Capítulo 1: Volveré.

Patty iba tarareando una canción feliz y buscando con la mirada a una persona en especial. El parque estaba muy lleno de gente al ser domingo por la mañana y el día soleado, fresco y tranquilo era un buen motivo para pasarlo afuera y no dentro de casa. En una banca, a unos pocos pasos de ella, pudo localizar al objeto de su búsqueda. Sonrió ampliamente y aceleró su paso, llegando incluso a correr para no perder más tiempo lejos de él.

―Hola futuro médico ―saludó con un tono alegre y un tierno beso a su novio Víctor, quien lo recibió de manera fría y ausente.

Patty arrugó la nariz y se quitó el cabello de la cara, sentándose a su lado y oyéndolo suspirar.

―¿Pasa algo?

Víctor negó algo distraído y tomó su mano antes de ponerse de pie y echarse a andar bajo el soleado día de verano, disfrutando de sus vacaciones antes de su primer año de universidad. Patty frunció el ceño, sabiendo que algo le pasaba: no llevaba saliendo con él por más de dos años por nada, a esas alturas, lo conocía perfectamente.

―Sabes que puedes decirme lo que sea.

Juntos habían pasado uno de los eventos más dolorosos en la vida de un hijo: la muerte de un padre. Allen había muerto dos años atrás y Víctor le había brindado su hombro y ayudado a seguir adelante, convirtiéndose en su novio a los pocos días, aunque eso no le hubiera gustado a todo el mundo. La madre de Víctor le tenía odio y ella lo sabía: Dorothy no podía soportar que, para Molly, Patty fuera tan genial, dulce, amable y siempre lograra hacerla hacer todo sin chistar o reclamar; algo que ella no conseguía al ser tan rabiosa y poco paciente. Por otro lado, estaba Víctor, quien era más dócil y tranquilo, pero se había enamorado de la hija de Penny Halliwell y era por eso, que aquella mujer no soportaba a Patty, porque creía que le estaba robando a sus hijos, a los que ella controlaba sin siquiera dejar que su marido, que había muerto hace un par de semanas atrás, tuviera opinión sobre ellos.

Con respecto a la muerte de los hombres de ambas familias, ambos hijos habían tenido que ser especialmente fuertes por sus madres y, en el caso de Víctor, por su hermanita menor. En casa de Patty, Penny se había casado otra vez hace casi un mes con un colega del trabajo, pero a los ojos de su hija, no llegarían muy lejos. La estabilidad ya estaba más o menos lograda en la mansión, pero en la casa de Víctor todo seguía de cabeza.

Éste se restregó la cara, aun afirmando la mano de su novia y detuvo su caminar.

―Patty...No sé, cómo...

Él volvió a restregarse la cara y se revolvió el cabello. Luego guardó sus manos en sus bolsillos y se balanceó un poco sobre sus talones: tenía que hablar algo muy importante con su novia y no tenía idea de cómo iba a lanzarle la noticia que le iba a decir.

―¿Algo anda mal?

Patty se mordió los labios y casi gimió cuando sintió que soltaba su mano para guardarla en su bolsillo, ¿Acaso quería terminar con ella?, ¿Por qué tanto nerviosismo?

―Mi…bueno, ―tosió él― Tú sabes que mamá siempre ha odiado esta ciudad...

―¿Y?

―Ahora que mi padre, que en paz descanse, murió...ella...ella quiere que...

―Víctor... ―susurró, no quería presionarlo, pero necesitaba que le dijera de una vez lo que tenía que decir y dejara de dar rodeos.

―Quiere-que-regresemos-a-Michigan.

Patty abrió los ojos como platos y si no digo algún improperio, fue porque se tapó la boca por la sorpresa, empezando a balbucear antes de poder preguntar algo ligeramente coherente.

―¿Qué?, ¿Desde, desde cuándo lo sabes?

―Hace casi tres meses, después del entierro...

Los ojos de Víctor estaban vidriosos y se sentía completamente agobiado. Le tomó la mano a la chica con suavidad y despacio la encaminó hasta el césped, en donde se sentaron en silencio. Ella acomodó su cabeza en su pecho y cerró los ojos que ya derramaban lágrimas, dejándose proteger por un cálido abrazo de parte de Víctor.

―¿Qué significa eso?

―Si tú...si tu me amas Patty...

La joven se sintió ligeramente ofendida al escuchar esa premisa, ¿Cómo podía cuestionar el amor que sentía por él? Quitó una de sus manos de las de él y le tapó la boca con su dedo índice.

―Te amo.

Víctor asintió en silencio y la mantuvo abrazada durante un rato. Lo único que tenían en mente era nada: solamente existían ellos dos. Las mariposas revoloteando, las aves cantando y los rayos de sol no eran nada en comparación a la hermosura de lo que sentían el uno por el otro, y eso era algo que con palabras no podía expresarse, bastaba escuchar sus corazones latir al mismo tiempo.

―Yo... te prometo, te juro que voy a volver. Dame tiempo, déjame encontrar una manera de volver aquí...una beca, alguna cosa, lo que sea ―suplicó, sintiendo que su corazón se desgarraba entre cada palabra y en la sola idea de tener que partir, de no tenerla cerca―. Dame tiempo, mi mamá...ella me dijo que, ella me necesita yo...está Molly y...

―No llores ―le pidió Patty, limpiando sus lágrimas delicadamente con sus manos ahora que había empezado a sollozar―. Yo entiendo...

Le sonrió con confianza, y era cierto que lo comprendía; el chico era una persona extremadamente responsable y así como ella vivía por no dejar sola a su madre después de haber perdido al amor de su vida, él vivía por proteger a su hermana menor y a su mamá ahora que habían perdido al pilar fundamental de la familia. No podía negarse, enojarse o ser egoísta con la persona que más amaba en el mundo.

―Volveré...―le prometió, tomando su cara con sus manos.

―Voy a esperarte...

Patty cerró los ojos y atrajo el rostro de su novio con cuidado, juntando sus labios con los suyos y cerrando su promesa de no separarse, y si su amor era verdadero, sabían que la cumplirían.