Beteado por Mentxu Masen (Beta FFAD) ; www facebook groups / betasffaddictio

Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo me adjudico la historia

CAPITULO 1: ENCONTRÁNDOTE

Era una tarde de verano muy calurosa en mi cuidad. Particularmente, casi toda la gente vivía dentro de sus casas, pues el clima era horrendo en esta parte del estado de Arizona, aunque hoy parece un lindo día. En el Cyber-espacio, todas las noticias eran buenas de cada uno de mis artistas favoritos. Siempre checaba todo lo relacionado con la saga de crepúsculo, de Valeria Dessens y todas esas personas que apoyaba. Muchas veces me decían que parecía que vivía encerrada en mi mundo, ya que me la pasaba en la computadora de mi cuarto. Y entre más navegaba en Internet, más me interesaban las cosas de este espacio. Aunque debo admitir que tenía varios de mis pasatiempos favoritos aquí, me encantaba hacer diseños gráficos y leer fic´s.

Mi madre prácticamente todos los días me decía que debía conocer chicos y conocer más la vida, y, aunque sabía que era verdad, lo cierto es que soy muy tímida para acércame a algún chico por mi sola. Me gusta salir, convivir con mis amigas, me encanta platicar, reírme, dar consejos y siempre salía con ellas, aunque al regresar a casa siempre era sola y encerrarme de nuevo en mi mundo del Cyber-espacio, donde tenía muchos amigos y amigas con quienes compartía, reía, lloraba y hasta hablaba de temas de sexo o lo que fuera. Estudiaba la universidad, así que muchas veces vivía dentro de la computadora haciendo tareas.

Un día, para ser más específica, el 18 de Abril del 2012, me encontré con una nueva página algo tentadora. Era para buscar amigos y algún chico que te gustara. Me inscribí más por curiosidad que por querer hacerlo. Al tener lista mi página con mi información, recibí una notificación de un nuevo mensaje de un tal Edward C.

Edward C: Hola bonita. ¿Cómo estás?

Bella S: Bien, gracias, ¿y tú? ¿De dónde eres?

Edward C: Muy bien, soy de Paris ¿y tú?

Bella S: México pero vivo en . ¿cómo es que sabes hablar español?

Edward: Aprendí con una amiga justamente de tu país, linda.

Bella S: Oh, qué bien, ¿y a qué te dedicas?

Edward C: Tengo mi propia empresa de construcción, ¿y tú?

Bella S: Estudio la universidad, quiero ser diseñadora grafica.

Edward C: Muy buena carrera. ¿Tienes novio?

Bella S: La verdad no, soy soltera ¿y tú, Edward, tiene dueña tu corazón?

Edward C: No, no la tiene. Estoy buscando a la chica que se adueñe de él.

Bella S: ¡Oh qué bien! Espero que tengas suerte con tu búsqueda, supongo que debe haber muchas chicas Francesas dispuestas a conquistarte.

Edward: Supongo, pero no me interesan ellas. Busco algo más, quisiera conocer a una chica Latinoamérica, una que me robe el corazón y me enseñe cosas nuevas.

Bella S: Woow ¿y crees que pueda funcionar así a la distancia? ¿No sería más fácil si vinieras a México e USA y la buscaras?

Edward C: Sí, sería más fácil, pero es más interesante conocerla primero por este medio y luego en persona ¿no crees? Lo hace un poco más emocionante.

Bella S: Quizás —le respondí tirándolo un poco a loco, cualquier persona desearía conocerlo en persona, no a través de un monitor.

Edward C: ¿Y qué buscas en la vida? ¿Qué tiene que tener un hombre para que llame tu atención?

Bella S: Muy buena pregunta. En la vida busco salir adelante, ser yo misma ante todo, liberarme de mis propios temores y sobretodo aprender a disfrutar y vivir la vida sin pensar en lo que los demás dirán… Y un hombre, digamos que me gusta que se fije en lo que hay dentro de mí, no solo en si tengo un lindo o feo cuerpo, que me quiera, que me respete, me busque y que sea caliente, jajaja.

Edward: Woow, sí que piensas bien chica. Eso del chico caliente me gustó, yo soy uno de ellos.

Bella S: Qué bien, ¿y tú, qué buscas y esperas?

Edward C: Espero encontrarte a ti, princesa. Me encanta cómo sales en las fotos y me siento enamorado a primera vista.

Bella S: Gracias, pero hablo enserio.

Edward C: Busco exactamente lo mismo que tú, solo que yo tengo claro lo que quiero.

Este chico sí que iba rápido. La verdad es que me sentía bien hablando con él. Era amable, respetuoso y muy platicador. Esa noche estuvimos platicando hasta muy tarde, intercambiamos cuentas de Skype y números de celular, me despedí de mi nuevo amigo para disponerme a dormir, ya que al día de mañana me esperaban largas horas de estudio. En punto de las seis de mañana, escuché mi reloj despertador sonar. Con una gran pereza y ganas de tirar lejos el artefacto, me coloqué de pie para darme una rápida ducha helada ya que tenía que estar lista. Me coloqué un pantalón y una blusa color rosa acompañada de unas sandalias de piso rosas, me peiné dejando mi cabello suelto para que se formaran mis ondas naturales y un discreto pero hermoso maquillaje. Bajé las escaleras para despedirme de mamá.

—Buenos días mamá, ya me voy.

—Buenos días tesoro, que te vaya bien.

—Te quiero, nos vemos en almuerzo. —Le di un beso antes de salir de casa.

Me subí al carro que me había regalado papá en mi pasado cumpleaños, era un Nissan Altima del año, me encantaba mi auto. Charlie era algo especial siempre en sus regalos, aunque por lo general cuando te da algo bueno es porque quiere algo a cambio y aunque yo podría ser una niña chiqueada y mimada, ya que nunca me ha faltado nada y mi padre sería capaz de comprarme todo un mall si yo lo quisiera, nunca he sido aficionada a tener demasiadas cosas materiales, prefiero ahorrar, ayudar a personas necesitadas y conformarme con cosas pequeñas. Creo que ese lado de generosidad la saqué de mi madre, la cual siempre está viendo por todos los que están a su alrededor, mientras que mi padre solo quiere hacer más y más dinero para siempre mantenerse bien económicamente y, aunque sabes que nos ama demasiado, también muchas de sus actitudes y formas de decirnos las cosas nos han hecho mucho daño, pero siempre seguimos a su lado porque lo amamos como es. El amor de mis padres es un ejemplo a seguir, ambos se adaptan al otro y siempre intentan resolver las cosas hablando, aunque terminen en gritos, después de eso viene una hermosa reconciliación.

Eran pasadas las diez de la mañana, nos encontrábamos en receso después de algunas clases algo tediosas. Estaba con mis amigas Valerie, Debby y Selena las que me platicaban quejas o lo enamoradas que estaban de sus novios, sin embargo yo estaba pensando en cierto francés que desde ayer por la noche no salía de mi cabeza, tanto así me había afecto conocerlo, pero es que era increíble la forma en la que me habló, lo romántico que podía ser. Yo sabía que no me podía ni ilusionar y mucho menos enamorar de una ilusión que apenas había conocido la noche anterior, pero dentro de mí sentía una sensación nueva en tan solo pensar en ese chico. En eso, mi celular vibró en mi pantalón haciéndome salir de mis pensamientos. Vi que era un mensaje, lo abrí y era de él.

Hola Isabella, espero tengas un excelente día. Me encantó conocerte y me fascinaría poder platicar esta noche contigo, eres hermosa y me has cautivado. No he podido dejar de pensar en ti, divine lady. E.C

Creo que parecía una total idiota sonriendo enfrente de mis amigas, me había dado tanta emoción recibir un simple mensaje. Sentí mi corazón latir a un ritmo más apresurado, mis ojos no podían dejar de mirar ese mensaje, ¿Le contestaba o no? Oh pero qué decía, tenía todo el maldito día pensando en él y ahora me venía con esa pregunta mental. Rápido, comencé a mover mis dedos sobre las diminutas teclas.

Hola Edward, gracias y ahora es un día mucho mejor. A mí también me gustó conocerte y claro en la noche me conectaré para platicar. B.S

Le di enviar y no pasaron ni dos minutos cuando recibí la respuesta:

Ahí te esperaré hermosa, estaré contando las horas para poder verte y no olvides llevar la cámara web esta vez. E.C.

Sonreí ante el último comentario, guardé mi celular de nuevo y me vi envuelta en tres pares de ojos viéndome como si de una cacería se tratara y estas chicas eran las peores cazadoras que podía tener una presa. Me sentí cohibida un poco hasta que Valerie rompió el hielo.

—Te doy solo una oportunidad para que nos digas quién ha sido capaz de dibujar esa hermosa sonrisa en tu rostro.

—Es un amigo chicas. —Las miré a las tres intercambiar miradas

— ¿Un amigo? —Asentí—. ¿Qué clase de amigo es? —dijo Debby.

— ¿Como qué clase? Pues un amigo normal como Jacob, Petter, Richard normal.

—Somos tus amigas Bella, te conocemos desde que teníamos quince años, por favor sabemos que no cualquier amigo puedo sacarte esa sonrisa tan hermosa y tampoco puede iluminarte los ojos con solo recibir un mensaje —comentó Selena. Yo solo rodeé los ojos, sabía que les tenía que decir la verdad si no, no me dejarían jamás.

—Está bien, es un chico que conocí en Internet, es de Francia y es muy detallista, amoroso y me encantó platicar con él. —Y alcé mis hombros como quitándole importancia—. Eso es todo y hoy quedé de platicar de nuevo con él.

—Oh por dios, ¿Isabella te estás enamorando de un chico que está al otro lado del planeta y que solo conoces por Internet? —Valerie gritó.

—Shsh, qué parte de es un amigo nada más no entienden.

— ¿Y qué parte de que te conocemos y sabemos cuando un chico entra en tu corazón no entiendes? —declaró Debby parándose de su lugar.

—No queremos que te vayas a ilusionar con alguien que te pueda hacer daño o te quiera solo para un ratito —dijo Selena.

—Ay, son imposibles chicas, y si es mi loca idea enamorarme o tener un amigo de una persona que está en otro continente es mi problema, estoy lo bastante grande para poder cuidarme sola. —No sabia porqué me había enojado todo esto, no quería que sus preguntas y lo que me fueran a decir reventaran el mundo en el que estaba viviendo ahorita. Quería conocerlo, darle una oportunidad. Quizás mi destino estaba allá y no aquí. Tomé mis cosas y me dirigí enojada por algunos pasillos, lo mejor sería alejarme de ellas si no quería terminar enojada con mis amigas.

Al llegar la noche, me conecté. Él ya estaba en línea, en cuanto me vio, recibí una alerta de mensaje.

Edward C: Hola, pensé que no te conectarías Bella.

Isabella S: Hola Ed. Eres un poco desesperado chico, solo que tuve que terminar una tarea antes, ¿cómo estuvo tu día?

Edward C: Estuvo bien, pero ahora se volvió mucho mejor. Qué te parece si ponemos la cámara.

Isabella S: Está bien. —Esperé a que me enviara la solicitud de video llamada y la acepté. Me quedé sorprendida viendo el monitor, si en fotos se veía guapo, en cámara se veía el doble y más, el poder ver sus movimientos y gestos. Ambos nos quedamos un momento serios viéndonos, verificamos que se escuchara todo y comenzamos a conversar.

—Hola Isabella, eres hermosa —dijo sonriendo. Oh no, no podía estar más alucinada, su voz aguda muy varonil y a la vez era como una dulce melodía con aquel acento tan francés.

—Ho… Hola Edward y gracias, tú también eres muy, muy guapo. Aún sigo sin entender cómo es que no tienes novia, creo que deben estar un poco ciegas allá.

—Creo que lo están. —Bromeó—. Pero por allá no se quedan atrás, si te tuviera enfrente hace mucho que hubieras dejado de estar soltera, te lo aseguro. —Sentí mis mejillas arder y me reí.

Te miras bellísima sonrojada, nerviosa y hasta un poco tímida. Vamos nena, nos tenemos confianza.

—Lo sé, lo sé, solo que es un poco inevitable. Es que no puedo creer estar hablando con alguien como tú.

— ¿Alguien como yo? Explícame eso.

—Bueno así de guapo, encantador, simpático, romántico, caballeroso y etc. Creo que jamás terminaría de hacer la lista que he visto en ti desde la noche pasada. —Él solo mostraba una hermosa sonrisa y una mirada pícara.

—Es bueno saber que piensas todo esto de mí, pero nena, ese es mi defecto, soy un romántico empedernido. Me encanta complacer a la chica que esté a mi lado y quisiera hacerlo contigo.

—Creo que vas demasiado rápido Edward, hay que irnos más despacio —dije seriamente.

—Sí, claro que sí, no quiero incomodarte, discúlpame.

—No te preocupes, cuéntame ¿cuántas novias has tenido? —Hizo ademán de contar con sus dedos y luego me mostró cinco—. Woow, ¿y hace cuánto terminaste con la última?

—Hace aproximadamente dos años y medio, me dediqué a divertirme y tener relaciones de una noche nada más. —Oh, oh, aquí venía. Aquí venía lo que había dicho Selena, quizás solo me quería para un ratito.

Pero hoy en día busco algo mas serio en mi vida, creo que ya es tiempo de sentar cabeza y buscar a la chica me robe totalmente el corazón y espero con ansias que sea una chica de tez blanca pálida, de ojos y cabello marrones, con labios deliciosos que estoy viendo en este mismo instante. —De nuevo lo hacía, me sentía emocionada como una adolescente de quinceaños con su primer amor, era tan lindo.

—Oh, espero que tengas suerte con esa chica. —Sonreí siguiéndole el juego.

—Sí, yo espero lo mismo ¿y tú cuántos novios has tenido?

—Mmm... no creo que quieras saber, quizás te desilusiones —comenté tímidamente.

—Oh, vamos, dime anda.

—Solo he tenido uno, con el cual duré un año y seis meses, y antes de que preguntes, lo quise mucho pero no era lo que yo buscaba, creo.

—Pero supongo que pasaron buenos ratos, digo, debe haberte hecho suspirar y gritar algunas veces. —Lo miré pasando sus dedos por su cabello. Yo solo entrecerré los ojos por la sutileza de su pregunta, no pude contener la risa por lo que estallé—. Ey de qué te ríes, qué te causó gracia, baby.

—Perdón, es solo que eres muy sutil en la forma que preguntas… ¿Tú lo que quieres saber es si soy virgen o no? ¿Cierto? —Él asintió avergonzado.

—Sí, pero no tienes por qué contestar —dijo rápidamente.

—No te preocupes, no me avergüenza hablar de eso, y para la gran duda de Edward Cullen. —Reí—. Soy Virgen.

—Ósea que tu nunca, has… amm… alguna vez… ¿nunca?

—No, nunca he estado con un chico… otra cosa es que yo me dé placer, pero no he estado jamás con alguien.

—Oh genial… entonces tú sola ¿te has tocado, princesa?

—Sí, lo he hecho sola… pero ya mucho hablar de mí, ni te preguntaré nada a ti sobre eso porque debes tener demasiada experiencia.

—La verdad no es por presumir, pero sí la tengo, y cuando quieras te puedo enseñar —dijo moviendo sus cejas sugerentemente algo que nos provocó la risa a los dos.

Ambos nos comenzamos a conocer cada vez más, y cada nuevo día quedábamos de platicar la noche siguiente. La verdad es que esto se estaba volviendo otro de mis hobbies favoritos. Me sentía feliz, radiante, amada por un chico de lejos. Todas sus palabras me hacían volar en una nube, y cualquier día que pasaba donde no podía hablar con él me sentía triste, aunque siempre había un mensaje que me hacia sonreír. Todo iba viento en popa. Una noche estaba leyendo uno de mis fic´s favoritos, era algo hot el capitulo, y tenía abierta mi cuenta de Skype. Lo vi que se conectó y al instante me habló. De ahí comenzamos una esplendida plática en la cual, sin querer queriendo, tocamos el tema del sexo y comenzamos hablarnos muy rico, muy caliente y sucio. Yo incitaba a su mente a que pensara en mí a su lado dando largas lamidas a su pene, cómo lo masajeaba, cómo lo engullía en mi boca y lo hacía eyacular en ella, mientras que él hacía su trabajo conmigo excitándome, diciéndome cómo se comería mi coño, cómo jugaría con su traviesa lengua en mi clítoris y pezones, cómo introduciría su miembro y me haría mujer. Todo aquello nos lo decíamos viéndonos a través de la cámara, mirando como jugábamos con nuestras manos para liberar esa excitación en nuestro cuerpo, jurándonos ambos que un día estaríamos juntos, cogiendo rico, amándonos, paseando por la playa, caminando por las calles de Londres, París, Venecia, por todos aquello rincones de su país entre otros países vecinos.

Ya había pasado cinco meses desde aquel primer día. Ambos nos sentíamos enamorados uno del otro, no había día que no platicáramos y nos dijéramos cuánto nos queríamos, cuánto nos deseábamos, cuánto anhelábamos tenernos al lado del otro. Había soñado infinidad de veces dormida y despierta cómo nos encontrábamos por primera vez, cómo estábamos en su recámara acostados viendo una película o solo haciéndonos compañía. También muchas veces había sentido celos de estar tan lejos. De tan siquiera pensar que otra mujer le estuviera dando placer, lo tuviera cerca, mis inseguridades a todo lo que me decía salían a flote. Siempre se lo comentaba, pero él siempre me decía que me tranquilizara, que para él solo había una mujer y era yo. Intentaba creerle ante todas mis dudas y olvidarlas un poco para enfocarme solo en él. Mis amigas a veces me decían que esto parecía una locura, pues por la distancia, decían que él jugaría conmigo, que obtendría lo que quería y me botaría muy lejos. La verdad, yo hasta me peleaba con ellas defendiendo mi amor con Edward y no dejaría que ni siquiera sus palabras me alejaran de él.

Hoy nos encontrábamos reunidas mis amigas y yo en casa de Valerie, la mayor de todas. Tenía en la mesa de centro bebidas y aperitivos. Al parecer, esta noche sería de emborracharse para mis queridas loquitas. Yo no bebía más de una o dos cervezas por lo que siempre era yo la que terminaba riéndome de ellas por sus cambios de actitud con un poco de alcohol dentro de sus cuerpos. Pero esta reunión no era nomas porque sí, de seguro algo se traían entre manos y tendría que estar muy atenta a cada uno de sus movimientos y preguntas.

—Bueno chicas, como saben, hace un par de días terminé con Dylan, sé que creen que estoy deprimida, amargada o cosas así, pero no. Hoy nos vamos a divertir como nunca, he vuelto a ser una mujer soltera y no pensaré nunca más en él —dijo Valerie bebiendo su trago.

—Y se puede saber por qué fue el rompimiento esta vez —comentó Dena con curiosidad.

—Porque es un patán, un calienta-camas y con la primera mujer que se le pone enfrente se le despierta Dilancito y no espera ni para llegar a mí —dijo molesta.

—Ok, amiga estás muy explícita hoy. Lo mejor será que te calmes y que hagamos algo, pon música, una película, no sé —dije tratando de que se olvidara de su ex, en eso sonó el timbre.

—O no, Bella, tengo una mejor idea —dijo sonriendo. Abrió la puerta y ¡oh por Dios! Estaba loca esta mujer, entraron unos hombres que parecían strippers pero más bien eran algunos amigos nuestros—. La fiesta ha comenzado amigas, a olvidar las penas y a disfrutar al máximo —gritó alegre tomando a uno de los chicos para besarse y toquetearse, no sabía si huir o quedarme donde estaba.

—Esta mujer está loca, Debby —dije volteando a ver donde se encontraba mi amiga, pero me sorprendí de no verla. La busqué con la mirada y la encontré colgada de su novio Peter haciendo lo mismo que la otra loca.

Me acomodé en el sillón disfrutando de la música y bebiendo de mi cerveza, sentí que alguien se sentó a mi lado, volteé a verlo y era un chico de cabello moreno, ojos negros profundos y tenía unos labios muy bien formados. Me sonrió algo tímido y se quedó observando la mesa del centro, yo solo me reí bajito al ver su indecisión en si podía o no podía tomar algo.

—Jacob, si se te antoja algo, tómalo. Ni creas que Valerie vendrá a dártelo en la boca, creo que está muy ocupada con Richard.

—Gracias —dijo tomando algo de la mesa—. Y sí, creo que va para largo lo que van hacer ese par de parejas.

—Sí, creo que sí. Y qué haces aquí y vestido de vaquero sexy —dije riéndome a carcajadas—. Jamás pensé verte así.

—Hey, no te rías de mí, Bella. Mira que fui obligado a vestirme y venir aquí. Me conoces, chica. Soy tímido y ese par de hombres juraron en destrozarme mi motocicleta si no venía.

— ¿Y tú, qué haces aquí? No deberías de estar hablando con tu Cyber amor —dijo en tono de broma.

—Sí, debería. Solo que hay una gran diferencia de horario y mis amigas juraron que si no venía me iban a sacar un secreto muy bien guardado a la luz —sonreí ante el recuerdo de esa amenaza. —Te lo juro Bella, que si no vienes esta noche las cochinadas que haces en ese cuarto y con ese hombre francés lo sabrán todos.

—Y te quieres divertir un poco así como tus amigas. —Me vio moviendo sus cejas sugestivamente, yo solo sonreí y negué con la cabeza—. Si te animas nos podríamos divertir juntos. —Mi amigo ahora no tan tímido me estaba proponiendo que nos acostáramos. Vio la sorpresa en mis ojos—. Bueno si quieres, si no, pues hazlo con tu francés. —Escupió con coraje esas palabras.

—Sabes, no es por mala onda, Jacob, pero creo que lo mejor será que me vaya. Diviértete con las chicas, aquí hay algunas que aún no se prenden o quizás alguna de ellas guste un trío —dije señalando a Valerie y Debby, las que me habían metido en esto—. Ahora, si me disculpas, me retiro, adiós.

Salí de ahí un poco molesta. No sabía por qué me molestaba que se refirieran a Edward como el francés que me trae loca, o ese que si me truena los dedos estoy ahí para él. Aunque pensándolo bien, quizás sí me vea algo así, pero no me importa, con él no me gustaba que se metieran y menos me gustaba que me hicieran venir a lugares donde no me sentiría bien. Valerie sabía perfectamente que quería que mi chico fuera el primero en mi vida, pero no lo entendían. Era la cuarta vez que me hacía algo así, presentarme a algún chico o traer amigos para que se me insinuaran y me llevaran a la cama. Pero gracias a Dios nunca había caído en mis bajas pasiones para dejarme llevar, solo había un chico que hacía que me olvidara todo, hasta donde estaba parada. Llegué a mi casa donde esta estaban todos dormidos, me encerré en mi cuarto y me acosté a dormir, mañana sería otro día.

Y un día más apareció en el horizonte y, como todos los días, me encontraba enfrente de mi computadora, con mi cuenta abierta donde inmediatamente recibí la invitación de video llamada de mi amor:

—Hola bebé, ¿cómo estás?

—Mi bebé, estoy bien y ahora platicando contigo mucho mejor y ¿tú? —Sonreí al verlo.

—Excelente bebé, te extrañé mucho, mi vida. Estuve toda la noche soñando contigo.

— ¿Y qué soñabas, travieso? —pregunté sonriendo como idiota.

—Muchas cosas ricas y lindas que le hacía a tu cuerpo.

—Mmm... Eres un calenturiento, precioso quieres contarme con lujo de detalle. —Mordí mi labio últimamente cuando hablaba con él, me excitaba con solo verlo, despertaba demasiadas cosas dentro de mí.

—Tú sabes que siempre quiero contarte, estuve soñando cómo llegué a casa y vi a mi sexy novia esperándome en unos pequeños shorts y una blusa verde de tirantitos con unos ricos pezones erectos. Me acerqué a ti bebé y te besé la boca lentamente saboreándote, jugando con nuestras lenguas, deslicé una de mis manos hacia ese coñito hermoso que tienes y acaricié sobre él, mientras que con mi boca mordía uno de tus pezones por arriba de la blusa.

—Mmm… si dime más bebe —dije imaginándome cada uno de sus movimientos.

—Tócate para mi nena, compláceme bebé. —Sin chistar me levanté un momento y me comencé a desnudar enfrente de la cámara y su vista se torno un verde oscuro, lo vi recargarse en su silla y relajarse cuando vio mis senos siendo tocados por mis traviesos dedos, poniéndolos como él quería. Lo vi quitarse la camisa y luego el pantalón para quedar enfrente de mí totalmente desnudo. Me acomodé en mi silla para que me pudiera ver bien y me mordí el labio mientras seguía jugando con mis pechos—. Oh bebé no sabes cuánto deseo besarte, lamber y mamar esos ricos pezones, mueve tus dedos sobre ellos, ponlos duritos como me gustan… así nena… mmm...… mira cómo me tienes —dijo mostrandome su miembro erecto. Lo miré como lo tomaba en su mano y lo jalaba de arriba-abajo, así como le decía yo que lo haría, le daba suave palmaditas, enviando corrientazos a mi centro pedía atención urgente. Él vio mi deseo.

—Mami abre tus piernas, déjame ver ese coñito mío. Te deseo, mi pene está tan duro y erecto, míralo, te haré gritar tan rico cuando esté dentro de ti, mi Bella.

—Mmm… mira —dije abriendo mis piernas y deslicé mi mano hasta ese lugar sin quitar la vista de la pantalla viendo la reacción de mi lengüitas, lo vi tensarse y mover mas rápido su mano.

Te gusta lo que miras mi amor, te gustaría introducirte aquí —dije metiendo dos de mis dedos haciéndome jadear.

—Oh bebé, no sabes cuánto lo deseo, ese coño pide a gritos que te folle, mi amor. Mueve tus dedos, imagina que te follo recio, lo tienes tan húmedo y brilloso, quisiera poder estar chupando tus jugos —decía mientras yo me dejaba llevar por las sensaciones y sus palabras sucias—. Bella, quiero que mojes bien tus dedos y los chupes, que saborees tu propio sabor hasta dejarlos limpios. —Obedecí, los humedecí y me los llevé a mi boca lamiéndolos e introduciéndolos como si de su pene se tratase—. Mmm... Mi nena… mételos de nuevo en tu vagina e imagina que me estoy introduciendo en ti. —Hice lo que me pidió y comencé a gemir y jadear—. ¿Me sientes? Bebé háblame.

—Oh Edward, te siento, te siento… follame… te deseo… —decía dejándome llevar, abrí mis ojos y vi la imagen mas sensual y caliente. Lo miré sentada masturbándose para mí y moviendo su cadera, igual como lo hacía yo—. Oh no duraré mucho.

—Vamos nena córrete para mí bebé… quiero sentir tus juegos sobre mí. —Oh no pude aguantar más, era demasiado lo que sentía. Me dejé llevar hasta explotar en lo más alto del cielo, mi orgasmo fue devastador—. Oh mi amor, eres increíble, totalmente increíble mi gatita. —Cuando lo miré estaba aún con su orgasmo sobre su abdomen, me acomodé en la silla recuperándome un poco y lo escuché—. ¿Estás bien? ¿Te gustó?

—Sí, me encantó. Estás guapísimo hoy, mi amor. Extrañaba ver tus ojos, tus labios, tus gestos y sobre todo esa traviesa lengua que tienes —le dije produciendo unas lindas sonrisas y algunos sonrojos de su parte.

—No sabes cuánto deseo tenerte aquí, mi amor… anhelo poder tomarte entre mis manos, besarte, abrazarte, hacerte mía, probarte, salir a dar un paseo en la playa, todo. Quiero que vengas.

—Sabes que me encantaría ir, Edward, pero no cuento con el dinero suficiente para viajar hasta allá, amor. —Lo vi quedarse un momento viendo el monitor muy serio.

—Isabella, te propongo un trato. Yo te envío el boleto de avión y tú te vienes para acá mañana mismo, ¿qué dices?

—Que estás loco —dije viendo como hacía una mueca—. Cómo crees que dejaré que pagues todo. Claro que no. Además, mis ahorros aún son muy pocos y al menos quiero llevar algo por si se me antoja comprarme algunas cosas.

—Mira quiero que vengas, sabes que a mí se me complica viajar por mi trabajo, así que tú tienes más oportunidad de venir. Y te quiero aquí. —Lo vi hacer un puchero—. Te enviaré el boleto de avión y no tendrás que preocuparte por nada ya que yo te regalaré todo lo que necesites. Solo ven a mí, bebé, y haré que pases los mejores días de tu vida en todo el sentido de la palabra. Anda si me amas, aceptarás.

Malo, malo, malo. Eso es lo que era. Me estaba chantajeando con eso último. Él sabía que al decirme eso me tenía bajo su merced ya que yo también había aplicado muchas veces eso con él y siempre cedíamos. La propuesta estaba muy tentadora, lo quería tocar y ver en vivo. ¿Qué hago? Me decía yo misma. Mi corazón me decía que fuera, que era el momento, y mi mente me respondía que yo no quería abusar de él, gastaría mucho dinero. Pero poniendo las cosas sobre balanza, mi corazón pesaba más ya que teníamos tiempo deseándonos uno al otro, y si no me arriesgaba, siempre estaría aquí, donde mismo.

—Mi amor, sé que esto es una total y absoluta locura. Espero y no arrepentirme jamás… Acepto el viaje, manda el boleto antes de que eche para atrás —le respondí rápidamente.

—Jamás, jamás te arrepentirás, ya lo verás. La pasaremos genial juntos y conocerás muchos lugares como Londres, París y Venecia, esos lugares que me dijiste que eran tus favoritos.

—Sí, son mis favoritos y lo serán aún más porque tu irás conmigo a recorrerlos. Te amo, mi vida.

—Y yo a ti, mi vida. Tengo que preparar algunas cosas, te voy a dejar. Dile a tus padres sobre el viaje. Más al ratito te envío los datos, ok. —Lo vi brincando en su silla. Al parecer estaba muy emocionado.

—Está bien. Cuídate corazón y nos vemos en unos días por fin. —Estaba emocionada y nerviosa a la vez

—Te amo, te amo, te amo. Jamás te arrepentirás. Besos, mi chica.

—Besos. También te amo —contesté y ambos cerramos sesión.

Woow pues al parecer voy a Francia a conocer al que parece ser el amor de mi vida. Espero seguir pensando así dentro de un rato y cuando esté a su lado. Ahora venía lo más difícil: comunicarles a mis papás, sobre todo al hombre de la casa, que su pequeña niña viajaría a otro continente. Sabía lo que iba a decir. Siempre me había sobre protegido de más y para él siempre sería su pequeña niña que nadie podía lastimar. Si no, se la verían con la bestia de Charlie Swan, un hombre respetado y de temperamento fuerte. Hasta yo misma le tenía miedo. Siempre nos dirigimos para cualquier cosa, mi hermano y yo, a mi madre. Ella siempre era la que interfería cuando ocupábamos algo, ya que ambos no nos animábamos a pedirle nada. Mientras que mi madre era todo lo contraria a él, siempre podría contar con su apoyo, sabía que me animaría a ir y conocer más la vida. Era la Mamá que muchas personas quisieran tener. Me encaminé despacio hacia la sala donde estaban mis padres, me senté el sillón y, temerosa a sus reacciones, los miré observándome.

— ¿Qué pasa Bella? Estás muy nerviosa hoy, cariño —dijo mi amorosa y hermosa madre. Me conocía como la palma de su mano.

—Les tengo una noticia y espero que me apoyen y respeten mi decisión —dije jugando con mis dedos.

— ¿Estás embarazada? ¿Quién es el padre? —comentó mi padre viéndome fríamente—. Te dijimos muchas veces que tuvieras cuidado, Isabella.

—No, no papá. Yo no estoy embarazada. Por favor, me conocen. Mi noticia es otra, lo que pasa es que tengo que realizar un viaje mañana.

— ¿Un viaje, tú? —Solo asentí—. ¿A dónde y por qué? —preguntó Charlie.

—Iré a Francia, a visitar a un amigo y a conocer el país —contesté apresuradamente.

— ¿Qué? ¿Francia? Pero que estás loca. Tú no vas a ir a ninguna parte, eso está muy lejos, ni conoces a ese hombre y es una lugar desconocido. No, no vas.

—Pero papá, yo quiero ir y está decidido, voy a ir te gusto o no —le dije fríamente. Mi madre decía que él y yo teníamos el mismo carácter fuerte y por eso chocábamos siempre.

—Renée di algo. Cómo crees que dejaremos ir a esta niña. Aparte ni dinero tienes para ir.

—Claro que tengo papá. Además, los gastos correrán por cuenta de mi amigo y…

—Y nada señorita, ni aunque el muchacho ese te haya dicho que él pagará vas a ir. Esto es una total locura y olvídate de ese viaje —gritó furioso.

—Charlie, por favor. Nuestra hija ya no es una niña para poderle imponer lo que quieras. Está grande y si ella decidió ir, que vaya. Tiene que conocer el mundo.

—Pero Renée, ponte a pensar. No lo conoce, no sabemos quién es. Qué tal y si la matan, o si es un chico de esos que prostituyen a las mujeres hermosas como Isabella o qué tal si se cae el avión. —Respiré hondo para no gritar o salir corriendo de ahí llorando.

—Eres un exagerado de lo peor, Charlie. Siempre pensando en lo peor primero. Isabella irá a ese viaje a conocer al chico y regresará a casa en unos días. Tenemos que tener en cuenta que es una persona adulta que se sabe cuidar, ¿no es así Bella? —Volteó a verme. Esa era mi mamá, siempre defendiendo a sus retoños y alentándolos a volar.

—Claro que sí, mamá… Papá volveré en unos días, te lo prometo.

—Entonces hagan lo que quieran y no vengan a decirme si no vas hacer lo que les digo —dijo enojado aún. Caminó hacia las escaleras y luego volteó—. Solo cuídate y trata de no traer un nieto francés en tu vientre de ese desconocido.

Yo solo sonreí, a pesar de todo esa fachada de hombre duro, mi padre tenía sus momentos y le costaba aceptar ciertas cosas, pero al final cedía con un poco de ayuda de mamá.

—Ahora sí señorita. Ya que se ha ido el ogro de tu padre, cuéntamelo todo mi amor, cómo es que irás a Francia, cuándo lo decidiste. Ese bombón tuyo debe estar brincando de alegría, mira vamos a tu recámara y vamos preparando tu maleta —decía mi madre emocionada.

Yo solo reí junto a ella dejándome guiar escaleras arriba mientras le contaba cómo pasó todo, detalle a detalle, claro, dejando una que otra cosa fuera, pero a mi mejor amiga le tenía que informar todo. Le dejé números y dirección de Edward apuntados sobre mi escritorio. Después de una larga plática con Renée, la corrí de mi cuarto prácticamente cuando recibí un mensaje de mi amor:

Princesa, espero que no hayas sufrido mucho al decirles a tus padres. Estoy muy emocionado, ya quiero tenerte aquí para llenarte de besos y amor. Te envié toda la información sobre el vuelo a tu correo. Je t'aime, que pases buenas noches y sueñes conmigo. Edward Cullen. Muero por verte.

Sonreí al leerlo, él sabía de cómo eran cada una de las personas de mi familia y me encantaba que me enviara mensajes, y más cuando me ponía cosas en francés. Le conteste rápido.

Mi amor, todo bien, un poco exaltado mi padre pero ya comprendió que no soy una niña, y mi madre sabes que me apoya, me ayudó a hacer la maleta y prácticamente me quería montar al avión ahorita, jaja, pero mañana estaré yendo a ti, mi lengüitas. Je t'aime, yo también. Descansa, ya es muy tarde para ti. Bella Swan. Francia, ahí te voy.

Con una sonrisa plantada en mis labios, chequé todo lo de mi viaje, que no se olvidara nada y el e-mail que me mandó Edward. Abrí una foto de él donde tenía la Torre Eiffel atrás, se mostraba muy feliz y abriendo los brazos.

—Francia ahí te voy… Edward agárrate que tu Bella ahí va, y muy deseosa de tí, mi amor.

Hola Nenas espero que estén súper bien, muchas gracias por unirse a este Viaje Sexual y por leer, dejar Review y espero seguir contando con eso y me den sus opiniones de cada nuevo capitulo, les mando besos nenas.

Las Invito a Unirse al Grupo Viaje Sexual en Facebook ahí encontraran adelantos y podremos platicar, convivir y quizás darme ideas.

www . facebook groups/ 413404872041862/