EL LADO EQUIVOCADO DE LA MESA
Capítulo 2
Nuestro poco agradable primer encuentro…
-Veo que se está haciendo algo tarde, creo que lo mejor será que nos vayamos…-la verdad es que últimamente se me da bastante bien eso de hablar por hablar… y además, mientras más lejos de la "pareja del año" mejor, esto me está dando nauseas.
-Tienes toda la razón Eriol- ¿qué si la tengo? ¡claro que la tengo!, vamos Sakura, sé que estás en la misma penosa situación que yo, así que ahorrémonos todo este circo y vamonos.
-¿Por qué no se quedan otro rato?-si claro, señora Daidouji, eso que se lo crea quien no la conozca, inclusive su hija la está mirando con sorpresa, por Dios, todos sabemos que para usted mientras más rápido me largue, mejor…
-No de verdad, no queremos molestar-y ahora la sonrisa caballerosa, bien, ya casi me sale sin que se vea tan… bueno, tan forzada.
-Me voy con ustedes-que ruin te estás viendo Syaoran, mira que alejarte así de abruptamente de mi dulce Tomoyo se ve bastante descortés de tu parte, bueno, en sí es lo que has hecho desde que te comprometiste con ella.
Después de aquél primer día, en la fiesta de la casa de los Daidouji, Sakura y Syaoran tuvieron varias citas clandestinas por toda la ciudad, tratando de alejarse lo más posible de todos aquellos que los conocieran, evitando así los típicos cotilleos mal intencionados de la sociedad, sin embargo, mi amigo en esos momentos no se sentía lo suficientemente preparado para hablarle acerca de sus sentimientos, y lo peor es que ni siquiera imaginaba que era totalmente correspondido.
A mí se me hacían de lo más tontas todas aquellas fruslerías amorosas, Syaoran estaba lo suficientemente ocupado como para empezar con aquella vaga idea de enamorarse: tenía empresas rendidas a sus pies, empresarios que morían por tener un contrato con toda su cadena internacional y peor aún, estaba comprometido con la heredera de las industrias Daidouji.
Con todo, a él le importó un bledo y siguió tras los pasos de Sakura.
No es que la chica me cayera en la punta del hígado o que la imaginara como una de esas caza fortunas, después de todo ella misma tenía su propia cadena empresarial, un logro bastante admirable, más para una mujer en estos tiempos, pero me parecía ilógico un amor tan precipitado.
No podría contar las veces en que me reí de los apuros en los que se metía Syaoran con tal de ir con Sakura a alguna parte, a él no le importaba ya que era más feliz de lo que nunca había sido en toda su vida, aún así, en cualquier bella historia nunca falta alguien que lo arruine todo en un abrir y cerrar de ojos, y efectivamente la de estos dos chicos no fue la excepción.
En uno de sus tantos paseos fueron descubiertos por uno de los asociados a Ieran Li, un joven recién egresado de la universidad de Tokio que paseaba por aquellos rumbos con su mejor amiga, no vio gran cosa, una plática entre ambos con sonrisas por aquí y por allá, más solo eso basto para que el soplo llegara a oídos de la madre del heredero de las industrias Li y que ésta comenzara a sospechar de un posible fallo en sus planes de casar a su hijo, así que por todos los medios posibles intento apegarlo más a Tomoyo, lástima que lo que no sabía era que su vástago era mucho más astuto, o por lo menos, mucho más suplicante que ella.
-Vamos amigo, ayúdame-Syaoran se paseaba frente a Eriol de un lado a otro de su habitación- es más, si quieres te pago… ¡o ya sé!, hago tu tarea de matemáticas por todo lo que resta del semestre, ¿me hincó?... por favor.
-Mmm… ofertas bastante tentadoras- al escuchar esto el rostro del castaño se encendió con felicidad- pero no-haciendo que la sonrisa desapareciera al instante- no sé porque quieres que vaya yo.
-Ya te lo expliqué, quería ir al parque de diversiones con Sakura, pero mi madre solo me deja ir si llevo a Tomoyo también, pero anda, si vas tú puedes dejarnos solos-dijo lanzándole lastimeras miradas.
-Que no, además, acabo de conocer a una chica nueva y tenía pensado invitarla a comer justo este fin de semana, parece que hay interés mutuo-sonrió al recodarla. Kaho Mizuki era una bella estudiante en un curso superior al suyo, solo los separaban dos años, pero a él no le importaba en lo más mínimo y al parecer a ella tampoco, era alta, delgada, con una tersa piel pálida, unos hermosos ojos castaños y un despampanante cabello rojizo.
-¿Y si mejor la invitas el viernes?-la mente de Syaoran maquilaba todo tipo de planes para que su amigo fuera al parque de diversiones, cada uno más disparatado que el otro, para su buena suerte, la luz de la lógica ilumino su mente a tiempo para decir- la comida se cargará a mi cuenta, puedes ir al restaurante más lujoso de la ciudad si gustas, no me importa, solo llévala el viernes.
-¿Y eso sigue incluyendo la tarea de matemáticas?-preguntó el joven inglés suspicaz, ya incapaz de negarse, después de todo ¿cada cuando puede uno darse el lujo de invitar a una hermosa joven al mejor restaurante de la ciudad sin pagar un céntimo?.
-Si lo que digas… entonces ¿irás?
-Bien, bien, tú ganas… pero más vale que cumplas o nunca te lo perdonaré…-reafirmó para felicidad del castaño que afirmó enérgicamente sonriendo de oreja a oreja.
-¿Qué hago Tomoyo?
-Primero que nada, tranquilízate-le decía conciliadora la amatista- y ahora, en vez de estar brincoteando por toda la habitación dime que te sucede- dicho esto, comenzó a caminar tras ella hasta tomarla de las manos y mirarla fijamente a los ojos
-Pero…- aún a pesar de estar un poco más tranquila sus pupilas se dilataron y miraron llorosas a su amiga- promete no enfadarte…-gimió lastimeramente.
-Te lo prometo.
-Syaoran me ha invitado al parque de diversiones éste fin de semana y…
-¿Syaoran? ¿Hablas de Li?-preguntó Tomoyo confusa y mirándola picadamente.
-Si-asintió Sakura con las mejillas arreboladas- el me dejó llamarlo por su nombre, y también me llama Sakura- recordó con una sonrisa soñadora.
-Continúa- la expresión de su amiga la hizo sonreír, después de todo, Touya no había podido alejar a todos los pretendientes, y éste nuevo chico llegó cuando menos lo esperaba.
-Pero-la castaña bajó la mirada con pesadez- no voy a aceptar su invitación…
-¿Por qué?-preguntó Tomoyo con sorpresa, en verdad su amiga se veía bastante alegre al hablar del heredero Li, entonces ¿por qué lo rechazaba?.
-Es tu prometido ¿recuerdas?- la palabra prometido le cayó a Tomoyo como un gran golpe en la cabeza… ¿cómo había podido olvidarlo?.
-Este… si… pero… por mi no te preocupes, Sakura querida, la verdad es que estoy comprometida a la fuerza con alguien a quien no amo… pero veo que tu sí- afirmó con una sonrisita creando un enorme sonrojo en su amiga.
-Bu- bueno… no lo sé… no lo podría llamar amor en este momento- tartamudeaba sin control.
-Pero en un futuro, espero no muy lejano si, vamos Sakura no te hagas del rogar, ve…
Justo en ese preciso instante, el teléfono móvil de la castaña comenzó a sonar llamando la atención de ambas, así que la joven lo abrió para contestarlo, pero al oír la voz de quien la llamaba sus mejillas adquirieron un notorio carmín.
-Ho-hola Syaoran… si… si también irá… ¿de verdad?... bien, me parece una idea genial… este si… hasta el sábado…- lo colgó aún con las mejillas arreboladas a causa del nerviosismo- era Syaoran…
-Si, lo noté- rió Tomoyo mirando fijamente a su amiga- tu sonrojo te delata querida Sakura, y cuéntame… ¿qué te dijo?
-Dice que pensando justamente en guardar las apariencias, ha invitado a un amigo para que vayamos los cuatro-decía cada vez más feliz, su problema ahora estaba resuelto- después de todo no te quedarás sola, ¡¿no es genial?!
-Si claro Sakura-en realidad no le parecía tan buena idea, pero ¿por qué arruinarle la felicidad a su amiga, quién solo procuraba lo mejor para ella?- entonces… ¿a qué hora nos veremos?
-A las diez de la mañana…
-Sakura, si gustas yo puedo llevarte a tu casa- eso ni siquiera se escucha como una proposición, más bien es como una lastimera súplica Syaoran, pero por lo menos ten la decencia de disimular frente a las Daidouji, recuerda que son tu futura suegra y tu futura esposa.
-Gracias Syaoran, está bien- amigo, creo que le moviste el corazón con tu mirada…
-La verdad si ya se van no quiero entretenerlos más-vaya señora Sonomi, hasta que comienza a ser sincera, lo dijo de una forma tan terriblemente educada que no parece que nos está corriendo- vamos Tomoyo, entremos a dormir, recuerda que mañana tienes que ir a elegir el vestido para la boda.
¡Ouch!, golpe bajo…
-Está bien mamá, adelántate, yo enseguida entro.
-Bien, hasta pronto a todos- ¿cuánto tiempo habrá ensayado para esa hipócrita sonrisa?, lo único que sé es que la práctica le sirvió, CASI se vio sincera…
-Eriol-rayos, otra vez esa mirada, ¿por qué lo haces tan difícil?-Eriol escúchame… por favor- me conoces demasiado Tomoyo, sabes que con esa voz entrecortada me tienes rendido a tus pies.
-Dime- no lo puedo evitar, no puedo sonar siquiera lejanamente grosero cuando es contigo.
-Nosotros ya nos vamos-esa sonrisa solo aparece cuando sabes que vas a estar a solas con Sakura aún sabiendo que ésta te rechazará en redondo ¿no amigo?, aunque esas miradas cómplices parecen encerrar algo sumamente interesante-vamonos Sakura, vamos a dejarlos con todo y sus asuntos, nos vemos mañana Tomoyo.
-Claro- ni siquiera intentas disimular lo mucho que detestas estar comprometida a la fuerza, pero no quieras hacer nada precipitado, no dudo que tu madre nos esté espiando desde la ventana de su habitación para evitar cualquier tontería de nuestra parte.-oye Eriol ¿estás bien?
-Si ¿qué acaso no me ves?, te casarás con mi mejor amigo y yo seré padrino ¿no ves como irradio felicidad?- ¿por qué no mejor te digo ¡qué viva el sarcasmo!?, pero creo que eres demasiado suspicaz.
-Oye, yo no pedí esto… yo…-bajas tu voz hasta convertirla en un encantador susurro mientras me miras con aquellas amatistas empañadas de lágrimas, una visión poco soportable para mí- yo… tú bien sabes que por mí yo estaría casándome con… contigo…
¡Ouch!, segundo golpe del día…
-Pero ¿sabes?, no puede decirme todo esto a mí Tomoyo, cuando nos conocimos por plena coincidencia, solo intentábamos ayudar a Sakura y a Syaoran, claro, aunque en realidad no hicimos absolutamente nada, ellos ni siquiera podrán terminar juntos- ¡mentiroso, mentiroso!, anda grítamelo Tomoyo, sé que me lo merezco por decir tal sarta de tonterías.
-Tú menos que nadie deberías decirme todas esas cosas, ¿qué ya no recuerdas todo lo que pasamos? ¿lo olvidaste?
-Es claro que yo no sé olvidar Tomoyo, y si me disculpas me tengo que ir, no quiero que duermas tarde por mi culpa, recuerda que mañana es un día importante en tu vida…- tu madre querida mía, si está observando y no lo dudo, debe de estar feliz, me estoy retirando por mi cuenta.
-Cobarde…
Eso sí que dolió, fue el tercer golpe… y estoy fuera.
-No es que sea cobarde, solo estoy aceptando los giros del destino con lo poco que me resta de dignidad Tomoyo, quizá tú aún no lo comprendas, pero te casarás con Syaoran en dos semanas, sin nada que podamos hacer- lo tenía que sacar, en verdad esto me estaba pesando demasiado…- y ahora, me retiro… en verdad… lo siento…
-Este… Touya, volvemos por la tarde-Sakura intentó correr mientras jalaba a Tomoyo del brazo esperando escaparse del incómodo interrogatorio de su hermano cuando…
-¿Y adónde creen que van las dos?- ambas se detuvieron en seco, Sakura totalmente nerviosa y Tomoyo, completamente sonrojada…
-Vamos… vamos… vamos a casa de Tomoyo- tartamudeó la castaña nerviosa sin mirar a su hermano mayor- ¿verdad que si Tomoyo?
-Este… si claro… vamos a mi casa, es que le pedí de favor a Sakura que se probara unos trajes que le acabo de confeccionar- pero también estaba demasiado nerviosa como para hablar coherentemente.
-No les creo absolutamente nada, mejor yo las llevo a tu casa Tomoyo- ella ni siquiera intentó negárselo, estaba encantada mirando sus enormes ojos azabachados, pero Sakura no estaba dispuesta a perder tan fácilmente.
-Hermano… ¿qué no tenías que ir con Yukito?-le preguntó con fingida inocencia, sabía que algo así pasaría por lo que reviso meticulosamente la agenda de su hermano, de tal forma que su cita coincidiera con alguna de las de Touya.
-Cierto, tenemos que terminar esa tesis… está bien, lo siento chicas, no las puedo llevar, pero váyanse con cuidado, en especial tú monstruo- sonrió ante el apodo de su hermana menor, saliendo en dirección a la cochera de la mansión.- no comas demasiado en la casa Daidouji, he oído que a los monstruos les aumenta el apetito en estas fechas.
-Mmm…- los mofletes de la castaña se inflaron enrojecidos a causa del enfado- como odio que me diga así… ¡yo no soy un mostruo!
-Oye Sakura- Tomoyo halaba con delicadeza la manga del vestido de su amiga- ¿no es mejor que nos vayamos antes de que tu hermano cambie de opinión?
-Cierto- y la tomó del brazo mientras ambas salían corriendo del lugar, sonriendo de oreja a oreja- es mejor darnos prisa
-Si… - susurró Tomoyo mirando fijamente y con un sonrojo adornando sus mejillas el convertible negro que acababa de salir de la cochera.
El parque de diversiones estaba abarrotado completamente de gente cuando llegaron, había globos, juguetes, jóvenes en citas o pequeños en espera de un gratificante día, con caramelos y juegos mecánicos en compañía de sus padres.
-¿Cómo las vamos a encontrar?-Eriol estaba recargado bajo un enorme reloj ubicado justo en el cruce de caminos que había en el parque- porque digo, entre tanta gente no va a ser nada fácil.
-Tú espera y verás, será imposible no reconocerlas, y toma- el castaño le tendió una hermosa rosa blanca, mientras que el sostenía un diminuto ramo de flores de cerezo.
-Muchas gracias por tu declaración, pero estoy interesado solo en mujeres, lo siento…
-Idiota, no es para ti, es para cuando llegue Tomoyo, como tú serás su acompañante, tú se la darás- habló con tranquilidad concentrado aún en la búsqueda de las jovencitas.
-Perdón, pero dime ¿cómo es la tal Tomoyo?- preguntó con indiferencia mirando la rosa en su mano- porque de Sakura por lo menos sé que es el amor de tu vida- Syaoran sonrió algo avergonzado.
-Bueno, la verdad es una chica con una belleza impactante, con lo poco que la he tratado me ha parecido bastante culta e inteligente, y es una de esas personas que no se deja amedrentar por absolutamente nadie, pero no me preguntes más, porque no sabría responderte.
-Vaya, es tu prometida y no sabes casi nada de ella- le dijo mientras agregaba refunfuñando- y pretendes que yo sepa todo lo que tú no…
-Ya fuiste a tu dichosa cena ¿no es así?, y tu tarea de matemáticas está ahora en la mesa de tu comedor, todo esto sin gastar absolutamente nada y sin mover siquiera un dedo, así que, cumple el trato…
-Bien, bien, si lo pones así, de acuerdo-sonrió malignamente- pero si ella no me agrada, ¿puedo botarla no es así?
-Definitivamente no- puntualizó el castaño- ¿tienes siquiera idea de lo peligrosa que es una mujer rechazada?
-Tengo una bastante cercana, se lo he hecho a muchas…-ante esto sonrió altivamente con aquél porte que lo distinguía, después de todo era algo completamente cierto, desde muy temprana edad tuvo un alto número de pretendientes, en su mayoría todas rechazadas-sabes que ninguna podría estar a mi altura.
-Con esa modestia ganarías un premio amigo, pero mejor cuéntame… ¿y qué tal tu cena con Kaho?.
-Perfectamente, digamos que Kaho es una chica bastante… divertida- sonrió con ligereza al rememorar la noche anterior- cenamos, bailamos en fin, nos divertimos bastante.
-Y supongo que ya son novios, ¿o me equivoco?-la verdad es que había conocido a muchas de las novias de Eriol, nada fuera del otro mundo, mujeres dedicadas en su mayoría al modelaje a las que no les interesaba en lo más mínimo el hecho de que el inglés fuera más joven que ellas.-¿cuánto piensas durar esta vez?
-La verdad no lo sé, pero ya sabes, nada serio como siempre- era bien sabido que Eriol Hiraguizawa le huía al compromiso como a la peste, convirtiéndolo así, en uno de los solteros más codiciados, nadie, y muchas lo habían intentado, era capaz de mantenerlo atado a un lugar por mucho tiempo.
-Si lo imaginaba, no se podía…
-¡Syaoran!
-¿Sakura?-el joven Li miraba para todos lados en busca de su querida flor de cerezo, las distinguió a ambas entre un bullicio de gente, una imagen que lo dejó completamente paralizado.
Sakura vestía un vestido de verano color rosa en conjunto con unas femeninas sandalias, su cabello estaba recogido en una coleta y sus mejillas se mostraban sonrojadas; Tomoyo, por su parte había decidido usar unos pescadores color blanco en conjunto con una blusa de tiras color azul y un par de tenis del mismo tono dejando suelta su larga y azabachada cabellera.
-Hola Syaoran- Sakura llegó primero dado que tenía mucha más condición física que su amiga, sus mejillas aún se mostraban arreboladas- ¿los hicimos esperar mucho?-dijo mirando a ambos jóvenes.
-No, para nada… toma-el castaño le dio el pequeño ramo, logrando con esto, que el sonrojo de la joven Kinomoto aumentara- espero te gusten…
-¡Me encantan!- y sin más se lanzó a su cuello rodeándolo delicadamente con los brazos y plantándole un leve beso en la mejilla- gracias Syaoran…
-Esto es digno de un video- reía Eriol a espaldas de la pareja, pero su completa atención estaba puesta en la joven Daidouji, por donde lo viera, era una belleza digna de admiración y que, como siempre, caería a sus brazos en cuanto se le declarara… Kaho podría esperar- pero creo señorita, que no me he presentado.
Tomoyo que veía feliz a la pareja salió de su ensimismamiento para mirar a su acompañante, no es que fuera ciega como para no notar lo atractivo que era, pero lo que no lo agrado fue aquella mirada socarrona y altiva, a pesar de estar puesta en unos atractivos ojos índigo.
-No se preocupe, mi nombre es Tomoyo Daidouji…-se inclinó levemente en señal de saludo.
-Y yo, soy Eriol Hiraguizawa- tomó la mano de la nívea y la besó con caballerosidad- encantado de conocerla señorita Tomoyo- y en suave susurro agregó- esperando conocerla un poco más profundamente, si sabe a lo que me refiero.
-Me temo señor Hiraguizawa…
-O no, no, si me dice señor me hace sentir viejo, puedes llamarme Eriol, amor mío, mi vida… como te guste más.- sonrió ante el ceño fruncido de la jovencita.
-Creo que con Eriol es suficiente-el tipo la hacía enfadar cada vez más, ¿cómo se atrevía a hablarle de esa manera si apenas se conocían?
-Vaya, creo que ya se conocen- Syaoran apareció a su lado mirándolos alternadamente con preocupación, el ambiente ahí se sentía bastante denso- Sakura, te presento a mi mejor amigo Eriol Hiraguizawa…
-O amor mío, mi vida… como gustes Sakura-agregó Tomoyo imitando la voz de el inglés.
-Me temo, Tomoyo querida, que esa oferta fue solo para ti…- vaya que era un chico valiente, pero si quería guerra, guerra iba a tener.
-Pues ¿sabe qué joven Eriol?, me importa un bledo su oferta así que por favor cierre su altiva y refinada bocota- dicho esto salió caminando sin rumbo fijo pero con aires enfadados.
-Te lo tenías bien merecido amigo… Sakura, ¿nos vamos?- la joven asintió algo preocupada por la actitud de su amiga, nunca la había visto tan enfadada con una persona- y tú-le dijo a Eriol- recuerda que es tu acompañante, así que búscala.
Recorrió con pesar todo el parque aún asombrado por la actitud de la joven Daidouji, nunca antes ninguna mujer le había rechazado de una forma tan abrupta, fue un duro golpe a su inflado ego… pero, no dejaría las cosas así, ella caería por las buenas o por las malas…
-Ninguna mujer, y mucho menos una niña tonta rechaza a Eriol Hiraguizawa…- murmuró siguiendo en su búsqueda por el parque.
NOTAS DE LA AUTORA:
Konnichiwa!!!
Espero les haya gustado este capítulo del fic… lo escribí lo más rápido posible, adoro sus reviews muchas gracias… pero la amenaza sigue en pie buajaja!!!!
También les recomiendo leer mis otros fics:
Mundos Paralelos
Rescatando el corazón
Bueno, sin nada más que decir, me retiro… nos vemos en el próximo capítulo de El lado equivocado de la mesa…
Bye, bye!!!
Mokonayamileth
