Gracias a: Evelin Mero, Angelito97-Delena, Beth Warlow, xoxito, Dannie, Emma, Avarel Van-Castada, un guest, meigs37, xoxito, FabiD'Lutz, Avarel Van-Castada, emiliaa-cullen, danyscreamsx, TVDLovers.

Este fic lo tenía empolvado en mi laptop y cuando una anónima -creo que fue Emma- me envió un mensaje a mi historia No te vayas sin mí de Klaroline diciéndome que ¿por qué tenía solamente historias Klaroline y no Delenas? decidí subirlo jaja u.u Me apiadé de mis seguidores Deleneticos y decidí subir este bebé :) (en realidad es vieja u.u de Enero de este año :3) Bueno veo que les gusta mucho y ahora hablaré de los reviews n.n

Para las que notaron -y se quejaron- de que Damon es un cabrón... pues es su papel, quiere llevarse a Elena y no es el chico bueno de la historia, en esta historia nada es amor y felicidad, así que no se emocionen con cosas románticas... es una historia pasional y salvaje con mucho sexo e infidelidades (como su título lo dice) Esto es como la vida real, nadie se va a tocar el corazón al engañar a nadie y serán personajes muy reales y "malos" Así que no se emocionen porque el romance tal vez lo veamos hasta el final de la historia :) También se que muchas mentes enfermas andan por aquí.. como lo dijo una chica en un review jaja y quieren ver acción, pues no se coman las uñas que muy pronto pasará. Elena y Damon tendrán muuuucho tiempo libre solos en la casa y varias cositas por ahí pasaran.

Bueno, fuera de esos coments, gracias a las chicas que halagaron mi trabajo como escritora y vienen más capítulos, gracias a todos los comentarios en general! Nos leemos después.

c.


2.

Con la noticia de que Stefan había resultado ser el anfitrión para la cena de otoño de su agencia de publicidad, Elena se había dado a la tarea de pedir ayuda a sus amigas y familiares para poder tener la cena lista y una mansión de ensueño. Caroline Forbes y Bonnie Bennett habían llegado a la casa Salvatore a ayudar a decorar y a cocinar. Esas dos chicas habían sido amigas de Elena desde pequeñitas y ahora que ella empezaba su vida de casada, sabía que podía seguir contando con ellas justamente como lo había hecho en sus días de soltera.

―Katherine llegó… ―susurró Bonnie viendo a Elena.

Elena rodó sus ojos.

― ¿Por qué no te puedes llevar bien con mi prima?

―Si, a mí me agrada ―dijo Caroline sonriente y arreglando la mesa del comedor.

Bonnie las fusiló con la mirada verde a ambas.

―Saben porque, no me da buena espina, es todo.

―Es solo Katherine, Bon, relájate ―le pidió Elena sonriendo y yendo a saludar a su prima.

Katherine Pierce era una copia de Elena Gilbert; era de su misma estatura, con su mismo color de piel, ojos y cabello, las diferenciaba el cabello: Elena tenía el cabello liso y Katherine tenía rulos rizados y brillantes. A pesar de eso, ambas eran diferentes a su propia manera y no eran tan parecidas como para ser confundidas.

―Hola, Kat ―saludó Elena abrazando a su prima quien apenas la abrazó.

―Cuidado con el peinado ―dijo acomodándose el cabello y haciendo a Elena sonreír.

― ¿Sigues siendo igual de perra?

Katherine rio.

― ¿Desde cuándo Elena Gilbert dice esas palabras? ―la escrudiñó con la mirada.

Elena se encogió de hombros.

―Tengo que tratarte como me tratas.

Katherine rio y la abrazó.

Entraron a la cocina hablando de esto y de aquello.

―Katherine, querida, que bueno que estas aquí. ¿No te dijo nada tu madre acerca de venir? ―preguntó Miranda, la mamá de Elena.

―Sí, vendrá más tarde, algo así dijo ―se encogió de hombros restándole importancia y haciendo sonreír a Miranda. Su sobrina siempre había sido la misma muchachita desinteresada y engreída, pero aun así, era querida y amada por toda la familia.

Bonnie vio llegar a Katherine quien le sonrió falsamente porque ellas no se agradaban. La chica de piel chocolate se alejó y decidió entrar a la cocina para dejar a Caroline y a Katherine juntas. La rubia se alegró de ver a Katherine y la saludó mientras ambas se ponían al corriente ya que eran buenas amigas a pesar de las quejas de Bonnie.

―Y dime ―habló Bonnie junto a Elena en la cocina―, ¿Cómo es la vida de casada? ―preguntó con picardía.

Elena rodó sus ojos y sonrió.

―No es diferente a cuando éramos novios, solo que ahora vivimos juntos y tenemos que acostumbrarnos a varias cosas, es todo ―se encogió de hombros.

― ¿Cosas como…?

Elena rio.

―Nada agradable, como… que no me robe la colcha en mitad de la noche y me deje muriendo de frio… ―Bonnie rio.― O que no compre de la pasta dental barata, pero parece no importarle y solo agarra la primera que ve ―negó levemente.

―De acuerdo, pensé que serían detalles más jugosos.

Elena negó.

―Para nada jugosos, solo la vida cotidiana compartida con un hombre ―suspiró.

― ¿Dónde está la oveja negra Salvatore? ―preguntó Katherine interrumpiendo a las amigas.

Elena se tensó de inmediato y se encogió de hombros.

―Va y viene a su antojo… es descuidado y grosero, sabes cómo es Damon.

― ¿Hablan de mí? ―Damon llegó a la cocina causando conmoción y malhumor en las cuatro amigas.

Caroline y Bonnie lo vieron con desagrado, Katherine sonrió al verlo y Elena ni siquiera levantó su mirada de la vajilla cara que limpiaba.

―Tiempo sin verte, Damon ―habló Katherine sonriendo.

Damon sonrió por igual como si supiese un secreto jugoso, peligroso y escandaloso y lo sabía… solo que esta vez se lo guardaría para cuando terminara sus propios planes y se saliese con la suya como siempre lo hacía.

―Katherine Pierce en persona… pensé que jamás volvería a saber nada de ti ―dijo viéndola de arriba abajo.

―Mi querida prima me necesita, la familia tiene que venir al rescate ―sonrió dulcemente.

―Venir a regar tu veneno no es algo que la familia necesite ―habló con amabilidad haciendo a Bonnie y a Caroline boquear con sorpresa y con sus ojos bien abiertos.

Katherine rio y se sentó cautamente en una silla del desayunador de la cocina.

―Podría decir lo mismo de ti… mala hierba nunca muere ―atacó por igual haciendo a Elena entrar en escena y para aquello.

―Basta ―habló de inmediato―. Somos adultos, por el amor del cielo. Esto ya no es preparatoria ―exclamó molesta―. Compórtense.

―La dulce Elena al rescate ―murmuró Damon saliendo de ahí y haciendo reír a Katherine.

―Katherine ―regañó Elena a su prima.

Ella rodó los ojos.

―Sabes que él y yo siempre hemos llevado esta… relación.

―Extraña relación… ―dijo Caroline limpiando platos.

Katherine se encogió de hombros.

―Somos lo mismo ―dijo pensativa viendo el lugar por el que Damon se había ido.

Nadie dijo nada más y se dedicaron a seguir limpiando objetos de la vajilla y cubiertos también.

― ¿Cómo es que siguen hablándose como si estuvieran en la prepa? ―preguntó Elena a Stefan cuando la cena había acabado.

Todo había sido un éxito y algunas lenguas de la fiesta hablaban acerca de que Stefan recibiría una promoción y sería director de algo. Stefan no hacía caso a las habladurías y prefería esperar a que su jefe hablara con él.

Stefan sonrió vagamente mientras se cambiaba delante de ella.

―Siguen siendo igual de inmaduros que antes, déjalos. Puede que tal vez lleguen a tener una relación.

Elena se crispó notablemente y no pudo evitar imaginarse a su primer amor a lado de su prima, quien era una mujer seductora, bella y muy sensual. Cualquiera caería a los pies de Katherine Pierce, era su naturaleza atraer al sexo contrario y mismo.

― ¿No te gusta la idea? ―preguntó Stefan riendo.

―Claro que no me gusta la idea, ellos dos juntos suena demasiado peligroso.

Stefan asintió y se acostó con ella en la gran cama.

―Espero que algo bueno salga, sería interesante de ver ―rio.

Elena le pegó suavemente en el hombro y después de platicar acerca de otras cosas, ambos durmieron.

―Que te vaya bien ―le sonrió besándolo―. No tardes mucho ¿de acuerdo?

Stefan la besó por igual, prolongando el momento y tomándola de la cintura haciéndola gemir en el beso.

―Vas a hacer que no quiera dejar la casa pronto…

Ella rio en el beso y lo empujó sutilmente.

―Vamos, vete ya, no quieres llegar tarde ―le dio un beso por última vez y él se fue sonriéndole.

Cerró la puerta sonriendo y volteó para toparse a un Damon recién levantado sin camisa, en unos simples bóxers y despeinado.

―Que linda escena matutina, lo suficiente para quererme hacer vomitar ―hizo una cara de asco inmadura.

Ella trató en vano de controlarse y pasó de largo dando pisotones yendo a la cocina para limpiar y tomar café.

― ¿Me hiciste café también, dulzura? ―preguntó tomando una taza del gabinete.

―Puedes hacerte tu propio café, no soy tu sirvienta ―espetó sin verle.

Él sonrió de lado haciéndola gruñir.

―Esa idea suena muy tentadora… tal vez un día te conceda el deseo… ―le guiñó un ojo.

Puso la cafetera a andar y se sentó frente a su conquista.

―No vuelvas a decir nada remoto a eso… eres un cerdo.

Él se carcajeó.

―Sé que no has podido olvidarme, Lena ―le llamó de cariño.

―No me llames así, perdiste ese derecho hace muchos años.

Él la vio detenidamente mientras que ella veía el suelo y tomaba de su taza.

―No has cambiado nada, ¿sabes? Sigues igual de bella que…

―No lo menciones ―atacó ella mordazmente.

― ¿Por qué te molesta tanto hablar de ello? Tú arruinaste todo ―aventó sin descaro haciéndola enojar de verdad.

― ¿Yo? ¡Yo! ―dejó su taza en la mesa―. ¡Tú te revolcaste con Vicky! ―gritó enojada.

Damon arrugó el ceño.

―Porque tú habías terminado las cosas entre nosotros, te vi junto a Matt Donovan, besándose descaradamente.

Ella hizo el mismo gesto que él, el ceño arrugado, lleno de confusión y empezó a recordar el pasado.

―Yo jamás me besé con Matt Donovan, Damon.

Él se quedó callado y después rio.

―Claro, Elena, trata de engañarme ―dijo negando suavemente con su cabeza.

―Te amaba ―susurró apenas tomando su taza de nuevo y llamando su atención―. Jamás hubiese sido capaz de eso y tú lo sabes ―volteó a verlo haciéndolo tragar en seco.

―Te vi besarlo ―dijo de nuevo―. Te estaba tocando todo, era asqueroso ―gruñó de mala gana.

― ¿Dónde fue? ―preguntó curiosamente.

―En una fiesta de fraternidad estúpida, a las que odiaba que fueras junto con Caroline y Bonnie.

―Solo fui a tres fiestas de fraternidades y te aseguro que en ninguna me separé de Bonnie.

―Elena, por el amor del cielo, yo te vi ―dijo parándose y caminando nerviosamente frente a ella.

―No es cierto, no era yo, yo no estaba ahí ―se defendió viendo hacia otra parte.

― ¡Eras tú! Era tu cabello, tu altura, ¡eras tú por el amor del cielo! Todos sabíamos que Matt moría por ti ¿Por qué tratas de mentir?

Ella se paró también.

― ¿Mentir? ¿Y desde cuando soy una mentirosa, Damon? Dime, ¿soy una mentirosa para ti? ¿Así es como me has visto todos esos años? ―puso sus manos en su cadera.

El titubeó antes de contestar.

― ¡Te vi! ―gritó de ultimo caminando lejos de ahí.

― ¡Ah no! ¡No camines lejos de mí! ―dijo siguiéndolo pero él seguía caminando escaleras arribas―. Si te digo que yo no me besé jamás con Matt Donovan, entonces no lo hice y tienes que creerme.

―Habías salido tantas veces con Stefan… decidí no hablar contigo y fue el fin.

― ¡Nunca hiciste las cosas serias ni oficiales entre nosotros! Tenía que aguantar a tus amiguitas y Stefan me trataba bien y me quería, tú eras todo lo contrario ―lo apuntó con un dedo una vez llegados a la planta alta.

― ¡Lo siento! ―gritó por igual. Ella se quedó de piedra―. ¿De acuerdo? Lo siento, Elena. Siento haber arruinado lo único bueno en toda mi vida ―ella tragó en seco y se sintió acorralada entre la pared y su gran cuerpo―. Eras tan buena y hermosa que pensé que en cualquier momento saldrías corriendo con cualquiera que fuera mejor que yo, con Stefan, con Matt, no importaba con quien.

Ella vio hacia otra parte y suspiró deshecha.

―Yo no soy así y lo sabes… ―susurró.

― ¡Lo sé! ―rio como loco―. Soy yo el que está dañado, soy yo el que se convenció de que eras demasiado buena para ser verdad demasiado buena para mí, me fue fácil… tenerte y después no, hacer que fueras y vinieras de Stefan.

―Nunca me dijiste que lo dejara ―le dijo viendo sus orbes azules. Damon era increíblemente guapo, sintió sus piernas flaquear al tenerlo de cerca, sus labios eran tan rosas y apetecibles que tuvo que torturarse con la mirada de sus ojos penetrantes para no caer en la tentación de besarle―. Nunca dijiste nada…

―Pensé que lo amabas.

― ¡Te amaba a ti! ―gritó llorando―. ¡Lo sabias, Damon! ―lloró más golpeando su pecho―. Lo sabias, maldita sea ―se dejó caer en contra la pared y Damon la miró derrumbarse frente a sus ojos―. Tú eras el que me mandaba al carajo, yo nunca te traté como tú lo hacías.

Él se hincó frente a ella y levantó su rostro mojado por las lágrimas.

―Lo siento, nena. Jamás pensé en lastimar tus sentimientos, no quería hacerlo, solo quería que de una vez y por todas me dejaras y te dieras cuenta de que yo era malo para ti, pero aun así me seguiste buscando y otras veces lo hice yo… jamás pudimos mantenernos lejos.

―Hasta que tú te fuiste ―le reclamó ella con tristeza.

―Hasta que yo me fui y tú te hiciste novia definitiva de él… ―susurró con tristeza por igual.

―Ya no era lo mismo ―dijo ella viendo hacia otra parte―. Nuestra relación ya estaba muy desgastada y yo… necesitaba estabilidad; sabía que contigo no la iba a encontrar.

Él sonrió ante aquello.

―Hiciste lo correcto.

Ella asintió.

―Lo sé.

―¿Todavía me amas? ―preguntó él.

Ella arrugó el ceño y se paró violentamente viéndolo hacer lo mismo.

― ¿Cómo te atreves a preguntar eso? Te vi en la cama con Vicky ¿y piensas que aun te amo? ¡Te fuiste de Mystic Falls! Estabas con chicas mientras estabas conmigo, mientras me dejabas ir a lado de Stefan, mientras me dejabas ir. ¿Crees que todavía te amo? ¿Lo crees de verdad?

A él le dolieron esas palabras y su rostro se tensó.

―Te vi besándolo ―dijo de nuevo.

― ¡No era yo! No miento, Damon, tu más que nadie lo sabe ―le dijo con dolor y caminando lejos de ahí.

― ¡Me disculpé por lo de antes! ―dijo yendo tras de ella―. Por lo de dejarte ir y venir y estar con otras chicas, lo siento de verdad.

―El daño ya está hecho, Damon, y pasó hace tanto tiempo que ya ni siquiera tiene importancia.

―Tiene importancia para mí.

―Tenemos vidas diferentes ahora ―continuó ella sin prestar atención a sus palabras―. Ya no somos adolescentes ―sonrió con melancolía―, esos días acabaron.

―Dime quien era esa persona que se besaba con Matt, porque estoy segura que eras tú.

― ¡Basta! No era yo, con un carajo ―exclamó realmente molesta―. No era una zorra como todas tus amiguitas, Damon. Muchas chicas llevaban el pelo como yo, suelto lacio, largo, era la moda ―suspiró enojada.

El arrugó el ceño.

―Llevabas ondas en esa fiesta.

Ella se molestó de inmediato.

― ¡Tú sabes que nunca me hago ondas! Por dios, es como si no me conocieras del todo, ¿Cuántos años conviví contigo y ahora no me conoces?

El rodó los ojos.

―Llevabas ondas en varios eventos.

―Eventos, tú lo has dicho, esas eran simple fiestas tontas de fraternidades de ebrios, jamás me arreglé demasiado.

Ambos se quedaron callados, ella enojada y él pensando seriamente en que ella decía la verdad.

―Entonces… si no eras tú, ¿a quién demonios vi besándose con Matt Donovan? ―dijo viendo a un punto del pasillo de la planta alta, pensando en el pasado.

―Por dios, pareces un chico adolescente de nuevo, ¿Cómo no puedes dejar el pasado en su lugar? No tiene caso que hablem―

―Katherine ―murmuró en un susurro apenas audible―. Fue Katherine ―dijo viéndola.

Ella lo vio sin poder creer aquello. Justamente que su vida de casada empezaba, se tenía que enterar que lo que les había separado en un pasado había sido un error estúpido, las cosas no podían ser peor.