CORRESPONDENCIA

Capítulo Dos: Riza

Riza lleva tanto tiempo en el cuartel que hasta piensa van ya mil horas, mil horas invertidas en apresurar al culo perezoso de su jefe y cargarle el trabajo que ha ido aplazando desde semanas atrás. Muchos creen que, siendo ella quien es, obligar a Mustang a hacer su trabajo es pan comido pero no es así; todo tiene su truco. Primero va una mirada molesta, un regaño seguido de una advertencia, y si todo esto no funciona (lo cual sucede muy a menudo) la pequeña pistola que carga dentro de su saco militar hace la magia. ¡Ja! Como si de verdad fuera a dispararle al aprendiz de su fallecido padre sólo por no terminar el tonto, pero necesario, papeleo.

Caminando con toda calma por uno de los largos, iguales y casi interminables pasillos del cuartel de Central, Ojo de Halcón se dirige a su taquilla para tomar la correspondencia que ha dejado allí desde en la mañana. Siendo la mujer precavida que es, sabía que acabaría su trabajo ridículamente tarde y no podría pasar por su correo a la salida. Y pues sí, su profecía está cumpliéndose y por culpa de la holgazanería del Führer no puede marcharse a su casa, a dormir en su cálida cama, que buena falta le hace. Esas marcadas y negras ojeras hablan (más bien, gritan) por sí mismas.

Y hablando del Führer...

Pensar en él siempre la ha provocado jaqueca. Su relación es tan obvia como ambigua y todos creen saber lo que sucede en ella o se imaginan, muy seguros de sí mismos, lo que siente el uno por el otro. ¿Y cómo pueden saber ellos lo que pasa entre los dos si ni los mismísimos implicados han hablado nunca de ello? Lo único cierto de todo eso es que todos los que especulan sobre eso en el cuartel son unos pelmazos; a excepción de su equipo, claro (aunque a veces lo duda, principalmente cuando están haciendo sus concursos y apuestas absurdas).

De cualquier manera, no es saludable pensar mucho en ello. Igual nada va a cambiar, así que es mejor concentrarse en el camino de vuelta a la oficina y revisar los sobres que lleva bajo el brazo.

Entra a la sala del Führer y ni siquiera le pregunta si ya ha terminado el papeleo, lo tiene sobre aviso y él sabe que DEBE terminarlo. Se sienta en la silla frente a él u lo ve arquear una ceja. Curioso su superior, como siempre.

—Correspondencia, señor— explica con su sempiterno tono formal —paso más tiempo aquí, en el cuartel, que en mi casa, así que creí conveniente solicitar que me la enviaran aquí.

Riza sabe que Roy va a hacer algún comentario irónico sobre la falta de profesionalismo que está presentando, sin embargo, el comentario nunca llega, sino otro.

—¿El enano de Acero te ha enviado algo?

—Él y usted son de la misma altura ahora, señor— regaña —y probablemente sea de Winry. La envía a nombre de Edward para camuflajear el verdadero asunto.

Toma el sobre y lo abre con cuidado y saca de él dos sobres más pequeños, uno para ella y otro dirigido a Roy Mustang.

—Es para usted, señor— se lo extiende y Roy lo toma. Ella se enfrasca en la lectura de su propia misiva, donde Winry le cuenta de todo y nada a la vez, como en esas cartas que un amigo te escribe por ocio y tú lees con gusto. Cuando termina saca apresuradamente unas fotos que la Señora Elric le ha adjuntado.

¡Qué lindas son!

Una es de la boda y otra de la familia completa; tío Al y tía Mei incluidos y Riza no puede evitar sonreír. Es una familia muy mona y su ahijada es cada día más guapa. Que bueno que le pidió a Winry esas fotos.

De súbito, Roy le arrebata la imagen de la familia Elric y ella le mira completamente molesta. ¿Quién se cree? ¡Es SU correspondencia! Va a replicar algo, pero Mustang tiene cara de demente ¿qué le pasa? Tal vez ya no debería a ponerlo a trabajar tanto... ¡Naah! Él se lo merece por flojo.

—Riza— escucha —¡Nos casamos!

Decir que se quedó pasmada es un eufemismo, se había quedado de piedra; si tuviera problemas de tensión arterial seguro le hubiera dado un para cardiaco. ¿Y qué clase de propuesta era ésa? ¡Prácticamente se lo ha exigido! Está tan indignada por ello que relega su creciente felicidad interior (que sabe, no tardará mucho en desbordarse) y contesta:

—¿No se ha puesto a pensar en que lo puedo rechazar?

Ve a Mustang quedarse en blanco. Lo ha atrapado. Y es extrañamente divertido para ella verlo quieto y sin palabras cuando, usualmente, es un hombre resuelto y con el ego bien elevado.

—Yo... yo...— sus balbuceos torpes, su cara apesadumbrada y la autónoma sonrisa tonta de "¡Por fin me lo ha dicho!" que se pinta en su propia cara son su señal para terminar el sufrimiento de Roy.

—¿Y cuándo haríamos eso?

Los dos sonríen cómplicemente.


Olá! ¿Me esperaban? Yo creo que muchos no. Pero igual he regresado. Sé que este capítulo es corto y no tiene mucha sustancia pero me pidieron la reacción de Riza, no más (sí, soy muy cruel). Igual les informo que falta un capítulo y ahora sí ya se acaba forever and ever and always. La verdad es que no me explayé mucho porque me es difícil manejar a Riza sin salirme de su personalidad (que espero estar haciéndolo bien en este capítulo, ¿saben? Es demasiado difícil para mí tratar de hacer algo de humor con Riza de protagonista central). Este segundo tiro va dedicado a Andyhaikufma, que me lo pidió y lo hice pronto por complacerla, a peqelulu que también me lo pidió (con cariño para ti también, chica) y a lulufma, que sin su review no hubiera tenido idea de cómo sacar esto adelante.

Agradecimientos especiales a las personitas que me dejaron review (aparte de las ya mencionadas): Masato.14, Emina Hikary, AkemiEvans00 y loags (tu review es especial, para mí el primer review siempre es especial).

Bueno, me voy a quebrarme la cabeza con mi IchiRuki y mis múltiples proyectos inescribibles EdWin. Fechas de actualización y novedades en mi perfi.

Besos, abrazos y galletitas de Kristall Blauw