Disclaimer: no recuerdo muchas cosas, pero estoy casi convencida de que no soy Naoki Urasawa. Aunque, claro, en estos tiempos que corren, cualquiera sabe.

Notas: la versión completa (terminada y perfectamente desordenada) está en mi elejota (.com). Para quien le interese (also, que quede claro que no me estoy plagiando a mí misma. No mucho.)


Tabla Estaciones (30 Vicios)

Verano

No hace demasiado calor, para ser verano, piensa. No hace demasiado calor, pero sí el suficiente como para que resulte molesta, toda esta caminata sin sentido, cargada y con los pies doloridos. En realidad, resultaría molesta de cualquier forma. No sabe qué narices la habrá empujado a aceptar; no es como si no supiera, desde un principio, en qué iba a consistir la dichosa excursión.
Pero Tenma insistió tanto, con esa expresión inocente que tiene a veces, que no pudo decirle que no. Es algo que le ocurre, de vez en cuando, aunque no lo admita, aunque no quiera admitirlo. Ese no poder negarle nada, el derretirse con cada palabra, cada mirada.
Quizás sea mejor no pensarlo, se dice. Apretar los puños, seguir la marcha.
Resopla, cansada, y arrastra los pies; ella no es una mujer de campo, no está hecha para aguantar caminatas interminables bajo un sol que, ahora que lo piensa, quizás calienta un poco demasiado. Es una dama de la alta sociedad, y su ambiente está en la ciudad, entre música y fiestas y ropas caras, gente que no la espera al llegar a la cima ni le dirige esa sonrisa maravillosa al tiempo que le ofrece una mano.
Hemos llegado, dice Tenma, en ese instante, y tira un poco de ella. Tiene la mano húmeda de sudor, y jadea un poco; de todas formas, está mucho mejor que ella misma, y aún deja escapar una carcajada, cuando Eva se dobla, intentando recuperar el aliento. Siempre le dice lo mismo; dice es divertido verte así; pareces una niña. Y ella debería sentirse molesta; a veces lo consigue. Molestarse. Y obviar el encanto de ese médico japonés al que debería perder de vista, porque será su ruina, sin duda alguna.
Le dice Mira. ¿No es precioso? Y sí que lo es. Están justo en la cima de la colina, en el punto más alto: el paisaje se extiende a sus pies, magnífico, hermoso. La luz del verano lo hace todo más mágico, más especial.
Tenma la besa. Es un beso dulce, algo húmedo; es un beso de verano. Puede que Eva no sea una mujer de campo, pero hay cosas que merecen la pena.



Danny

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