Disclaimer: NADA EN ESTA HISTORIA ME PERTENECE. La trama es de Jaid Black, yo solo la estoy adaptando con algunos personajes de la saga de STEPHENIE MEYER.


La nueva ropa de la emperatriz

Capítulo 1

Bella Swan tomó un sorbo del té de hierbas y le pasó la taza a su mejor amiga Rosalie Hale. Rosalie aceptó la taza en forma plácida, tomó un sorbo y, con calma se la pasó a la siguiente persona del círculo de meditación.

Cuando la copa había dado una vuelta entera, el líder muy tranquilo de Los Rostros Sonrientes y el Retiro de Los Corazones de Paz, la señora Feliz- en verdad se daba a conocer así- le sonrió al grupo. Ella recordaba a Bella de una esposa Stepford1. "¿Se sienten todos relajados?" preguntó la señora Feliz, en forma melodiosa. "¿Sonríen nuestros rostros hoy?"

Rosalie frunció el ceño. Dio una mirada fría hacia Bella y le dijo con su mirada: "Me las vas a pagar por esto". Bella se dio cuenta en forma distraída que el ceño fruncido de Rosalie no mostraba tranquilidad. Ella sólo esperaba que la señora Feliz no se diera cuenta de la falla de su mejor amiga. De lo contrario, era posible que las hiciera hacer algún tipo de proyecto extra como mudarse por tiempo indefinido a Mister Rogers Neighborhood2. La señora Feliz cerró sus ojos y respiro por los orificios de su nariz y exhaló por su boca. Ella alzó una mano, suave al aire serpenteando de un lado al otro con movimientos suaves. "respiremos. Encontremos la pazzzzzz."

Los que pagaron por ir al retiro hicieron como hacía la directora y, no obstante, un poco escépticos, cerraron sus ojos, respiraron e intentaron a toda costa encontrar la paz.

El grupo de Bella constaba de Rosalie, ella, y otros cuatro. Al lado de Rosalie estaba Fred, un gerente ejecutivo extraordinario de cincuenta años cuyo médico le recomendó Los Rostros Sonrientes y el Retiro de Meditación de Los Corazones de Paz después de una operación de triple desvío de arterias. La señora Feliz le había negado el uso de su fax portátil y teléfono celular, pero Fred había sido sorprendido rompiendo los reglamentos unas veces con pretexto de "asegurarse que todavía funcionaban". Hasta ahora, Fred no había encontrado la paz.

Al lado de Fred estaba Prue, una ama de casa de cuarenta y tres años, madre de cinco hijos, quien tuvo una crisis de nervios después de que su hijo mayor le revelara el otoño pasado su tendencia homosexual. Ella vino en busca de paz cuando trató de ser una buena madre al apoyar a su hijo y su nuevo esposo. Como ya era normal ver a Prue llorar a cualquier hora en que le echaran un vistazo hacia ella, era probable que tampoco hubiera encontrado la paz.

Entre Jameson y la señora Feliz se sentaba Arthur, un monje. ¡Quién pensaría que habría algo en la vida de un monje que le produciría tanta tensión que lo mandaría a este lugar! Pero, en fin, ahí estaba. Un monje que necesitaba encontrar paz. Si los movimientos nerviosos del hermano Arthur y sus balbuceos incoherentes indicaban algo, a él también le hacía falta encontrar la paz.

Paz, eso parecía ser algo difícil de encontrar.

Bella inhalaba por los orificios de su nariz y exhalaba por su boca mientras escuchaba la voz con un timbre alegre al dar órdenes. Este era su tercer día consecutivo y el de Rosalie en el campamento y hasta ahora, no estaba más serena que a la llegada.

Quizás este retiro en que convenció a Rosalie que asistiera con ella no había sido una de sus mejores ideas. Pareció una buena idea cuando el EAP3 en el trabajo le dio un folleto con mucha información del campamento. Parecía ser la manera perfecta de dejar atrás la tensión del año pasado en la ciudad mientras ella encontrara la paz en las montañas de Catskill por una semana; ahora no estaba tan segura.

Pues, ya no importa. Rosalie y ella ya estaban aquí. ¡Más vale aprovecharlo!

Bella cerró sus ojos y respiró, trataba con desespero encontrar la paz. Ella se sentía como una mujer que se ahogaba arrastrada por las corrientes, aferrándose por ayuda con desespero a una ramilla que pasaba y oraba para que la mantuviera a flote.

Se le ocurrió a Bella que encontrar la paz era una tarea de mucha tensión.


"Me cuesta creer que pierdo una semana entera de vacaciones muy merecidas en este maldito lugar". Rosalie le hizo una mueca de tristeza a Bella desde el plato de ensaladas de verduras y ¡qué excelente!- vinagre de aliño.

Bella alzó la mirada desde su servicio de comida para conejos por lo suficiente para fruncirle el ceño. "¿Por qué tienes que despreciar todas mis ideas? Eso me molesta mucho".

"No quise dar a entender nada por ello." Rosalie movió la mano con un gesto desdeñoso. "Yo sólo bromeaba". Ella se acercó a la mesa y captó la mirada de su mejor amiga. "¿Recuerdas lo que es bromear, cierto? ¿Recuerdas, eso que hacíamos antes de que te convirtieras en Morticia Adams aquí presente?

Bella hizo una mueca de dolor. A ella no le importó lo inapropiado que fuera ese apodo en ese momento. Ella puso el tenedor sobre la mesa y suspiró, cerró sus ojos y se dio un pequeño masaje en las sienes. "Discúlpame Rose. Sé que no quisiste insinuar nada con eso. No sé qué me pasa últimamente. Siento que he perdido el control.

Rosalie extendió su mano hasta tomar la mano de Bella. "Amor, debes seguir adelante,", le dijo en voz baja. "ha sido un año muy difícil".

Bella abrió sus ojos y mordió su labio inferior y asintió haciendo un gesto con su cabeza. ¡Cuánto necesitaba seguir adelante! Su hermana menor, Nessie, cumplió una año de desaparecida ayer y no parecía que iba a volver jamás. "Es tan difícil aceptarlo, Rose. Lo que digo es que de todos los lugares, Disney World! ¿Quién rayos se cae de The Pirates of Penzance y que nunca se sepa de esa persona de nuevo? Ella refunfuñó "¡Rayos! Esas cosas no suceden".

Rosalie le apretó la mano. "Tienes mi apoyo, Corazón, como siempre".

Con un soplo, Bella apartó de su vista su cabello rojo como vino en el proceso. Ella en respuesta también le apretó la mano a Rosalie. "Lo sé, Rose. Lo sé". Ella se enderezó más en su asiento y dio una risa sin ganas. "¡Dios mío, soy terrible! Lo has hecho todo por mí este año pasado y te lo agradezco por criticar cada palabra que sale de mi boca". Ella asintió con un movimiento de su cabeza. "¿Cómo me soportas?"

Rosalie gruñó. "No es fácil". Ella vaciló una sonrisa mientras apretaba la mano de Bella otra vez. "Pero lo siento. Tú sabes, por despreciar este lugar. Yo jamás-".

"¡No!" insistió Bella y movió su cabeza con vigor señalando algo negativo. "Las cosas tienen que volver a ser como eran. Yo necesito un poco de sentimiento de normalidad otra vez"

En verdad, tener a Rosalie velando cada palabra que ella susurrara no era normal. Ellas habían sido mejores amigas desde temprano en su niñez y, debido a ese hecho, siempre habían compartido un compañerismo sencillo que algunas amistades, pese cuán bueno, podían proclamar. La mayoría de las veces sabían lo que la otra pensaba antes de si quiera haber hablado.

Rosalie asintió con un movimiento de la cabeza. Nada más tenía que ser dicho sobre ese tema. "Con que", preguntó, efectivamente al cambiar el tema, "esto está lleno de diversión, y ni decir lo apetitivo"- ella miró su plato y mostró descontento con sus labios"- ¿te ha ayudado del todo la gira a Green Acres?

"En verdad no".

Ella quitó la vista del plato de ensalada. ¡Oh! ¿Por qué no?

Bella encogió sus hombros. "El respirar me aburre. Me doy cuenta que en lugar de relajarme, eso sólo me da tiempo para pensar en mis problemas".

"¿Como…"?

"Tú sabes. ¿Cómo tenemos que respirar durante nuestras sesiones de masajes"? "Sip".

"Yo respiro profundo muy bien y, durante todo el tiempo que me están dando un masaje, me imagino que me lo da Denzel Washington y Mel Gibson en lugar de estos pequeñuelos que nos dan los masajes".

Bella alzó una ceja. "¿Con que ambos?

Rosalie gruñó. "Así es. Sólo uno de ellos no servirá. Hay algo de la combinación de Washington-Gibson que puede hacer que una mujer respiiiiiiiiiiiiiiire. ¡Muchacha! ¡En esos momentos he encontrado la paz"! Bella se rió. Eso era como un sonido musical a los oídos de Rosalie.

"¡Oh, Rose, eres tan mala! Sus ojos temblaron mientras ella se mordisqueaba el labio. "Pero creo que lo intentaré la próxima vez. ¿Funciona alguna otra combinación o sólo la de Washington-Gibson"?

Rosalie asintió con un movimiento de su cabeza. "Sólo Mel y Denzel, corazón. Yo lo llamo la técnica Mel-zel".

Bella gruñó. "¡Entonces será la técnica Mel-zel! "Está bien". Rosalie se rió entre los dientes.

Dos días después, Bella le confesó a su amiga que la técnica Mel-zel le había hecho maravillas. Era extraño. Rosalie tenía la razón en eso tanto como en que la técnica no era buena con otra combinación. Sólo funcionaba con Mel y Denzel. Mel tenía que darle un masaje en su lado izquierdo y Denzel en su lado derecho. ¡Era un tremendo descubrimiento! ¡Ni decir lo raro que era esa combinación!

Acabadas de salir del cuarto de masajes, Bella y Rosalie y, por ende, todavía con sus batas blancas del balneario y se sirvieron dos tazas de porcelana llenas con té de yerbas y encontraron una mesa para tomárselo a sorbos. A ellas se les unió Prue, el ama de casa que tenía el hijo homosexual y Jameson, el lord inglés que nunca dejaba de fruncir el ceño.

Rosalie le echó un vistazo a Jameson y con elegancia alzó una ceja. "Jaimecito, corazón, casi te ves más contento esta mañana".

Bella apartó la mirada para no reírse. El noble inglés siempre tenía el ceño fruncido. Cómo Rosalie podía distinguir un ánimo del otro, no lo entendía, pero lo podía hacer. Se notaba que a Jameson no le molestó del todo. De hecho, es posible que hasta lo aceptara, ya que era tan palpable a uno que el aristócrata casado le había empezado a gustar un poquito su mejor amiga.

Pero ¡quién lo podría culpar! Rosalie Hale era exquisitamente bella. Ella tenía un cuerpo largo y lánguido, como deportivo y portaba una piel blanca como la nieve. Tal y como Bella se había imaginado que la reina Nefertiti se veía en sus buenos días.

El cabello color rubio le colgaba a media espalda en trencitas pequeñas que le rodeaban el rostro de una mujer que podría hacerle competencia a una súper modelo. Ojos carmelitas con forma de almendras, y grandes labios rojos. La mujer era exquisita.

Pero de todos sus atributos, no era su rostro el que más le gustaba a Rose. A cambio, ella se enorgullecía en su cabello. No se lo había cortado ni una vez en su vida y juraba que jamás lo haría.

Bella tampoco se había cortado los mechones de cabello color rojo vino. Cabello largo y estatura mayor que el promedio era lo único que Rosalie y ella compartían desde un punto de vista físico. En todas las otras formas, sus apariencias estaban en extremos opuestos.

Mientras Rosalie era de piel blanca, Bella lucía una tez cremosa que todas las mujeres en su familia poseían. Valga que su color marfil lucía bien con su cabello rojo vino y ojos azul plateados que había bastante en las mujeres de la familia Swan.

Sus figuras también eran distintas. Mientras Rosalie tenía una figura perfecta de moda con su busto de talla C y su cuerpo tallado majestuoso, Bella era más llena de caderas y más exuberante de busto.

Eran dos mujeres, dos mejores amigas, quienes la sociedad clasificaban como "bellas". Distintas, pero bellas. El milagro más grande es que ninguna de ellas lo sentían o en verdad lo creían. Pero esa era la manera de las norteamericanas. Nadie está contento con su propia suerte y el espejo del baño ajeno refleja una mejor reflexión.

Bella controló su humor y se viró hacia Jameson y Rosalie. Ella inclinó su cabeza al caballero británico con solemnidad. "Es cierto, Jameson, parece que por fin encuentras tu paz".

Jameson entonces frunció el ceño nada fuera de lo común. "Toda esta maldita tontería de encontrar la paz de uno ha sido una pérdida de libras esterlinas". Su ceño fruncido se hizo más profundo. "¡He dicho! No tengo más paz que al llegar".

Rosalie cloqueó su lengua. "Jaimito, tienes que relajarte, corazón. Debes respirar. Debes encontrar la pazzzzzzz".

Bella se hubiera reído, pero Prue escogió ese preciso momento para estallar en llanto. Ella sacó un pañuelo del bolsillo de su bata y se la pasó por los ojos. "Lo siento tanto. Pero creo que Jameson tiene razón. Yo tampoco puedo encontrar la paz ¡y sólo me quedan dos días para encontrarla!" Ella estalló en llanto otra vez.

Jameson frunció el ceño. Por lo menos más de lo normal.

Bella extendió su brazo y le dio palmadas a Prue en la mano. "Todo va a estar bien." Ella echó un breve vistazo hacia Rosalie y gruñó. "Quizás le debemos presentar a Prue la técnica de Mel-zel.

Rosalie le sonrió en respuesta. "No es una mala idea". Ella alzó sus cejas y consideró a Jameson. "Te lo enseñaría aquí, Jaime, pero dudo que haga maravillas".

El lord inglés inclinó su cabeza. "¿Y qué técnica es esa, señorita Hale"?

Se abrieron los ojos con forma de almendra de Rosalie. "Corazón, déjame decirte algo…"


1) Una esposa tan perfecta que parece irreal

2) El Barrio del Señor Rogers- programa estadounidense educativo donde los vecinos no tienen problemas y todo es felicidad

3) Programa de Asistencia al Empleado


Hola!

Este fue el primer capítulo, espero me cuenten que les parecio :D

Como verán los capítulos son cortitos, así que tratare de subir seguido.