LAZOS DEL DESTINO
Llanca
-Capítulo I-
—Hey, cariño…
Ino, aún hospitalizada, había ido a la unidad de Pediatría del Hospital de Kumo. Por necesidades de la comunidad de dicha nación, no contaban con una unidad especializada para la atención de su bebé. La unidad de Neonatología nunca fue necesaria. Los recién nacidos de Kumo jamás fueron prematuros, pues se había implementado un programa que garantizaba que las madres cumplieran con al menos 37 semanas de gestación, por lo que toda la tecnología para una atención oportuna y de calidad para los prematuros no era accesible.
En un comienzo se había devastado. No obstante al saber que en el hospital contaban con implementos básicos para la atención de su bebé, la tranquilizó. Aún así su instinto materno estaba alerta de cualquier cambio en su hijo.
—Eres tan pequeñito… —susurró, acariciando los pies de C. Su mano se veía tan grande en proporción al cuerpo de su bebé. Y ni hablar del pañal que le quedaba gigante.
A través de la cúpula de la incubadora, observó con atención a C. El pequeño tenía inserto en ambas fosas nasales una cánula, en donde, además, era asistido con ventilación a presión positiva a través de un dispositivo llamado C-PAP. Tenía una sonda de alimentación también, dado que C aún no había desarrollado el reflejo de succión. Su primera experiencia con la maternidad y el amamantamiento había sido a través de un succionador manual para nada agradable, pues dolía como el infierno cuando se extraía leche. Nunca había tenido los pechos tan sensibles ni tan grandes en toda su vida…
—Te amo… —susurró, sonriéndole con cariño. Tenía ganas de llorar. Hubiese deseado haber estado con C en ese momento y ambos ver su pequeño recién nacido.
Lo extrañaba como nunca y, probablemente, sería así toda su vida.
Formando una sonrisa entre sus labios, recordó la primera vez que vio a C.
Fue cuando formaron los cuarteles en la Cuarta Guerra Ninja. Había visto a esos ninjas de Kumo, por lo que sabía, eran guardaespaldas del Raikage.
Su atención fue directamente hacia el hombre rubio, que estando al lado de un moreno, su piel destacaba increíblemente. El contraste entre ellos no pasaba desapercibido, mucho menos para ella.
Con la mirada fija en el rubio, sonrió de medio lado. Sin embargo cuando él fijó las pupilas en ella, inmediatamente desvió los ojos. Pudo sentir cómo el calor le subía por el rostro. Le dio vergüenza verse al descubierto.
La segunda vez que lo vio, fue precisamente ese mismo día, antes de que las divisiones partieran rumbo a las zonas estratégicas para la batalla. Ella estaba despidiéndose de Chouji y Shikamaru; los tenía abrazados.
Estaba hablando con ellos, diciéndoles que se cuidaran muchísimo cuando de pronto una presencia a su lado la hizo voltear. Se trataba de Shino, quien le avisó que ya era tiempo de partir. Justo después abrazar una última vez a su equipo, por el rabillo del ojo vio al rubio de Kumo. Él le dedicó una sonrisa de medio lado que no fue correspondida por ella, pues sólo atinó a bajar la mirada y seguir a Shino.
Minutos más tarde, cuando ajustaba su chaqueta, alguien le tocó el hombro.
—¿Qué…? —Había creído que se trataba del Aburame, pero se equivocó cuando vio de quién se trataba.
—Hey…
¿Qué debía decir?
—Hey…
—Sé que te parecerá absurdo, porque estamos comenzando una guerra importante, pero es por eso mismo que… —La miró a los ojos mientras se pasaba los dedos nerviosamente por el cabello. —No puedo partir sin decirte esto.
Ino arqueó una fina ceja con intriga.
—Eres la mujer más hermosa que he visto en mi vida… —le sonrió, levemente ruborizado. —Yo no soy así. No suelo decirle esto a cada chica bonita que veo, pero esto es una guerra… No sé si tendré otra oportunidad.
Enmudeció. Definitivamente se trataba de un evento que no se esperaba.
—¿Cuál es tu nombre?
—I-Ino, Ino Yamanaka.
Se sintió estúpida por tartamudear. Y cómo no, si con lo que él le estaba diciendo el nerviosismo era lo único que viajaba por su cuerpo.
—Bello nombre para una bella kunoichi.
Sin esperarlo, él le besó la mejilla. La sensación fue tal que la piel se le erizó al menor contacto.
Casi se quedó sin aliento.
—Gracias…
Él asintió en silencio, regalándole una sonrisa atractiva.
—Realmente espero volver a verte… Hasta pronto. —Sin más, se volvió para marcharse.
—Espera... —Hizo que él se detuviera. No podía dejarlo ir sin siquiera saber de quién se trataba, ¿no es así? —¿Cuál es tu nombre?
—C…
Cuando Ino volvió a la realidad, notó que su rostro era un lío. Las lágrimas no se detenían por más que se repetía constantemente que debía parar, pero no podía… Era tan doloroso. Esa opresión en el pecho por haberlo perdido y esa obstrucción en la garganta la estaban matando.
Si no fuese por su pequeño, ella probablemente…
—Ino.
No miró a su compañero, simplemente negó en silencio mientras comenzaba a sollozar. El llanto se exacerbó cuando Shikamaru la abrazó.
—Tranquila…
—Duele tanto, Shika… —se mordió el labio inferior.
—Lo sé, lo sé… —le acarició el cabello. —Tienes que salir adelante por C, te necesita ahora más que nunca. Tienes que ser fuerte por él, por tu pequeño.
Shikamaru nunca fue bueno para consolar a las personas, mucho menos a las mujeres que lloraban, no obstante con Ino toda esa valía sentimental y consejera parecía emerger de su interior, porque sabía que ella había perdido todo y no tenía pilares en los cuales apoyarse. Y él, como amigo, debía protegerla y convertirse en un pilar para que toda la resiliencia que poseía saliera a flote, una vez más…
—¿Y si no puedo…?
—Yo estaré ahí para sostenerte.
—Yo también.
Ino alzó la mirada, y cuando su visión se aclaró, vio a Darui que en la entrada de la habitación.
—Y yo también.
—Y yo.
—Y no me olviden a mí.
Kauri, Samui y Omoi también hicieron acto de presencia. Sin embargo quién más la sorprendió, fueron las dos personas que llegaron de último.
—Siempre tendrás mi apoyo para cuidarte cuando tengas muchos embrollos, al igual que tu retoño.
Ino rió, pese a las lágrimas. Escuchar a Killer Bee siempre era divertido.
—Conmigo también. Kumo siempre te protegerá. Como su Raikage, te entrego apoyo incondicional, Ino Yamanaka. A ti y al pequeño C.
Ino agradeció enormemente contar con ellos, porque a medida que avanzaban los días, más esa llama de esperanza recobrara la fuerza necesaria como para brillar.
.
.
Ino fue dada de alta, no obstante se la pasaba casi el día entero en el hospital viendo a su bebé. Los primeros dos días Shikamaru la acompañó, mas después tuvo que ir sola, ya que el Nara debía volver a Konoha.
—C… —suspiró.
Sabía que la mejoría que había tenido el pequeño no era lo que esperaban los médicos, de hecho esperaban que su condición fuese más favorable al pasar 4 días, pero no fue así.
—¿Qué más podemos hacer?
Era médico, sabía lo que estaba pasando con su pequeño. Desafortunadamente en el Hospital de Kumo no se encontraban los implementos ni la tecnología necesaria para el cuidado de su pequeño. Habían intentado reducir la cantidad de oxígeno que requería el pequeño, pero éste, aún inmaduro no resistía la disminución de dicho elemento ni siquiera en un 5%. Además había reducido su peso, lo que desfavorecía cualquier pronóstico.
—Su desarrollo pulmonar no parece madurar. Lamentablemente no contamos con-
—Lo sé —interrumpió al médico, tratando de controlarse. —¿Es factible realizar un traslado?
Haría lo que fuese por su hijo, aunque eso implicara tener que regresar a Konoha. En su aldea origen Shizune estaba a cargo de la Unidad de Neonatología en donde ejercía muchos estudios morfo-fisiológicos para mejorar las condiciones de salud de bebés que lo necesitaban. Además era consciente de que su ex maestra utilizaba una técnica de proliferación celular a través de la transferencia de chakra a nivel molecular, no sabía si era efectiva en su totalidad, pero se trataba de una alternativa que no podía dejar pasar.
—Un traslado pondrá en peligro la vida del bebé. Podría morir.
—Y morirá si continúa acá —la voz se le quebró, porque sabía que su bebé no iba a evolucionar bien si seguía ahí.
El médico le explicó los riesgos del traslado, los cuales conocía desde antes, mas se los volvió a reforzar. Incluso discutieron los pros y los contras de lleva Konoha.
—Depende de usted, se trata de su decisión como madre.
—L-Lo haré… —miró por la cúpula a C que dormía tranquilo. —No puedo quedarme de brazos cruzados sin hacer nada. Debo… haré lo que sea necesario, no puedo perderlo a él también…
—Está bien, realizaré los registro y avisaré Raikage y al Hospital de Konoha, en caso de que le concedan el permiso.
—G-Gracias… —llorando, pensó en su marido y le pidió, estuviese donde estuviese, que cuidará de su pequeño. —C… ayúdame por favor…
.
.
El Raikage entrecerró los ojos al mirar a Ino.
Entendía a la joven Yamanaka. Había perdido a su marido y estaba a punto de perder al fruto de su matrimonio. Sin embargo… No sabía qué pensar respecto a su ida a Konoha. Sabía que lo hacía por el bien de C, pero… No podía permitir que nada le pasara a ella ni al pequeño. ¿Y si sucedía algún evento lamentable durante el viaje? Él jamás podría perdonarse algo así.
—Por Kami —se quejó avanzando hacia la incubadora en donde estaba el pequeño bebé.
¿Cómo un ser tan pequeño podía ponerlo en tal disyuntiva? El verlo tan indefenso en comparación a su cuerpo grande y fornido le sobrecogieron el corazón. ¿Y a quién no?
Suspiró.
C había sido uno de sus mejores hombres. Se trataba de alguien a quien estimaba mucho. Estaba seguro de que él jamás le perdonaría –si es que estuviese vivo- la vida si es que le denegaba el permiso a Ino para salir de Kumo.
—¿Qué probabilidades hay de que suceda alguna tragedia durante el traslado? —le preguntó al médico que estaba a cargo del caso.
—Cerca de un 65%.
Apretó los puños con fuerza.
—Y si no se realiza el traslado, ¿qué porcentaje de sobrevida tiene?
—No más de un 47%
Escuchó a Ino sollozar. Negó en silencio. No podía hacer sufrir más a esa mujer.
—Ino…
—Raikage-sama —se las arregló para decir, interrumpiéndolo. —Tengo que hacer todo lo que esté a mi alcance. No puedo esperar a que muera… No puedo…
Y esas palabras, combinadas con esos ojos azules brillantes y tristes fueron suficientes para convencerlo.
—Bien —desvió la mirada de la joven Yamanaka. No podía ver a las mujeres llorar, era casi una tortura visual, aunque es algo que jamás confesaría. —Tienes mi autorización.
—Gracias…
No se esperó que ella lo abrazara, mas no se opuso al contacto. Después de todo, nunca sé era demasiado inflexible como para no aceptar el abrazo cálido de una bella mujer en agradecimiento, ¿verdad?
—Irás con un equipo ninja. Darui liderará. —Informó cuando Ino lo soltó. —También irá un equipo médico. Quiero asegurarme de la integridad de mi nieto.
Ino sonrió. Tenía la esperanza de que su bebé sobreviviera si intentaba todo. E iba a sobrevivir, estaba segura que sí.
—¿Konoha aceptó el traslado?
—Sí.
—Entonces hay que prepararse —Dijo posando una mano en el hombro de Ino. —Todo saldrá bien.
—Lo sé…
.
.
El traslado no fue sencillo. Al segundo día de la salida desde el País del Rayo, su bebé se había descompensado, no obstante gracias a la intervención del médico y la secuencia de intubación rápida, habían logrado salvaguardar la vida de C. Era triste mirarlo intubado, siendo tan pequeño y pasar por toda esa situación la hacían sentirse de cierta manera culpable.
La buena noticia es que llegarían pronto. Estaba tremendamente feliz que sólo 13 horas la distanciaban de Konoha. Sólo 13 horas más para que su hijo fuese atendido con las mejores manos médicas del País del Fuego.
—¿Qué estás pensando?
Miró a Darui por el rabillo del ojo.
—En cómo será C cuando sea adulto.
—Será igual a su padre.
Ino asintió. Tenía la fe de que sería así.
—Un excelente ninja.
Guardó silencio. En su pensamiento como madre y como un ente protector, el hecho de que su pequeño tuviese que vivir una vida al límite y llena de riesgos la asustaba de sobremanera. En ese momento entendía bien a su padre. Era difícil siquiera pensarlo…
—Sí…
—¿Estás bien?
—Tengo que estarlo, ¿no? —giró el rostro y le regaló una sonrisa a Darui quien le correspondió con una idéntica.
—Eres fuerte, Ino —miró hacia el frente, avanzando a la par de la rubia. —Eres la mujer más fuerte que conozco. Cuida mucho de C.
Ino sabía que Darui estaba emocionado. No era para menos, la relación de éste con su marido había sido muy fraternal, eran casi como hermanos.
—Lo haré… —se humedeció los labios antes de continuar. —Y tú también lo harás.
—Por supuesto. C jamás me perdonaría si me convierto en un descuidado.
Tenía razón. Su marido era de esas personas que daba hasta la última gota de esfuerzo para avanzar, así que el ver a alguien a quien quería dejar caer los brazos sin siquiera intentarlo lo enfurecía.
De hecho C fue quien la ayudó a levantarse luego de la muerte de su padre. Él se había convertido en su acompañante. Era la mejor persona que había conocido.
No supo cómo fue que supo conquistar su corazón. Él era tan maduro y distante, al menos así le parecía antes de conocerlo, porque entre cuatro paredes y momentos de intimidad C era el hombre más cálido, atento y tierno que jamás conoció.
—Eres bellísima… —le había dicho cuando ella lo atendió después de que terminase la guerra.
—Estás delirando —pese al sonrojo, continuó con su labor de curar las heridas de él.
—No, claro que no.
Ino entrecerró los ojos.
—También soy ninja médico.
—¿Ah, sí?
—Sí.
—Pero en este momento eres mi paciente. Bienvenido a la realidad.
Él rió, mas pronto se quejó de dolor en el tórax.
—Quédate tranquilo —lo regañó con una sonrisa.
C la miró expectante.
—No puedo. Revolucionas cada célula de mi cuerpo.
Ino rodó los ojos.
—Te dije estás delirando… —masculló por lo bajó. —Creo aumentaré la dosis de opioides.
Él continuó riéndose.
—¿Está bien?
Miró al recién llegado. Lo identificó como el hombre que era compañero de C, el otro guardaespaldas del Raikage.
—Sí —respondió, aún reparando el tejido dañado. —Sólo está delirando un poco.
Darui asintió en silencio.
—No estoy delirando —se quejó C, entrecerrando los ojos. —¿Es o no es la mujer más hermosa del mundo, Darui?
Ino no estaba preparada para la respuesta que oyó.
—Lo es…
.
.
Cuando llegaron a Konoha, Shizune los recibió de inmediato, incluso tenía todo preparado para el pequeño C. Ino no se separó de su bebé en todo el día. Fue testigo de cómo recibieron a su hijo, de cómo lo acogieron y le dieron la mejor atención inicial.
—Deberías descansar —Shizune que estaba a lado le dijo en tono bajo, observando al igual que Ino, al bebé que estaba conectado a un ventilador artificial para poder suplir sus necesidades básicas.
—Lo sé —Ino ni siquiera se atrevía a pestañar para no dejar de ver a C. —, pero temo dejarlo solo.
—Él está en las mejores manos, lo sabes.
—Aún así…
—Debes estar bien. Además, creo necesario que duermas un poco. Lo necesitas.
Considerando las palabras de Shizune, accedió a irse a descansar. Apenas había llegado a la aldea, ella fue a la casa que había heredado de sus padres, lugar que era protegido por una de sus primas del clan. Le había avisado a ésta que iría a Konoha y se quedaría ahí por un tiempo.
Junto a Darui y el resto del equipo médico alojaron en su antiguo hogar. Era lo mínimo que podía hacer por ellos, pues éstos habían sido bastante empáticos con su situación.
Shikamaru había aparecido minutos después de que llegó a su casa. Éste había ido en compañía de Chouji. Se alegró de verlos a ambos, no obstante lo que más le sorprendió, fue la noticia que ambos le dieron respecto a su mejor amiga.
—Sakura comenzó el trabajo de parto, está en el hospital.
Ino no hizo ningún tipo de pregunta. Simplemente sonrió y volvió a salir de la casa para ir a ver a su mejor amiga. Por suerte el Akimichi y el Nara la acompañaron también.
Las siguientes horas pasaron rápido. Ino aprovechó el tiempo de espera para visitar a su bebé y charlar con alguno de sus amigos que estaban esperando ansiosos al nuevo heredero Uchiha.
—Es un varón.
La voz de Naruto la sacó de su ensoñación. Genuinamente esbozó una sonrisa cálida. Estaba feliz por su amiga pelirosada y, claro, también por Sasuke, después de todo acababa de ser padre y lograr uno de sus más anhelados sueños.
.
.
La actitud de Sakura lo desconcertó. Luego de que ella diera a luz, se había negado a acoger el bebé, argumentando que estaba muy cansada. Además apenas lo había mirado, era como si estuviese molesta con él.
—Sakura… —la llamó con un tono ligero.
Ella ni siquiera se inmutó. Sólo se acurrucó más entre las sábanas y fingió dormir. Sí, estaba fingiendo, él lo sabía… La conocía bien. La pregunta era, ¿por qué diablos lo estaba haciendo?
—Sakura —lo intentó una vez más, logrando los mismos resultados que la vez anterior. Iba a llamar su atención una vez más, no obstante una enfermera ingresó a la habitación con su bebé en brazos.
De inmediato se giró para recibir al pequeño que le era entregado. Sus facciones se suavizaron y la sensación de calor en el pecho aumentó. Supo, desde ese momento, que jamás podría ser capaz de dejar de amar a ese pequeño ser.
—Itachi… —murmuró, acariciando las pequeñas mejillas de éste.
—Uchiha-san, despierte.
Sasuke desvió la mirada hacia la enfermera que se dirigía a Sakura. Al igual que él, la enfermera tampoco tuvo éxito con la pelirosada.
—Uchiha-san, debe alimentar a su bebé.
—Estoy cansada. No puedo.
Fue todo lo que dijo Sakura. La enfermera simplemente asintió, y caminó a un lado de Sasuke, deteniéndose por unos segundos y dedicándole una mirada que él no supo identificar.
—Su hijo debe ser alimentado durante las primeras horas. El binomio madre-hijo se fortalece a través del contacto y el amamantamiento temprano. Intente convencerla… Pronto…
No había que ser genio para saber lo que intentaba decir ella.
No dijo nada, sólo observó a la joven profesional abandonar el cuarto, dejándolo con una sensación extraña en el estómago y una interrogante feroz haciéndole eco en los oídos.
¿Acaso… Acaso Sakura, su esposa, no quería a su hijo…?
CONTINUARÁ...
C = Shī. Ahora sí que quedó claro xD
El drama ya comienza, por fin... En el próximo capítulo un poco más de drama, intentare dejar la menor cantidad de cabos sueltos posibles.
Ojalá les haya gustado, sino... Los tomatazos, amenazas de muerte y más serán bien recibidos de todos modos.
Gracias, una vez más, a todos los que comentaron la vez pasada.
Un abrazo!
Ps: Fue dificultoso e increíblemente vergonozoso escribir las rimas de Killer Bee. Así que nunca más! xDD
