apacible de su chica... Y con aquello no pudo evitar rememorar el día que ambos se conocieron.

Aquel día llevaba un día de mierda, de estos que odias al mundo, y la verdad, no tenía ganas de fingir, estaba hastiado de ello. Así que, ese día no utilizó ninguna de su gama personal de pelucas. Aquel día se cansó de jugar a los disfraces y aparentar algo que no era pero que a la vez si, y por primera vez utilizó su auténtico yo. Aquel recuerdo lo hizo sonreír.

No lo empujes en el límite
Porque tú sabes que estoy hambriento por tú tacto
No hay dudas, quiero ser tú amante.

Llegó a aquella fiesta tan elegante y demás parafernalia típica de los ricachones. Avanzó con paso firme como de costumbre, aquello era tan fácil para él, sabía moverse por aquel lugar con soltura y elegancia, más o igual a la de todos los presentes.

"Años de experiencia.-" Pensó y sonrió para sí.

Dejó pasar el tiempo estipulado y un poquito más de lo debido para aproximarse a su próxima y última víctima. Una mujer hermosa como todas, casada con un viejo ricachón.

"Que fastidio".- Pensó.

Todas eran iguales, unas interesadas...Bueno , no todas.

Suspiró y agradeció al cielo que se pareciera tanto a ella si no seguramente saldría corriendo de esa estúpida fiesta, y lo echaría todo a perder porque no le gustaba nada, absolutamente nada como lo miraban esas mujeres.

¿Acaso no tenían vergüenza?

¡Qué descaro!

¡Y después hablan de los hombres! Si las mujeres no se quedan atrás.

¿O no se daban cuenta de que él ya tenía dueña?

"¿Que tal si me pongo un cartel luminoso en el que ponga " Hinata, ama y señora de este bombón"? ".- Pensó.

Se rió solo de sus propios pensares mientras se recriminaba lo loco y estúpidamente enamorado que estaba de Hinata.

A veces se preguntaba si sentir tanto por ella no sería peligro.

Posiblemente, lo más probable... Pero... Ya estaba jodido y enamorado de una mujer.
Incluso a veces se preguntaba, ¿cómo es posible que una persona quiera tanto a otra? ¿Sería normal?
¿Y a tal extremo?

Un escalofrío recorrió su cuerpo avisándole de que ya era hora de terminar su trabajo cuando aquella espectacular mujer se le acercó. Ahí estaba aquel mujeron sonriéndole a él.

Suspiró y sonrió.

Dicen, sólo un pretendiente
Sé asumir algo ahora
Quiero huir pero no sé cómo
Cruzaste mi frontera ahora
Frente a frente.

En aquel cuarto, sobre aquella cama donde lo había conducido la susodicha víctima ocurrió algo inesperado.

Él encima y ella debajo se miraban sorprendidos el uno con el otro con la respiración agitada. Sin embargo, ella fue la que reaccionó observando el mutismo de él junto con la seriedad en su rostro.

-¿Cómo..? ¿Cómo me llamaste? - Vociferó con voz cargada de indignación.

"¡Bien! Metiste la pata, la cagaste hermano.".- Se reprochó.

"¡Tenía que salir por la puerta grande! Si no no era él.-" sigo recriminandose.

Cerró los ojos y suspiró antes de contestar.

-Hinata, te llamé Hinata - Respondió sin más, no tenía caso pronto se dormiría; aplicó la dosis de siempre y todo eso lo olvidaría.

-¡Cómo¡ ¡Cómo osas llamarme como la insípida de mi primaaa..- Arrastró sus palabras mientras sus ojos se cerraban, junto a su voz que se apagó, incluso nada que él siquiera pudiese reaccionar.

-¿What? ¿tu prima? .- Preguntó con asombro.

¡Maldita sea!

¡De ahí el puto parecido!

-¡Eh espera! ¡No te duermas! Dime donde...- Se quedó a medias ya no tenía caso.

Peligroso.
Tan peligroso.

Se quitó la peluca negra, con rapidez y hastiado de esa situación tan impropia.

"¡Puta sea! Ha sido la puñetera prima."- Empezó a recriminarse.

Eso esta mal, esa situación estaba jodida muy jodida.

Pero, ¿qué esperaba?

Si era precisamente el collar de valor incalculable de la familia Hyuga el que tenía que hurtar.

El famoso: "Byakugan".

Un collar con tantos años de antigüedad así como uno de los más valiosos del mundo para el mercado negro de coleccionistas.

Empezó a recoger su ropa y se vistió con rapidez, una vez hubo ubicado sus pantalones y camiseta negra así como su cazadora de cuero.

Abrió la puerta despacio para no ser visto, caminó por el largo pasillo unos metros, lo suficiente para salir sin ser visto, por acto reflejo se llevó su mano derecha al bolsillo izquierdo y palpó aquel objeto.

"¡Bien! Aquí esta seguro, mi pase a la libertad".- Se dijo.

Bajó las escaleras sin ser visto, pero al doblar la esquina que daba al pasillo central junto a la puerta de salida de atrás se vio abordado por alguien.

Sus ojos azules se abrieron de la impresión al igual que su respiración. Sintió unas manos suaves y cálidas sobre sus labios mientras se dejaba arrastrar por esos ojos grisáceos que miraba con sorpresa acongojada y con emoción.

En ningún momento dejaron de mirarse mientras ella lo arrastraba hacia una habitación de la planta baja totalmente a oscuras.
Sin tiempo a hablar sus labios fueron envueltos en un beso furioso al cual correspondió con gusto subiendo sus manos al rostro de su chica.

Dame un respiro
Me estoy derritiendo
Eres tan peligroso
¿O es muy tarde?
Tengo que saber que está en tú mente.

Acarició su cabello y la trajo más hacia él. Ella se separó un instante de Naruto lo suficiente para empinarse y besar la frente de este. Bajó suave hacia los labios de él que la esperaban hambrientos, envolviéndose en un beso posesivo y salvaje haciéndolos gemir y haciéndolos perder de vuelta la cordura.

Poco a poco se fueron adentrando cada vez más a aquel habitáculo oscuro que parecía no importarle aquel espectáculo de aquellos amantes que rompieron el silencio de su habitad para escuchar el leve sonido del cuerpo del chico caer en aquella pequeña cama. Hinata lentamente abandonó la boca del rubio depositando a su paso besos húmedos hasta llegar a su cuello, pasando por sus pectorales para detenerse en sus pezones a los cuales torturó, obteniendo como resultado los gemidos y ronroneos de su hombre.

Es tan peligroso.
Muy peligroso.
Estoy fuera de control.

-¡Ah!... Mmmm... Hina... Madrecita... Mmmm.- Sin duda la amaba.

Ya lo tenía asumido, pero, esta mujer lo tenía sometido a sus besos, lo tenía loco, tanto que se asustaba de su comportamiento. Él lo sabía, era peligroso pero le daba igual, él la amaba y ella le correspondía.

Con él podría hacer lo que quisiera, él no le negaría nada, absolutamente nada.

La sintió bajar hasta su abdomen y aquello lo asustó, porque ahí Hinata se detuvo un momento. Cerró los ojos y sonrió sin restricción al sentir como la mano de ella acariciaba aquel dibujo; los abrió y la observó embobado mientras se mordía su labio inferior.

-¿Te...gusta?.- Preguntó con temor, aquel tatuaje guardaba una parte bastante caótica y triste de su vida.

Hinata lo miró y le sonrió mientras depositaba un beso en el tatuaje.

-Claro...todo en ti peligrosamente me gusta... .- Lo observó y prosiguió.

-Adoro los tatuajes ... son un bello modo de exponer las emociones ... de aquellos que los poseen - Naruto no supo si comérsela ahí mismo o dejar que haga lo que ella quiera con él.

¡Ah tío!

Era la mujer perfecta. Su mujer perfecta.

-Te amo - Dijo él.

-Yo también - Respondió ella

-¿Tú qué Hinata? - Quería escucharla, oírla decir que lo amaba, no le bastaría nunca un "yo también"

-Que te amo muchísimo.- Sentenció con una dulce y pícara risita.

-No más que yo.- Sonrió victorioso.

Cerró sus ojos mientras se dejaba hacer. Excitado agarró con sutileza el cabello de Hinata haciéndole saber que no se detuviera. Naruto por mucho que quiso aguantar sus gemidos estos escaparon sin previo aviso de sus labios. Y aquel hecho se lo reprochó.

Él era un hombre y no tenía que estar gimiendo así.

Pero con ella le daba igual esa mierda, lo único que quería era gemir su nombre. Porque la amaba como nunca pensó hacerlo y eso que había amado y roto su corazón en mil pedazos.

Ronroneó su nombre con ganas al sentir el aliento de Hinata sobre su miembro. Sintió la lengua juguetona de ella acariciar su glande para después bajar y subir por la longitud de este un par de veces.

Sin duda esa tortura era una bendición.

Sin previo aviso Hinata lo adentró en su boca sosteniéndolo con su delicada mano. Allí comenzó a lamerlo y después a succionarlo de arriba hacia abajo mientras la mano de ella lo masturbaba.

Naruto que sostenía con una mano su cabello fue guiándola como a él le gustaba: cada vez más lento ...más rápido, más profundo, que lamiera de una forma y sobre todo que lo mirase mientras lo hacía. Tenía sus cinco sentidos puestos en ello haciéndolo perderse en un mundo lleno de placer donde no existía nada, solamente Naruto e Hinata.

-¡Dios..! Hina...ta...mmm...peque..ña -Lo estaba matando no quería pero a la vez si quería verla con su esencia en la boca.

-...Mmmmmm...-

-¡Hina!... ¡ah,ah...! ¡arggg! ¡Sí, joder!-No soportó más aquel placer fue inminente y terminó por derramarse en la boca de ella.

Jadeante, así se encontraban ambos, Naruto la subió hasta quedar frente a frente. La observó con excitación y se tiró a sus labios cuando la vio tragárselo.

Sintió su propia esencia en un beso pasional, era asqueroso pero en aquellas circunstancias era lo último que iba a pensar.
Sus lenguas jugaban en una danza lujuriosa.
En la que ninguno iba a dejar de disfrutar.

Estoy fuera de control
Porque tú lo quieres todo.
Eres tan peligroso
Mi mayor error
Estoy ciega por tus ojos.


Bien! Soy de lo peor por dejarlo ahí...¿quieren saber como termina? Pues comenten. y gracias a todos sus comentarios.

Nos vemos en el próximo .

Un saludo de

Tenshou Getsuga.