SUPERMAN VS STARGATE
(Escrito por Federico Hernán Bravo)
CAPITULO 2
CUARTEL GENERAL DEL SGC
SALA DE EMBARQUE DEL STARGATE
Parado delante de la rampa de acceso al Portal espacial apagado y admirando el anillo giratorio plagado de símbolos extraterrestres, Lex Luthor, con un pulcro traje de negocios oscuro, se felicitaba internamente por el éxito de su misión…
No podía ser para menos. Lex era un autentico estratega, en lo que a negocios y pactos comerciales se referían. Normalmente, siempre bromeaba sobre que hasta, incluso, de trabar una sociedad comercial con el mismo Dios, si la ocasión se prestaba, saldría ganando y mucho con creces.
Claro que esto era una auténtica exageración.
Luthor no creía en Dios realmente.
…pero si creía en el Poder…
El Poder, el dinero, el lujo.
Luthor se permitió una pequeña sonrisa de satisfacción. Solo los grandes hombres seguros de si mismos sonreían así… Y Lex se consideraba, justamente, un gran hombre.
El más GRANDE de todos.
Lex Luthor nació pobre. Vino al mundo y vivió los primeros años de su vida en el Distrito Suicida, en Metrópolis. El Distrito era la zona más carenciada de la gran ciudad, solo equiparable con el barrio Harlem o el Bronx en Nueva York.
Pese a la adversidad su padre, Lionel Luthor, se fijo una meta y no tardó en cumplirla: sacar a su mujer y a su hijo de la situación precaria en que vivían sumergidos.
Lionel era un tipo astuto. Prosperó, en cierta forma, y entonces toda la familia y él consiguieron escapar del Distrito, mudándose fuera de Metrópolis por un tiempo e instalándose en un pequeño y tranquilo pueblecito de Kansas con muchas oportunidades.
Un pueblo llamado Smallville.
LuthorCorp se estaba gestando. Lionel la comenzó como empresa agraria, pero seria su hijo el que la llevaría al pináculo del poder.
Para Lex (un joven Lex, por aquel entonces con una espesa cabellera roja) Smallville significó un respiro. El poblado, a diferencia de la gran ciudad, era tranquilo. Allí trabó una suerte de amistad por un tiempo con un muchachito llamado Clark Kent (convertido ahora en un gran periodista) y una suerte de romance con Lana Lang, compañera de estudio de ambos en la Secundaria Smallville…
Lo de "romance" realmente seria subjetivo, ya que Lana estaba más que interesada en Kent que en él… lo que de alguna manera provocó los primeros sentimientos de humillación y aversión al fracaso en la vida de Luthor.
El idilio en Smallville terminó pronto. Lionel y sus negocios no descansaban. La familia Luthor volvió a mudarse… Desgraciadamente para Lex, sus padres morirían en un confuso accidente de transito.
Encontrándose solo en la vida, Lex tuvo que crecer de golpe. Aprendió todo lo referente al mundo de los negocios y reflotó a LuthorCorp. De su mano fue que la empresa mejoró tanto, hasta convertirse en el vasto conglomerado que ahora era.
Desde la Torre Lex, en Metrópolis, Luthor era el Numero Uno en la ciudad…
…Hasta que llego aquel alienígena vestido de rojo y azul, y le robo el puesto…
La sonrisa de Lex se borró de sus labios, con el amargo recuerdo de Superman. Su odio contra aquel pretendido héroe era tal que solo eso podía arruinarle el día.
Decidió dejar el pasado donde estaba. Desvió su mirada del StarGate desactivado hacia la puerta de salida de la habitación, flanqueada por soldados armados. Cuando pasó a través de ellos, entrechocaron las botas y lo saludaron con el clásico gesto militar de respeto.
"Así me gusta", pensó de camino a su despacho, "Que todo marche correctamente, tal y cómo debe ser… Después de todo, por algo soy el jefe, ¿no?"
OFICINA DEL GENERAL LANDRY, SGC
EN ESE MOMENTO
Landry no lo podía creer.
Incluso, mientras abría los cajones de su escritorio y sacaba sus cosas, se negaba a creer que aquello había ocurrido.
Su semblante se puso serio, ensombrecido. Recordar la reunión que hacia poco se había llevado a cabo y el fracaso de sus intentos para detener lo que se vino, solo hacia que se sintiera todavía peor.
En ese momento, la puerta del despacho se abrió y los ojos del General quedaron fijos con los del hombre calvo.
Hubo un momento de silencio y mientras Luthor sonreía, Landry continuó retirando objetos de su mesa…
-Solo quiero dejar en claro una cosa – dijo, al recién llegado – Quiero que sepas el ASCO que me da saber que quedas a cargo de todo esto. Nada más.
-Vaya – Lex se cruzó de brazos, irónico – Gracias por la franqueza, General. No esperaba menos de ti.
Landry le dio la espalda. Se fijó de nuevo en el escritorio si se había olvidado algo.
…La placa de bronce con su nombre…
Alargó una mano para retirarla y guardarla con el resto de sus cosas, pero entonces Lex lo aferró de ella con la suya, fuertemente.
-No tan rápido – dijo, hablando por lo bajo - ¿Te crees muy listo, verdad Landry? A mi no me engañas… Estas dejando que cuestiones de índole personal nublen tus percepciones.
-¡Suéltame en este instante! – Landry forcejeó, pero Luthor no lo liberó - ¡Te lo advierto, Lex! ¡Todavía soy un General del Ejército!
-Oh, si… un General retirado – la boca de Luthor se ensanchó en una mueca cruel y feroz – Si fueras mas listo, sabrías que siempre consigo lo que quiero, no importa lo imposible que sea.
-No me caben dudas. Y si no lo consigues, seguramente lo compras, como en este caso, ¿no? ¿Me equivoco?
Luthor liberó a Landry. El General tomó su placa de bronce y la guardó.
-Yo no compre a nadie – aseguró Lex, los brazos en jarras, la mirada desafiante – El Presidente y yo somos MUY buenos amigos y él tanto como yo mismo, sabemos que al acoplar LuthorCorp con el Proyecto StarGate, el pueblo de Norteamérica se beneficiara al máximo.
Landry rió.
-¿Qué es tan gracioso?
-Tú, Lex Luthor. ¡Vamos! ¡Todo el mundo sabe que ambiciones el puesto de Presidente de este país desde hace tiempo!
Silencio. No hubo respuestas.
-Veo que acerté en algo – Landry se plantó delante de Lex – Puede que creas, en esa retorcida cabeza calva tuya, que me has ganado. Te diré una cosa – agitó un dedo ante su cara – Apelare al Comité. Juntare a West, a Hammond y a O'Neill, de ser necesario… a todos los Generales en Jefe que el SGC ha tenido. Te sacaremos de aquí, Lex… ya lo veras.
Fue el turno de Luthor de reír.
-West esta retirado, amigo. ¿Hammond? Es un perrito faldero del Gobierno. Se jacta de tener carácter, pero está mas preocupado por no perder su nueva posición entre los "peces gordos" del Pentágono. Y O'Neill… ¿De veras piensas que me asusta un payaso incompetente como él? ¿Un muñeco instable con propensiones al extremismo sin sentido? No, Landry, estas MUY equivocado. He venido para quedarme.
-Ya lo veremos.
El General dio la media vuelta y comenzó a abandonar la oficina. Indolente, Luthor ocupó su sillón, divertido por como se desarrollaban los acontecimientos, y dijo:
-Por cierto… Lam trabaja aquí, ¿no? Y es tu hija… ¿Lo sabe el resto del personal de la base?
Landry se detuvo. Se volvió y había una expresión de furia en su rostro.
-¡Deja a mi hija fuera de esto, maldito! ¡Si te metes con ella, te juro que…!
Luthor alzó una mano, acallándolo.
-Lam esta a salvo aquí. Afortunadamente, para ella, no culpo a los hijos de las tonterías de los padres… pero a ti no quiero verte más por estas instalaciones. Si vuelves, bueno… ¿Ir a una Corte Marcial por desacato, tal vez te disuada?
Landry salió del despacho. Si seguía ahí, iba a cometer un acto de locura…
Luthor se arrellanó en su sillón, complacido. La segunda fase de su plan conjunto con Baal, había sido un éxito rotundo.
Él había triunfado "limpiamente".
El SGC era suyo.
¿Cómo le iría a Baal con Superman?
CIUDAD DE METROPOLIS
CASI AL MISMO TIEMPO
La impresionante nave pirámide Goa'uld flotaba, suspendida sobre la cima de los altos rascacielos de Metrópolis.
Abajo, en las calles, una multitud era presa del pánico, huyendo en estampida de debajo de la sombra del monstruoso navío extraterrestre.
Desde el Puente de Mando de la Ha'tak, Baal contemplaba todo con deleite… y esperaba.
-Mi Lord Baal, algo se acerca – anunció un Jaffa ante los controles de navegación – Un objeto veloz emerge directo desde la ciudad.
Los ojos de Baal brillaron.
-Es él –dijo – Vamos a darle una calida bienvenida y de paso, un poco de diversión.
Superman volaba, a toda velocidad, hacia la nave pirámide. A su paso, su capa roja ondeaba con fuerza y el aire parecía abrirse, hendido.
Se detuvo, flotando a escasos kilómetros del vehículo alienígena gigante y utilizó su visión de rayos X para ver en su interior, tras las paredes de metal.
-Demonios – murmuró, cuando solo obtuvo de resultado nada – Recubrimiento de plomo… Muy ingenioso, Baal. Me pregunto que ocultas ahí dentro…
La respuesta llegó pronto al Hombre de Acero cuando una compuerta se abrió y cientos de Planeadores de la Muerte salieron vomitados al exterior.
Superman debió esquivarlos a todos. Luego, se lanzó a perseguirlos cuando se dirigieron a los edificios de Metrópolis, abriendo fuego.
Los disparos de los Planeadores destruían indiscriminadamente las fachadas de todos ellos, provocando terribles incendios. Volando entre la formación de naves, Superman golpeó a una con toda su súper fuerza, desviándola de trayectoria.
…Inmediatamente los pilotos Jaffa de las demás dirigieron su atención hacia él. Súbitamente sorprendido, el Hombre de Acero se vio envuelto en un brutal ataque de rayos energéticos.
Desde la tierra, los metropolitanos observaron como el héroe desaparecía bajo una cortina de explosiones, fuego y humo… solo para salir indemne e intacto de ellas segundos después.
A velocidades supersónicas, el Ultimo Hijo de Krypton chocó contra cuatro Planeadores de la Muerte cercanos. Como una bola de bowling golpeando unos pinos, las aeronaves se desparramaron estrellándose en sectores de la ciudad que Superman se había asegurado, no hubieran heridos.
En mitad de su vuelo, el kryptoniano dio rienda suelta a otro de sus poderes para abatir a sus enemigos: su visión de calor.
La enfocó en el primer Planeador que se puso a su alcance y la usó a máxima potencia. Dentro del vehículo volador, el Jaffa que lo manejaba se asombró al derretírsele los controles de repente…
Varias naves cayeron, victimas de este ataque. De un escuadrón de más de cien, ahora solo quedaban cincuenta… y su número seguía bajando.
Los pilotos cambiaron de táctica. En vez de concentrar su fuego contra Superman, lo hicieron contra los edificios de Metrópolis otra vez. El elegido para el bombardeo fue el del diario El Planeta…
Los rayos de energía destrozaron su fachada y el gran globo de bronce giratorio de la cima también fue alcanzado. Se desplomó al vacío, como un bólido de destrucción imparable.
-¡No!
Superman fue tras él. Se colocó debajo y lo frenó. El globo gigante quedo suspendido en el aire sostenido por el Hombre de Acero. Cuando iba a devolverlo a su sitio, los Planeadores volvieron a concentrar sus disparos contra él…
Soportando cientos de explosiones en cadena sobre su cuerpo, el Hombre del Mañana intentó salvar el eterno símbolo del periódico metropolitano al cual amaba y en donde trabajaba cuando asumía la personalidad de Clark Kent. Cuando se hizo evidente que no podría, decidió utilizarlo muy a su pesar para barrer de una vez a sus atacantes.
…Sosteniendo la mole metálica, Superman se volvió hacia las aeronaves que quedaban...
Utilizó su visión telescópica para calcular la trayectoria… y arrojó el globo en contra de sus enemigos.
El resultado no se hizo esperar: los deslizadores Goa'uld que quedaban fueron literalmente barridos del cielo.
El globo, roto y chamuscado, cayó al mar en las costas de Metrópolis. El fuego que lo envolvía se apagó provocando grandes nubes de vapor.
Agotado y flotando lentamente, Superman concentró su atención en la ciudad dañada. Había incendios por todos lados y su súper oído le traía los lamentos de los heridos.
No había tiempo que perder. Algo había que hacer y cuanto antes. La gente le necesitaba y no podía darles la espalda…
Empezó a volar hacia Metrópolis… pero en ese momento, de la tenebrosa figura de la nave pirámide, emergió un rayo teleportador.
…Y Superman desapareció…
CUARTEL GENERAL DEL SGC
OFICINA DEL DR. DANIEL JACKSON
Mitchell era el único de pie. Se paseaba, inquieto, dando zancadas de un lado a otro de la habitación. Por el contrario, tanto Carter como Daniel y Teal'c permanecieron sentados, pero con expresión de disgusto.
-¡No lo puedo creer! ¡No lo creo! – decía Mitchell, en el colmo de la rabia - ¿Cómo le pueden dar a ese miserable la dirección del SGC? ¿En que cabeza retorcida entra la idea de darle a Lex Luthor el mando de todo el Proyecto, me pueden explicar?
-Mejor te calmas, Cameron – le pidió Carter – Así no ganamos nada. Tenemos que analizar la situación.
-La situación, Sam, es que Lex Luthor, un bastardo manipulador que se hace el bueno, se quedó con el SGC – el Coronel hizo una pausa. Miró a Jackson - ¿Tengo razón?
-Estuve allí – dijo Daniel, muy serio – Luthor es brillante.
-¿Brillante? ¿Luthor? Estoy sorprendido, Jackson… ¿No me iras a decir que ahora te cae bien?
-Nada de eso, pero insisto: estuve allí. Vi a Luthor en acción. Es brillante manipulando a la gente. Refutó todos los alegatos del General Landry y convenció al Comité y al Presidente mismo de la necesidad de una alianza entre nosotros y la LuthorCorp.
-Y echó a Landry.
-Técnicamente, la orden vino del Presidente…
-El asunto es que, con Luthor aquí, tenemos que andar con cuidado. La prioridad ahora es el restaurar las misiones SG – dijo Carter. Teal'c estuvo de acuerdo.
-Como si fuera fácil… Yo creo que…
Una alarma comenzó a sonar, de repente, cortando a Mitchell. Una voz por un altoparlante anunció el Alerta Máxima.
…Algo estaba pasando…
Para cuando el SG-1 llegó a la Cabina de Control del StarGate, la noticia del ataque de una nave madre Goa'uld ya era conocida por todos…
Continuara…
