Capítulo 2

-El número que ha llamado se encuentra apagado o fuera de cobertura vuelva a llamar más tarde o deje un mensaje después de la señ… ¡Pib! – corto la llamada al escuchar de nuevo el contestador. Miró por un segundo a sus compañeros y amigos para luego bajar su mirada al suelo.

-¡Rayos! – resopló frustrado, mientras veía una lata vacía en el suelo - ¡¿Dónde diablos te has metido?! – grito dándole una patada a la lata.

Los otros dos siguieron con la vista la trayectoria del objeto, que entró justo en la papelera casi al final de la calle

- ¡Fiuuuu! – silbó el peliplateado en admiración

- Parece ser que acertaste, Leorio - dijo el pequeño pelinegro

- Si, el viejo parece tener mejor puntería y alcance cuando está enfadado - dijo para molestarlo, pero este no reacciono como lo esperaba. Leorio lo miro serio por unos instantes, después su mirada se posó en el cielo, en sus ojos se reflejaba un destellos de la preocupación que sentía por su amigo. – Volvió a sonar el contestador, ¿no es cierto? – dijo ahora Killua con una cara seria.

Gon los miraba alternativamente, y bajando la mirada dijo – No va a pasar lo mismo que en York Shin City, Kurapika no estará de nuevo tas la Araña ¿Verdad?

-No lo creo, de eso estoy seguro- Negó Killua con firmeza, ganándose las miradas de los otros dos – durante este tiempo he conseguido la dirección de donde Kurapika utilizó por última vez la licencia de cazador, no hay nada de interés para las arañas ahí, además Kurapika dijo que iba a centrarse en la recuperación de los ojos su tribu. Puede que no esté exactamente allí pero n reo que este muy lejos, pero podemos conseguir algo más de información –

- Es lo mejor que tenemos hasta ahora – dijo cabizbajo y de forma seria Gon – deberíamos ir – añadió después mientras levantaba la cabeza con decisión

Ante su reacción Killua resopló alegremente

- Imagine que eso será lo que querían hacer así que reserve tres billetes de ida, nos vamos esta tarde…


Cuando abrió de nuevo los ojos, lo primero que vio la sorprendió, era la cara de Kuroro Lucifer demasiado cerca de la suya invadiendo su espacio personal, trato de alejarse un poco de él para poder pensar con claridad cómo podría escapar esta vez de allí, sin embargo los firmes brazos del pelinegro la tenían cautiva, haciéndose que se preguntase cómo habían llegado a esa posición, si de forma natural en sueños en busca del calor que proporcionaba el otro o de forma intencionada, una mala jugada que le hacían pasar sus captores. Pese a la invasión de su espacio personal Kurapika debía agradecer el hecho que esta vez no se encontrara recostada encima del mayor, sino sentada a su lado, recargando su peso en la parte derecha del cuerpo que estaba apoyada en la pared.

Kuroro Lucifer, su mortal enemigo se encontraba aún en el mundo de los sueños, permitiéndole a la rubia analizarlo detenidamente, su piel era tan blanca como si de porcelana se tratase, sus finos labios, las largas pestañas que adornaban sus ojos y finalmente los ojos de Kuarpika se posaron en el tatuaje característico de su frente, observo detenidamente los trazos que lo formaban y en su ensimismamiento no se dio cuenta de la mano que alargaba hacia él repasando con sus dedos el dibujo

- ¿Te gusta? – pregunto Kuroro de forma dulce y serena con aún sus ojos cerrados, disfrutando del recuerdo de la caricia de los dedos de Kurapika. Al no recibir respuesta los abrió lentamente

Kurapika al verse descubierta, se quedó muda, su cuerpo se paralizó y no obedecía la señal que decía ALÉJATE proveniente de su cerebro. Kuroro observó al Kuruta por un corto tiempo, luego retiró sus brazos de su cintura y se acomodó en una posición sentada mirando al frente.

Cayó el silencio en la habitación, cada uno sumido en sus propios pensamientos, Kuroro tenía en mente toda la información que, hasta el momento, le había podido sacar a Kurapika sobre el lugar, era una habitación amplia, pero ellos apenas ocupaban una pequeña zona de esta al estar restringidos, por lo tanto era un enorme desperdicio de espacio, a menos que…

-¿Crees que nos sacaran les cadenas en algún momento? – pregunto de forma plana Kuroro, quien sintió como se estremecía el rubio a su lado

- Tal vez… - fue lo único que el Kuruta atinó a decir


Que les pareció? algo corto tal vez? Nos leemos en el próximo capítulo, bye!

IceKura