Mmm… no sé qué he hecho, pero no ha salido el capítulo…
Siento haber tardado tanto… entre la selectividad, el papeleo de la uni y la euforia por estar de vacaciones no me he acercado al teclado XD
chokolatito19, Nimue-Tarrazo y alinapotter, muchas gracias por vuestros reviews, siempre anima ver comentarios, la verdad es que no me los esperaba. (Y acordaos de que me encantan las críticas constructivas, no os cortéis, y si veis algún fallo ponedlo :p)
Es verdad que el prólogo era muy corto y apenas había nada de la trama… pero esa era la intención, espero que este capítulo no sea decepcionante y que resulte interesante…
Por las dudas: lo que escribí para el prólogo simplemente describe la 1ª transformación de Bill.
¡Gracias otra vez y un beso!
Y sin más dilación:
El club de la pezuña
CAPITULO 1
-¿Cómo está?
Ron se encogió de hombros.
-Sigue encerrado en su habitación. Ni siquiera Mamá consigue hacerle bajar.
Hermione estaba pasando las últimas semanas de vacaciones en la Madriguera, dentro de poco haría un mes desde la primera transformación de Bill y la familia estaba tensa en espera de la siguiente luna llena.
Partió una de las galletas y la mojó en su vaso de leche, mirando a Ron.
-¿Qué va a hacer mañana?
-No lo sé. Creen que la poción de Lupín podría agravar los síntomas, pero si no la toma volverá al hospital… - Ron suspiró.
– Bill va a tomar esta noche la poción, para ver el efecto… espero que salga bien.- Intervino Ginny.
Ron le dedicó una mirada agria y continuó jugando con la cucharilla.
- Espero que Lupin llegue pronto...
El antiguo profesor, al igual que medio Reino Unido, estaba buscando a Harry por algún lugar de Europa. El muchacho se había marchado a principios de verano, sin avisar a nadie y aún no habían conseguido ponerse en contacto con él.
-¿Ya le habéis avisado?
-Sí, ahora debe de estar saliendo de la Selva Negra para venir hacia aquí. Con un poco de suerte la semana que viene ya habrá vuelto, pero mañana es luna llena…
-No le pasará nada…
-No lo sé. Me preocupa, últimamente está muy raro. No como si estuviera enfermo, sino como si algo estuviera cambiando dentro de él. Ya ni siquiera deja que Fleur se acerque.
Ginny frunció los labios con un gesto de ansiedad, mirando su vaso atentamente.
- Cuando le miras a los ojos… Bueno, asusta. No sé explicar por qué, es como si no quedara nada allá adentro. Charlie también se ha dado cuenta. Quiero decir que ser licántropo no es tan malo¿verdad?- Suspiró.- Mira a Lupín, prácticamente lleva una vida normal… pero con Bill es diferente.
-Supongo que necesita tiempo para aceptarlo, pero se pondrá bien. Además Lupin se convirtió cuando era niño y ninguno de los dos sabemos cómo fue.
-Nunca habla de ello.
Hermione negó con la cabeza, a pesar de no saber si se refería al Weasley o a Remus.
-No te preocupes.
La muchacha apretó el hombro de Ron cariñosamente y se puso en pie, dejando el vaso en la pila.
-Será mejor que subas a dejar tus cosas a la habitación de Gin…
El Club de la Pezuña
Hermione despertó en medio de la noche, desorientada. Bostezó y se dio media vuelta, dispuesta a seguir durmiendo.
Apenas cerró los ojos escuchó de nuevo el sonido que la había despertado. El ruido se repetía insistentemente, le estaba destrozando los nervios. Era un tono agudo y repetitivo, demasiado monótono para un ser humano… quizá fuera un despertador.
El sonido se repetía. Una y otra y otra vez. Aguzó el oído, tratando de identificarlo. ¿Por qué no lo apagaba nadie?
La luz de una luna casi llena atravesaba la ventana abierta, haciendo ondear las cortinas. Se percató de que Ginny respiraba acompasadamente a su lado.
¿Podría ser Bill?
A partir de ese momento el sonido se parecía más a un jadeo que a un aparato mágico.
Se incorporó, escuchando. Le pareció escuchar un gemido. Tenía que ser Bill. ¿Es que nadie lo había oído? Apartó las sábanas y salió sigilosamente de la habitación, dejando la puerta entornada.
El descansillo tenía un resplandor fantasmal aquella noche. Hermione escrutó las sombras, nerviosa, la habitación de Bill estaba vacía.
Un sonido de metal cayendo resonó en el piso de abajo.
Le ardía el estómago, era como si esa maldita poción le estuviera abrasando por dentro... Estaba claro que no funcionaba. Se marcharía de casa, no sería molestia para nadie. Pegó un puñetazo sobre la mesa, derribando unos cacharros. La fuerte vibración le hizo taparse los oídos, estaba siendo muy torpe, a ese paso despertaría a toda la casa.
Los escalones crujieron como si estuvieran siendo pisados por alguien de unos 50 kilos. Se volvió, agresivo, escondiéndose en las sombras. Un extraño instinto de caza se estaba apoderando de él.
Demonios, aún no es Luna Llena.
Gruñó, los pasos se detuvieron.
-Márchate.- Órdeno con una voz que no era la suya.
-¿Bill?- Llamó una voz dulce.
La joven se asomó por el vano de la puerta, olía… tan bien.
No veía nada. Parpadeó, nerviosa, se sentía incómoda, tenía la sensación de que Bill podría atacarla en cualquier momento.
-¿Estás ahí?- Preguntó nerviosa.- Me había parecido oírte y sólo quería saber si estabas bien…
Avanzó un paso, tanteando el suelo frío con los pies, dubitativa.
-¿Bill?
-No te muevas.
-¿Dónde es…
El ronco gruñido del muchacho la hizo detenerse. Su corazón latía violentamente, como si quisiera salírsele del pecho.
-¿Bill?- Su voz sonó insegura. Se maldijo así misma por mostrarse tan vulnerable.
-Vete.
Reuniendo valor dio un paso más, consiguiendo distinguir al chico entre las sombras. Respiraba pausadamente por la boca, y apoyaba la cabeza en la pared, apretando las palmas de las manos contra los azulejos.
-¡VETE!
Hermione cerró el puño en el aire, cerca de él. Repentinamente el Weasley se volvió, sus ojos brillaban, anaranjados, en la oscuridad.
La agarró violentamente por los hombros y la empujó contra la pared.
Hermione sintió como si se le escapara el corazón por la boca.
-¡Aaaahhhhh!
Pero el grito no salió de sus labios.
-¡Bill!
Fleur temblaba al otro lado de la cocina.
La mirada de Bill se volvió amarillenta y se estremeció como si le hubieran tirado un balde de agua fría. Apretó su agarre, sin saber qué hacer con sus manos. Antes de que Hermione pudiera reaccionar la puerta trasera de la Madriguera golpeó la pared, dejando correr a Bill hacia el exterior.
-¡Hegmión¿Estás bian?
Fleur la acarició, besándola en la frente y le dio un vaso de agua. Sus manos temblaban.
-Hayy que avisag a los demás. Hayy que buscaglee… ¡No podemoos dejagle igg!
Momentos más tarde la señora Weasley sujetaba a Hermione cubierta por una manta en tanto los demás salían a buscar al muchacho.
-¿Qué vamos a hacer mañana, mamá?
La señora Weasley frunció el ceño.
-Habrá que llevarle a la casa de los gritos… al menos de momento.
