Muchas gracias a todos pos la aceptación que hasta ahroa ha tenido el fic. Espero que logre acumular una gran cantidad de reviews, bueno, esa es mi meta, reto y misión cada vez que publico una historia, y sé que posiblemente también es la de muchos. Aquí dejo la continuación, que espero, sea de su agrado

-

SER PADRE

-

-...- (Lo que los personajes dicen)

-"..."- (Lo que los personajes piensan)

()-()-()-()-() (Cambio de escena)

(...) (Lo que la autora dice)

blah blah blah (Los Flash Back o alguna cancion, poema algo que pueda poner en un futuro)

Disclaimer: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, sino a la autora del anime y manga, Rumiko Takahashi. El único personaje que me pertenece es la pequeña Kaori y posibles youkais que aparezcan en futuros capítulos

-

-

Cáp. 02: Mentiras piadosas.

Se encontraba paralizada, viendo como el hanyou poseía entre sus brazos un pequeño bebé. No entendía muy bien de que se trataba, pues lo conocía demasiado bien, y estaba conciente de que ese chico no daba una con los niños, entonces¿De dónde venía ese bebé?

-InuYasha…

-Eh, buenos días, Kagome…--decía nervioso, apretando un poco más a la pequeña contra su pecho.

-Contéstame¿Y ese bebé?—decía un poco más seria.

-Bueno, yo, es una larga historia.--decía tartamudeando.

-Si no bajas por las buenas, tendrá que ser por las malas para que me expliques—amenazaba la miko.

No lo pensó dos veces y bajó rápidamente. No estaba tan loco como para exponer así a la pequeña bebé. Tragó un poco de saliva, listo para inventar cualquier historia. La miko, por su parte, se acercaba lentamente para poder ver mejor a la pequeña criatura. La vio allí, envuelta en el haori del muchacho y lo volteo a ver con una fría mirada.

-¿Puedo…?—preguntó acercando sus brazos, cambiando su semblante por uno muy tierno. Y haciendo que el hanyou se tambaleara, odiaba esos cambios de ánimo.

Lentamente la fue soltando, para dejar que la miko la cargase, lo mejor era actuar de la forma más tranquila o iba a empezar a sospechar. Escucho como los demás se acercaban para ver lo que su amiga tenía en las manos. Estaba perdido.

-¡Oh, qué linda!—exclamó Sango al ponerse junto a su amiga.

-¿De dónde salió, eh?—preguntaba el zorrito subiendo en el hombro de la taiyo.

-No lo sé. InuYasha la tenía.

Lo miraron, comenzó a sudar¿Qué les decía? Que era su hija estaba descartado, no sólo se ganaría el rencor de la miko, sino el desprecio de todos los demás, sin contar los insultos. "Vamos, InuYasha, piensa" se decía a sí mismo intentando darse ánimos, una rápida idea cruzó por su cabeza y no dudo en decirla.

-La encontré abandonada en el bosque, al parecer un demonio atacó a sus padres, ya que todo estaba muy destruído y había sangre por doquier.

-Oh, pobre nena…

Un bostezo se pudo escuchar, y el balbuceo de la bebé llamó la atención de todos. Si se había salvado de esta, ahora si estaba bien frito. Los ojos de la pequeña, exactamente iguales a los suyos. Ya no había salida. Cerró los ojos, esperando que los demás dijeran algo, pero sólo se escuchaban cariños por parte de las jóvenes.

-¿Eh?-

Unos preciosos ojos azulados se mostraban en todo su esplendor. La boca del hanyou cayó, y sus ojos se encontraban muy abiertos. Pero… ¿Cómo? La noche anterior eran dorados como el sol, iguales a los suyos y ahora eran totalmente distintos. Un minuto. El color de ojos eran…

-"Son como los de la mujer, y como los míos cuando me encuentro convertido en humano…"—pensaba un poco más calmado.

-¿Cómo se llama?—preguntó la miko mirando al híbrido.

-Creo que, Kaori, eso fue lo que escuchar gritar antes de llegar.

-Bueno, Kaori-chan, ahora nosotros te…

Fue interrumpida por un sollozo por parte de la bebé, antes de que comenzara a llorar. El kitsune cubrió sus sensibles orejas, y el hanyou apretó un poco los ojos. Tanto que le costo hacerla callar y ahora se encontraba nuevamente despierta. Miró a la miko, que intentaba silenciarla, pero nada funcionaba. La mecía de igual forma que él lo hizo la noche pasada, pero no servía de nada. Levantó la ceja, acercándose lentamente.

La bebé lo miro y comenzó a calmarse, levantando sus bracitos, pidiendo ser cargada. Todos se sorprendieron y miraron al hanyou. El chico, simplemente se limitó a sonrojarse y posarse al lado de la miko. Ya entendía, la bebé se sentía insegura en brazos que no fueran los de su padre o madre.

-Está asustada, de seguro por no conocernos.

-Pero parece como si a ti si te conociera—agregó inocentemente Shippou.

-Eh…--balbuceo, lo había tomado por sorpresa—Khe, de seguro por que YO fui quien la rescató.

-Sea como sea…--decía Kagome mirando como la bebé se estiraba lo más posible por alcanzar al hanyou—Ella sólo esta tranquila cuando tú la tienes, InuYasha.

El hanyou la miro con el ceño fruncido, era obvio que se calmaba en sus brazos, Khe, era su padre por todos los Kamis. Suspiro y se acerco un poco más, tomando a la pequeña en sus brazos y meciéndola un poco. Al instante la pequeña comenzó callar para luego comenzar a hacer ruiditos chistosos y reirse un poco entre balbuceos.

-No lo puedo creer…--murmuraba Shippou viendo como la bebé sonreía en los brazos del híbrido.

-Yo tampoco lo creo Shippou, pareciera como si la bebé lo conociera desde hace mucho, como si fuera…

-Su padre…--finalizó Miroku sin pensar, mirando a un muy nervioso hanyou.

Lo habían descubierto, estaba perdido, Oh, pobre de él. Miro a la miko que estaba igual de sorprendida que todos. Al parecer no había escuchado el comentario del bonzo, aunque ya no tenía mucho de que preocuparse, pues no se parecían casi en nada. Pero ¿Por qué?

-Kagome…--decía el kitsune con voz chillona—Tengo hambre.

-¡Oh, cierto!—exclamo la mujer—Iré preparando algo para desayunar.

Bendito sea el estúpido zorro, de la que le había salvado. Vio como las mujeres y el niño se alejaban, dejándolo solo con el bonzo. ¿No lo podían haber dejado con otra persona que no fuera el más metiche e inteligente del grupo? Lo miró por unos instantes, seguía igual de confundido y sin quitar la mirada de encima.

-Khe¿Qué tanto miras?—preguntó algo enojado.

-Es que sigo sorprendido de tu ahora nueva faceta tan paternal.

-¿¡Eh!?-

-Es que tú eres el menos paciente cuando se trata de niños, pero con esta bebé en particular, tienes más paciencia que cualquiera.

-¿Qué insinúas, eh?—dijo amenazando.

-Nada, es sólo que parece como si tú fueras algo de esa criatura.

Tragó un poco de saliva, maldición, estaba perdiendo terreno. Bien, pasemos al plan B. Negar todo lo que digan.

-¿¡Qué!?—Gritó, asustando un poco a la bebé--¿¡Estás demente, o qué!?

-No grites, fue sólo un comentario.

-Khe, mejor guárdate tus estúpidos comentarios¿Quieres?—gruñó molesto, rogando a los Kamis que el monje se creyera todo.

-¡Houshi-samma, InuYasha, a desayunar!—gritó Sango desde el campamento.

Salvado por la campana. Vio como el monje se adelantaba y miró a la pequeña, Demonios¿Qué le iba a dar de comer? Escucho como el pequeño estómago de Kaori rugía de hambre. Maldición.

()-()-()-()-()

-Kagome, creo que deberías ir a tu época por comida para la bebé.

Un pedazo de pescado salió volando de la boca del pequeño Shippou; el houshi comenzó a golpear su pecho, intentando pasar el bocado que se atoro en su garganta, con un gran trago de agua; la taiyo dejo caer su pedazo de comida de los palillos mientras que la miko simplemente se quedo anonadada con la boca abierta.

-¿Estás bien, InuYasha?—preguntaba Shippou posando su mano en la frente del hanyou.

-Khe, déjate de idioteces, es sólo que necesita comer.

-Bueno, es verdad—pronunció a duras penas Kagome—Iré en cuanto termine de desayunar.

Asintió, mientras veía un poco a la bebé que dormitaba junto a Kirara, en una improvisada cuna hecha con unas cuantas toallas y el haori del hanyou. Aún no se podía explicar como pudo cambiar de apariencia de esa manera, pero estaba muy agradecido de que hubiera pasado.

-Bueno, necesitaré la ayuda de Kirara, estamos algo lejos de la aldea de Kaede.

La mononoke se puso en pie, teniendo el mayor cuidado de no despertar a la ahora dormida bebé. La miko miró al hanyou y luego a la bebé.

-¿No quieres venir InuYasha?-

-¿Eh?—preguntó algo sorprendido.

-Es que tú siempre dices que quieres ir, y pues…

-Khe, si voy, no habrá nadie que haga dormir a la niña

Se sorprendió, era la primera vez que le híbrido se negaba así; él siempre era el primero en decir que deseaba ir a su época con ella. Frunció un poco ceño, por muy estúpido que pareciera, estaba un poco celosa de esa bebé. Un gruñido escapó de su boca, antes de subir molesta al lomo de la criatura. ¿Celosa, y de una niña de no más de cinco meses? Que tontería.

-Nos veremos a medio día.

-Cuídate, Kagome-chan.

-Sip.

El animal tomo vuelo y se dirigió a la aldea. Cuando estuvo lo suficientemente lejos, todos voltearon hacia el hanyou con cara de mucha curiosidad y duda.

-¿Qué?—preguntó algo nervioso.

()-()-()-()-()

La llegar a la aldea, agradeció al mononoke y se encaminó a la cabaña de la anciana Kaede, donde la vieja mujer se encontraba preparando una medicina para los aldeanos heridos. Al ver entrar a la muchacha, le sorprendió mucho el encontrarla sola.

-¿Y los demás, Kagome?-

-Están algo lejos, voy a mi época por unas cosas.

-¿No viene InuYasha?-

-No, se quedó cuidando de Kaori.

-¿Quièn…?-

-Una pequeña bebé que encontró en la noche, al parecer perdió a sus padres.

-Pobrecilla…

-Sí, perdón anciana Kaede, pero necesito darme prisa, la bebé no ha comido nada.

-¡Oh! Iré por un poco de leche con algunos ancianos.

-Gracias, pero de todas maneras iré por un poco de leche en polvo y algunas botellas.

-De acuerdo Kagome.

()-()-()-()-()

-¡¡Ya llegué mamá!!-

-¡Kagome!—gritó su madre desde la cocina.

-Mamá¿tendrás algunos biberones que usaste con Souta?-

-¿Para qué quieres eso, Kagome?--preguntaba su madre entre sorprendida y dudosa.

-Es una larga historia…

()-()-()-()-()

El hanyou había ido a revisar los alrededores, mientras que los demás se habían quedado cuidando de las cosas y de la pequeña. La pareja a cargo, estaban sentados uno a cada lado de la cuna, mirando a la pequeña, pues al bonzo se le ocurrió comentar que tenía facciones muy parecidas a las de híbrido y eso había desatado una pelea entre ellos.

-No seas mentiroso, no se parecen en nada.

-Pero, si la ves bien, sus facciones son como las de él., tiene la misma nariz.

-Miroku, tienes mucha imaginación--decía la taiyo con pesadez.

-Oh, Sango…

Poco a poco la pequeña se fue despertando y al no ver a su padre cerca, sus ojitos se llenaron rápidamente de líquido salino, y comenzó a hacer un puchero avisando a sus niñeras que un mar de llanto estaba muy próximo.

-Oh no…

-¡Haz algo Sango!-

La tomo en brazos y comenzó a mecerla, pero como la última vez, no funcionaba en lo absoluto. El muchacho se acerco y comenzó a hacer caras graciosas, para que la pequeña se calmara y riera, pero nada; se dio por vencido. Dejó caer sus brazos y sin querer toco cierta parte del cuerpo femenino, que hizo que la chica tomara a la bebé con un brazo para golpear al houshi con el otro.

Una risita sonó, ambos miraron a la bebé en la que ahora sólo quedaban rastros de lágrimas en su rostro. Al parecer le gustaba ver como la chica golpeaba al bonzo. Sango miro maquiavélicamente al muchacho, mientras que él simplemente tragó un poco de saliva con dificultad antes de comenzara a orar por su vida.

()-()-()-()-()

-Ya volví¿Cómo estuvo todo?—preguntaba Kagome bajando de Kirara, pero se sorprendió al ver a un noqueado Miroku en el suelo, a una taiyo con su Hiraikotsu en mano y a una bebé riendo de lo lindo.

-¿Qué pasó?-

-Encontré otra forma para que la bebé esté feliz¿verdad, Houshi-samma?-

Un gemido escapó de la boca de un muy adolorido monje. Una gota de sudor corrió por la frente de Kagome, a esa niña le gustaba las cosas agresivas, se parecía a InuYasha.

-Kagome¿trajiste la comida para Kaori-chan?—preguntaba el hanyou llegando con unos conejos en la mano izquierda.

-Sí, sólo deja que la preparé.

-Bien—dijo antes de ver a la bebé, que balbuceaba y se estiraba pidiendo ser cargada—Al parecer la mantuviste entretenida¿no Miroku?-

-Claro, búrlate—decía levantándose a duras penas.

-Khe—fue lo único que dijo, antes de acercarse a la pequeña y tomarla en brazos para llevarla junto a Kagome para que le diera de esa extraña sustancia que había preparado gracias a un polvo blanco y agua. Poseía un aroma dulce, era leche. Lo que los años habían hecho, ahora vendían la leche sin necesidad de las vacas.

Khe, su mundo era raro, muy raro.

-Listo—decía poniendo el biberón en la boca de la bebé.

Automáticamente la bebé tomó el biberón y sorbió toda la leche posible. Para ser tan pequeña tenía una apetito voraz. En menos de quince minutos la pequeña había terminado todo el biberón. El hanyou le pasó la bebé a Kagome para que le hicera eructar y pudiera dormir, para así seguir con su camino.

-Bien, ahora hay que seguir--dijo cuando la bebé erupto, y la miko se la regreso, pues parecía ya un poco cansada.

Puso a la bebé en los brazos de Sango y le indico que la llevara con ella en el lomo de Kirara, ella accedió sin problemas, y así siguieron con el viaje, sin saber de que ya no eran los únicos que sabían de la existencia de la bebé y mucho menos la verdadera historia de su nacimiento.

Una malévola sonrisa se pudo distinguir en las sombras del bosque.

-Debo de dar aviso a mi amo—gruñó con su gruesa voz--O podría acabar con esa criatura que me ha mandado vigilar, además, el elegido para engendrarla no parece nada poderoso, un insignificante hanyou, que tonta fue Midoriko-samma.

Desapareció en la oscuridad, dejando un fétido aroma a muerte y maldad. El olfato del hanyou captó dicho aroma en cuestión de segundos, deteniéndose momentáneamente, y mirar hacia donde minutos antes se encontraban acampando.Un gruñido animal salió de su garganta, antes de poner su mano sobre la empuñadura de Tessaiga. Sus compañeros lo observaron algo asustados, no entendían nada de lo que sucedía, pero para que su "líder" se pusiera así, debía de ocurrir algo muy malo y fuera de lo normal.

El hanyou por su parte, estaba bastante decidio, mataría su fuera necesario, no le iba a importar si era humano o demonio, lo descuartizaría con sus garras. Un gran estruendo se escuchó muy cerca de ellos, y unos árboles cayeron provocando un leve temblor. Agudizó un poco su vista, encontrándose cara a cara con un enorme youkai ogro, de color verde oscuro. Sus ojos eran rojos, y sólo poseía una especia de piel para cubrir su cuerpo. En su mano derecha se encontraba una Oz y una cadena. Gruñó guturalmente, haciendo que sus colmillos quedaran visibles en su boca. Parecía otro youkai, un inu-youkai dispuesto a todo por proteger a su desendencia.

Preparó a Tessaiga y miro de reojo a la pequeña que se encontraba dormida en los brazos de Sango. Ese ogro venía por su pequeá u él no se lo iba a permitir.

-

-

-

-

Continuarà…

Eso ha sido todo, agradecimientos a:

seishime...inurave...Jimena-chan...MarEliBen

¡¡Gracias, nuevamente!!

-

-

atte: TanInu

(((((REVIEWS)))))