LOS RÍOS DEL AIRE
Mágico Sur
1
Ausencia
Mañana me reuniré con mi gato.
Caminaré hasta el borde de la quebrada, ahí donde puedan verse las águilas y saltaré. Es muy complicado vivir, y habré pensado en saltar varias veces a lo largo de mi vida. Nunca disfruté de una salud de hierro, ni tuve grandes ambiciones, ni mucho menos pensé perder a alguno de mis amigos. Pero no puedo cambiar el pasado, ni mucho menos cambiaré las palabras de Sebastián, testigo de primera mano de la tragedia de Samuel, la desaparición de Amanda y el encarcelamiento de Ismael. Por no decir que su mismo hermano llegó a la locura y murió preso de la fiebre, de una desesperación tan grande que cerró sus pulmones. ¿Hacia dónde partieron quienes fueron mis mejores amigos? Sólo los Ngen podrían saberlo, y ellos, sabiamente, guardan silencio.
Es por respeto a la memoria de todos ellos, por el suicidio de mi tío y la muerte de mi gato, que he decidido compartir el relato de Sebastián. Me pasó el viejo libro de matemáticas de su hermano, en el funeral de mi tío, y me pidió que lo quemara. Él no fue capaz de hacerlo, y yo no lo haré. Mi gato murió por culpa de Samuel. Mi tío se suicidó por culpa de Amanda. En el futuro, terminaré en silla de ruedas por culpa de Ismael. Tengo todo el derecho de saltar, de reunirme con mi gato en su reino de sueños, destapar la historia de Sebastián, de provocar, indirectamente, su muerte y la de los únicos amigos que le quedan.
Únicamente lo lamento por Sebastián, y si mi gato siguiera vivo, le contaría todo lo que pasó, todo lo que causó Amanda. En esta noche sin luna se lo habría dicho, sin mayor testigo que los Wekufe, los Brujos del Sur y nuestros sueños.
Tué-tué, tué-tué.
—Nota de suicidio de Ramón Huidobro. El joven de diecisiete años fue hallado en 5 de octubre de 201*, en los alrededores del volcán Lonquimay, un mes después de la muerte de su tío y único familiar, René Huidobro, hallado ahogado en la bahía de Corral.
Ramón era más aweonao que la cresta.
Su tío trabajaba en el cementerio y se la pasaba en las playas, contemplando la desembocadura del Valdivia y recogiendo basura de la arena. Se lo pasaba con ese puto gato naranja. Ni sé cómo terminó siendo tan cercano a la Amanda.
No me arrepiento de ni una weá. Saldré de aquí el año del pico, por una weá que no hice. Pero así es la puta ley. Todos juran que yo violé y maté a la Amanda, pero yo no le hice nada. Yo menos que nadie le habría hecho algo.
Fue el puto weón culiao de Samuel. Él se la mandó, se la ensartó entera en la Playa de los Enamorados, el día que desapareció, él la estaba siguiendo y yo la seguí a él.
Todos quieren que confiese una weá que no hice. Quieren que les diga como traté de meterle el pico a la Amanda, y como no se dejaba, la arrojé al río Valdivia. Aunque lo niege, ya me condenaron por eso, con veinte años y un día. Y el puto de Samuel sigue libre.
Libre y desaparecido el culiao.
Él sabe lo que pasó con la Amanda. Yo..., no me creerá lo que vi.
Chúpemela entera, Comisario.
—Declaración emitida por Ismael M********, interno de diecisiete años en la Cárcel de Valdivia, condenado a veinte años y un día de presidio por abuso sexual con resultado de muerte, a propósito de la reapertura del caso.
